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Desde hace 16 años, Somalia
se ve asolada por la guerra, la sequía y las inundaciones.
La anarquía se ha apoderado del centro y sur de este
país de 9 millones de habitantes, mientras Puntlandia
y Somalilandia en el norte han logrado mantenerse al margen
del conflicto.
Hoy Somalia vive momentos decisivos.
En diciembre último, el Consejo de los Tribunales Islámicos,
que hace seis meses había tomado el control de la capital
y del sur del país, fue derrocado y sus dirigentes
se dieron a la fuga. Después de una guerra relámpago,
el gobierno federal de transición, respaldado por el
ejército etíope, se instaló en Mogadiscio
mientras la aviación estadounidense bombardeaba posiciones
en las que se suponía que se escondían militantes
islamistas ligados a Al-Qaida. Pero desde entonces, se reanudaron
y se han recrudecido los combates en Mogadiscio entre las
fuerzas del gobierno de transición y diversos grupos
insurgentes y señores de la guerra. Entre tanto, las
primeras fuerzas de mantenimiento de la paz enviadas por la
Unión Africana seguían luchando por ganar posiciones
en la inestable capital. Los civiles que han podido hacerlo
han huido de Mogadiscio y, a mediados de abril, más
de 100.000 habitantes habían logrado encontrar refugio
fuera de la capital.
El CICR continúa concentrando
sus esfuerzos en la asistencia a los cientos de heridos –en
su mayoría civiles– que son atendidos en los
hospitales de Madina, Keysaney y otros establecimientos médicos,
pero muchas víctimas permanecen aisladas sin posibilidad
de recibir tratamiento médico. Fuera de la capital,
el CICR, en colaboración con la Media Luna Roja Somalí,
sigue prestando ayuda a las personas afectadas por el conflicto
y respaldando a las víctimas de la sequía y
las recientes inundaciones. Además, está haciendo
todo lo posible por obtener acceso a las personas detenidas
en relación con el conflicto. Actualmente, hay más
de 600.000 somalíes desplazados por años de
conflicto y catástrofes naturales, como las graves
inundaciones registradas en el sur del país en noviembre.
La asistencia de emergencia brindada incluye alojamiento,
agua potable, víveres, atención de salud y restablecimiento
del contacto entre familiares separados. Para completar las
actividades de emergencia en curso, el CICR prosigue unos
300 programas de salud y proyectos agrícolas, en particular
la distribución de semillas para ayudar a las víctimas
a recobrar su autosuficiencia.
A pesar de esta terrible situación,
es fundamental que el CICR conserve la confianza de todas
las partes y preserve su acción neutral e independiente,
apoyándose para ello en el amplio conocimiento que
tiene del complejo contexto somalí y cooperando estrechamente
con los diferentes clanes y con su asociado por excelencia,
la Media Luna Roja Somalí, única entidad nacional
que aún funciona en este convulsionado país.
Jean-François
Berger
Redactor de Cruz Roja, Media Luna Roja |
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Hospital de Keysaney, Mogadiscio,
entrada a la sala de urgencias. El CICR abrió en 1992
este establecimiento con capacidad para 65 camas, que fuera
antiguamente una cárcel. Administrado por la Media
Luna Roja Somalí, este hospital cuenta con una plantilla
de 5 cirujanos y 19 miembros del personal enfermero y ha atendido
a unos 58.000 pacientes.
©BENOÎT
SCHAEFFER / CICR
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