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En todo el mundo las Sociedades Nacionales hacen
frente a las causas profundas de la violencia urbana a
través
de su labor de prevención de la violencia. No es una
tarea fácil pero a veces también puede convertirse
en una actividad entretenida y lúdica.
EN un terreno polvoriento situado en un barrio de Johannesburgo
(Sudáfrica), un grupo de niños juegan a la
pelota. A simple vista, parece un partido de fútbol
cualquiera. Pero, en realidad, este reñido enfrentamiento
se enmarca en la estrategia de la Cruz Roja Sudafricana destinada
a poner fin a la discriminación, tomando el juego
como punto de unión de jóvenes de distintas
culturas. El programa titulado “El fútbol contra
el crimen”, tiene por objeto prevenir la violencia
contra los extranjeros, la cual devastó la provincia
de Gauteng en 2008.
Decenas de Sociedades Nacionales están creando iniciativas
similares destinadas a niños y jóvenes. Fomentar
la autoestima, desarrollar nuevas aptitudes y demostrar la
mediación pacífica de los conflictos son estrategias
que buscan prevenir o mitigar la violencia urbana de manera
duradera. Los programas abarcan diversos ámbitos desde
la rehabilitación de niños soldados en Sierra
Leona hasta la propuesta de soluciones para los niños
de América Central para que no se enrolen en las pandillas.
“Descubrimos que muchos jóvenes no participan
en la vida de su comunidad”, explica Juan José Martínez
Solís, coordinador de actividades de prevención
de la violencia para la Cruz Roja Española. “Nadie
los escucha y no se sienten parte de su barrio. Las pandillas
les dan un sentido de pertenencia. Nuestro trabajo consiste
en ayudarlos a que se identifiquen con sus comunidades y
permitir a éstas valorar lo que los jóvenes
pueden ofrecer.”
En 2006, la Cruz Roja Española y las Sociedades Nacionales
de América Central y el Caribe dieron los últimos
toques a una estrategia a fin de prevenir la violencia urbana
en ocho países de la región. La Cruz Roja Española
está presente en la zona desde que ocurrió el
huracán Mitch en 1998. La Estrategia Regional de Prevención
de la Violencia, destinada a jóvenes líderes
que corren el riesgo de integrarse en las pandillas o maras
consiste en hacerles participar en diversos proyectos sociales
que se adaptan a cada país.
En Guatemala, se han realzado las artes, como el teatro,
el hip-hop y el canto. En Nicaragua, los jóvenes están
aprendiendo a hacer a mano pequeños objetos, como
collares y pulseras, para luego venderlos en sus comunidades
y obtener así algún dinero. En Panamá y
la República Dominicana, se ha dado prioridad al medio
ambiente y los jóvenes participan en proyectos de
limpieza de parques nacionales y de las costas.
La violencia en el ámbito privado
Desde 1984, la Cruz Roja Canadiense realiza un programa
llamado RespectED cuyo objetivo es prevenir la violencia
contra niños y jóvenes mediante una serie de actividades
educativas encaminadas a poner fin a las provocaciones,
el hostigamiento escolar, la violencia en la pareja y el
abuso. En Sri Lanka y Guyana, el programa se ha extendido
al entorno urbano.
“La violencia de las pandillas es la culminación
pública de la violencia que comienza en la esfera
privada y va modelando la vida de los niños”,
escribió Judi Fairholm, directora del programa RespectED,
en un artículo sobre el tema del que es coautora. “Para
entender las manifestaciones públicas de la violencia
es indispensable examinar y reconocer la violencia que se
produce en los espacios privados, por ejemplo el abuso de
los niños en el hogar y el hostigamiento escolar,
como causas profundas que llevan a las pandillas y a la vida
en la calle.”
La Cruz Roja Noruega tiene desde 2006 un programa de mediación
en las calles en favor de los jóvenes. Anne-Cécilie
Fossum, asesora principal de gestión de conflictos
en la Sociedad Nacional, habla acerca de una muchacha inmigrante
de 19 años que creció en un entorno difícil. “Era
la agresiva jefa de una pandilla en Oslo y sabía manipular
a quienes la ayudaban. En la Cruz Roja le dijeron: ‘tienes
aptitudes y podemos ayudarte a transformarlas en algo positivo’.
Hoy constituye un ejemplo y un modelo y se encarga de enseñar
la gestión de conflictos a sus pares en todo el país”.
Agentes del cambio
Entre tanto, la Federación Internacional ha elaborado
una estrategia mundial para cambiar radicalmente la cultura
de violencia, y en particular la violencia urbana. En 2008,
Katrien Beeckman, directora de Principios y Valores de la
Federación Internacional, concibió un programa
titulado “Los jóvenes como agentes del cambio
de comportamiento”, que habilita a los jóvenes
para que sean los primeros en favorecer el cambio de mentalidades
y comportamientos y fomenten una cultura de igualdad, no
violencia e inclusión social. Para ello, la educación
entre pares es un aspecto esencial.
Una red de jóvenes líderes de más de
40 Sociedades Nacionales ha aprendido medios poco convencionales
para enseñar a tener aptitudes tales como la empatía,
la escucha activa, el pensamiento crítico, la abstención
de juzgar, la mediación y la solución pacífica
de las tensiones. “Es esencial que los jóvenes
tengan ciertas aptitudes que afectan al comportamiento”,
asegura Beeckman , “si de verdad deseamos ser un ejemplo
viviente de los siete Principios Fundamentales de nuestro
Movimiento. La empatía se relaciona con la humanidad
y renunciar a los prejuicios y abstenerse de juzgar con la
imparcialidad y la neutralidad.
Lo que atrae a los jóvenes es que el programa no
comienza con un análisis intelectual, sino que les
propone participar en juegos de roles o ejercicios para representarse
situaciones mentalmente. Sus emociones fluyen en relación
con un tema gracias a sus experiencias personales y luego,
mediante sesiones de información con sus pares, se
construyen a sí mismos y aprenden a ver las cosas
desde ángulos diferentes.”
Amy Serafin, escritora independiente radicada en Paris.
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Para contrarrestar la violencia, la Cruz Roja Panameña
hace participar a los adolescentes en proyectos artísticos,
causas medioambientales, excursiones al aire libre, proyectos
de investigación y música, entre otras actividades.
En Santa Ana, Panamá, un grupo de jóvenes
baila en un evento destinado a conmemorar los derechos
del niño.
©Cruz Roja Panameña
“Nadie los escucha,
y no se sienten parte
de su comunidad.
Las pandillas les
dan
un sentido
de pertenencia.”
Juan José, coordinador de actividades de prevención de la violencia
para la Cruz Roja Española

Jóvenes voluntarios (arriba) se reúnen en las
afueras de Bamako, Malí, en diciembre de 2008, para
asistir a un campamento de capacitación destinado
a promover el respeto, la no discriminación y la
paz. Apoyaron el evento la Cruz Roja Maliense y la Federación
Internacional.
©Federación Internacional
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