Volver a la página principal de la revista

Haití
Entre los Huracanes

 


Tras el paso de cuatro devastadoras tormentas que arrasaron Haití durante la última temporada de huracanes, voluntarios y miembros del personal debidamente preparados intervinieron para salvar vidas.

Después de los tres terribles huracanes que devastaron Haití en 2008, y luego de un arduo trabajo de socorro, Marie-Claude Elie había dejado la zona de emergencia de Gonaives y estaba preparándose para volar desde Puerto Príncipe, de retorno a Montreal, cuando escuchó las sirenas de alarma. La enfermera de la Cruz Roja Canadiense subió al techo del hotel y vio mucho humo y polvo sobre la ciudad. Una escuela se había desplomado. Al llegar frente a ella, vio bajo los escombros a muchos niños y adultos atrapados que imploraban auxilio. Sobreponiéndose al momento de conmoción general, Marie-Claude, sin perder la calma, comenzó a liderar las operaciones de rescate.

“Lo que me pareció heroico es que, si bien le avisaron que su vida corría peligro, ella permaneció cuatro horas debajo de una estructura muy inestable atendiendo a los niños heridos”, relata Jean-Pierre Taschereau, delegado de Gestión de Desastres de la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres (PADRU) de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

“Mientras llegaban los equipos de rescate se las ingenió para instalar un sistema de tubos y así hacer llegar agua a la gente que estaba bajo los escombros. Gracias a ella, muchos haitianos salvaron su vida ese día. Además se convirtió en un ejemplo para todos nosotros, sus colegas.

“Cuando le pregunté si se daba cuenta de lo que había hecho, ella me respondió con toda modestia que había hecho lo mismo que todos los colaboradores de la Cruz Roja de Haití que estuvieron allí con ella. Me dijo que eran ellos los verdaderos héroes de la situación, y todo lo que había hecho ella era compartir su experiencia con los demás”, agrega Taschereau.

El caso de Marie-Claude Elie y de sus colegas que trabajaron en el rescate de las víctimas no sólo demuestra el verdadero espíritu de asistencia de la Cruz Roja, sino que también confirma el nivel de vulnerabilidad de países como Haití, que se lleva la peor parte de la furia de la naturaleza. El cambio climático y la extensa deforestación de los bosques ha llevado a una grave erosión de los suelos y a la sedimentación de las cuencas fluviales en esta nación caribeña de nueve millones de habitantes.

“Aquí en Haití se estima que más del 90% de la cobertura forestal ha quedado destruido por diferentes razones: prácticas deficientes del manejo de las tierras, tala de árboles para obtener leña para cocinar”, asegura Rafael Olaya, representante regional de la Federación Internacional. “La degradación resultante el suelo implica que las lluvias tienen repercusiones mucho más graves. Cuando llueve aquí con la intensidad que ha llovido durante las recientes tormentas, el agua no solamente arrasa los cultivos sino que puede llevarse pueblos enteros que están a la orilla de los ríos.

En agosto y septiembre de 2008, la tormenta tropical Fay y los huracanes Gustav, Hanna e Ike se abatieron sobre la pequeña nación. Taschereau cuenta: “Cuando la isla se vio afectada por los tres huracanes sucesivos, no se podía acceder a las zonas siniestradas, los puentes y los caminos quedaron destruidos y las comunidades aisladas. Cuando la gente comenzaba a recuperarse del primer huracán, vino el segundo y luego el tercero. Ante tal devastación, tuvimos que actuar rápidamente, y desplegamos más de 45 delegados internacionales que apoyaron a los voluntarios de la Cruz Roja de Haití.

“Sobrevolé Gonaives, tras el huracán Hanna y pude comprobar que más del 80% del área estaba bajo el agua. Comenzamos por restablecer el agua potable y limpiar los pozos. Pusimos en marcha también programas para promover la salud comunitaria en los albergues, reparar las casas y asistir a los desplazados; no dábamos abasto para hacer tanto trabajo”, explica Taschereau.

Las tormentas no sólo se cobraron la vida de cientos de personas, sino que también devastaron las tierras agrícolas y los cultivos. Más del 80% de la producción agrícola se perdió y el suministro de agua potable se vio gravemente perjudicado. Se estima que el 30% de los bananales y un 20% de los cultivos básicos fueron destruidos y se perdieron miles de reses y embarcaciones pesqueras. Los daños influyeron en los precios de los alimentos, ya elevados debido a la crisis financiera mundial.

Jean-Pierre Giteau, director ejecutivo de la Cruz Roja de Haití es consciente de los peligros que amenazan su país.

“Los habitantes de las zonas rurales han perdido sus medios de subsistencia y han tenido que emigrar hacia Puerto Príncipe. Como consecuencia, ha habido una gran afluencia de personas hacia la capital, lo que ha agravado la pobreza y las dificultades allí”, explica. “Entre tanto, proporcionamos asistencia médica, apoyamos las escuelas, planificamos distribuciones de alimentos para la gente que se enfrenta al hambre y suministramos artículos no alimentarios a las familias que lo han perdido casi todo. Además, prestamos ayuda médica gracias al despliegue de dos equipos móviles, uno en el sur y otro en la región de Gonaives.”

Jean-Pierre ha hecho un llamado a la comunidad internacional para fortalecer el sistema agrícola, proporcionar albergues provisionales y reconstruir escuelas e infraestructuras hospitalarias. “Necesitamos intensificar el programa para asistir a la gente, si no miles de personas quedarán en la calle y se producirá una crisis alimentaria de proporciones sin precedentes en mi país”, añade.

“La situación general se ha tranquilizado ahora y los proyectos están funcionando en un ambiente de buena cooperación”, asegura Brigitte Gaillis, jefa de actividades operacionales de la Federación Internacional para apoyar el trabajo de la Cruz Roja de Haití. Además, desde diciembre, se han donado 10.000 cajas con artículos de primera necesidad; se ha brindado asistencia psicológica a 400 personas; 1.500 familias se han beneficiado de las actividades de prevención contra el paludismo; se han construido letrinas para 300 familias; más de 15.000 familias; se han beneficiado del suministro de agua potable; se han reparado las casas de 4.000 familias, y la ayuda continúa.

Ahora bien, la experiencia de las operaciones desplegadas por la Cruz Roja y la Media Luna Roja en Haití ha demostrado que en el largo plazo cada dólar que se invierta en la preparación para desastres permitirá reducir la vulnerabilidad y, así se espera, los gastos en la respuesta de emergencia.

Varios meses después de la emergencia, Jean-Pierre Taschereau ha regresado a la sede de PADRU en Panamá y mirando atrás se da cuenta de que la eficacia de la respuesta ante el último huracán se debió a una mejor planificación. “Fuimos ganando experiencia entre los huracanes, teníamos los socorros ya almacenados, nuestros voluntarios estaban listos para advertir de los riesgos a las comunidades y pudimos así organizar las operaciones de evacuación preventiva, y teníamos gente capacitada.”

“Por eso hubo menos pérdidas de vidas humanas. Y sin duda alguna la clave indiscutible fue la preparación y la reducción de riesgos.”

Alejandro Balaguer
Reportero gráfico y realizador de documentales en
América Latina.


Niños desplazados a raíz de las tormentas en Haití juegan en un campamento situado en la ciudad de Cabaret después de que los voluntarios de la Cruz Roja de Haití prestaran asistencia de emergencia allí a cientos de personas que se quedaron sin hogar.
©Alejandro Balaguer / FEDERACIÓN INTERNACIONAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Una mujer que perdió su hogar en el huracán Gustav recibe asistencia de emergencia en un campamento situado en la ciudad de Cabaret.
©Alejandro Balaguer / FEDERACIÓN INTERNACIONAL

 

 

 

 

 

 

 

 

ourworld-yourmove.org

©Jean-Pierre Taschereau / FEDERACIÓN INTERNACIONAL

Marie-Claude Elie

Marie-Claude es enfermera de la Cruz Roja Canadiense y trabajó codo a codo con el personal y los voluntarios de la Cruz Roja de Haití para ayudar a los damnificados de los devastadores huracanes y el derrumbe de la escuela en Gonaives.

 

 

 


Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2009 

Copyright