|
Jean Giraud, ¿por qué aceptó este
proyecto?
Recibo muchísimos pedidos y algunos, como el suyo,
tienen una legitimidad superior a los demás en el
sentido de que trascienden de la esfera puramente profesional
y tienen una utilidad pública evidente. El encargo
del CICR no podía tomarlo a la ligera. Su organización,
la Cruz Roja y la Media Luna Roja, forman parte hoy en día
de la conciencia planetaria y propugna un pensamiento universal
cuyo centro de interés es el ser humano. Por consiguiente,
me resultó apasionante realizar la reconstrucción
histórica de este pensamiento, al menos, en este caso,
a partir de la batalla de Solferino.
¿Cómo abordó este trabajo
particular?
En el plano artístico, hubo que conciliar los imperativos
de la verdad histórica con la necesidad de entregar
una historieta comprensible para todos, por lo tanto, un
producto basado en fotografías de época y en
una documentación bastante densa, pero que utiliza
atajos propios del dibujo animado, en los que pude dar libre
curso a mi imaginación. Por ejemplo, en la primera
plancha podemos observar a Henry Dunant explicando a un coronel
francés las razones que lo indujeron a organizar los
primeros auxilios para todos los heridos. Sin embargo, no
sabemos si esta discusión tuvo lugar. Para mí lo
más importante era exponer claramente los motivos
del compromiso de Dunant y mostrar su carácter excepcional.

Oscilé constantemente entre tres estilos gráficos:
el primero muy “ novelesco”, casi adolescente,
el segundo mucho más preciso, muy influenciado por
las fotografías de la época y el tercero recuerda
cierto tipo de ilustración simbólica, destinado
a describir toda la fuerza y la brutalidad de acontecimientos
particulares, como la Primera Guerra Mundial. Estos últimos
dibujos están muy impregnados de mis emociones y mi
pasado familiar. Tengo una personalidad bastante imaginativa,
siempre me ha gustado expresar mis emociones a través
de una multitud de estilos.
¿Qué opina sobre la acción
humanitaria moderna?
Esta acción es mucho más compleja que antes.
La multiplicidad de actores y de situaciones humanitarias
crea confusión. Cabe interrogarse también sobre
la ética y las competencias de algunos. Sabemos que
algunas organizaciones son manipuladas, incluso creadas artificialmente
por el poder político. Es preocupante igualmente el
tinte humanitario que se da a las intervenciones militares
estos últimos años. Pero los soldados son seres
humanos y pueden sentir la necesidad de actuar sin por ello
recurrir a las armas.
Hoy existe una influencia cada vez más persistente
de los medios de comunicación, lo cual lleva a exigir
tal o cual acción en Darfur, en el Tibet o en otros
lugares, dando pábulo a un entusiasmo desmedido y
un pensamiento un tanto desatinado que conducen a excesos.
A eso se suma a veces una culpabilidad en Occidente vinculada
al pasado colonial y a la manipulación de esta mala
conciencia por algunos Estados. Es algo bastante complicado.

Me es muy grato trabajar para el Movimiento pues ustedes
tienen la preocupación constante de mantenerse independientes
y de cumplir una acción universal, tanto en tiempo
de guerra como en casos de catástrofe natural. El
hecho de apoyarse en todo el mundo en los voluntarios que
conocen el terreno y las necesidades verdaderas de la población
puede ser útil para evitar errores. Es sin duda alguna
una virtud del Movimiento.
¿Existen para usted valores fundamentales?
Desde luego. Una noción esencial es que no se debe
aplastar al más débil. Tenemos tendencia a
prestar auxilio al vencido. Pero trato siempre de tomar distancia
sobre todo con respecto a loque nos presentan los medios
de comunicación. La condición de víctima
no es garantía de perfección.
Además existe la tendencia a anatematizar algunos
Estados sin comprender que las naciones actúan en
función de una lógica que sobrepasa ampliamente
la duración de vida de los individuos. Nos olvidamos
de incluir la historia en nuestra visión del mundo.
Para mí existe un inconsciente colectivo propio de
cada grupo humano y lo que ocurre sólo puede analizarse
a través de un prisma humanitario o individual. Me
viene a la mente lo que Konrad Lorenz dice sobre las palomas:
son un símbolo de paz pero no son ni más ni
menos feroces que los demás animales, prima por sobre
todo la supervivencia.

Existen un montón de cosas indignantes para una persona
decente pero esta indignación debe inducirnos a interrogarnos
sobre qué aspecto de nosotros puede producir indignación
en los demás. En los países ricos abandonamos
a su suerte a millones de personas, que se ven atrapados
en vorágines financieras, políticas, organizacionales,
conceptuales. ¿Qué hacemos por ellos? Debemos
combatir hoy la tendencia autodestructora del ser humano
y tratar de preservar nuestros ecosistemas. La Tierra se
parecerá quizás un día a la isla de
Pascua: un lugar desierto con magníficos monumentos.
Pero no pierdo el optimismo. Si fracasamos como homo sapiens,
estoy convencido de que otra forma de vida y, por ende, de
conciencia, reaparecerá.
| Entrevista
de Didier Revol Encargado de comunicación en
el CICR.
Historia de una idea en versión animada está disponible en árabe,
chino, español, francés e inglés de forma gratuita en el
CICR y la Federación Internacional.
|
|

©DIDIER REVOL / CICR
|