|
Apenas cuatro días después
de asumir el cargo de secretario general, usted publicó una
advertencia sobre el elevado costo de los alimentos en
la poderosa reunión del G8 en Japón. ¿Las
situaciones de hambre son una de sus principales preocupaciones?
Sí, por supuesto. El hambre ha estado en el segundo
plano del mundo humanitario. Ahora se trata de una crisis
de civilización acompañada de factores que
agravan el hambre: la pobreza, los desastres, las malas cosechas,
el crecimiento demográfico, la distribución
desigual de los alimentos, el aumento de la demanda de cultivos
como combustible y choque de culturas que engendran muchos
conflictos.
No obstante, también podemos abrigar
esperanzas. La ingeniosidad humana terminará a la
larga aportando una solución. El hambre incumbe de
diferentes maneras a la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Una
de ellas es la respuesta que damos a una crisis aguda de
hambre. La otra es promover la resiliencia, a través,
por ejemplo, del programa de seguridad alimentaria quinquenal
de la Federación Internacional en 15 países
africanos. Ayudar a la gente a ayudarse a sí misma
es una tarea muy importante.
¿Qué otras prioridades
incluye su programa?
Muchas vidas se ven afectadas, y muchas pueden salvarse también,
a raíz de los desastres naturales, el cambio climático,
la violencia urbana, el movimiento de población y
la migración, las enfermedades. También estamos
contribuyendo al proceso de toma de decisiones de la sociedad
civil a nivel comunitario, a que haya más responsabilidad
e incluso a la democratización. Contribuimos a fomentar
la paz, fortalecer la capacidad y promover la sociedad civil
a nivel de base.
Por ejemplo, la Media Luna Roja Afgana está presente
en todos los distritos de Afganistán, y la Sociedad
Nacional está donde no hay ninguna otra organización,
por ejemplo en Myanmar, donde no permiten el acceso a las
organizaciones externas. Contamos con el reconocimiento de
los Gobiernos y las comunidades.
Los voluntarios trabajan juntos a todos los
niveles sin distinción de sexo, etnia o raza. Trabajan
unidos en torno a los Principios Fundamentales y forman un
grupo realmente extraordinario. Podemos aportar muchísimo
en el mundo aunando nuestras fuerzas.
¿Qué es lo que lo
motiva a usted?
En 1984, comencé a trabajar para la Cruz Roja en Etiopía
un martes y el jueves el secretario general me llevó a
una zona donde la población padecía hambre.
Una pareja caminó hasta mí y me pidió ropa
para poder enterrar a sus dos hijos que habían muerto
de inanición. “Nos gustaría cubrirlos”,
me dijeron. Fue la situación más impactante
que presencié en mi vida. Pude sentir la tensión
emocional, captar en su mirada la amargura de la vida y el
odio de la vida. No lloraban. Fue profundamente emotivo.
No había experimentado nada igual. Hicimos todo lo
necesario para que sus hijos tuvieran una sepultura digna
y les dimos apoyo.
Después de esa experiencia, tomé la
firme resolución de hacer algo. En Etiopía,
lo hicimos. Pusimos en marcha un sistema muy eficiente. Trabajé día
y noche.
Es muy doloroso ver a niños que no tienen
qué comer, que están desnutridos y que pueden
morir a causa del hambre. Es algo que me preocupa realmente
mucho y que me despierta por las noches.
¿Qué aporta a su
nueva función?
He vivido en carne propia la vulnerabilidad. Sé lo
que es. Vengo de una familia pobre y sé lo que significa
ir a la escuela con el estómago vacío. He pasado
un tiempo en la cárcel y sé lo que es ser refugiado.
Todo ello me ha permitido aprender muchas cosas. Sé que
si se da apoyo a las personas, éstas pueden revertir
una situación adversa. Siento realmente una profunda
motivación para ayudarlos a salir adelante. Es posible
lograrlo.
¿Cuál es el futuro
del Movimiento?
No me cabe la menor duda de que el Movimiento tiene un futuro
sumamente sólido. Los desastres persistirán,
los conflictos no cesarán, y las diferencias nos seguirán
dividiendo. A pesar de que en los seres humanos el impulso
predominante es el de tender la mano a los que necesitan
ayuda, profundas diferencias los dividen aún. Es una
contradicción propia de los humanos: por un lado salvar
vidas y por el otro no poder poner término a los conflictos
y a la violencia. Las Sociedades Nacionales constituyen la
base de la Federación Internacional. La red mundial
y los voluntarios que están en las comunidades, gracias
a nuestros principios humanitarios únicos, eso es
lo que conforma la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
| Rosemarie
North
Redactora de la Federación Internacional para Cruz Roja, Media Luna
Roja.
|
|

©FEDERACIÓN INTERNACIONAL
|