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Los desastres ecnológicos

 

Tadateru Konoé, presidente de la Federación Internacional, considera necesario fortalecer la capacidad de intervención humanitaria en casos de desastre de índole tecnológica.

No es rar o que las Sociedades Nacionales se vean enfrentadas a las consecuencias de desastres producidos por el hombre, ya se trate de un derrame de petróleo que destruye los medios de subsistencia de una población costera, una fuga radioactiva en una central nuclear o un incendio que produce humo tóxico en un emplazamiento de productos químicos. Tadateru Konoé, presidente de la Federación Internacional y de la Cruz Roja Japonesa, hace tiempo que viene proponiendo una mejor preparación para estos tipos de emergencia. La fuga radioactiva en la central nuclear de Fukushima, ocurrida este año en Japón, hizo ver la urgencia de esa tarea. Cruz Roja Media Luna Roja le preguntó al presidente Konoé cuál debería ser, en su opinión, el papel de las Sociedades Nacionales en la preparación e intervención en esos accidentes.

En su opinión, ¿qué se aprendió de la emergencia de Fukushima y qué nos ha mostrado ésta sobre la manera en que deben prepararse los gobiernos y las organizaciones humanitarias?
En cualquier país, fomentar la instalación de centrales nucleares es una cuestión delicada y las que existen es por el convencimiento de que son seguras. Por eso, los países que las poseen han sido, por lo general, reacios a plantearse la posibilidad de un accidente o a informar al público sobre cómo prepararse para lo peor. Mientras existan centrales nucleares, es necesario que se revele de manera

Los accidentes son siempre posibles y formular medidas de seguridad y respuestas comunes es un imperativo. A este respecto, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIE A) ha tomado la iniciativa de proponer sistemas muy diversos.

Sin embargo, en cuanto a saber qué preparación dar los residentes de una zona afectada por un desastre para que hagan frente a un accidente –por ejemplo mediante formación, entrenamiento, gestión de los servicios de salud, vigilancia ambiental, gestión del riesgo de los socorristas– no podemos basarnos únicamente en los sistemas y normas vigentes de cooperación internacional. Debemos dar participación a la población y a organizaciones como las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, para asegurar la mejor y más eficaz preparación posible.

Después del desastre de Chernobyl el Movimiento se comprometió a desempeñar un papel más importante en la preparación e intervención en casos de desastre de índole tecnológica. ¿Cómo evaluaría usted hoy el nivel de preparación?
El papel de la Cruz Roja y la Media Luna Roja es fortalecer la prevención y la capacidad de preparación para casos de desastre y prestar socorro a la población afectada. En este sentido, no hay diferencia entre la actividad de socorro para desastres naturales y para los de índole tecnológica. No obstante, en el caso de estos últimos, los desastres nucleares entre otros, se necesitan conocimientos técnicos y equipos, así como atención de salud a largo plazo.

Cada Sociedad Nacional debe determinar los tipos de desastre de índole tecnológica posible, ver cuál sería su función y tomar medidas en consecuencia. Con respecto a los desastres nucleares, hay algunas Sociedades Nacionales, como las que sufrieron las consecuencias de la catástrofe de Chernobyl, que han estado activas en ese ámbito desde hace algún tiempo. Sin embargo, esperamos poder seguir los avances de los esfuerzos e iniciativas nacionales e internacionales en este campo y lograr que más Sociedades incorporen este aspecto en su labor de preparación e intervención. Con respecto al nivel de preparación para los desastres de origen tecnológico, tenemos que trabajar un poco para determinar los peligros específicos y evaluar por nuestra parte la capacidad que necesitamos para responder a ellos.

La cuestión de la emergencia nuclear y de las armas nucleares se tratará en las reuniones estatutarias de noviembre. ¿Cuáles son sus expectativas respecto al resultado?
Con el aumento del número de países que poseen centrales nucleares, creo que sería importante que se adoptara una resolución para que se incremente la preparación por la posibilidad de un accidente. Es deseable que todas las Sociedades Nacionales de los países donde haya centrales nucleares intercambien y cotejen información sobre sus medidas de preparación y también sobre el papel que cada una ha previsto desempeñar en caso de accidente nuclear.

Es indispensable identificar los sistemas nacionales de preparación y de intervención más avanzados y utilizarlos como referencia para mejorar la preparación gradualmente y formular directrices comunes. Como primer paso, me gustaría que empezáramos por acordar este esquema. En lo referente a las actividades más concretas de las Sociedades Nacionales, entre las posibilidades figuran aumentar la conciencia pública, realizar actividades de socorro en las zonas afectadas, apoyar a los evacuados, fomentar una gestión de salud pública a largo plazo y hacer una evaluación ambiental.

En cuanto a los esfuerzos e iniciativas para prohibir el uso de armas nucleares o abolirlas, el Movimiento se enorgullece de su larga historia en ese aspecto y creo que sería importante hacer un nuevo gesto decidido con la vista puesta en los recientes cambios ocurridos en el entorno internacional de las armas nucleares.

Otro campo en el que la Federación Internacional podría asesorar a los gobiernos y las organizaciones internacionales es el de las Normas, leyes y principios aplicables en las acciones internacionales en casos de desastre (IDRL). ¿Qué se ha aprendido de Fukushima en lo que a IDRL se refiere?
Hay varios tipos de desastre de índole tecnológica. Por lo tanto, las autoridades y las organizaciones internacionales deberían adoptar las medidas compatibles con las características de cada desastre. Dado que un desastre nuclear tiene efectos en muy diversos ámbitos y en una zona muy extensa, es fundamental reunir a los expertos de cada ámbito tanto del país como del extranjero para recoger, analizar e intercambiar información, a fin de transmitir un mensaje unificado internacionalmente. En el caso del desastre de Fukushima, como era peligroso llegar al sitio del accidente, no se pudo obtener información precisa y los mensajes que transmitieron las autoridades o los expertos no estaban unificados. Se generó así mucha especulación y rumores dañinos. Supongo que una estructura de cadena de mando fácil de entender, un sistema de supervisión y la elaboración de planes de socorro de los gobiernos basados en la peor de las hipótesis, pueden incorporarse a leyes efectivas relativas a desastres. Los esfuerzos que se están desplegando en el ámbito del ID RL podrían ser útiles a este respecto.

Durante una reunión celebrada a principios de este año con Yukiya Amano, director general del OIEA, usted planteó la posibilidad de establecer una relación de trabajo más estrecha. ¿Puede hacer algún comentario sobre qué contribución pueden hacer la Federación Internacional y las Sociedades Nacionales en una situación así?
El OIE A desempeña un papel primordial a la hora de garantizar la seguridad de las centrales nucleares y tomar diversas medidas en caso de accidente. Con respecto a los efectos de corto y largo plazo de un accidente en la salud de la población y en el medio ambiente, así como a las medidas para enfrentarlos, son aspectos en los que la Federación Internacional puede colaborar con el OIE A y la Organización Mundial de la Salud. Las actividades realizadas por las Sociedades Nacionales y la Federación Nacional después del desastre de Chernobyl servirán de referencia inestimable.

¿Qué otras funciones pueden desempeñar las Sociedades Nacionales? Como organizaciones humanitarias, las Sociedades Nacionales pueden prestar asistencia a los afectados. En lo referente a la educación y capacitación de los habitantes, las Sociedades Nacionales pueden movilizar a los voluntarios locales y las redes de jóvenes. Además, mediante la diplomacia humanitaria, pueden ejercer una influencia en los encargados de tomar decisiones a varios niveles. Algunas de nuestras Sociedades miembros tienen recursos y capacidad en el ámbito médico, que podrían aprovecharse en relación con las cuestiones relativas a las armas nucleares.

Japón es el único país que ha sido víctima de las armas nucleares y de una emergencia nuclear en tiempo de paz. Como presidente de la Cruz Roja Japonesa, ¿puede decirnos cómo ve su Sociedad Nacional estas dos cuestiones?
Hace muchos años que el Movimiento se ocupa de las cuestiones relativas a las armas nucleares, y también ha declarado en reiteradas ocasiones que el objetivo que persigue es su abolición definitiva. En cambio, el Movimiento como tal no ha abordado la cuestión de mantener o abolir las centrales nucleares y creo que, por el momento, no debería hacerlo. En este sentido, resulta evidente que sería necesario enfocar de manera distinta la cuestión de las armas nucleares y la de las centrales nucleares. Reconozco que la Cruz Roja Japonesa, como Sociedad Nacional del único país que llevó a cabo actividades de socorro en los dos tipos de emergencia, tiene la obligación moral de plantear esta cuestión desde la perspectiva de las consecuencias humanitarias y ayudar a los afectados.


Tadateru Konoé, presidente de la Federación Internacional
Fotografía: ©FICR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Vista del reactor nº 3 de la central nuclear de Fukushima Daiichi en Tomioka, prefectura de Fukushima, en el noreste de Japón, marzo de 2011.
Fotografía: ©EUTERS/Tokyo Electric Power Co., cortesía de www.alertnet.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Un cuarto de siglo después de la catástrofe de la central nuclear de Chernobyl, los habitantes de una extensa zona siguen padeciendo graves problemas de salud. Como parte de su respuesta, las Sociedades Nacionales de Belarús, Ucrania y Rusia, en cooperación con la Federación Internacional, iniciaron un programa de detección periódica del cáncer de tiroides y de otras enfermedades en las zonas rurales. Tatiana Sueta, médico de la Federación Internacional, controlando la tiroides de una niña en un pequeño pueblo del este de Belarús, abril de 2011. Fotografía: ©REUTERS/Vasily Fedosenko, cortesía de www.alertnet.org

 

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