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La historia de una idea
en imágenes

 

Conocido con el seudónimo de Moebius, Jean Giraud, artista francés de renombre, creó en imágenes la historia del Movimiento desde sus orígenes en 1859 hasta nuestros días. En estas líneas expresa algunas reflexiones sobre su visión del mundo y la acción humanitaria contemporánea.

Jean Giraud, ¿por qué aceptó este proyecto?
Recibo muchísimos pedidos y algunos, como el suyo, tienen una legitimidad superior a los demás en el sentido de que trascienden de la esfera puramente profesional y tienen una utilidad pública evidente. El encargo del CICR no podía tomarlo a la ligera. Su organización, la Cruz Roja y la Media Luna Roja, forman parte hoy en día de la conciencia planetaria y propugna un pensamiento universal cuyo centro de interés es el ser humano. Por consiguiente, me resultó apasionante realizar la reconstrucción histórica de este pensamiento, al menos, en este caso, a partir de la batalla de Solferino.

¿Cómo abordó este trabajo particular?
En el plano artístico, hubo que conciliar los imperativos de la verdad histórica con la necesidad de entregar una historieta comprensible para todos, por lo tanto, un producto basado en fotografías de época y en una documentación bastante densa, pero que utiliza atajos propios del dibujo animado, en los que pude dar libre curso a mi imaginación. Por ejemplo, en la primera plancha podemos observar a Henry Dunant explicando a un coronel francés las razones que lo indujeron a organizar los primeros auxilios para todos los heridos. Sin embargo, no sabemos si esta discusión tuvo lugar. Para mí lo más importante era exponer claramente los motivos del compromiso de Dunant y mostrar su carácter excepcional.

Oscilé constantemente entre tres estilos gráficos: el primero muy “ novelesco”, casi adolescente, el segundo mucho más preciso, muy influenciado por las fotografías de la época y el tercero recuerda cierto tipo de ilustración simbólica, destinado a describir toda la fuerza y la brutalidad de acontecimientos particulares, como la Primera Guerra Mundial. Estos últimos dibujos están muy impregnados de mis emociones y mi pasado familiar. Tengo una personalidad bastante imaginativa, siempre me ha gustado expresar mis emociones a través de una multitud de estilos.

¿Qué opina sobre la acción humanitaria moderna?
Esta acción es mucho más compleja que antes. La multiplicidad de actores y de situaciones humanitarias crea confusión. Cabe interrogarse también sobre la ética y las competencias de algunos. Sabemos que algunas organizaciones son manipuladas, incluso creadas artificialmente por el poder político. Es preocupante igualmente el tinte humanitario que se da a las intervenciones militares estos últimos años. Pero los soldados son seres humanos y pueden sentir la necesidad de actuar sin por ello recurrir a las armas.

Hoy existe una influencia cada vez más persistente de los medios de comunicación, lo cual lleva a exigir tal o cual acción en Darfur, en el Tibet o en otros lugares, dando pábulo a un entusiasmo desmedido y un pensamiento un tanto desatinado que conducen a excesos. A eso se suma a veces una culpabilidad en Occidente vinculada al pasado colonial y a la manipulación de esta mala conciencia por algunos Estados. Es algo bastante complicado.

Me es muy grato trabajar para el Movimiento pues ustedes tienen la preocupación constante de mantenerse independientes y de cumplir una acción universal, tanto en tiempo de guerra como en casos de catástrofe natural. El hecho de apoyarse en todo el mundo en los voluntarios que conocen el terreno y las necesidades verdaderas de la población puede ser útil para evitar errores. Es sin duda alguna una virtud del Movimiento.

¿Existen para usted valores fundamentales?
Desde luego. Una noción esencial es que no se debe aplastar al más débil. Tenemos tendencia a prestar auxilio al vencido. Pero trato siempre de tomar  distancia sobre todo con respecto a loque nos presentan los medios de comunicación. La condición de víctima no es garantía de perfección.

Además existe la tendencia a anatematizar algunos Estados sin comprender que las naciones actúan en función de una lógica que sobrepasa ampliamente la duración de vida de los individuos. Nos olvidamos de incluir la historia en nuestra visión del mundo. Para mí existe un inconsciente colectivo propio de cada grupo humano y lo que ocurre sólo puede analizarse a través de un prisma humanitario o individual. Me viene a la mente lo que Konrad Lorenz dice sobre las palomas: son un símbolo de paz pero no son ni más ni menos feroces que los demás animales, prima por sobre todo la supervivencia.

Existen un montón de cosas indignantes para una persona decente pero esta indignación debe inducirnos a interrogarnos sobre qué aspecto de nosotros puede producir indignación en los demás. En los países ricos abandonamos a su suerte a millones de personas, que se ven atrapados en vorágines financieras, políticas, organizacionales, conceptuales. ¿Qué hacemos por ellos? Debemos combatir hoy la tendencia autodestructora del ser humano y tratar de preservar nuestros ecosistemas. La Tierra se parecerá quizás un día a la isla de Pascua: un lugar desierto con magníficos monumentos. Pero no pierdo el optimismo. Si fracasamos como homo sapiens, estoy convencido de que otra forma de vida y, por ende, de conciencia, reaparecerá.

Entrevista de Didier Revol Encargado de comunicación en el CICR.
Historia de una idea en versión animada está disponible en árabe, chino, español, francés e inglés de forma gratuita en el CICR y la Federación Internacional.

©DIDIER REVOL / CICR

 


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