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Alerta Temprana en acción

El concepto de “alerta temprana, acción temprana” podría revolucionar la gestión de los desastres. Pero ¿lo apoyarán los donantes?


Satélites de la NASA rastrean el huracán Ike que gira en torno a Cuba y se dirige hacia el Golfo de México en septiembre de 2008.
©REUTERS / NASA, CORTESÍA DE www.alertnet.org

‘‘Si hubiésemos tenido tiempo para indagar como se debe, no estaríamos aquí.” El frustrado corresponsal había estado recorriendo en helicóptero el valle anegado del Zambezi en Mozambique en busca de un desastre, pero sólo captó una exitosa operación gubernamental para evacuar a decenas de miles de personas de las zonas bajas.

La verdad es que mientras más tranquilas sean las evacuaciones menos posibilidades hay de saber de ellas. Sin desastres no hay historias y lo peligroso es que sin historias, no hay donantes.

Incluso atentos observadores de desastres podrían sorprenderse al escuchar que en 2008 las inundaciones estacionales del Zambezi en Mozambique rebasaron los niveles máximos de 2001, cuando más de 100 personas murieron, y que estuvieron muy por encima de las del año pasado, cuando el desastre desencadenó una gigantesca operación de socorro internacional.

 

Sin embargo a mediados de enero, unas 55.000 personas habían sido desplazadas prácticamente sin pérdidas humanas. Para un Estado africano que viene saliendo de un conflicto, el hecho es toda una hazaña apenas destacada (véase recuadro).

Pronósticos y alertas

Mozambique junto con Bangladesh, el Caribe y África Occidental y Central ejemplifican perfectamente lo que entendemos por “alerta temprana, acción temprana”, un concepto que empieza a resonar entre la comunidad humanitaria desde hace algún tiempo, pero que hoy suscita cada vez más interés.

“Excepcionalmente decidimos mandar fondos de emergencia a los países de África Meridional afectados por las inundaciones en enero, pese a la poca probabilidad de que la situación se deteriorase y a los pronósticos de mediano alcance”, señala Peter Rees, jefe del Departamento de Apoyo a las Operaciones de la Federación Internacional.

“La labor de la Cruz Roja y la Media Luna Roja es preparar a las comunidades mediante la red de voluntarios y ayudarlas a ser independientes”, añade.

Lo nuevo en el concepto de “alerta temprana, acción temprana” es, como de costumbre, pasar a la acción humanitaria —movilizar suministros, personas, dinero— pero basándose en pronósticos y alertas. Y a nivel comunitario, difundir esas alertas de manera que la gente pueda actuar con confianza.

Según la experiencia de Rees en la gestión del Fondo de Reserva para el Socorro en Casos de Desastre (DREF) —una reserva en efectivo para las Sociedades Nacionales que enfrentan emergencias—lo más destacado es el fuerte incremento sobre todo en las catástrofes relacionadas con el clima: tormentas, inundaciones, sequías, y las emergencias de salud que pueden generar. Precisamente el tipo de fenómenos a menudo previsibles.

El Instituto Internacional de Investigación en Clima y Sociedad de la Universidad de Columbia de Nueva York, entidad especializada en integrar la información relativa al clima en el proceso de toma de decisiones, y la Federación Internacional han establecido una alianza destinada a desarrollar métodos de alerta temprana que permitirán a la Federación movilizar su red para pasar a una acción inmediata.

Según explica Molly Hellmuth, coordinadora del Instituto, “Intentamos proporcionar a la Federación información relativa al clima y a fenómenos meteorológicos en un contexto determinado, y así podemos ayudarla a situar anomalías climáticas y traducirlas a un lenguaje que toda la red de la Federación pueda comprender”.

La oficina zonal de la Federación Internacional para África Occidental y Central en Dakar (Senegal) también colabora con centros africanos en relación con los fenómenos climáticos que atañen a la seguridad alimentaria.

Maarten van Aalst, experto del Centro de Estudios sobre el Cambio Climático en La Haya, explica “la acción temprana no se aplica sólo cuando un desastre determinado, como un ciclón, está a punto de producirse, sino que también a escalas de tiempo mayores cuando se trata de una alerta sobre un riesgo elevado”.

Dar aviso

“La Cruz Roja y la Media Luna Roja deberían encargarse de dar la alerta temprana y, al mismo tiempo, de llevar la noticia a los hogares”, asegura Bhupinder Tomar, especialista de la Federación Internacional en preparación para desastres.

“Necesitamos un mecanismo que permita efectivamente una acción después de la alerta temprana, e incluya por ejemplo el acceso a los recursos humanos y financieros en un plazo breve.

“El reto es no sólo informar a las comunidades del riesgo de un desastre inminente, sino también ayudarlas a enfrentarlo”, añade.

En Togo, unos expertos están por poner a prueba un sistema de alerta temprana en las aldeas propensas a las inundaciones utilizando unos postes con bandas de colores que representan los niveles de peligro. Cuando las aguas en caso de inundación suben hasta la banda roja, explica Youcef Ait-Chellouche, coordinador de gestión de desastres para África Central y Occidental, “la gente sabe que debe ir a lugares seguros.”

Cuando se pronosticaron lluvias torrenciales este año en África Occidental, la Federación Internacional, hizo un llamamiento preventivo cifrado en 750.000 dólares estadounidenses a fin de prepararse para las inundaciones, a lo que se añadió un sustancial aporte del DREF, tal como ocurrió para el llamamiento en favor de África Meridional a principios de este año, lanzado a raíz de las inundaciones. La oficina zonal ubicó estratégicamente reservas de socorro en tres ciudades diferentes y elaboró planes de contingencia y sistemas de alerta temprana en cooperación con las Sociedades Nacionales.

Poco después del llamamiento, miles de personas en Monrovia se quedaron temporalmente sin hogar tras unas inundaciones que fueron, según se describió, las más graves jamás registradas en la capital liberiana, al mismo tiempo que las lluvias torrenciales sembraban la muerte y la destrucción en Benín, Burkina Faso, Chad, Gambia, Côte d’Ivoire, Níger, Nigeria y Togo.

Es mucho más fácil esperar que ocurra el desastre y responder luego que estar siempre al acecho interpretando cuidadosamente los pronósticos escritos y asignando recursos según la experiencia, el juicio y el asesoramiento especializado y no las noticias de la tarde.

“Pero mientras los donantes no acepten la idea de pasar a la acción antes de que se produzca el desastre”, asegura Rees, “tendremos que apoyarnos en el DREF, el único instrumento suficientemente flexible para permitirnos garantizar una acción verdaderamente anticipada.”

Alex Wynter
Periodista y redactor independiente radicado en
Londres.

 

 

 

 

 

 

“Envíennos motores
fuera de borda”

Sergio Moiane, responsable local, señala en un mapa en la pared el centro de socorro en casos de inundaciones del Gobierno de Mozambique en Buzi, localidad situada inmediatamente al sur de Beira. “Esta zona es como un embudo”, explica. “Por lo tanto, sabemos con toda seguridad que cuando el nivel del Dombe alcanza
5, 5 metros, habrá inundaciones tres días después.”

Y así fue. A mediados de enero, en plena estación de lluvias, Buzi quedó literalmente anegada por las aguas que habían empezado a retirarse. No hubo muertos, aunque más de 1.100 evacuados río arriba fueron alojados temporalmente en las cercanías y las inundaciones fueron las más graves ocurridas desde la
independencia en 1975.

Buzi es también la base para la formación del equipo de rescate en el agua de la Cruz Roja de Mozambique, que podrá reconstituir sus reservas de combustible y llenar los motores fuera de borda gracias en parte al subsidio en efectivo procedente del DREF de la Federación Internacional. El presidente de la filial y responsable
de equipo, Paulo Inacio Maguanda, señala amablemente que las evacuaciones cuestan dinero.

Sólo mecanismos de ayuda de efecto rápido como el DREF pueden sustentar una acción inmediata local como ésta, ya que el dinero internacional no alcanza a filtrarse hasta las filiales durante la fase de emergencia. Pero una vez que está asegurado el subsidio del DREF, la sede de la Sociedad Nacional puede apoyarse en sus propias
reservas según sea necesario.

La Cruz Roja de Mozambique mantiene los equipos con
embarcaciones en cuatro de las provincias afectadas por las inundaciones, aunque la escasez de piezas de repuesto y motores a fines de enero era bastante problemática.

Al preguntarle lo que más deseaba tras el llamamiento regional lanzado por la Federación Internacional una semana después que se anunciara la contribución en efectivo del fondo de reserva de la Federación, Maguanda contestó sin vacilar: “Envíennos motores fuera de borda”.

 

 

 

 


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