| Preocupa cada vez
más al Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna
el problema que plantea el cambio climático. El calentamiento
global ya está repercutiendo en casi todos los ámbitos
de nuestra labor: suministro de agua y saneamiento, preparación
y respuesta a desastres, propagación de enfermedades
como el paludismo y el dengue, el hambre, conflictos por conseguir
escasos recursos, movimiento de población, y la lista
sigue.
Por fin se le quita la etiqueta ambiental al cambio climático
En el artículo de fondo de este número, indagamos
la manera en que el Movimiento, como una familia mundial,
está colaborando con las personas que se ven, y se
verán, más afectadas por el cambio climático.
Para los habitantes de muchos países, el cambio climático
no es un concepto abstracto; lo perciben en el creciente número
de tormentas y sequías, en el aumento del nivel del
mar o en la cambiante incidencia de las enfermedades. Las
más expuestas al caos climático serán
las poblaciones que viven en las tierras marginales o en las
barriadas, desplazadas o en movimiento, sumidas en la pobreza.
El Movimiento se va dando cuenta rápidamente de que
el cambio climático ya no es una cuestión que
pueda postergarse, sino que urge abordarla si deseamos cumplir
nuestras responsabilidades humanitarias.
Esperemos que la acción neutral e imparcial del Movimiento
y su labor de sensibilización sobre este acuciante
problema permita proteger mejor las cada vez más numerosas
personas afectadas por uno de los problemas más graves
hoy en día. No hay tiempo que perder. |