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Limitando con Libia en el norte y con
Sudán en el este, en una zona donde África del
Norte se junta con el África subsahariana, Chad es
un país con un pasado turbulento. Esta nación
se empeña por resolver los problemas causados por condiciones
climáticas difíciles y por hallar salidas a
las dificultades económicas y políticas que
atizan las tensiones de manera esporádica.
En los últimos meses, la situación
política ya inestable empeoró. A comienzos de
febrero de 2008, Yamena, la capital, fue escenario de violentos
combates entre grupos de oposición armada y el ejército
regular, antes de restablecerse una tranquilidad precaria.
Esas tensiones se suman a la presencia
temporal en el territorio chadiano de unos 250.000 refugiados
procedentes de la provincia sudanesa de Darfur, de los cuales
más de 10.000 han llegado desde comienzos del año.
Como consecuencia de estos movimientos de población,
la situación humanitaria se ha deteriorado y las necesidades
no cesan de aumentar.
La Cruz Roja de Chad y el CICR colaboran
estrechamente en favor de las víctimas, sobre todo
los heridos de guerra, las familias dispersas y los desplazados,
de los cuales una parte ha podido volver a sus hogares en
el este del país. De vuelta en sus comunidades, estas
personas reciben semillas y aperos agrícolas indispensables
para impulsar su autosuficiencia alimentaria.
El CICR sigue suministrando agua potable
en las zonas urbanas y rurales y apoyando los centros de salud
aislados y afectados por el conflicto. Sus equipos se preocupan
también del bienestar de más de 500 detenidos
capturados durante los enfrentamientos entre el Gobierno y
los grupos armados de oposición.
Estos esfuerzos concertados, que se
están realizando mientras las condiciones de seguridad
lo permitan, están ayudando a muchos chadianos vulnerables
a salir a flote en espera de días mejores.
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Jean-François
Berger
Redactor del CICR, Cruz Roja, Media Luna Roja |
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