Volver a la página principal de la revista

 

Privatización de la guerra

 “Lo ideal sería que los Estados no tuvieran que encargar a empresas privadas que tomen parte activa en las operaciones de combate”, asegura Philip Spoerri, director de Derecho Internacional del CICR. “Las funciones militares en los conflictos armados deberían seguir siendo la responsabilidad de los gobiernos y no deberían tercerizarse.”

Hasta la fecha, 17 países (Afganistán, Alemania, Angola, Australia, Austria, Canadá, China, Estados Unidos, Francia, Iraq, Polonia, Reino Unido, Sierra Leona, Sudáfrica, Suecia, Suiza y Ucrania) han aceptado el documento de Montreux, llamado así por la ciudad a orillas del Lago de Ginebra donde expertos gubernamentales se dieron cita del 15 al 17 de septiembre de 2008 para examinar cómo reglamentar mejor a las empresas militares y de seguridad privadas. El Departamento Federal suizo de Asuntos Exteriores lanzó la iniciativa a comienzos de 2006 y el CICR ha estado estrechamente asociado a ella desde un principio. La industria militar y de seguridad privada, así como las ONG fueron consultadas a menudo durante el proceso.

El documento reafirma la obligación de los Estados de velar por que las empresas militares y de seguridad que trabajan en zonas de conflicto armado respeten el derecho internacional humanitario y los derechos humanos. Asimismo, establece unas 70 recomendaciones derivadas de las buenas prácticas de los Estados, como la verificación de antecedentes de las empresas y el examen de los procedimientos que utilizan para contratar a su personal. El CICR destacó los beneficios de este documento para los países y las personas afectadas por los conflictos armados. “El documento ofrece una excelente base al CICR para examinar cuestiones de interés humanitario con todos los países donde operan o donde tienen su sede estas empresas”, señala Spoerri. “Por lo práctico de sus recomendaciones, el documento será muy útil para los Estados que tienen gobiernos débiles o se enfrentan a las consecuencias de un conflicto armado y desean reglamentar dichas empresas en su territorio.”

 


©PEDRA MYAZDI / CICR


India arrasada por las aguas

En agosto y septiembre, unas 2,6 millones de personas fueron desplazadas por las devastadoras inundaciones que arrasaron la India, dejando más de 50 muertos. Aislada entre el curso original del río Kosi y un nuevo canal que se formó cuando el río se desbordó en Nepal, la gente luchaba por sobrevivir. Las organizaciones humanitarias, incluidas la Cruz Roja y la Media Luna Roja, prestaron auxilio pese a los ingentes obstáculos logísticos. Sólo en Bihar, cerca de 300.000 casas quedaron destruidas.

“Las aguas destruyeron muchos puentes y carreteras, lo que impidió el paso a unos 1.600 pueblos que necesitaban tanto la ayuda”, explica Peter Ophoff, jefe de la delegación de la Federación Internacional en la India. “A la Cruz Roja de la India y a otras entidades involucradas en la asistencia no les quedó más remedio que utilizar embarcaciones y helicópteros.”

La Cruz Roja de la India distribuyó carpas, lonas impermeables, mosquiteros, alimentos básicos y utensilios de cocina. Ayudó también a evacuar a la población a lugares seguros, prestó primeros auxilios y desplegó tres unidades de agua y saneamiento para suministrar agua potable y mejorar la higiene.

La Federación Internacional coordinó la adquisición y entrega de 10.000 carpas y apoyó las necesidades a más largo plazo comprobadas tras evaluaciones detalladas. “Es importante reconocer que, aunque la situación en el estado de Bihar es el centro de la atención internacional, los monzones este año han causado estragos en toda la nación”, asegura Peter Ophoff. “En toda la India, unas 500.000 casas quedaron en el suelo y más de 18 millones de personas se han visto afectadas por las inundaciones.”

Las autoridades anunciaron que las aguas en Bihar tardarán meses en retirarse. Será difícil llegar hasta los pueblos anegados y es probable que las personas desplazadas dependan de la asistencia durante bastante tiempo.

 


©REUTERS / RUPAK DE CHOWDHURI , CORTESÍA DE www.alertnet.org


Tormentas en América

Miles de voluntarios de las Sociedades Nacionales en toda América fueron movilizados en agosto y septiembre para prepararse y responder a las tormentas Hanna, Fay, Gustav e Ike.

En el norte de Haití, la tormenta tropical Hanna causó estragos después de que el país fuera asolado por el huracán Gustav. El personal y los voluntarios de la Cruz Roja de Haití, en colaboración con equipos de búsqueda y rescate, dieron información de alerta temprana a las comunidades, invitaron a las personas que corrían riesgo a desplazarse a lugares más seguros a medida que subían las aguas, proporcionaron primeros auxilios y se encargaron de alojar a los desplazados.

Cuando el huracán Ike atravesó el Caribe, pisándoles los talones a la tormenta Hanna, vertió tal cantidad de agua sobre Haití que fue demasiado. Las inundaciones, desencadenadas por las lluvias torrenciales que cayeron ininterrumpidamente en las deforestadas colinas, hicieron que los ríos se desbordaran, cambiaran de curso y arrastraran a su paso muchas viviendas de construcción precaria. En Haití, el país más pobre de América, las tormentas se cobraron unas 700 vidas y obligaron a 200.000 personas a evacuar sus hogares.

Entretanto en Cuba, la alerta temprana permitió salvar muchas vidas durante Gustav, el peor huracán registrado en los últimos 50 años, cuando miles de personas fueron rápidamente evacuadas. Los daños materiales fueron enormes y se estima que unas 100.000 viviendas quedaron destruidas.

“Unos 2.500 voluntarios estuvieron manos a la obra durante Fay, y 4.000 voluntarios fueron movilizados para hacer frente a los estragos causados por el huracán Gustav”, señala el Dr. Luis Foyo, director general de la Cruz Roja Cubana.

En todo el continente americano, los voluntarios trabajaron día y noche para evacuar a las personas, prestar asistencia en los refugios de emergencia, distribuir alimentos, brindar primeros auxilios y apoyo psicológico y buscar a los familiares desaparecidos. En algunos lugares, las lluvias dificultaron la entrega de la ayuda y redujeron la capacidad para efectuar evaluaciones. Sus esfuerzos fueron apoyados por los conocimientos de expertos internacionales y llamamientos de emergencia efectuados por la Federación Internacional.

 


©REUTERS / Matthew Marek / ARC, CORTESÍA DE www.alertnet.org


La esposa de Dunant

A los 78 años, Klaudia Famina es jubilada desde hace ya mucho tiempo. Pero tras haber pasado 53 años en un entorno sin parangón en el mundo, no está en sus planes dejar “las rocas de petróleo”. Iniciada bajo Stalin en 1949 para extraer petróleo del mar Caspio, fue la primera instalación de este tipo en el mundo. Antes de la era de los helicópteros, la forma más razonable de pasar de una plataforma a otra era mediante puentes. Ingeniera recién graduada, Famina llegó al lugar para construirlos. Al término, ella y miles de otros trabajadores habían creado un laberinto de más de 200 km de rutas en alta mar, una verdadera ciudad con edificios de nueve pisos, jardines, un teatro, tiendas, un hospital y otros establecimientos necesarios para una comunidad de 5.000 trabajadores.

Tras el desmembramiento de la Unión Soviética en 1991, Famina decidió quedarse en este mundo único que había ayudado a construir y poner todo su empeño y tiempo en trabajar para la pequeña representación de la Media Luna Roja que hay allí. “Mi verdadero marido es Henry Dunant”, contesta Famina riéndose cuando se le pregunta por qué nunca se casó. Fotos del fundador de la Cruz Roja demuestran su profunda admiración por este hombre. Su salón ubicado en un séptimo piso hace también las veces de sede de la Media Luna Roja en esta comunidad insular artificial. “Mi papel es ayudar a mis colegas de trabajo aquí de la mejor manera posible”, señala Famina, que siempre está dispuesta para a dar una mano en las emergencias sociales y materiales. Famina aporta pequeños obsequios, da la bienvenida a los recién llegados o cuida a las personas mayores. Es obvia la razón que la ha llevado a ocupar un lugar en la historia de lo que es ahora la Media Luna Roja de Azerbaiyán como “la abuela del Mar Caspio”.

 


©JON BJORGVINSSON / CICR


Desprendimiento De piedras
en El Cairo

El 6 de septiembre, los equipos de intervención y los voluntarios de la Media Luna Roja Egipcia ayudaron a rescatar a por lo menos 200 personas que se temía hubiesen quedado sepultadas bajo las piedras tras producirse un gigantesco desprendimiento en Manshiyet Nasr, barrio pobre situado en la periferia de El Cairo donde viven más de un millón de personas. Los colaboradores y voluntarios de la Media Luna Roja participaron también en el traslado de los heridos a los hospitales e instalaron un campamento de 50 carpas. El desastre ocurrió a eso de las nueve de la mañana] cuando la mayoría de los residentes dormían aún, ya que se habían despertado antes de la salida del sol para comer por tratarse del mes sagrado del Ramadán.



©REUTERS / ASMAA WAGUIH, CORTESÍA DEE www.alertnet.org


Formación en derecho humanitario

Diplomados filipinos de un curso de posgrado en derecho internacional humanitario señalan que el curso contribuyó a su desarrollo como profesionales y como abogados para la difusión del DIH en Filipinas. El curso lo da en línea, con el apoyo del CICR, la Academia Nacional de Estudios Legales e Investigación de la Universidad de Derecho de Hyderabad. “El curso me permitió comprender la universalidad del DIH, el idealismo que preconiza y la importancia de su aplicación. Como responsable de la oficina de DIH de la Cruz Roja de Filipinas, era esencial para mí hacer este curso”, asegura Roy C. Bautista.

Otro diplomado, Teófilo G. Panaga de la Marina filipina, dijo “este curso me pareció muy útil no sólo para mi desarrollo personal sino también sobre todo para mi organización. Muestra que las fuerzas armadas de Filipinas se adhieren a los principios del DIH, especialmente a la aplicación de los Convenios de Ginebra en relación con la necesidad de instruir a su personal en materia de DIH”.

El curso fue una revelación para Myrish Cadapan-Antonio del Centro de Salonga de Derecho y Desarrollo de la Universidad de Silliman. “En el ámbito académico de Filipinas, el DIH está aún en pañales”, declara. “Es más, solamente gracias a este curso y a los certámenes de alegatos organizados por el CICR, los principios y normas del DIH han comenzado a penetrar en la formación jurídica de Filipinas.”

 



Desastre aéreo en España

Veintitrés equipos de la Cruz Roja Española prestaron apoyo psicológico a las familias de las víctimas del accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto de Madrid el 20 de agosto, que costó la vida a más de 150 personas. Los equipos, integrados por 170 psicólogos, médicos, enfermeras, asistentes sociales y socorristas, acompañaron a los familiares que acudían cada día a la morgue en espera de la identificación de sus seres queridos. Pablo Navajo, portavoz de la Cruz Roja Española, señaló, “Esta asistencia inicial es muy importante para ayudar a los familiares afectados a evitar casos de estrés postraumático”. Más de 700 voluntarios de la Cruz Roja Española participaron en la operación de búsqueda y rescate y proporcionaron primeros auxilios y alojamiento a los equipos involucrados en la operación. Distribuyeron artículos de higiene, mantas, víveres y otros socorros a los familiares.

 


©REUTER S / SUSANA VERA, CORTESÍA DE www.alertnet.org


Pakistán

El CICR está trabajando para satisfacer las necesidades acuciantes de unas 60.000 personas afectadas por el conflicto armado entre las fuerzas gubernamentales y grupos de oposición armados en la Provincia de la Frontera Noroeste y las Áreas Tribales Administradas Federalmente.

“La situación cambia rápidamente y es imprevisible. Para responder a las necesidades de las personas que huyeron de las hostilidades, debemos ser flexibles y tener una capacidad de reacción rápida”, dijo Pascal Cuttat, jefe de la delegación del CICR en Pakistán. “Estamos reforzando nuestro apoyo a los hospitales que atienden a numerosas personas heridas. Pero tenemos que estar preparados para hacer más todavía.”

Los fondos se han aumentado recientemente y se utilizarán principalmente para entregar socorros a los desplazados o las personas que han quedado aisladas a causa del conflicto. El CICR ya ha distribuido lonas impermeables, mantas, artículos de aseo y utensilios de cocina a las personas que llegan a los campamentos improvisados o que se quedan en casa de familiares, en las localidades de Bajo Dir y Mardan, Provincia de la Frontera Noroeste. En la nueva fase de su operación recién iniciada, el CICR suministrará alimentos a los desplazados.

“El CICR recuerda a todas las partes en conflicto su obligación de respetar el derecho internacional humanitario”, señala el jefe de delegación. “En particular, las partes deben respetar y proteger a las personas que no participan o que han dejado de participar en las hostilidades, es decir civiles, heridos, enfermos o detenidos. Además, deben proteger y respetar a los trabajadores humanitarios, así como permitir y facilitar la distribución de ayuda humanitaria de emergencia.”

En la Provincia de la Frontera Noroeste y las Áreas Tribales Administradas Federalmente, el CICR trabaja en colaboración con la Media Luna Roja de Pakistán y coordina sus actividades con las autoridades y con otras organizaciones humanitarias.

 


©ABDUL MAJEED / CICR


Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2008 

Copyright