Lo
que vale es el
trabajo
en equipo
Hace 20 años, las Naciones Unidas crearon un nuevo
sistema humanitario, en el que gobiernos y organizaciones
de ayuda de todo el mundo acordaron trabajar juntos para
hacer frente al creciente número de crisis.
Dos decenios después, ese sistema ha salvado millones
de vidas y es más importante que nunca. Pero lo que
ocurre es que no funciona como debiera y en algunos casos
no está a la altura de las necesidades. El sistema
humanitario tiene que evolucionar y lo tiene que hacer
ya.
Conflictos, crecimiento demográfico, urbanización
acelerada, degradación ambiental, escasez de agua,
subida de precios de los alimentos y cambio climático
están ocasionando emergencias de escala, gravedad
y complejidad nunca antes vistas.
Ya este año, enfrentamos crisis en el Cuerno de África,
el Sahel, Sudán del Sur, Sudán y Yemen, por
citar sólo algunas. Casi con seguridad, en el curso
del año enfrentaremos nuevas emergencias a raíz
de conflictos y desastres naturales inesperados.
Al mismo tiempo, la labor humanitaria se vuelve cada vez
más compleja porque en ella intervienen muchas más
organizaciones, procedentes de más países y
de ámbitos muy diversos. Además, en la era
de las comunicaciones mundiales instantáneas, tanto
los donantes como las personas a las que ayudamos están
vigilando constantemente la calidad de nuestra intervención.
Tras las emergencias de 2010 en Haití y Pakistán,
se nos acusó de que nuestro sistema era deficiente.
Ayudamos a mucha gente, pero colectivamente fallamos. Muchos
de nosotros concordamos con esta evaluación y decidimos
reparar esta carencia.
Así pues, en diciembre de 2011, los miembros del
Comité Permanente entre Organismos, un grupo integrado
por los dirigentes de las principales organizaciones humanitarias,
acordaron introducir un cambio importante en la manera de
trabajar, a fin de que esté mejor dirigida, mejor
coordinada y sea más transparente.
Lo primero que decidimos fue que al comienzo de una crisis
de gran envergadura, los miembros del Comité Permanente
nos reuniríamos en un plazo de 48 horas para ponernos
de acuerdo sobre la manera más idónea de manejar
la crisis, teniendo por objetivo apoyar a las entidades responsables
del país. El equipo, liderado por un coordinador humanitario,
estará facultado para tomar decisiones, que deberá cumplir
el resto del sistema.
Acordamos mejorar la formación de nuestros dirigentes
y hacer mucho más en la sede para apoyarlos en su
trabajo. Más recursos y personal mejor preparado.
Acordamos reforzar nuestra planificación estratégica,
centrándonos en los resultados colectivos, con funciones
claras y simplificadas en los diferentes sectores y las organizaciones
dedicadas a responder a la crisis. Y acordamos que con este
sistema, el equipo directivo tendría que rendir cuentas
no sólo por el desempeño de su propia organización,
sino también por la respuesta de todo el sistema.
Estos son cambios importantes. Ya no bastarán los
resultados por separado. Lo que vale es el trabajo en equipo.
No será fácil poner esto en práctica.
Se requiere un cambio de mentalidad en todos los niveles
y a medida que el nuevo sistema empiece a funcionar se producirán
fricciones y susceptibilidades. En una comunidad tan diversa
como la nuestra, tenemos que sacar provecho de nuestras fortalezas
individuales y saber exactamente qué ámbitos
tenemos que mejorar.
Para realizar este trabajo, el papel del CICR y de los miembros
de la Federación Internacional será primordial
y su opinión influirá profundamente en la manera
en que progresemos. La red de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja se enorgullece de ser una de las organizaciones
humanitarias más experimentadas y talentosas del mundo.
Espero que ustedes den a conocer su experiencia y desempeñen
un papel fundamental en el nuevo mecanismo de intervención.
Nadie espera que esta tarea sea fácil. De hecho,
habrá que tomar algunas decisiones delicadas y a veces
será necesario transar. Hemos de admitir que como
comunidad no nos es fácil transar. Los principios
básicos que sustentan nuestra labor, nos guiarán
y darán forma a lo que hacemos y a cómo lo
hacemos.
En un mundo cada vez más complejo, tenemos que trabajar
juntos.
Valerie Amos
Secretaria General Adjunta de Asuntos Humanitarios y Coordinadora
del Socorro de Emergencia de la Oficina de Coordinación
de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas y responsable
de supervisar todas las emergencias que requieren la asistencia
humanitaria de las Naciones Unidas. También se encarga
del Comité Permanente entre Organismos, foro para
la coordinación, la elaboración de políticas
y la toma de decisiones, en el que intervienen los asociados
humanitarios pertenecientes o no a las Naciones Unidas.
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