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Michaële Gédéon, presidenta de la Cruz Roja de Haití durante una reciente visita a Léogâne.
©Alex Wynter/Federación

 

 

 

“ Es en la adversidad más profunda cuando descubrimos quiénes somos realmente. Para nosotros en Haití las pérdidas han sido inconmensurables  pero hemosaprendido también muchísimo sobre nosotros mismos como nación, como Sociedad Nacional y como voluntarios.”

 

Mover montañas

Reconocer el coraje y la determinación de los voluntarios de la Sociedad Nacional de Haití

ES EN LOS MOMENTOS más difíciles cuando nos damos cuenta de lo que es esencial para el corazón y el espíritu. Es en la adversidad más profunda cuando descubrimos quiénes somos realmente. Para nosotros en Haití las pérdidas han sido inconmensurables pero hemos aprendido también muchísimo sobre nosotros mismos como nación, como Sociedad Nacional y como voluntarios.

Mientras lloramos a nuestros seres queridos, nuestros colegas, nuestros hermanos y hermanas,  pese a todo, tenemos motivos de reconocimiento.Los supervivientes, incluso las personas que lo han perdido todo, se sienten reconfortados porque ayudan a otras personas que lo necesitan.

Nos sentimos sobre todo orgullosos y agradecidos por saber que formamos parte de un movimiento mundial fundado en los ideales más nobles de la humanidad. Ninguna catástrofe natural puede romper ese lazo existente con nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo.

En estos últimos meses, he escuchado que se ha calificado de “héroes” a los voluntarios de la Cruz Roja de Haití. No nos corresponde a nosotros juzgar, pero cuando me pongo a pensar en las valerosas acciones que han llevado a cabo mis colegas no me parece exagerado emplear ese término.

Su heroísmo no comenzó el 12 de enero, sino el día en que se convirtieron en voluntarios de la Cruz Roja. Gracias a la preparación de esos voluntarios –los que sobrevivieron y los que perdieron la vida– pudimos hacer frente a esta terrible catástrofe.

Es su presencia, día tras día, lo que le valió a la Cruz Roja de Haití el respeto y la cooperación de las comunidades tan gravemente castigadas por el desastre. A menudo en condiciones arriesgadas y siempre decididos, estos voluntarios han afrontado huracanes e inundaciones. Han ayudado a los damnificados a reconstruir sus casas y encontrar nuevos medios de subsistencia desde los huracanesde 2004 y 2008. El año pasado, contribuyeron a la capacitación en primeros auxilios de más de 15.000 personas , a la promoción de la higiene y la donación de sangre, así como a la prevención del VIH y el paludismo, enfermedades muy extendidas en Haití.

Sin embargo, no desempeñaron solos todas esas tareas. Delegaciones de las Sociedades Nacionales de Alemania, España, Estados Unidos, Francia y Canadá, así como colegas del CICR y de la Federación Internacional, han estado colaborando codo a codo con nosotros durante muchos años. Cuando ocurrió el seísmo, los voluntarios de las Sociedades Nacionales del mundo entero afluyeron sin vacilar a Haití, dispuestos a ofrecer su energía, su dedicación, sus competencias y su amor. Quisiera agradecer a todos esos trabajadores humanitarios, así como a todos los que dedicaron tiempo o dinero para ayudar a Haití a recuperarse y reconstruirse. Esas personas son la esencia del Movimiento que imaginaba Henry Dunant.

En Haití tenemos un proverbio que dice “detrás de cada montaña se esconde otra montaña”, lo que corresponde perfectamente nuestra realidad actual. No sólo debemos ayudar a las personas a sobrevivir sino también a superar el obstáculo siguiente –las lluvias y los huracanes– para comenzar a abordar la supervivencia de Haití a largo plazo. Como se dice en créole, Wè jodi-a, men sonje denmen : vive hoy y piensa en mañana.

Michaële Amédée Gédéon, presidenta, Cruz Roja de Haití


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