Volver a la página principal de la revista

Saber trazar bien
los límites

 

El nuevo director general Yves Daccord dice que el CICR debe adaptarse a los cambios sin perder de vista los Principios Fundamentales.

Como ex director de Comunicación del CICR, Yves Daccord disfruta con una pregunta difícil y una tarea compleja. Está muy bien que sea así porque los tiempos en los que Daccord asume el cargo de director general del CICR no son nada sencillos. Algunos gobiernos utilizan el humanitarismo para ganarse la simpatía de la gente y forjar naciones. La industria de la ayuda sigue proliferando y, al mismo tiempo, se arremete contra los principios fundamentales de neutralidad e independencia. La revista Cruz Roja Media Luna Roja pregunta al ex periodista cómo trazará su rumbo el CICR en estos tiempos de crisis, cambio y oportunidades.

Yves Daccord: Es para mí un gran honor ser director general del CIC R. Es una gran organización con un cometido extraordinario; es realmente una organización sana con competencias clave en muchos ámbitos, lo que le garantiza su continuidad. Es primordial que nos mantengamos enfocados en lo esencial, ayudando a quienes más nos necesitan.

Dicho esto, es necesario reconocer que vivimos en un mundo muy cambiante, por lo tanto tenemos que ir adaptándonos, y a veces más rápidamente de lo que nos gustaría. Con respecto a nuestro ámbito de acción, el CICR continuará centrado, ante todo, en las situaciones de violencia: la guerra y los conflictos armados.

Resulta cada vez más difícil trazar una línea divisoria entre lo que es o no es un conflicto armado. Lo más sorprendente es que cuando examinamos nuestras diez operaciones de mayor envergadura, nos damos cuenta de que en la mayoría de los casos hemos estado involucrados durante más de una década. Hoy estamos enfrentados a muchas necesidades agudas pero también a muchas necesidades crónicas. Del mismo modo, nos encontramos ante personas que deben soportar presiones diversas relacionadas con la guerra, el cambio climático o incluso con la migración. Afganistán, Somalia, Sudán y Yemen son ejemplos elocuentes de conflictos armados prolongados.

A menudo nos preguntamos lo siguiente: “¿qué tipo de apoyo deberíamos brindar?, ¿qué necesidades deberíamos atender?” Es indispensable que analicemos realmente el alcance de nuestras acciones para ser claros e invertir más tiempo y energía en lo que denominamos “otras situaciones de violencia” [violencia urbana crónica; conflictos tribales o relacionados con las pandillas, por ejemplo]. No aspiramos a intervenir en todas partes en todo momento, sino donde podamos realmente aportar un cambio decisivo y llevar a cabo una labor clara y útil que permita mejorar la vida de las personas sobre el terreno.

¿Es ahí donde entra en juego la asociación? Usted ha señalado que el CICR debe incrementar su capacidad para crear asociaciones.
Somos una organización que hace muchas cosas por sí misma, lo que es excelente. Pero para que nuestra acción humanitaria tenga un mayor efecto debemos formar más asociaciones. Me refiero aquí específicamente a las asociaciones con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna. El CICR tiene que desarrollar una visión que sea a más largo plazo y no de año en año, porque los asociados desean saber lo que uno puede aportar. Nosotros como CICR tenemos que hallar el equilibrio correcto entre nuestro enfoque en las operaciones de emergencia y la manera de trabajar con los asociados en el mediano y largo plazo.

¿Por qué no hay más asociaciones?
Hay más asociaciones de lo que usted pueda imaginarse. Casi un tercio de nuestras actividades se llevan a cabo con un asociado de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja. Así que vamos mejorando. En el pasado, el CIC R pensaba que podía llevar adelante por sí solo su acción. Hoy, cuando nos enfrentamos con una emergencia compleja, las personas esperan que realicemos una labor pertinente y rápida, pero también que esa acción sea sostenible. Por otra parte, no queremos que el CIC R se transforme en una organización de desarrollo, sino que pueda servir de enlace entre la fase de emergencia y la de desarrollo. Y para lograrlo, es fundamental trabajar con asociados locales que entiendan la realidad del lugar.

Cuál es la diferencia entre una respuesta de emergencia que se basa en esa conciencia y la que no se basa en ella?
Cuando se inicia una acción humanitaria, hay que pensar desde el principio que no se está allí por un día o por un mes. Desde el principio, también hay que pensar, por ejemplo, en los problemas de las personas desaparecidas o en la contaminación causadas por las armas. En el pasado, se pensaba en ello cuando el conflicto se había acabado.

Hoy sabemos que cuando una guerra dura 20 años, esos problemas se tienen que encarar desde el comienzo. Tomemos el ejemplo de Afganistán o Israel- Palestina. ¿Cuándo empieza o termina la emergencia? Desde luego, hay momentos de emergencia. Tomemos a Gaza por ejemplo. Hay una guerra y durante un mes existe una situación de extrema urgencia. Pero ¿qué llamaría usted “antes de la guerra” y “después de la guerra” en Gaza? Las personas están bloqueadas allí como en una cárcel, enfrentadas con un cúmulo de problemas de salud mental, una gran cantidad de problemas médicos y sanitarios, y situaciones críticas de seguridad. ¿Cómo respondemos en tal situación?

Pues bien, precisamente eso es lo que deseo: que la opinión pública sea más consciente, más consciente de las necesidades de las personas. Nosotros como trabajadores humanitarios tenemos tendencia a considerar los problemas a través del prisma de nuestras competencias. Decimos: “Somos expertos en agua, ¿se necesita agua?” Pero, quizás el problema principal sea el desplazamiento; o puede ser que los hijos de tal o cual persona no tengan contacto con su familia que está del otro lado del puente.

Se ha producido una proliferación de grupos y programas humanitarios. La acción humanitaria la utilizan los gobiernos para ganarse la simpatía de la gente y forjar naciones. ¿Cómo deberían definirse el CICR y el Movimiento en este contexto?
Debemos tener claro dónde queremos ser pertinentes y cómo podemos influir en el contenido del debate. Desde luego, el CICR debe conducir firmemente todo lo relativo al derecho internacional humanitario.

Pero también tenemos que llevar la dirección en la aplicación de los Principios Fundamentales. Decididamente es hora de que redescubramos algunos de nuestros principios básicos, lo que forma parte de la Estrategia 2020 de la Federación Internacional. Para mí, la imparcialidad es un principio que tenemos que promover e impulsar. No tanto en el sentido de enseñarlo sino de aplicarlo, con el propósito de mostrar esos principios en nuestras acciones. Y en ese sentido no me estoy refiriendo sólo al CIC R, sino también a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Si vemos hacia donde podría ir el sector humanitario, no estoy seguro de que la imparcialidad vaya a ser fácil, con Estados que intervienen cada vez más en las acciones humanitarias y especialmente si apoyan a alguna de las facciones. Será difícil tener una postura imparcial por lo que respecta a las necesidades y debiéramos ser nosotros quienes digamos cómo hacer evaluaciones imparciales de las necesidades.

También espero que demos una orientación al debate en torno a los temas médicos y de salud, así como a los efectos combinados que el cambio climático, la migración y las pandemias producen en las personas. Hay muchas organizaciones que son muy competentes en temas particulares. Ahora bien, me parece que en la Cruz Roja y la Media Luna Roja, tenemos una comprensión muy profunda y única de las consecuencias que tienen todos esos problemas en determinados grupos de población.


©Thierry Gassmann/CICR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cinco preguntas rápidas
a Yves Daccord

1. ¿Quién es la persona que más lo ha inspirado o influenciado? Nelson Mandela, y en la vida diaria mis tres hijas y mi esposa.

2. ¿Qué libros de los que haya leído últimamente encontró amenos e interesantes?
La carretera de Cormac Mc Carthy y Zapatos italianos de Henning Mankell. La carretera es el tipo de libro que impacta casi físicamente. Es una historia increíblemente fuerte de un padre y su hijo que tratan de sobrevivir en un mundo devastado. Zapatos italianos retrata a grandes personajes que tienen una forma muy original de actuar, pensar y reflexionar sobre sus vidas.

3. ¿Qué cita, poema, canción o frase le inspira particularmente?
El “Aleluya,” interpretado por Jeff Buckley. Una cita que me parece excelente es: “Es mejor estar inexactamente correcto que meticulosamente equivocado.”

4. ¿Un blog o escritor que le parezca particularmente interesante?
TED [sin fines de lucro, dedicado a “ideas que vale la pena difundir”], 10x10 [un sitio de noticias en Internet], Sartorialist [un blog dedicado a la moda de todos los días] y el blog de Paul Krugman [sobre temas económicos y sociales].

5. Si pudiera hacer una pregunta a una persona, ¿a quién elegiría y cuál sería la pregunta?
A Nelson Mandela: ¿de dónde sacó usted la fuerza para perdonar?

 

Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

2010 

Copyright