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En diciembre, 10.000 representantes de gobiernos, de los
organismos de las Naciones Unidas, del sector privado, de
las organizaciones no gubernamentales, de los medios de comunicación,
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y de otras partes
interesadas se dieron cita en la isla indonesia de Bali para
reunirse durante dos semanas en la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático.
¿El objetivo? Dar un primer paso hacia un nuevo acuerdo
internacional sobre el cambio climático.
Con las manos en el barro
El domingo 9 de diciembre de 2007, Madeleen Helmer, jefa
del Centro sobre el Cambio Climático, a cargo de la
Cruz Roja Holandesa, tenía las manos en el barro.
La Federación Internacional organizó la plantación
de 3.000 mangles. Durante una calurosa tarde, los representantes
de ocho Sociedades Nacionales (Alemania, Australia, Filipinas,
Hong Kong, Laos, Países Bajos, Tailandia y Viet Nam)
se pusieron manos a la obra con cientos de voluntarios de
la Cruz Roja Indonesia para plantar 10.000 árboles
jóvenes,simbolizando así el número de
participantes en la cumbre que se celebraba a pocos pasos
de allí.
“Algunos participantes aún no tienen muy claro
lo que significa adaptarse al cambio climático”,
explica Helmer. “Este es tan sólo uno de los
millones de ejemplos de lo que se trata. Pero todos sirven
para protegerse de los riesgos que conlleva el cambio climático.”
Los mangles pueden actuar como una barrera natural contra
las tormentas y las olas gigantes, peligros que irán
en aumento a causa del cambio climático.
El evento divulgado ampliamente por la delegación
de la Federación Internacional en la Conferencia, la
semana precedente atrajo a una multitud de curiosos. Decenas
de miembros de las ONG y profesionales de los medios de comunicación
nacionales e internacionales renunciaron al único día
libre que tenían durante la Cumbre para ir hasta la
playa y aprender más sobre la adaptación centrada
en la comunidad.
Ahora bien de los 10.000 representantes internacionales que
asistían a la Cumbre de Bali muy pocos llegaron a la
playa de Tanjung Benoa.
Incorporar esta cuestión a la agenda
La adaptación al cambio climático siempre ha
sido la faceta olvidada del debate sobre este tema.
El Protocolo de Kyoto, que entró en vigor en 2005,
aborda esencialmente la mitigación del cambio climático,
esto es, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
En Kyoto, la mayoría de los países industrializados
acordaron objetivos jurídicamente vinculantes a fin
de limitar las respectivas emisiones contaminantes entre 2008
y 2012.
Maarten van Aalst, asesor principal del Centro sobre el Cambio
Climático, señala “el cambio climático
ya está teniendo lugar; ya está contribuyendo
al aumento de algunos desastres y algunas personas necesitan
ayuda para adaptarse a ello. La comunidad internacional necesita
un mecanismo mucho más fuerte y eficaz para brindar
esa asistencia.”
En Bali, la Cruz Roja y la Media Luna Roja centraron la sensibilización
en torno a este punto, explica Helmer. “Pese a los avances
realizados en el sector del desarrollo y dentro de la Cruz
Roja y la Media Luna Roja, el cambio climático se sigue
abordando casi siempre desde una perspectiva económica
o medioambiental. El mensaje que queremos difundir es que
el asunto es mucho más amplio.”
En los últimos meses, los fenómenos meteorológicos
extremos han afectado a millones de personas. El pasado noviembre,
las comunidades residentes en las zonas costeras bajas de
Bangladesh se vieron asoladas por el ciclón Sidr, que
causó innumerables muertes y la destrucción
de los medios de subsistencia; extensas zonas del sudeste
de Asia quedaron sumidas bajo las aguas a causa de las más
graves inundaciones ocurridas en una generación; los
incendios forestales en Grecia y los Estados Unidos de América
se cobraron muchas vidas y destruyeron las tierras arables;
inundaciones y tormentas poco usuales han asolado a países
donde antes la situación era más tranquila,
como el Reino Unido.
La Cruz Roja y la Media Luna Roja pidieron que se prestara
atención a los países y las comunidades vulnerables.
La ironía más cruel del cambio climático
es que las personas que menos han contribuido al problema
son las que están soportando las peores consecuencias.
En este contexto, Bali puede considerarse como un comienzo
satisfactorio, pues en el plan de trabajo se ha subrayado
la importancia de la adaptación, se da prioridad a
la asistencia que ha de prestarse a los países vulnerables
y se examinan las posibilidades para financiar la adaptación.
No obstante, la mitigación sigue relegando a segundo
plano la adaptación y este tema pocas veces es tratado
en los medios de comunicación.
El camino futuro
Al publicarse el llamamiento de la Federación Internacional
para 2008 y 2009, Encho Gospodinov, director de la División
de Política y Comunicaciones de la organización,
señaló que el cambio climático es una
prioridad.
“Uno de nuestros objetivos en los próximos años
será dar más realce a este componente en la
ecuación del cambio climático”, afirmó
a los periodistas.
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Matt
Cochrane
Responsable de medios de comunicación y relaciones
públicas en la Secretaría de la Federación
Internacional en Ginebra.
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