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Tribuna libre

 

La seguridad de los periodistas es un asunto
de interés humanitario

CUANDO UN PERIODISTA muere en el cumplimiento de su deber, la sociedad entera está en peligro. Estas muertes no sólo silencian al periodista, sino que también intimidan a los demás para que se autocensuren. En este sentido, la libertad de expresión (y con ello, el acceso a la información) es un “metaderecho”, es decir un derecho del cual depende el cumplimiento de muchos otros derechos. Es la piedra angular de la democracia, la buena gobernanza, la rendición de cuentas y la capacidad de la sociedad para tomar decisiones fundamentadas.

En tiempo de confl icto, inestabilidad política violenta o desastre natural, la vida de los periodistas merece una protección especial, no sólo porque realizan actos heroicos frente al peligro, como sucede a menudo, sino también por el importante papel social que desempeñan. De lo contrario sería un mundo dominado por la ignorancia, los rumores y las suposiciones sin fundamento.

Pero el periodismo es un ámbito muy impugnado y los profesionales de los medios de comunicación a menudo se encuentran en situaciones vulnerables, bajo la amenaza tanto de los actores estatales como de los no estatales. En las dos últimas décadas, alrededor de 1.000 periodistas han resultado muertos en el cumplimiento de su deber, con un gran número de muertes registradas tan sólo el año pasado.

Mientras que las muertes trágicas de los corresponsales extranjeros atrapados en el fuego cruzado suelen ocupar los titulares, dos tercios de los periodistas mueren en contextos que no son un confl icto armado. La mayoría son periodistas independientes, que trabajan para un periódico o una emisora de radio local. El mayor peligro es el asesinato, no los accidentes, y un gran porcentaje de los reporteros que son asesinados ha recibido amenazas. El asesinato es la forma más extrema de censura y, en los países donde hay mayores riesgos, la impunidad es la norma.

Una forma de reducir el peligro es “elevar el debate” para llevarlo del plano local a niveles superiores. Los dirigentes nacionales deberían, por ejemplo, condenar enérgicamente el asesinato de periodistas. La investigación y la acción judicial podrían llevarse a cabo a nivel nacional y no local (con lo cual la injerencia política sería menos probable). Los periodistas locales deben vincularse con sus colegas internacionales y las organizaciones periodísticas y los grupos de la sociedad civil podrían exigir que los organismos regionales e internacionales prestaran mayor atención ateniéndose al derecho internacional de los derechos humanos.

¿Necesitamos un nuevo tratado para proteger a los periodistas? En mi opinión, el actual marco jurídico internacional probablemente sea adecuado desde el punto de vista de las normas que reconoce. Lo difícil es aplicar las normas que ya existen. Las declaraciones u otros instrumentos similares en el marco de las Naciones Unidas y en el plano regional pueden ayudar a elevar el debate y aumentar la conciencia mundial.

Las organizaciones humanitarias también desempeñan un cometido importante en este ámbito. La línea directa del CICR para los periodistas, junto con la formación en materia de seguridad, primeros auxilios y derecho humanitario que imparten la Institución y las Sociedades Nacionales, son buenos ejemplos de lo que las organizaciones humanitarias pueden realizar. Sin embargo, los actores humanitarios pueden hacer más abogando por el cometido de los periodistas en situaciones de desastre natural y de violencia armada a fi n de garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y la sensibilización pública.

A los Estados y a la sociedad en general no se les debería decir simplemente que los periodistas necesitan protección. Es indispensable que valoren mejor el papel de los medios de comunicación en situaciones de catástrofe y confl icto para que todos podamos comprender mejor el mundo en que vivimos, ayudar a prevenir los confl ictos, reducir las consecuencias de los desastres naturales y tomar decisiones informadas, sobre todo cuando lo que está en juego es tan fundamental.

Christof Heyns
Relator Especial de las Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias. Profesor de derecho y codirector del Instituto de Derecho Internacional y Comparativo para África en la Universidad de Pretoria, Sudáfrica. Informe completo presentado al Consejo de Derechos Humanos sobre la protección de los periodistas, A/HRC/20/22 www.ohchr.org.


Christof Heyns. Fotografía: UNOCHA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El asesinato es
la forma más extrema de censura y, en
los países donde hay mayores riesgos,
la impunidad
es la norma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo proteger a los periodistas?

¿Ha llegado el momento de establecer un nuevo tratado internacional? ¿O aplicar mejor las normas ya previstas? Lea las diferentes opiniones: www.redcross.int/journalists.

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