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Este año se cumplen cien años desde que fallecieron dos fundadores del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Henry Dunant y Gustave Moynier. Aunque la muerte de estos dos artífices esenciales del Movimiento —el visionario e idealista Dunant y el “constructor” Moynier— ocurrió a pocos meses de intervalo, ambos hombres murieron enemistados.

Las desavenencias que surgieron entre ellos iban desde cuestiones de principio sobre el cometido y la orientación del Movimiento hasta rencillas sin importancia en torno a las tácticas e incluso la envidia por el reconocimiento público que se expresaban a menudo a través de misivas escritas con un tono insolente y encabezadas con un lacónico “Monsieur”.

No obstante, sin estas dos figuras, el Movimiento tal como lo conocemos probablemente no habría existido. Este año se conmemoran las contribuciones que hicieron ambos hombres y la relación que mantuvieron a través de una serie de eventos y exposiciones (véanse las páginas 22-23). Tras las celebraciones en Solferino el año pasado, en las que festejamos el papel inspirador de Dunant, 2010 brinda la ocasión de destacar los aportes singulares que hizo Moynier.

Siguiendo la inspiración de Dunant, Gustave Moynier logró, gracias a su tenacidad, su capacidad política y su afán por el trabajo, que el Comité Internacional para el Socorro de los Heridos (como se le conocía entonces) tuviera un destacado y permanente lugar tanto en los foros mundiales como en el campo de batalla.

El centenario de la muerte de Dunant y Moynier ofrece también una excelente ocasión para poner de relieve el papel del debate y de la diversidad en el ámbito humanitario y el Movimiento, así como en las páginas de esta revista. Si dos fundadores del Movimiento pueden estar en total desacuerdo y dejar, pese a todo, un legado tan potente, la diversidad de opiniones y enfoques que se manifiesta en el ámbito humanitario es, de hecho, una señal de fortaleza. Quizás no podamos hacer cesar la guerra, los desastres naturales, el hambre y la enfermedad en los próximos cien años, pero por medio del debate, la discusión y los desacuerdos aprenderemos de los errores, mejoraremos nuestr respuesta y ampliaremos el impacto de nuestra labor humanitaria.

En una reciente encuesta realizada entre los lectores
de la revista Cruz Roja Media Luna Roja, muchos opinaron que les gustaría ver en sus páginas más diversidad de ideas. Entre otras cosas, los encuestados dijeron que desearían que se hiciera menos promoción del Movimiento y hubiera más artículos en los que se abordaran cuestiones más espinosas y se dieran a conocer puntos de vista externos. Teniendo en cuenta esos deseos, incluimos en las páginas siguientes varios artículos en los que se plantean cuestiones esenciales:
• ¿Estamos perdiendo terreno en la lucha contra el
VIH?
• ¿Cómo garantizar el acceso universal a los primeros auxilios cuando ni siquiera muchos países desarrollados han alcanzado este objetivo?
• ¿Cómo puede el Movimiento cumplir la estrategia de asistir a los migrantes “independientemente de su condición”, habida cuenta de la vasta y compleja naturaleza del problema?

Y en los próximos números examinaremos si la propia acción humanitaria que inspiraron Dunant y Moynier provoca a veces daños sin intención, prolongando el conflicto, creando dependencias o compitiendo con las economías locales.

Cien años después de la muerte de Dunant y Moynier, mientras continuamos puliendo nuestro papel y nuestras relaciones con otros actores en un espacio humanitario complejo y en constante expansión, estas cuestiones siguen siendo pertinentes. Cruz Roja Media Luna Roja puede convertirse en un foro valioso para discutir estos temas en el Movimiento y con mucho interés recibiremos sus comentarios al respecto.

Malcolm Lucard, redactor, Cruz Roja Media Luna Roja


Henry Dunant, el visionario e inspirador del Movimiento.
©Frédéric Boissonnas/CICR

 

 

 

 

“Cien años después
de la muerte de
Dunant y Moynier,
mientras continuamos
puliendo nuestro
papel y nuestras
relaciones con otros
actores en un espacio humanitario complejo
y en constante
expansión, estas
cuestiones siguen
siendo pertinentes.”


 

 

 


Gustave Moynier, el “constructor” que tuvo la capacidad política y la determinación para llevarlo a la práctica.
©Pierre George/CICR


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