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Israel-Palestina,
¿una tragedia interminable? |
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los años y la situación en los territorios
palestinos autónomos y ocupados sigue empeorándose.
Desde la Guerra de los Seis Días de junio de
1967, la guerra abierta se ha alternado con períodos
de calma, pero sin muchas perspectivas de paz. ¿Cuáles
han sido las principales consecuencias humanitarias
del conflicto palestino-israelí? ¿Y cuál
ha sido la respuesta del Movimiento? |
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Diario de una visita a los territorios palestinos, marzo
de 2007 (extractos): “La gente aquí quiere vivir
en paz. La vida es demasiado corta y necesitamos nuestra dignidad”,
afi rma Ahmed Ibrahim, que nos hace un recorrido por el pequeño
poblado palestino de Khirbet Zakaria, situado en la cima de
una colina sembrada de olivos a 7 km de Belén. No lejos
de allí, podemos ver la muralla de separación
que se está construyendo; y, procedente de la colina
opuesta, escuchamos el rumor de voces de niños que
juegan en la piscina en el asentamiento israelí de
Gush Etzion. De las 27 casas ruinosas que conforman Khirbet
Zakaria, nueve ya han sido destruidas por las autoridades
israelíes y la pequeña escuela correrá
también la misma suerte. Para sobrevivir, Ahmed Ibrahim
administra una pequeña tienda donde sus nuevos vecinos
vienen a veces a abastecerse. En su casa se alojan 17 personas,
que comparten tres habitaciones. Nos muestra una pila de solicitudes
denegadas para obtener una prórroga del permiso de
residencia, y añade con resignación: “pase
lo que pase, nos quedaremos aquí. ¡No queremos
un segundo 1948!
Tanguy de Blanwe, el delegado del CICR en la región,
termina sus notas que completarán su próximo
informe a las autoridades israelíes del distrito. Después
de echar una última mirada alrededor de la pequeña
escuela y las tiendas recientemente suministradas por el CICR,
reanudamos nuestro viaje por el pedregoso camino.
Al atravesar los territorios ocupados en dirección
de Ramalla, no pasan inadvertidas todas las estructuras de
seguridad que jalonan el paisaje. La más visible de
todas es la barrera de Cisjordania, una muralla de cemento
de 8 m de altura, salpicada de trincheras, rutas de patrulla
y torres de observación. Destinada a impedir los ataques
en Israel, la barrera tiene hoy 730 kilómetros de largo
y se desvía con frecuencia de la línea verde
—la línea del armisticio de 1949— penetrando
en el territorio ocupado. Estas usurpaciones de terreno y
las restricciones de circulación perjudican a las comunidades
palestinas, sus medios de subsistencia, así como a
los numerosos beduinos amenazados de expulsión. “Más
al norte, del lado de Qalquilia, los campesinos tienen dificultades
para acceder a sus tierras situadas cerca o del otro lado
de la barrera”, explica Tanguy.
Después del puesto de control de Beituniya, al oeste
de Ramalla, llegamos a Beit Sira, localidad de 3.300 habitantes,
la mayoría de los cuales trabajaban en la construcción
en Israel antes de la segunda intifada. Desde entonces, dado
que a los trabajadores se les niega la entrada a Israel, la
tasa de desempleo ha superado el 70% y la vida diaria se ha
vuelto muy complicada. Antes, Ramalla estaba a sólo
15 minutos en vehículo; hoy el trayecto lleva una hora
y media con todos los desvíos y puestos de seguridad.
Además las tierras agrícolas, sobre todo los
olivares, han desaparecido por la expansión del asentamiento
colindante de Makkabim y la construcción de la barrera.
Para ayudar a los habitantes más necesitados, el CICR
emprendió un programa de asistencia para unos 20 artesanos
en Beit Sira. Abdulkarim Saffi yeh, mécanico experimentado,
recibió diversas herramientas. Por su parte, Ibrahim
Hassan Khader se benefició de un microcrédito
para reactivar su peluquería.
El distrito de Jenín, situado en el extremo norte
de Cisjordania, es una región fértil que suministra
cerca de un tercio de la producción agrícola
palestina, principalmente verduras, cereales y aceitunas.
Pero como sucede en otras partes, numerosas tierras ubicadas
del otro lado de la barrera son inaccesibles. A pesar del
acceso ocasional permitido tras las continuas gestiones efectuadas
por el CICR, el territorio sigue fragmentándose día
a día.
En Jenín, una ciudad donde un cuarto de los 45.000
habitantes vive en los campamentos de refugiados, la tensión
ligada al conflicto palestino-israelí es palpable,
exacerbada por los combates entre facciones palestinas y un
aumento de la delincuencia. El clima de inseguridad afecta
sobre todo a los niños y se manifiesta en comportamientos
agresivos y una falta de concentración. Según
Salah Daraghmy, coordinador de un proyecto de apoyo psicosocial
administrado por la Media Luna Roja Palestina, en varias escuelas
de los distritos de Jenín y Tubas, “los niños
ya no se siente seguros: no están a salvo en su casa,
su padre ha sido humillado por el desempleo o el encarcelamiento”.
Apoyado por las Sociedades Nacionales danesa, francesa e islandesa
y financiado por el Servicio de Ayuda Humanitaria de la Comisión
Europea (ECHO), el proyecto beneficia actualmente a 2.700
preadolescentes en unas 40 escuelas. Consiste en talleres
de animación semanales destinados a estimular las ganas
de jugar, la confianza en sí mismo y la tolerancia
a través del juego de roles y actividades creativas.
También se organizan campamentos de verano a fin de
darles la posibilidad de salir de las situaciones anormales
e incesantes presiones que soportan en su vida diaria. “Hay
que ayudarlos a desahogarse y practicar el diálogo”,
asegura Salah Daraghmy, que mantiene también un estrecho
contacto con los padres.
A la mañana siguiente salimos al alba de Jerusalén
con destino a Ramalla. Nuestro propósito era presenciar
la partida de los familiares de las personas detenidas en
la prisión israelí de Ashkelon, situada al norte
de la Franja de Gaza. Bajo la lluvia torrencial, los parientes
de los detenidos pasaron uno por uno en el punto de control
de Qalandiya, antes de subir a los autobuses arrendados por
la Media Luna Roja Palestina. La policía israelí
se encargó de escoltarlos hasta su destino, donde se
les permitió una visita de 45 minutos. Entre los familiares
había una madre y un padre, acompañados por
sus hijas de 20 y 12 años, que iban a visitar a su
hijo mayor por primera vez desde que fue arrestado. También
había una anciana cuyo marido y sus dos hijos estaban
cumpliendo largas condenas. Para los 11.000 detenidos de seguridad
que el CICR ha seguido este año, estas visitas familiares
son una tabla de salvación, que les permiten ver a
sus seres queridos, aunque sea sólo por breves instantes.
Una vez las formalidades terminadas, los autobuses emprendieron
rumbo bajo la lluvia que golpeteaba como nunca. Era hora de
que regresáramos a Jerusalén.
Jerusalén, capital de tantas promesas y de tanto dolor.
En la distancia, podemos divisar el destello de una ambulancia.
En la radio del autobús se escuchaba una canción
de los años sesenta Who Hill Stop the Rain?. La pregunta
no podía ser más acertada.
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La barrera de Cisjordania en construcción cerca de
Al Ram, entre Ramalla y Jerusalén. ©THIERRY
GASSMANN / CICR

Una clase en la escuela básica de Seer, distrito de
Tubas, administrada por la Media Luna Roja Palestina. El personal
ha sido especialmente formado en apoyo psicosocial.
©THIERRY GASSMANN / CICR


Un mecánico en Beit Sira, Cisjordania, donde el desempleo
ha alcanzado niveles sorprendentes.
©THIERRY GASSMANN / CICR
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El
marco jurídico
• El IV Convenio de Ginebra de 1949, que protege a
la población civil contra todo abuso que cometa la
Potencia ocupante, fue ratificado por Israel en 1951. Israel
ha impugnado con regularidad la aplicación de jure
del IV Convenio a Cisjordania y a la Franja de Gaza. Presente
en Israel y en los territorios ocupados y los territorios
autónomos desde la guerra árabe-israelí
de 1967, el CICR considera que estas normas son aplicables
a los territorios ocupados por Israel desde 1967, incluidos
Jerusalén oriental y el Golán.
• En virtud del IV Convenio de Ginebra, la población
del territorio ocupado no podrá ser objeto de discriminación
alguna y debe ser protegida de cualquier forma de violencia.
También se prohíbe el establecimiento de asentamientos
en los territorios ocupados.
• Los grupos armados palestinos están obligados
igualmente por los principios del derecho internacional humanitario.
Es tan absoluta e incondicionalmente prohibidos los ataques
indiscriminados contra civiles israelíes o los actos
destinados a sembrar el terror entre la población civil.
Esta norma se aplica también a los ataques perpetrados
por los israelíes contra los palestinos que no participan
directamente en las hostilidades.
• Se debe permitir al personal sanitario y a las ambulancias
circular en condiciones de total seguridad.
Durante muchos años, el CICR ha hecho reiterados llamamientos
a las autoridades competentes, tanto israelíes como
palestinas, solicitándoles que se respeten las normas
pertinentes del derecho internacional humanitario. |
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Pobreza
y violencia en Gaza
En un clima de violencia casi diaria, la población
de Gaza lucha por superar las crecientes penurias derivadas
de la suspensión de la ayuda internacional a la Autoridad
Palestina a comienzos de 2006. Los servicios públicos,
en particular la salud y la educación, han acusado
el golpe que ha significado la consiguiente falta de fondos.
Los combates entre facciones palestinas, sobre todo entre
miembros de Al-Fatah y Hamas, han recrudecido desde el 11
de mayo, dejando cientos de muertos y heridos antes de la
toma final del poder por las facciones de Hamas el 19 de junio.
Además, el ejército israelí ha continuado
las incursiones intermitentes perturbando la vida de los diferentes
sectores de la población.
Para los equipos de emergencia y las ambulancias de la Media
Luna Roja
Palestina, la tarea de evacuar a los heridos es muy peligrosa
y se ve constantemente impedida por los puestos de control
y las barricadas en la carretera. Se precisa una vigilancia
extrema pues se trata de una estrecha coordinación
entre el CICR y todas las partes involucradas.
Otra prioridad es la distribución de material quirúrgico
y apósitos a los hospitales y dispensarios, en particular
al hospital de Shifa, el más grande de la ciudad de
Gaza, donde se atiende a muchas de las víctimas de
los enfrentamientos. En esta estrecha y superpoblada franja
de tierra, con una población de 1,7 millón de
personas, donde la tensión es constante, el acceso
al agua potable es esencial. Para garantizar la disponibilidad
de agua, el CICR proporciona generadores y combustible e instala
o repara sistemas de distribución de agua.
En medio del caos que tanto sufrimiento ha causado, se debe
hacer encomio
de la labor humanitaria que, pese a todo, el Magen David Adom
y la Media Luna Roja Palestina han proseguido fielmente con
dedicación y profesionalismo. Debido a la limitada
capacidad de los hospitales de Gaza, los casos quirúrgicos
más complicados deben tratarse en los hospitales palestinos
de Jerusalén oriental. Dado que a las ambulancias palestinas
no se les permite la entrada a Israel, las ambulancias palestinas
y las del Magen David Adom son estacionadas haciendo coincidir
sus culatas en los puntos de control, principalmente el de
Erez, situados a ambos lados de Gaza e Israel, para el trasbordo
de pacientes de Gaza de una ambulancia a otra, a una distancia
de 50 metros, antes de proseguir el camino a Jerusalén.
Las perspectivas a largo plazo son aún más
desalentadoras para la población de Gaza. Los bienes
perecederos como la carne y los productos lácteos,
que se importan normalmente de Israel o de Cisjordania, han
comenzado a escasear.
“El cierre casi total de los puntos de cruce dentro
y fuera de Gaza y la falta de
contacto entre las autoridades de ambas partes agrava una
situación que no puede resolverse sólo mediante
la asistencia humanitaria”, puntualiza Christoph Harnisch,
jefe de la delegación del CICR para Israel y los territorios
palestinos. “La ayuda económica a largo plazo
y los intercambios comerciales son la única solución
sostenible para la población de Gaza”.
J.-F. Berger con la colaboración
de Bernard Barrett, encargado de información
del CICR en Jerusalén. |
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Dr.
Noam Yifrach, Presidente del MDA
¿Qué ha cambiado para el Magen
David Adom (MDA) desde que pasó a ser miembro de pleno
derecho del Movimiento en junio de 2006?
Estamos orgullosos de formar parte del Movimiento. Queremos
contribuir más a nivel internacional, en particular
en el ámbito de los primeros auxilios. Por ejemplo
en Sri Lanka, estamos ayudando a desarrollar los servicios
médicos y de emergencia de la Sociedad Nacional, y
a formar a sus voluntarios y personal. También hemos
enviado a instructores y proporcionado material a las Sociedades
Nacionales de
Azerbaiyán y Georgia.
¿Cómo describiría usted la
cooperación con la Media Luna Roja Palestina?
Actualmente estamos concentrados en el Memorando de entendimiento
que hemos firmado con la Media Luna Roja Palestina (véase
p. 9). Nos damos cuenta de que no podemos resolver todos los
problemas en un solo día, pero confiamos en que iremos
implementando gradualmente las disposiciones de ese instrumento.
Para mejorar la cooperación, el MDA está trabajando
estrechamente con las autoridades israelíes involucradas
en el proceso.
Los acontecimientos en Gaza han agravado la situación
en la región fronteriza. ¿Cuáles son
sus principales actividades ahí?
En la ciudad de Sderot, que ha sido el blanco de los ataques
con cohete desde Gaza, los equipos del MDA se mantienen preparados
para evacuar a las víctimas a los hospitales en Askelon,
Beersheba y Tel Aviv. En el cruce fronterizo de Erez, nos
encargamos de recoger a los palestinos que han sido heridos
en la Franja de Gaza y los trasladamos a los diversos hospitales
en Jerusalén y otras ciudades.
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Sderot,
al lado de Gaza
La violencia también afecta a las localidades vecinas
israelíes, principalmente
Sderot, donde los cohetes palestinos lanzados desde Gaza han
causado víctimas entre la población civil, que
a menudo no puede circular debido a la inseguridad. Para responder
a la situación, el Magen David Adom ha movilizado unidades
sanitarias de urgencia procedentes de diversos lugares de
Israel.
Los hermanos Maoz, Noam, Adi y Amir que tienen respectivamente
15, 13 y 10 años, cuentan su experiencia del confl
icto. “Vivimos en Nakhal Oz, un kibutz situado a 100
m de la barrera de Gaza. Desde nuestra casa podemos divisar
los edificios. Vamos a la escuela cerca de Sderot. Algunas
de las salas son de hormigón pero no todas. Cuando
empieza a sonar la sirena, tenemos 15 segundos para correr
hasta el refugio más cercano, aunque a veces nos demoramos
más. En las salas “más seguras”,
simplemente tenemos que escondernos debajo de los pupitres
un par de minutos hasta que el cohete Qassam caiga, luego
llamamos a nuestros padres para decirles que estamos bien.
Algunas veces tenemos hasta ocho alertas diarias. Es muy difícil
estudiar normalmente en esas condiciones; uno no se puede
acostumbrar a algo así. Siempre nos da miedo, aunque
sabemos que estamos en un lugar seguro. Algunos niños
no pueden parar de llorar. Muchos tienen pesadillas.
Todas las casas en los kibutz tienen refugios. A veces la
sirena no nos advierte a tiempo. Una vez cayó un Qassam
en plena noche, apenas a 5 metros de nuestra puerta. Encontramos
esquirlas en nuestra casa. Tuvimos mucha suerte que no sucediera
algo peor. Pero no queremos irnos de aquí. Todos nuestros
amigos viven en el kibutz, aquí es donde crecimos.”
Marcin Monko, CICR, Jerusalén |
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En
el Golán
Ocupados desde 1967, los Altos del Golán fueron anexados
unilateralmente por Israel en diciembre de 1981. El IV Convenio
de Ginebra es aplicable a este territorio, cuya población
se compone de 21.000 árabes sirios repartidos en cinco
ciudades principales y 20.000 israelíes residentes
en unos 40 asentamientos. Con una oficina en Majd El Shams,
el CICR se encarga de mantener el contacto entre los habitantes
de los Altos del Golán y sus parientes en Siria, principalmente
mediante el intercambio de mensajes de Cruz Roja. Las visitas
familiares a Siria se suspendieron desde 1992, lo cual ha
causado un profundo dolor a las personas separadas por la
línea de demarcación.
Como intermediario neutral, el CICR organiza para los estudiantes
y los peregrinos drusos viajes entre el Golán ocupado
y Siria. Durante 20 años, ha facilitado también
las bodas entre los habitantes árabes sirios del Golán
y sus futuras parejas que viven en Siria. Además, en
los dos últimos años, a pedido de Israel y Siria,
el CICR ha transportado a los mercados sirios manzanas cultivadas
en el Golán ocupado, dando un impulso tan necesario
a la economía de los Altos del Golán.
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Un
largo camino para la Media Luna Roja Palestina
Entrevista con Younis al-Khatib, Presidente de la
Media Luna Roja Palestina.
¿Cuáles son las necesidades más
apremiantes en este momento?
La situación humanitaria en Palestina ha ido empeorando
progresivamente durante los últimos 40 años
como consecuencia de la ocupación israelí. Sin
una solución política, es difícil imaginar
cómo las cosas pueden mejorar. Las necesidades a corto
plazo están relacionadas con el embargo financiero
y la construcción de la barrera de Cisjordania, que
impide la circulación tanto de las personas como de
los bienes. Actualmente más de un tercio de la población
palestina se ve afectada por esta construcción. Dada
una tasa de de empleo en caída libre, lo que más
nos preocupa a largo plazo es el aumento del nivel de pobreza
y la marginación social.
¿Qué es lo primero que hay que
hacer?
Las necesidades están cambiando constantemente. La
Media Luna Roja Palestina debe adaptarse, como lo ha hecho
la población palestina durante decenios. Por ello,
es difícil establecer una lista de prioridades. Dicho
esto, estamos dando prioridad a la misión médica,
que no puede desempeñar su tarea normalmente debido
a los puestos de control que entorpecen el traslado de heridos
y enfermos y pueden hasta provocar la muerte de un paciente.
El CICR a menudo tiene que interceder ante las autoridades
ocupantes para facilitar el paso de nuestras ambulancias.
A este respecto, ¿cómo funciona la cooperación
con el Magen David Adom de Israel?
Nuestras relaciones son tensas... porque el Magen David Adom
no ha respetado algunas de sus obligaciones establecidas en
el Memorando de entendimiento* que ambos firmamos.
Además, las inspecciones de nuestras ambulancias
por las autoridades israelíes son demasiado lentas
y engorrosas, por lo que debemos remitirnos a menudo al CICR
y a la Federación internacional para acelerar el proceso.
Para los jóvenes palestinos el cuadro
es particularmente sombrío. ¿Qué puede
hacer la Media Luna Roja Palestina por ellos?
Destinamos considerables esfuerzos para afrontar este problema.
A causa del conflicto, muchos jóvenes no tienen en
qué ocuparse. Tratamos de darles oportunidades de trabajo
para que no anden de ociosos por las calles. Actualmente contamos
con más de 8.000 miembros activos de nuestras secciones
de la juventud en Cisjordania y Gaza. Estos jóvenes
ayudan a otros jóvenes.
¿En qué ámbitos específicamente?
La rehabilitación de las personas discapacitadas es
una prioridad. La Media Luna Roja Palestina ha establecido
programas de aprendizaje y cursos de enseñanza secundaria
teniendo en cuenta a los jóvenes. Asimismo, organizamos
unos 100 campamentos de verano por año para más
de 10.000 niños, que tienen así la oportunidad
de aprender divirtiéndose y participar en actividades
musicales y deportivas. Tenemos también proyectos psicosociales
en escuelas para tratar los trastornos psicológicos
relacionados con los problemas familiares tales como la violencia
en el hogar.
La Media Luna Roja Palestina es ahora miembro
de pleno derecho del Movimiento, tras haber sido reconocida
como Sociedad Nacional en junio de 2006. ¿Cuál
ha sido el cambio para ustedes?
El otro día recibí una carta reclamando el pago
de nuestra contribución financiera al Movimiento en
francos suizos [risas]. La Media Luna Roja Palestina ha sido
muy activa en el Movimiento durante los últimos 35
años, y siempre hemos sido tratados como un miembro
de la familia. Lo nuevo, sin embargo es que ahora tenemos
un certificado de nacimiento oficial con padres legales. Desde
entonces hemos participado en operaciones internacionales,
tales como en Yemen y Sudán, así como en Marruecos
durante las inundaciones. En el futuro quisiéramos
contribuir más al desarrollo de la estrategia del Movimiento.
Ustedes han adquirido una experiencia considerable
durante más de 40 años de trabajo en condiciones
extremadamente difíciles. ¿De dónde sacan
sus fuerzas?
Ante todo, son las personas y su dedicación... cuando
se tiene que superar obstáculos enormes en diferentes
lugares, sea en el Líbano durante la guerra civil o
después de la invasión israelí en 1982
o en Siria, Irak o Palestina ocupada, se desarrolla un profundo
sentido de la unidad y la solidaridad. A este respecto, Fathi
Arafat** fue un visionario, una figura destacada que construyó
muchos hospitales después de la ocupación de
1967, lo que le valió el sobrenombre de “el constructor”.
Una de las principales cualidades de la Media Luna Roja Palestina
es su adaptabilidad. Imagínese la cantidad de veces
que la Media Luna Roja Palestina ha tenido que desplazarse
a lo largo de los años —Ammán, Beirut,
Chipre, El Cairo — al mismo tiempo que ha seguido prestando
servicios humanitarios, asistencia médica y socorro.
Gracias a Dios, sigue siendo una preocupación constante.
Somos una Sociedad Nacional en movimiento, ¡una especie
de alfombra voladora!
Jean-François Berger
*En noviembre de 2005, la Media Luna Roja Palestina y el
Magen David Adom firmaron un Memorando de entendimiento en
Ginebra destinado a mejorar la misión humanitaria de
ambas Sociedades Nacionales. El Memorando incluye un acuerdo
de disposiciones operativas relativo principalmente al acceso
de las ambulancias de la Media Luna Roja Palestina a Jerusalén
oriental. Supervisan su aplicación el CICR y la Federación
internacional bajo la supervisión del Gobierno suizo.
**Hermano de Yasser Arafat, fundador de la MLRP en 1968 y
presidente de 1978 a 2004. |
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