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Asesinos Silencioso


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La idea de los desastres “silenciosos” u “olvidados” no es totalmente nueva. Estos términos se utilizaron ya en el decenio de 1930 cuando una Liga de Sociedades de la Cruz Roja cada vez más globalizada (hoy Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja) comenzó a hacer frente a más y más desastres naturales en todo el mundo.

Hoy el mundo se entera de los desastres de gran magnitud casi instantáneamente. En algunos casos, las personas afectadas usan Skype, YouTube, Facebook o Twitter para informar sobre los acontecimientos que están ocurriendo.

Pero como la mayoría de la población mundial no dispone de teléfonos inteligentes ni de buenas conexiones a Internet sigue produciéndose el llamado “efecto CNN”: los eventos que captan la atención son los que reciben una cobertura sostenida con imágenes potentes, los otros caen en el olvido y se convierten así en desastres silenciosos.

Pero “desastre silencioso” es un término extraño. Los vientos que arrancan un techo o las aguas que arrasan una casa entera son cualquier cosa menos silenciosos para los afectados. El silencio tiene que ver con lo que se escucha, o no se escucha, en los países donantes, especialmente en épocas de dificultades económicas.

Dada esta realidad, algunos donantes y las organizaciones humanitarias consideran que para hacer frente a estos desastres lo más acertado es reducir la vulnerabilidad de las personas antes de la tormenta, el terremoto o la sequía siguiente.

“Este es un cambio sustancial de mentalidad y de práctica, que va de distribuir la asistencia a las personas afectadas por la sequía con el fin de sobrevivir hasta la próxima sequía, a invertir en el largo plazo: instalación de sistemas de riego, promoción de cultivos más resistentes, ayuda a los pastores a manejar su ganado”, escriben dos comisionados de la Unión Europea (UE ), Kristalina Georgieva y Andris Piebalgs (en representación de la asistencia humanitaria de la UE y las organizaciones de desarrollo, respectivamente), en una editorial conjunta elaborada para el sitio web de Cruz Roja Media Luna Roja.

Hoy gracias a las financiación del Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), la Federación Internacional y 11 Sociedades Nacionales de países de la Unión Europea llevan a cabo 55 proyectos de preparación para desastres en 36 países en colaboración con las Sociedades Nacionales anfitrionas. En febrero, emprendieron, conjuntamente con diez Sociedades Nacionales, una campaña de sensibilización pública sobre los desastres silenciosos (www.ifrc.org/silentdisasters).

Ha sido una progresión natural. En los años setenta y ochenta, muchas naciones donantes y el sector humanitario comenzaron a sentirse frustrados por la repetición cíclica de los desastres en las zonas vulnerables. Muchos se percataron de que los desastres naturales tienen tanto que ver con los sistemas de desarrollo humano como con las pautas meteorológicas. “Algunos críticos de las operaciones de socorro afirman que su objetivo principal es devolver a las víctimas al statu quo”, concluyó un artículo en 1984, titulado Los desastres naturales: ¿actos de Dios o actos del hombre? “Sin embargo, es el statu quo el que los vuelve vulnerables y propensos a los desastres”.

Algunos temen que el cometido humanitario se diluya o esté en peligro si las organizaciones de socorro de emergencia asumen una carga demasiado pesada o se atienen demasiado a los programas de los gobiernos o del desarrollo. Otros sostienen que la preparación para desastres debe ser un aspecto clave del desarrollo local y de la comunidad en un mundo donde no todos los desastres se tratan de igual forma.

A veces en un mismo desastre se da ese trato desigual. Tomemos el caso del huracán Sandy, (véase gráfico) que azotó la costa este de Estados Unidos en noviembre pasado, causando gran destrucción y la muerte de 131 personas. Dado el contexto de elección presidencial en la que el cambio climático era un tema central, la atención mediática fue intensa. En cambio, casi no se habló de las consecuencias del huracán en las Bahamas, Cuba, Jamaica, Haití y la República Dominicana, pese a que la tormenta fue igual de devastadora (unas 137 personas muertas o desaparecidas; grandes daños en casas y cultivos). “Sabemos que nuestros sistemas de alerta temprana son excelentes y nos permiten estar bienpreparados, pero simplemente no podemos aceptar la pérdida de tantas vidas”, dijo Luis Foyo Ceballos, Secretario General de la Cruz Roja Cubana.

Del mismo modo, el “súper” tifón Bopha mató a más de 1.000 personas y dañó o destruyó más de 216.000 viviendas en la isla de Mindanao (Filipinas). La Federación Internacional, la Cruz Roja de Filipinas y el CICR proporcionaron socorros a miles de personas. Pero el llamamiento de la Federación Internacional por valor de 16,2 millones de francos suizos para Bopha había recibido en febrero solo el 30% de los fondos solicitados, lo que significaba que se podía proporcionar materiales para la reparación de albergues solo para 5.000 de las 15.000 familias beneficiarias. «Fue una tormenta de categoría 5, la más elevada en la escala», dice Necephor Mghendi, jefe de operaciones de la Federación Internacional en Filipinas. “Si este desastre no capta la atención de los donantes, el futuro para los sobrevivientes se ve bastante sombrío”.

 

Salto en el tiempo
En 1992, el Centro para la Investigación de la Epidemiología de los Desastres (CRED) registra 221 desastres naturales, que se cobran un total de 14.811 vidas, afectan a 78 millones de personas y causan pérdidas económicas por valor de casi 70.000 millones de dólares. En 2011, CRED registra 336 desastres naturales, que se cobran unas 31.105 vidas, afectan a 209 millones de personas y causan pérdidas económicas sin precedentes por un total de casi 366.000 millones de dólares.

La cronología

150 años de acción humanitaria

Noviembre de 1918: Declaración del armisticio tras la guerra. Muchas partes de Europa padecen hambre y enfermedades como el tifus y la gripe. Después de la firma por las potencias de los tratados de paz en Versalles y la retirada de los ejércitos, muchos se preguntan qué va a pasar con las organizaciones de socorro. ¿Deben ser clausuradas o transformadas para ocuparse del sufrimiento de la posguerra? El presidente del Consejo de Guerra de la Cruz Roja Americana, Henry Davison, lidera una ambiciosa campaña para unir en la posguerra a las Sociedades Nacionales de los países aliados. El presidente del CICR Gustave Ador objeta que los principios de universalidad y neutralidad exigen que se incluya en la Liga a las Sociedades Nacionales de los países vencidos.

Mayo de 1919: los dirigentes de las Sociedades Nacionales de las potencias aliadas se reúnen en el Hotel Regina de París y firman los estatutos de la Liga de Sociedades de la Cruz Roja, que pasaría a ser posteriormente la Federación Internacional. La creación de la Liga permite incluir a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en el Pacto de la Sociedad de Naciones, que entra en vigor en enero de 1920. En pocos años, la Liga de Sociedades de la Cruz Roja abarcaría a las Sociedades Nacionales de los países derrotados en la guerra.

Febrero de 1921: La Cruz Roja Americana hace saber que cerca de 20.000 niños mueren anualmente en accidentes de tránsito en Estados Unidos.

Salto en el tiempo
En 1999, el Informe Mundial sobre Desastres de la Federación Internacional califica los accidentes de tránsito de importante crisis humanitaria, que se cobra la vida de 1,2 millones de personas al año. Once años después, la Federación Internacional y su proyecto acogido, la Asociación Mundial para la Seguridad Vial, son actores clave en el Decenio de las Naciones Unidas de Acción para la Seguridad Vial, 2011-2020.

1921: se celebran ante la Corte Suprema de Alemania los juicios de Leipzig para enjuiciar los crímenes cometidos durante la Primera Guerra Mundial. El alcance de los juicios es limitado, pero sienta las bases para los tribunales penales internacionales ulteriores.

Agosto de 1922: China es azotada por un tifón, en el que mueren unas 60.000 personas.


Fotografía: ©Archivos del CICR

Septiembre de 1923: las ciudades japonesas de Tokio y Yokohama son devastadas por el gran terremoto de Kanto que se cobra entre 99.000 y 143.000 vidas

Octubre de 1929: el mercado de valores estadounidense se viene abajo, causando un colapso financiero en las instituciones de muchos países y dificultades económicas en todo el mundo durante muchos años. Estados Unidos retira toda la ayuda que presta en el extranjero, paralizando muchos esfuerzos de socorro de la Cruz Roja en diversos países.


Fotografía: ©Archivos del CICR

1931: El río Huang He (también conocido como Huang Ho o Río Amarillo) en China inunda unos 104.000 km cuadrados, dejando más de un millón de muertos.
Fotografía: Archivos del CICR

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