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En muchas partes del mundo, abrir un grifo o tirar la cadena
es algo normal, pero más de 1.000 millones de personas
no tienen la misma suerte y deben utilizar agua proveniente
de fuentes no potables.
Las consecuencias son mortales. Según la Organización
Mundial de la Salud, cada año mueren cerca de dos millones
de personas de enfermedades diarreicas, entre ellas el cólera.
De esta cifra, el 90% son niños menores de 5 años,
en su mayoría de los países en desarrollo, donde
las precarias condiciones de salubridad son las principales
causas de mortalidad. Si a ello se añade una catástrofe,
como inundaciones, sequía o inseguridad alimentaria,
el problema se multiplica muchas veces. Los conflictos son
otro problema. Un tercio de las personas que carecen de acceso
al agua potable viven en regiones donde hay conflictos. Cuando
las fuentes de agua son contaminadas, dañadas o destruidas,
la escasez de agua y la propagación de enfermedades
se añaden a las penurias de la guerra.
El agua, el pilar más fundamental de la vida, es central
para la labor humanitaria. El ex Secretario General de las
Naciones Unidas, Kofi Annan, afirmó con acierto que
no se habrá vencido el SIDA, la tuberculosis y el paludismo
o cualquier otra enfermedad infecciosa q u e afecte al mundo
en desarrollo, mientras no se haya ganado la batalla del agua
potable, el saneamiento y la asistencia de salud básica.
El acceso al agua potable y al saneamiento es un derecho
humano. Los gobiernos suelen no invertir lo suficiente en
infraestructuras para mantener sanos a sus ciudadanos, y lo
que es peor, no protegen sus recursos naturales. Dejan la
puerta abierta para que las compañías privadas
exploten los valiosos recursos acuíferos indispensables
para mantener a su población.
¿Qué hace el Movimiento de la Cruz Roja y de
la Media Luna Roja para salvaguardar este derecho humano?
En primer lugar, encaramos las crisis agudas. En este caso,
el tiempo es primordial para salvar vidas, poner freno a las
amenazas de salud y restablecer la dignidad.
En los últimos 12 años, las Sociedades Nacionales
han suministrado agua y saneamiento a más de 6 millones
de personas en situaciones de emergencia.
En segundo lugar, nos ocupamos de los problemas de agua y
saneamiento crónicos, principalmente los relacionados
con las desalentadoras estadísticas según las
cuales dos de cada diez personas carecen de agua potable y
cuatro de cada diez no tienen acceso ni siquiera a una letrina.
En los últimos diez años, las Sociedades Nacionales
han proporcionado servicios sostenibles de agua y saneamiento
a más de 2,5 millones de personas, contribuyendo a
la consecución del Objetivo de Desarrollo del Milenio
de reducir, para 2015, a la mitad el número de personas
que carecen de acceso sostenible al agua potable. Por otra
parte, el CICR ha prestado servicios de agua y saneamiento
a más de 16 millones de personas afectadas por los
conflictos en 40 países.
En 2005, la Federación Internacional emprendió
una Iniciativa Mundial de Agua y Saneamiento de diez años
para prestar servicios de agua y saneamiento a 5 millones
de personas para 2015. Hasta el momento, se han previsto más
de 15 proyectos en África, el Caribe y el Pacífico.
En el marco de uno de ellos, 250.000 personas en algunas de
las comunidades más pobres de Níger tendrán
acceso al agua potable. Entre las prioridades, cabe mencionar
proteger los recursos acuíferos, evitar la desertificación,
promover la higiene y satisfacer las necesidades de la comunidad.
La red única con que cuenta el Movimiento a nivel
de base es esencial. Sólo un programa bien concebido
que incluya servicios de agua y saneamiento y la promoción
de la salud brindará el cambio que necesitamos.
No hay cabida para la autocomplacencia. En el África
subshariana, el 42% de la población carece de un abastecimiento
de agua adecuado. Tampoco hay tiempo que perder. El agua insalubre
mata a 3.900 niños por día. El agua empieza
a escasear aún más debido al cambio climático.
Si no abordamos este problema, condenamos a miles de millones
de personas a un ciclo de pobreza y enfermedad.
| Uli
Jaspers
Jefe de la Unidad de Agua y Saneamiento de la Secretaría
de la Federación Internacional en Ginebra.
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©REUTERS / TANUSHREE PUNWANI, CORTESEÍA
DE www.alertnet.org
Algunas cifras
• 1.100 millones de personas carecen de acceso
a mejores fuentes de suministro de agua, es decir el
17% de la población mundial. Cerca de dos tercios
viven en Asia.
• 1,8 millón de personas mueren cada año
de enfermedades diarreicas, el cólera inclusive;
el 90% son niños menores de 5 años, en
su mayoría en los países en desarrollo.
• Para lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio,
otras 260.000 personas por día, de aquí
a 2015, deben tener acceso a mejores fuentes de abastecimiento
de agua.
• La educación para la higiene puede reducir
la diarrea hasta el 45%.
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