Volver a la página
principal de la revista
 

La humanidad ante todo

 

Es una prueba diaria de valor y carácter. Así describe Berna Beyrouthy, de 27 años, paramédico de los servicios médicos de urgencia de la Cruz Roja Libanesa, la tarea diaria de prestar asistencia neutral e imparcial en un país que soporta las presiones de la guerra que se libra del otro lado de la frontera.

Mi primera experiencia de la guerra la tuve cuando era niña en el Líbano a principios de 1990. Todavía recuerdo los sentimientos de incertidumbre y los gritos de miedo mientras mis padres y yo nos cobijábamos en los refugios subterráneos sin saber lo que estaba pasando por encima de nuestras cabezas. Pero de aquellos días sombríos, también tengo vívidos recuerdos del profundo sentido de la solidaridad y la generosidad apaciguadora de nuestros amigos y vecinos. Recuerdo cuando una persona herida se refugió en el coche de la familia y mi padre la condujo al hospital. Sin duda esta experiencia influyó en mi decisión de unirme a la Cruz Roja Libanesa como voluntaria hace más de siete años.

En 2006, otra de las guerras que asoló a Líbano trajo a mi región la cruda realidad de los conflictos. Cuando los disparos y los cohetes envolvieron en llamas el sur del país, miles de civiles huyeron despavoridos al monte Líbano, donde vivo, y vi de cerca lo que la guerra puede causar a las personas y sus familias. Era imposible quedarse impávidos ante el sufrimiento humano que había en la puerta de casa. Un domingo por la tarde, después de los servicios religiosos, me inscribí como voluntaria de la Cruz Roja Libanesa.

“¿Cómo sigues
siendo voluntario
y ayudando a los
demás cuando tu
propia familia y tus
vecinos ofendidos
te acusan de ‘ayudar
al enemigo’?”

Como principal proveedor de servicios médicos de urgencia en el país, la Cruz Roja ocupa un lugar especial en nuestra sociedad. En un país inestable, profundamente dividido por razones políticas y sectarias, la Cruz Roja Libanesa es una de las pocas organizaciones que nos une con un solo propósito: la humanidad. La Cruz Roja es también una de las pocas organizaciones en el país que se ha ganado el respeto y la confianza de todos los bandos, un precioso bien en una región plagada de sospechas y programas políticos.

Una prueba decisiva

Entre 2007 y 2010, vivimos un período de relativa tranquilidad en el país. Así que como voluntaria mi principal tarea era ser parte de los equipos médicos de urgencia, es decir, responder en caso de accidentes de carretera y otras urgencias médicas. Trabajamos bien juntos en los equipos integrados por jóvenes libaneses procedentes de todas las capas sociales. A veces, era difícil, desde luego, pero no hay ninguna comparación con la situación que estamos viviendo ahora. Nada podría habernos preparado para lo que estaba por venir.

En 2011, estalló el conflicto en la vecina Siria. Mientras escribo estas líneas, más de un millón y medio de personas han huido a los países vecinos. Alrededor de 517.000 refugiados han llegado a Líbano y necesitan con urgencia asistencia médica, alojamiento y suministros básicos. Hoy soy formadora de personal, encargada de garantizar que los voluntarios tengan los conocimientos y aptitudes necesarios para hacer frente a esta creciente emergencia en las zonas fronterizas.

Al principio, los casos que nos tocó atender eran lesiones menores como cortes y heridas de metralla. A medida que se fueron intensificando los combates, empezamos a recibir personas con heridas de bala mortales en el pecho y la cabeza. A veces nos demoramos hasta cuatro horas para trasladar a estas personas a los hospitales. Gracias a nuestra larga experiencia de la guerra, tenemos unos equipos técnicamente muy competentes en acciones esenciales como el triaje, los primeros auxilios y la evacuación médica. Pero la crisis siria nos ha llevado ante un nuevo reto y está poniendo a prueba nuestra valentía e incluso nuestra capacidad para observar los Principios Fundamentales, tal vez como en ningún otro momento de nuestra historia.

¿Cómo se siente un voluntario de la Cruz Roja Libanesa de la comunidad chiíta cuando un paciente herido sunita al que está llevando a la ambulancia le dice que odia a los chiítas y quiere verlos a todos muertos? ¿Cómo haces para conservar la fortaleza cuando un lugareño furioso hace volcar la ambulancia y saca a rastras a tu paciente? Y ¿cómo puedes seguir siendo voluntario y ayudar a los demás, cuando tu propia familia y tus vecinos ofendidos te acusan de “ayudar al enemigo”?

Dificultades diarias

Es lo que nos toca enfrentar a diario en estos momentos y es una prueba decisiva para nuestro carácter dejar que la neutralidad prime por sobre la expresión y la defensa de nuestras opiniones.

La neutralidad siempre ha sido un concepto problemático y confuso en gran parte de nuestra sociedad, pero hoy creo que es más importante que nunca. Temo que la política interfiera en nuestra labor y menoscabe la compasión y la solidaridad que fomentamos por todos los medios en las comunidades a las que servimos.

La unidad es otro de los Principios Fundamentales en torno al cual pueden vivirse serias tensiones en tiempo de conflicto. Nuestra Sociedad Nacional es un reflejo de la diversidad de grupos políticos y religiosos que componen nuestro país y desde la creación de la Cruz Roja Libanesa en 1945, ni una sola vez hemos permitido que el conflicto que divide a nuestra sociedad rompa los lazos que nos unen como trabajadores humanitarios.

Hasta ahora, incluso en los días más sombríos, nos hemos mantenido unidos como una organización neutral e imparcial. Estoy segura de que eso no cambiará y son los voluntarios quienes seguirán llevando adelante nuestra organización. Hombres y mujeres jóvenes venidos de todos los rincones de nuestro país, son ellos los que se suben a las ambulancias, descargan los pesados suministros y disimulan sus propios miedos con palabras de consuelo. Son los verdaderos guardianes de nuestros Principios Fundamentales y de la unidad nacional.


27-year-old Lebanese Red Cross (LRC) volunteer Berna Beyrouthy during a training exercise.
Fotografía: ©Cruz Roja Libanesa

 

 

 

 


LRC personnel transport a Syrian refugee injured in fighting between Syrian government troops and rebel fighters in June 2013.
Fotografía: ©REUTERS/Stringer

 

 

 

 


LRC members inspect the scene of fighting between supporters of rival factions in November 2012.
Fotografía: ©REUTERS/Ali Hashisho

 

 

 

 

 


LRC workers carry a wounded woman after a car-bomb explosion in Ashafriyeh, central Beirut, in October 2012.
Fotografía: ©REUTERS/Sharif Karim

 

 

 

 

 

Profundizando en nuestros Principios Fundamentales

En esta parte de nuestra serie sobre los Principios Fundamentales se profundiza en el modo cómo se vincula el principio de humanidad con nuestra capacidad de ser neutrales e imparciales cuando prestamos asistencia en tiempo de crisis y tensión.

 

Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2013 

Copyright