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LA ESPERANZA ENTRE LAS RUINAS DE HAITÍ

Es como estar en Mogadiscio o Beirut en lo más álgido del conflicto, dice un socorrista veterano. Barrios enteros quedaron sepultados bajo los escombros. Otro socorrista comparó las secuelas del terremoto con las del tsunami ocurrido en el Océano Índico en 2004, que destruyó todo a su paso y se cobró la vida de 230.000 personas en unos doce países. La comparación vale pues en Haití la catástrofe dejó 225.000 muertos y 1,2 millones de personas sin techo; la diferencia es que se concentró en un solo país situado en una isla ya atenazada por una pobreza crónica, huracanes e inundaciones. Con todo, subsiste la esperanza: la extraordinaria solidaridad demostrada en todo el mundo y la legendaria fortaleza de los haitianos ofrecen un fundamento para que Haití pueda resurgir

Momentos de alegría en medio del dolor

En medio de las ruinas y de su propio dolor, muchos voluntarios dijeron que su labor les dio determinación, incluso un motivo de alegría. “Estaba trabajando en el puesto de primeros auxilios cuando recibí una llamada del jefe de equipo”, cuenta Jude Celoge, de 25 años, de la Cruz Roja de Haití. “Me dijo: ‘Jude, debes ir inmediatamente a Carrefour Feuille. Hay una niña entre los escombros aún con vida’. En cinco minutos estaba allí. Los lugareños se encontraban con martillos, serruchos, cinceles y palas. Un rescatista de la Cruz Roja se había metido por un hueco entre los escombros y había hablado con la muchacha, que estaba duchándose cuando ocurrió el terremoto. Nos dio inmediatamente un número de teléfono para llamar a su familia.” La joven, Darlène Etienne, de 16 años, sobrevivió.
©REUTERS/Eduardo Munoz, cortesía de www.alertnet.org

Respuesta rápida a escala mundial

La operación de Haití se convirtió rápidamente en una de las respuestas de mayor envergadura, más rápidas y más complejas que haya dado el Movimiento ante un desastre en toda su historia. En el lapso de un mes desde que ocurrió el seísmo, más de 600 personas representantes de 33 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja estaban en Haití prestando ayuda. A fines del mes, se habían desplegado 21 unidades de intervención de urgencia de 16 Sociedades Nacionales atendidas por 232 personas. Un voluntario de la Cruz Roja Dominicana, Joel Calazan Batista, organiza la distribución de lonas impermeables en Puerto Príncipe.
©Marko Kokic/CICR

Respuesta rápida a escala mundial

Dirigidos por la Cruz Roja de Haití, los voluntarios del Movimiento instalaron hospitales de emergencia, pusieron en funcionamiento el servicio de atención de salud y en el lapso de unas semanas estaban atendiendo a 1.600 pacientes por día. Un voluntario de la Cruz Roja Canadiense atiende a Guedline, de 12 años, que sufre de una fractura en la pierna, afuera del hospital universitario de Puerto Príncipe.
©Marko Kokic/CICR

Sufrir en silencio

El terremoto ocasionó efectos devastadores en las personas que ya eran sumamente vulnerables. Las personas de edad, por ejemplo, sufrieron terriblemente a causa del trauma y la conmoción que se siente después de la catástrofe. Este hombre perdió su hogar y se encuentra en lo que era la capilla de un asilo de ancianos en el distrito de Delmas 2 de Puerto Príncipe.
Marko
©Kokic/CICR

Pérdidas inimaginables

El terremoto ocurrió durante las horas de mayor actividad, muchas escuelas, oficinas públicas y centros comerciales estaban repletos de gente cuando los edificios comenzaron a derrumbarse. Roselord Oregene se entera de que su hija Sefmi, de 11 años, resultó muerta a causa del seísmo mientras se encontraba en la escuela en la Rue du Centre, Puerto Príncipe.
©Talia Frenkel/Cruz Roja Americana

La resiliencia entre las ruinas

En medio del sufrimiento y el dolor, hay signos de que la vida continúa. A menudo, son los niños quienes nos recuerdan que después del dolor, vienen la esperanza y la alegría. En esta fotografía, unos niños juegan a la pelota en una plaza llena de escombros con la catedral de Notre Dame derrumbada como sombrío telón de fondo. ©Marko Kokic/CICR

Reconstruir, un ladrillo tras otro

Es probable que la reconstrucción de Haití lleve décadas y requiera un compromiso mundial de trabajo, capital y voluntad política. Para muchos en Haití, la reconstrucción se iniciará con cualquier material que se encuentre entre los escombros. Es una cuestión de supervivencia inmediata. Este hombre acarrea bloques de ceniza de una iglesia destruida en Puerto Príncipe. ©REUTERS/Carlos Barria cortesía de www.alertnet.org

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