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Conversando con
Bekele Geleta

 

El nuevo Secretario General de la Federación Internacional, Bekele Geleta, nació en Etiopía hace 64 años. Posee una rica experiencia por lo que atañe a la gestión, el liderazgo, el sector humanitario y las tareas de gobierno. Pero también ha tenido vivencias difíciles como preso político durante cinco años y como refugiado en Canadá. Cruz Roja, Media Luna Roja le ha preguntado lo que lo motiva.

Apenas cuatro días después de asumir el cargo de secretario general, usted publicó una advertencia sobre el elevado costo de los alimentos en la poderosa reunión del G8 en Japón. ¿Las situaciones de hambre son una de sus principales preocupaciones?
Sí, por supuesto. El hambre ha estado en el segundo plano del mundo humanitario. Ahora se trata de una crisis de civilización acompañada de factores que agravan el hambre: la pobreza, los desastres, las malas cosechas, el crecimiento demográfico, la distribución desigual de los alimentos, el aumento de la demanda de cultivos como combustible y choque de culturas que engendran muchos conflictos.

No obstante, también podemos abrigar esperanzas. La ingeniosidad humana terminará a la larga aportando una solución. El hambre incumbe de diferentes maneras a la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Una de ellas es la respuesta que damos a una crisis aguda de hambre. La otra es promover la resiliencia, a través, por ejemplo, del programa de seguridad alimentaria quinquenal de la Federación Internacional en 15 países africanos. Ayudar a la gente a ayudarse a sí misma es una tarea muy importante.

¿Qué otras prioridades incluye su programa?
Muchas vidas se ven afectadas, y muchas pueden salvarse también, a raíz de los desastres naturales, el cambio climático, la violencia urbana, el movimiento de población y la migración, las enfermedades. También estamos contribuyendo al proceso de toma de decisiones de la sociedad civil a nivel comunitario, a que haya más responsabilidad e incluso a la democratización. Contribuimos a fomentar la paz, fortalecer la capacidad y promover la sociedad civil a nivel de base.

Por ejemplo, la Media Luna Roja Afgana está presente en todos los distritos de Afganistán, y la Sociedad Nacional está donde no hay ninguna otra organización, por ejemplo en Myanmar, donde no permiten el acceso a las organizaciones externas. Contamos con el reconocimiento de los Gobiernos y las comunidades.

Los voluntarios trabajan juntos a todos los niveles sin distinción de sexo, etnia o raza. Trabajan unidos en torno a los Principios Fundamentales y forman un grupo realmente extraordinario. Podemos aportar muchísimo en el mundo aunando nuestras fuerzas.

¿Qué es lo que lo motiva a usted?
En 1984, comencé a trabajar para la Cruz Roja en Etiopía un martes y el jueves el secretario general me llevó a una zona donde la población padecía hambre. Una pareja caminó hasta mí y me pidió ropa para poder enterrar a sus dos hijos que habían muerto de inanición. “Nos gustaría cubrirlos”, me dijeron. Fue la situación más impactante que presencié en mi vida. Pude sentir la tensión emocional, captar en su mirada la amargura de la vida y el odio de la vida. No lloraban. Fue profundamente emotivo. No había experimentado nada igual. Hicimos todo lo necesario para que sus hijos tuvieran una sepultura digna y les dimos apoyo.

Después de esa experiencia, tomé la firme resolución de hacer algo. En Etiopía, lo hicimos. Pusimos en marcha un sistema muy eficiente. Trabajé día y noche.

Es muy doloroso ver a niños que no tienen qué comer, que están desnutridos y que pueden morir a causa del hambre. Es algo que me preocupa realmente mucho y que me despierta por las noches.

¿Qué aporta a su nueva función?
He vivido en carne propia la vulnerabilidad. Sé lo que es. Vengo de una familia pobre y sé lo que significa ir a la escuela con el estómago vacío. He pasado un tiempo en la cárcel y sé lo que es ser refugiado. Todo ello me ha permitido aprender muchas cosas. Sé que si se da apoyo a las personas, éstas pueden revertir una situación adversa. Siento realmente una profunda motivación para ayudarlos a salir adelante. Es posible lograrlo.

¿Cuál es el futuro del Movimiento?
No me cabe la menor duda de que el Movimiento tiene un futuro sumamente sólido. Los desastres persistirán, los conflictos no cesarán, y las diferencias nos seguirán dividiendo. A pesar de que en los seres humanos el impulso predominante es el de tender la mano a los que necesitan ayuda, profundas diferencias los dividen aún. Es una contradicción propia de los humanos: por un lado salvar vidas y por el otro no poder poner término a los conflictos y a la violencia. Las Sociedades Nacionales constituyen la base de la Federación Internacional. La red mundial y los voluntarios que están en las comunidades, gracias a nuestros principios humanitarios únicos, eso es lo que conforma la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

Rosemarie North
Redactora de la Federación Internacional para Cruz Roja, Media Luna Roja.


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