Volver a la página principal de la revista

 

Pakistán: frágil esperanza

De los 2 a 3 millones de personas que habían huido de los combates en Pakistán a principios de este año, muchos ya han vuelto a sus casas dispuestos a vivir en condiciones de seguridad volátil y sin saber con qué se encontrarían.

Un estudio realizado entre los desplazados concluyó que “la inseguridad y la incertidumbre ya forman parte de su vida”. Los niños viven en condiciones insalubres, asegura Umar Riaz, médico y miembro del equipo de evaluación de la Media Luna Roja de Pakistán y la Federación Internacional. “Necesitan hacer deporte y otras actividades sociales para superar la situación”, afirmó. Para ayudar a la gente y las comunidades a adaptarse, la Media Luna Roja de Pakistán inició programas psicosociales en sus ocho campamentos. A mediados de 2009, la Sociedad Nacional, el CICR y la Federación Internacional brindaban ayuda a 400.000 desplazados, de los cuales 50.000 vivían en campamentos y 350.000 en familias de acogida.

En julio, el Gobierno pakistaní anunció que más de 2 millones de personas que habían huido de los combates en el distrito de Malakand, en la Provincia de la Frontera Noroccidental, podían regresar a sus hogares.

Sin embargo, Pascal Cuttat, jefe de la delegación del CICR en Pakistán, subrayó que “las familias que decidan regresar deben hacerlo en condiciones de seguridad y tener acceso a alimentos y servicios públicos básicos”. La seguridad seguía siendo volátil en algunas zonas y, ante la interrupción de la economía debido a los combates, muchas familias sufrían privaciones a su regreso. Además de ayudar a los desplazados, el CICR, presente en Pakistán desde 1947, ha instalado un hospital quirúrgico en Peshawar para atender a los heridos a raíz del conflicto. El CICR también apoyó un centro de rehabilicatión fisica que ayudó a los pacientes discapacitados a causa de sus lesiones pueden retomar una vida normal.

 


©REUTERS / AKHTAR SOOMRO, CORTESÍA DE www.alertnet.org


Tayikistán: equipos asisten
tras aludes de lodo

En abril y mayo, las inundaciones y los aludes de lodo destruyeron 200 casas y dañaron más de 400 más en el sudeste de Tayikistán, país que afronta más de 50 desastres al año. La Media Luna Roja de Tayikistán envió inmediatamente de sus reservas 135 carpas que instaló en una zona destinada a nuevos asentamientos para albergar a más de 530 familias. y suministró también mantas, láminas de plástico y artículos de higiene. La Sociedad Nacional recibió ayuda de dos equipos de expertos en respuesta para casos de desastre de las Sociedades Nacionales de Kazajstán, Kirguistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Sirodj Imomov, coordinador de la gestión de desastres de la filial de la Media Luna Roja de Tayikistán de Kurgantube, afirmó: “En los últimos años, hemos formado a equipos de voluntarios de la Media Luna Roja en el marco de nuestro plan de preparación para desastres.

Esta vez evaluamos la situación y prestamos asistencia médica principalmente
a personas que se encontraban en estado de choque o de profunda depresión, o que sufrían desmayos. Esta pauta, establecida mucho antes de producirse el desastre, permitió salvar vidas y movilizar recursos locales”.

 




©FEDERACIÓN INTERNACIONAL


La Cruz Roja Italiana ayuda en
la reconstrucción tras terremoto

El 6 de abril, un terremoto registrado cerca de Roma, la capital de Italia, dejó más de 300 muertos y 48.000 personas sin hogar. El desastre también acabó con la vida de dos jóvenes voluntarias de la Cruz Roja Italiana, Daniela Bortoletti y Martina Di Battista.

En respuesta al seísmo, 750 voluntarios de la Cruz Roja Italiana de todo el país se unieron al personal de la Cruz Roja para proporcionar servicios de rescate, ambulancia, cocinas móviles y artículos de socorro. Asimismo instalaron y gestionaron campamentos con capacidad para albergar a 6.000 personas.

El portavoz de la Cruz Roja Italiana,Tommaso Della Longa, dijo que la preparación fue clave para responder rápidamente. “La Cruz Roja Italiana es una organización inmensa que en cuestión de horas logró que todas sus filiales, incluidas los más apartadas, trabajaran conjuntamente y movilizaran considerables recursos en todo el país. En 24 horas contábamos con voluntarios de toda Italia. Es imposible lograr tal respuesta sin invertir en preparación. Personas de todas las edades y profesiones tomaron licencias en sus trabajos para venir al Abruzzo a ayudar. Lo que era aún más sorprendente es que todos sabían lo que debían hacer en este tipo de situación: otro elemento vital de preparación”.

 



©ALESSANDRO DI MEO / ANSA


Yemen: a mayor altitud, mayor seguridad

Cada año las inundaciones repentinas, agravadas por el bloqueo de los drenajes de tormenta, ponen en peligro vidas, viviendas y medios de subsistencia en Yemen. Antes de la llegada de las lluvias, se puede atravesar en automóvil casi medio kilómetro el lecho del enorme Wadi Murr, contorneando los bancos de arena, los troncos de contención y otros desechos. Los 23 millones de habitantes del país se han visto afectados por el aumento de las inundaciones repentinas, temperaturas más elevadas y marejadas en las costas, y la reducción de las precipitaciones predecibles. Lo prioritario es mantener limpios los wadis (cauces fluviales) y drenajes de tormenta, y convencer a la gente de que se instale a mayor altitud — y retomen la tradición de construir casas en las frescas cimas montañosas, más seguras ante las amenazas humanas. Entretanto, para reducir los riesgos de crecida, los voluntarios de la Media Luna Roja de Yemen participan en actividades de concienciación para incitar a las personas a que no viertan basura en los drenajes de tormenta.

 



©ALEX WYNTER / FEDERACIÓN INTERNACIONAL


Crecidas en Colombia

A principios de 2009, el río Mira superó en 20 metros su nivel medio, anegando más de 10 kilómetros de tierras y afectando gravemente a más de 30.000 personas en Colombia. La crecida arrasó casas, cultivos, ganado e infraestructuras agrícolas, y dañó la industria pesquera. Provocó, además, daños materiales en centros de salud, escuelas, sistemas de suministro de agua y algunos edificios gubernamentales. En coordinación con el CICR y la Federación Internacional, la Cruz Roja Colombiana movilizó a voluntarios experimentados que prestaron servicios de búsqueda y rescate, socorro, refugio, agua y saneamiento, y atención de salud. La Cruz Roja también envió suministros de higiene a hospitales e instaló un centro de crisis para seguir la evolución del desastre.




Disminución de las actividades
en Sri Lanka

Tras el fin del conflicto que ha durado decenios entre el ejército y los Tigres de Liberación del Ealam Tamil (LTTE), el CICR ha reconsiderado sus operaciones y presencia en Sri Lanka a petición del gobierno. Al 17 de julio, había cerrado cuatro oficinas en la Provincia Oriental y puesto fin a sus actividades en esa región. Durante el mismo período, las actividades realizadas desde las oficinas de Vavuniya y Mannar quedaron suspendidas en espera de obtener aclaraciones adicionales y un acuerdo con el gobierno.

En 2008 y a principios de este año, 250.000 personas quedaron atrapadas en una zona que se redujo rápidamente a lo largo de la costa nororiental a causa del recrudecimiento del conflicto entre el ejército y los LTTE. Dichas personas sufrieron enfrentamientos intensos y escasez de alimentos, agua, saneamiento y atención de salud. Pese al difícil acceso a la zona afectada, el CICR colaboró con la Cruz Roja de Sri Lanka para evacuar por mar a miles de enfermos y heridos que se encontraban en la zona de combate y facilitar la distribución de alimentos y cantidades limitadas de medicamentos en la zona.

Durante los enfrentamientos, el CICR recordó al gobierno y a los LTTE sus obligaciones de acatar el derecho interna cional humanitario (DIH). El CICR sigue ayudando a algunos desplazados y residentes civils, y visita a personas detenidas en relación con el conflicto.

 

 


©REUTERS / STRINGER, CORTESÍA DE www.alertnet.org


Informar sobre guerras

¿Son las normas vigentes en materia de conflictos armados suficientemente sólidas para proteger a la población civil, incluidos los periodistas? ¿Hay que reconsiderar la relación entre los medios de comunicación, los grupos militares y las organizaciones de ayuda? Éstos fueron algunos de los temas abordados en dos conferencias destinadas principalmente a periodistas y estudiantes de periodismo, celebradas en mayo por el CICR en Australia y por la Cruz Roja Neozelandesa y el CICR. En la conferencia de Sydney se presentó un código de seguridad australiano para la prensa escrita, a la cual se pidió que velara por que el personal enviado a las zonas de conflicto estuviese preparado adecuadamente para hacer frente a los riesgos y conociese los ámbitos pertinentes del derecho internacional humanitario.

 




Último rehén liberado en Filipinas

El delegado del CICR, Eugenio Vagni, fue liberado el 12 de julio tras permanecer seis meses bajo secuestro por militantes armados en Filipinas. El Sr. Vagni, de 61 años, especialista italiano en suministros de agua, fue secuestrado, en la isla de Jolo, el 15 de enero junto a dos colegas del CICR, Andreas Notter, de Suiza, y la ciudadana filipina, Mary Jean Lacaba, quienes habían sido liberados en abril.

“Me siento feliz porque he sido liberado. Agradezco a todas las personas que han contribuido a mi liberación”, dijo el Sr. Vagni a los periodistas, tratando de contener su emoción mientras expresaba lo que sentía al ver a su esposa y familia. Durante el cautiverio meditó y pensó en su familia y en tiempos más felices. “Vengo de Italia, así que eché de menos el fútbol, mi familia y también la Toscana”.

Junto a la Cruz Roja de Filipinas, el CICR sigue distribuyendo alimentos y artículos de primera necesidad, como jabón y aceite de cocina, a las personas que han tenido que abandonar sus hogares. Además, el CICR prosiguió la formación del personal carcelario y la reparación de las instalaciones en las cárceles para mejorar las condiciones de vida.

 



©REUTERS / ROMEO RANOCO, CORTESÍA DE www.alertnet.org


Defender el derecho de los albinos a vivir

En Burundi y Tanzanía, la superstición ha motivado el asesinato de más de 60 albinos, que son objeto de discriminación, mutilación y muerte. Se cree que sus partes corporales traen buena suerte en los negocios. “Es necesario poner fin al asesinato de albinos y restablecer su dignidad”, aseguró Anseleme Katyunguruza, Secretario General de la Cruz Roja de Burundi, que presta ayuda humanitaria a 48 niños y adultos albinos protegidos por las autoridades en el municipio de Ruyigi. La Cruz Roja de Burundi aprovechará los encuentros culturales para explicar a los más desconfiados que no existe nada sobrenatural en el albinismo, sino que se trata de un problema de salud que no se puede tratar totalmente. El abandono de los prejuicios, el pensamiento crítico y la comunicación violenta son esenciales para provocar un cambio de comportamiento en la comunidad.

En la aldea tanzana de Pwani, un albino está haciendo historia. “Mi madre me cuenta que cuando nací la partera hizo una mueca al verme. Nadie celebró la llegada de un bebé extraño. Pero mi madre me protegió y me guardó”, dijo Hamis Ngomella. Fue constantemente discriminado durante su infancia; sus compañeros de escuela le llamaban “mzungu”, que significa “hombre blanco” en swahili. Hamis Ngomella se formó en educación especializada y se graduó como maestro de niños con necesidades especiales. Es de los pocos en su aldea que llegó a la universidad. Actualmente es el presidente de la asociación de albinos y representa a la Cruz Roja en un comité regional de gestión de desastres. “Debemos recuperar nuestra dignidad”, afirmó.


 


©ALEX WYNTER / FEDERACIÓN INTERNACIONAL


Yakarta: voluntarios en acción

En julio, la Cruz Roja Indonesia movilizó siete ambulancias y 42 voluntarios y paramédicos para casos de desastre tras la explosión de bombas en dos grandes hoteles de Yakarta. Las explosiones provocaron la muerte de nueve personas e hirieron a más de 40. Los voluntarios prestaron primeros auxilios y apoyo humanitario, y trasladaron a cinco heridos al hospital. Dos equipos encargados de restablecer el contacto entre familiares colaboraron con los hospitales para identificar a las personas perdidas o heridas e informar a los familiares. La Sociedad Nacional también tramitó las peticiones de sangre de tipo A negativo presentadas por los hospitales para los supervivientes.

 


©REUTERS / INDIRA YOGASARA, CORTESÍA DE www.alertnet.org


Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2008 

Copyright