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Hay personas en
el mundo que hacen cosas increíbles por los más
necesitados. Nuraini, una abuela, utiliza su jubilación
para construir un jardín de infantes en Indonesia.
Abbes Sedri ayuda a su comunidad a prepararse para las catástrofes
en la ciudad iraní de Bam. Françoise Désirée
busca a las personas que corren el riesgo de contraer el
VIH en Camerún y Jean Guerlain, en Haití, traslada
a la gente al hospital arriesgando su propia vida. Estas
personas, sobre las que se habla en el presente número
de Cruz Roja, Media Luna Roja, encarnan el espíritu
de la campaña “Nuestro mundo. Tu acción.”.
Y, de hecho, todos podemos aportar nuestro grano de arena.
Esta campaña mundial honra los hitos que jalonan
nuestra historia
–la batalla de Solferino, la fundación de la Federación
Internacional y la aprobación de los Convenios de Ginebra– y rinde
homenaje a quienes nos inspiraron para unirnos. Hace exactamente 150 años,
un hombre,
Henry Dunant, tuvo una idea que prosperó para convertirse
en lo que hoy es el Movimiento Internacional de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja, un movimiento mundial con casi 100
millones de colaboradores y voluntarios.
Hacemos una pausa para reflexionar sobre la tarea que tenemos
por delante y hemos decidido actuar. La campaña es
un firme llamado a la acción, en el que se insta a
la gente a tender una mano, actuar y mejorar el mundo en
el que viven, en sus propias vidas o en el marco del Movimiento
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. El mensaje es: quien
escuche este llamado tiene la posibilidad de hacer algo para
aportar un cambio decisivo.
Podríamos vernos tentados a hacer caso omiso de lo
que está ocurriendo en el mundo hoy en día.
El cambio climático, la crisis financiera, los conflictos
y la inseguridad alimentaria ¿Cómo puede influir
una sola persona? Ahora bien, existe un espíritu humanitario
universal que nos mueve a actuar para hacer el bien. Mediante
nuestras acciones demostramos que nos importa lo que pasa. |