Volver a la página
principal de la revista
 


Los miembros voluntarios del Equipo de Acción de Emergencia en Aweil, en el norte de Sudán del Sur, casi no tienen equipo ni apoyo, pero no les faltan energía ni compromiso en su labor diaria atendiendo a miles de personas desplazadas por el conflicto. Fotografía: ©Juozas Cernius/Federación Internacional

 

Haciendo historia

En el país más joven del mundo, la Sociedad Nacional que acaba de crearse enfrenta una guerra, disturbios internos, el desplazamiento de la población y una pobreza profundamente arraigada.

Los gritos se escuchan desde lejos fuera del campamento. Y en medio de la conmoción, hombres y mujeres yacen heridos en la hierba, algunos gimen de dolor, mientras unas diez personas vestidas con chalecos de la Cruz Roja de Sudán del Sur se precipitan al lugar del incidente.

Dos voluntarios tratan de calmar a un hombre angustiado mientras otros dos atienden a una joven tendida en la hierba con un cuchillo enterrado en el vientre. A pocos metros de allí, dos cuerpos yacen boca abajo, uno inmóvil y el otro con la espalda perforada por una lanza delgada.

Los pasantes, conmocionados y con expresión de preocupación, se van aglomerando. Sólo la sonrisa nerviosa ocasional de alguno de los espectadores delata el hecho de que se trata de una simulación organizada por el equipo de acción de emergencia de la filial de Wau de la Cruz Roja de Sudán del Sur, una ciudad de unos 150.000 habitantes, situada en el estado de Bahr el Ghazal, en la parte occidental del país.

La demostración es una prueba gráfica de la violencia que convulsionó a Wau en diciembre de 2012, cuando dos facciones tribales se enfrentaron violentamente en torno a una propuesta para mudar la sede del gobierno del estado a otra ciudad. Muchos de los voluntarios tienen recuerdos vívidos de esos enfrentamientos, que dejaron unos 25 muertos. Al igual que con muchas de las emergencias que han afectado a la ciudad en el último año (inundaciones, incendios, violencia política, un accidente de avión), los voluntarios de la Cruz Roja de Sudán del Sur desempeñaron un papel fundamental en el tratamiento de los heridos y su traslado a los hospitales de la zona.

En este joven país, que se independizó de Sudán en julio de 2011, muchas personas todavía no entienden bien qué papel tiene esta nueva Sociedad Nacional. Esta representación, que tuvo lugar en la zona circundante del asentamiento de Alel Chok, un campamento enorme para las personas que han regresado recientemente de Sudán a Sudán del Sur, tiene por objetivo crear conciencia sobre la Cruz Roja de Sudán del Sur y su misión neutral e imparcial.

“La gente sabrá que prestaremos este tipo de asistencia en caso de que ocurra un desastre”, dice el voluntario Elia Mohammed. “También es una oportunidad para mostrar cómo los voluntarios de la Cruz Roja ponen en práctica los siete Principios Fundamentales y ayudan a las personas sea cual sea su tribu o su religión; hicimos lo mismo en Wau, en diciembre, cuando proporcionamos primeros auxilios sin discriminación alguna”.

Muchos de los presentes estaban visiblemente conmovidos. “Para mí, esta representación muestra que la violencia es algo inhumano”, dice Dor Dong Dor, un residente del campamento. “Hay que impedir este tipo de cosas”.

Las actividades de los voluntarios en el campamento no se limitan a la actuación. Antes de la representación, establecieron un puesto de primeros auxilios, donde curaron heridas y prestaron primeros auxilios. Durante el año pasado, con el apoyo de los llamamientos de emergencia del CICR y de la Federación Internacional, también realizaron varias distribuciones de lonas impermeables, bidones, utensilios de cocina, colchonetas y otros artículos básicos para el hogar.

Fotografía: ©Juozas Cernius/Federación Internacional“Nos encanta este trabajo”

Para tener una idea del compromiso, la pasión y el potencial de la red de voluntarios de la Cruz Roja de Sudán del Sur, así como de los retos que enfrentan, hay que visitar la filial de Aweil, una ciudad de unos 150.000 habitantes en el estado de Bahr el Ghazal del Norte, a unos 100 kilómetros de la frontera con Sudán.

“Nos encanta nuestro trabajo, porque lo que estamos haciendo no es para una persona en particular, sino para todas: de Aweil, de Sudán del Sur, e incluso de África”, dice Mary Achol Athian Athian, integrante de un grupo de casi doce voluntarios que hace poco caminaron durante varias horas para entregar artículos domésticos que se necesitaban con suma urgencia en un campamento para personas que acababan de regresar a Sudán del Sur.

Los voluntarios de Aweil suelen caminar, o ir en bicicleta, a sus actividades sobre el terreno, porque la filial tiene un solo vehículo a motor. Otro voluntario llamado James (izquierda) a menudo pasa días en el monte, moviéndose en bicicleta por caminos llenos de baches y senderos estrechos, a fin de restablecer el contacto entre familiares separados o evaluar las necesidades de las personas desplazadas. “Necesitan atención hospitalaria, medicamentos y alojamiento. Así que me ofrezco para prestarles ayuda según los siete Principios Fundamentales”.

A menudo, después de iniciar el día temprano en la mañana, los voluntarios regresan tarde, con hambre y cansados. Al igual que varias de las nuevas filiales de la Sociedad Nacional, la de Aweil tiene poca infraestructura, equipamiento y apoyo para ofrecer a los voluntarios. Su sede no tiene agua, luz, computadora, acceso internet, ni letrina.

“En ese sentido, nos parecemos a los beneficiarios... necesitamos de todo”, asegura el director de la filial Peter Kuot, que está buscando a un asociado de la Sociedad Nacional que ayude a poner la filial en condiciones. Esto es fundamental, observa Kuot, para mejorar la prestación de asistencia, mejorar la capacidad de los voluntarios y rendir cuentas a los donantes y asociados en forma más eficiente.

Sin embargo, estos voluntarios (véase fotografías de algunos de ellos más abajo) han alcanzado grandes logros. En el norte de Aweil, en una zona conocida como Jaas, unas 2.600 familias se asentaron tras huir de los combates que se libran en la zona fronteriza disputada. “Los voluntarios han realizado una tarea monumental”evaluando las necesidades más urgentes entre las familias y ayudando a gestionar la distribución de los artículos no alimentarios”, dice Olivia Kenna, asistente de enlace local del CICR para Bahr el Ghazal del Norte.

A principios de julio, los voluntarios de Aweil también fueron los primeros en dar la bienvenida y ayudar a 127 mujeres y niños que regresaron a Sudán del Sur como parte de un canje de secuestrados con Sudán, en el que el CICR actuó como intermediario. Las filiales de las Sociedades Nacionales de ambos lados desplegaron diversas actividades en su favor (asistencia alimentaria, primeros auxilios, higiene y búsqueda).


Fotografía: ©Juozas Cernius/Federación Internacional

Salvando obstáculos

Los voluntarios de otras filiales, a menudo con el apoyo de otras Sociedades Nacionales o del CICR, están proponiendo maneras creativas de ayudar a los beneficiarios y generar apoyo para sus acciones. Los voluntarios de algunas filiales, como la de Raja, en Bahr el Ghazal Occidental, cultivan alimentos que aprovechan ellos y los beneficiarios.

Sin embargo, el conflicto interno y otras formas de violencia están frustrando la acción de los voluntarios y el desarrollo de la filial en algunas zonas. En Bor, ciudad ubicada en el estado de Jonglei, por ejemplo, muchos de los voluntarios que estaban ayudando a trasladar a los heridos al hospital, tuvieron que huir debido a la inseguridad reinante.

Incluso en Wau, con una de las filiales mejor establecidas, los voluntarios tienen dificultades para llevar a cabo su misión. “Durante los enfrentamientos librados en Wau en 2012, fuimos a distribuir artículos no alimentarios a los más vulnerables”, recuerda uno de los voluntarios. “Pero hubo personas que utilizaron sus cargos para conseguir algo. E incluso si uno decía, ‘no, mi objetivo son estas personas, argumentaban que la Cruz Roja de Sudán del Sur estaba discriminando y no distribuía a todos por igual”. La Cruz Roja de Sudán del Sur tiene previsto emprender el próximo año una campaña nacional en los medios de comunicación para explicar su labor de ayudar a los más vulnerables. Mientras tanto, los voluntarios observan que también necesitan formación para desarrollar sus aptitudes y estudiar formas de prestarse apoyo y sostener sus actividades.

A pesar de los obstáculos, el director de la filial de Wau Leon Arkangelo (arriba a la izquierda) asegura que los voluntarios han conseguido que se respete su consecuente acción. “El año pasado, los voluntarios habían estacionado su camión cerca del aeropuerto para recibir a los retornados, pero el avión en el que viajaban se estrelló”, recordó. “Los únicos que pudieron auxiliar de inmediato a la gente fueron los voluntarios”


Fotografía: ©Juozas Cernius/Federación Internacional

A la sombra de un árbol

Los esfuerzos de los voluntarios también son cruciales en otros entornos que no son de emergencia. En la aldea de Nygoro se agravó una serie de problemas de salud crónicos debido a la falta de instalaciones y servicios básicos de agua, saneamiento y salud. Para paliar esta situación, la Cruz Roja de Sudán del Sur perforó dos nuevos pozos de agua y creó clubes de salud locales (abajo a la derecha), en los que los voluntarios enseñan a los residentes que, a su vez, llevan los conocimientos a sus comunidades.

Sentados a la sombra de una caoba, rodeada de hileras de sorgo y maní cuidadosamente cultivados, los voluntarios de la Cruz Roja distribuyen hojas de papel con ilustraciones de varias medidas profilácticas: desde el uso correcto de un preservativo hasta el tratamiento de pequeñas heridas. “Antes de que llegara la Cruz Roja, la gente que tenía una herida no sabía lavarla apropiadamente”, afirma una mujer. “Ahora no solo saben hacerlo sino que además saben mantenerla limpia”.

Estos esfuerzos han tenido un efecto muy positivo, asegura Lino Madut Dong, el jefe de la aldea (a la izquierda). “El número de enfermos ha disminuido”, señala y añade que la aldea sigue necesitando un dispensario porque “cuando los niños están enfermos con malaria o diarrea, las mujeres deben llevar a sus hijos a varios kilómetros de distancia para que reciban atención”. Construir y mejorar instalaciones de salud, así como encontrar y formar personal, son algunas de las tareas esenciales que debe asumir el Dr. Isaac Cleto Rial, ministro de Salud de Bahr el Ghazal Occidental. “Este es un país muy joven que sale de una larga guerra”, dice Rial, un cirujano al que le toca muy seguido ponerse los guantes durante las situaciones de emergencia debido a la grave escasez de cirujanos.
Fotografía: ©Juozas Cernius/Federación Internacional

BComo auxiliar de las autoridades, dice, la Cruz Roja de Sudán del Sur desempeña un papel fundamental tanto en el desarrollo de comunidades saludables como en la intervención en casos de emergencia. “Sus colaboradores son siempre los primeros en estar ahí”, observa. “Y por supuesto, ellos, el CICR y las otras Sociedades Nacionales, han desempeñado este papel durante mucho tiempo... han aportado muchísimo a la salud de la población de Sudán del Sur”.

Regreso a casa

“La mayoría de las personas de Alel Chok tuvo que dejar todas sus pertenencias en el norte”, explica Santino Manjok Akot, jefe del campamento. “Por lo tanto, lo que se necesitan son artículos para la casa. Muchos están durmiendo en el suelo”.

Con el inicio de la temporada de lluvias, precisan materiales de construcción, sobre todo láminas de plástico, dice. A pesar de que muchas personas, entre ellas el jefe, están sumamente agradecidas por la ayuda recibida, se escucha muy a menudo: “No es suficiente”.

Distintas organizaciones instalaron algunos puntos de distribución de agua, un dispensario semanal y una escuela en Alel Chok. Pero el campamento sigue creciendo pues los retornados continúan llegando y los servicios no dan abasto.

Según las Naciones Unidas, casi 400.000 desplazados en Sudán han regresado a Sudán del Sur entre 2010 y 2012, mientras que otras fuentes sitúan el número en mucho más de medio millón, ya que las personas siguen retornando tras la independencia. La mayoría se asientan en campamentos como el de Alel Chok, donde los servicios de salud son limitados, no hay trabajo, ni tierras para el cultivo.

Muchas de las mujeres del campamento, que enviudaron durante la guerra de independencia, caminan varios kilómetros hasta la ciudad en busca de trabajo como empleadas doméstica, en el que ganan apenas para alimentar a sus hijos por un día. “Si no vas, simplemente no comes”, dice una mujer

Un miembro del Equipo de Acción de Emergencia de la Cruz Roja de Sudán del Sur en la ciudad de Wau presenta una simulación de primeros auxilios para mostrar cómo los voluntarios prestan asistencia humanitaria neutral e imparcial en tiempo de inestabilidad y conflicto. Fotografía: Juozas Cernius/Federación Internacional©

Una situación de emergencia compleja

Este campamento fuera de Wau es solo un ejemplo de las muchas exigencias que la Sociedad Nacional enfrenta en un país donde se superponen múltiples emergencias: conflicto interno e internacional; violencia originada por disputas tribales o hechos delictivos; pobreza crónica y estancamiento económico, así como inundaciones y sequías intermitentes.

En el norte, sigue librándose un conflicto de baja intensidad con Sudán a lo largo de las zonas fronterizas disputadas, que obliga a huir a comunidades enteras. En el estado oriental de Jonglei, la violencia intracomunitaria también ha dado lugar a un desplazamiento masivo y a un gran número de víctimas en zonas de difícil acceso para los trabajadores humanitarios. Los enfrentamientos entre las tribus a causa del robo de ganado en los estados de Jonglei, Warap, Lakes y Unity también se han vuelto muy violentos y en los últimos meses el CICR ha desplegado tres equipos quirúrgicos móviles para el tratamiento de los heridos en los últimos meses.

“Actuamos en una emergencia compleja”, dice John Lobor, subsecretario general de la Cruz Roja de Sudán del Sur. “Las necesidades están por todas partes y esto plantea un desafío a la Sociedad Nacional. Tenemos que establecer prioridades en función de lo que podemos y no podemos hacer, teniendo en cuenta que hay otros actores humanitarios en el país”.

En efecto, la Cruz Roja de Sudán del Sur no está actuando sola. Durante los años de guerra que devastaron a la población y paralizaron el desarrollo, se ha extendido una red humanitaria de gran escala como parte de un esfuerzo internacional para salvar vidas, aliviar el sufrimiento y estabilizar el país. En cualquiera de los aeropuertos de Sudán del Sur, se ven aviones y helicópteros señalados con distintos emblemas (CICR, el Programa Mundial de Alimentos, UNICEF, Médicos sin Fronteras, Naciones Unidas, entre otros) bordeando las pistas. En las calles, casi todos los vehículos a motor son todoterreno blancos y llevan el logotipo de una ONG o de las Naciones Unidas

Mientras tanto, la falta de infraestructura básica dificulta enormemente la prestación de asistencia. Las carreteras del país, cintas largas rectas de grava roja que atraviesan kilómetros de densos matorrales y bosques, se llenan de baches y con frecuencia son intransitables durante la temporada de lluvias.

Fotografía: ©Juozas Cernius/Federación Internacional
“Actuamos en una emergencia compleja.
Las necesidades están por todas partes y
esto plantea un desafío a la Sociedad Nacional”.

John Lobor, subsecretario general
de la Cruz Roja de Sudán del Sur

No hay red eléctrica nacional ni sistemas municipales de suministro de agua y energía. Las empresas y las residencias son alimentadas por generadores a gasolina que pertenecen a particulares, mientras que el agua se saca de pozos privados o puntos públicos. No hay líneas telefónicas terrestres, la cobertura de telefonía móvil es irregular y la conexión a Internet fiable es rara.

Los indicadores sociales y económicos no son mejores. Sudán del Sur tiene una de las puntuaciones más bajas en salud materna y mortalidad infantil, así como una grave escasez de médicos y enfermeras y una de las tasas de analfabetismo más altas de las naciones africanas. Según las Naciones Unidas, alrededor del 90% de los sudaneses del sur viven con menos de 1 dólar al día.

Grandes expectativas

En este entorno, el sector humanitario está desempeñando un papel fundamental y la labor de la Cruz Roja de Sudán del Sur, el nuevo miembro de la familia de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, ha sido decisiva y notable (véase recuadro “Nos encanta este trabajo” en la página anterior).

La Sociedad Nacional ya tiene mucho de lo que estar orgullosa. En solo dos años, ha trabajado con el Movimiento y el gobierno a fin de convocar una Asamblea General, promulgar una ley nacional de la Cruz Roja (que establece su función como auxiliar para el nuevo gobierno de Sudán del Sur) y poner en marcha una importante campaña de captación de voluntarios. Y en julio del año pasado, con el asesoramiento y el apoyo de la Sociedad Nacional y del Movimiento, el país se convirtió en el más reciente signatario de los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales.

Para Arthur Poole, secretario general de la Cruz Roja de Sudán del Sur, la evolución de esta nueva Sociedad Nacional ha sido rápida. “ Es muy satisfactorio para mí después de luchar durante tanto tiempo para construir la Sociedad Nacional”, dijo Poole, que trabajó desde principios del decenio de 1970 hasta la independencia para ayudar a establecer la Media Luna Roja Sudanesa en el sur del país.

A menudo era muy difícil actuar como Media Luna Roja en el sur predominantemente no musulmán, asegura Poole. Sin embargo, con el apoyo del CICR, la Federación Internacional y otras Sociedades Nacionales, él y sus colegas establecieron las primeras filiales (en Juba, Malaka y Wau, que hoy en día todavía tienen redes de entusiastas voluntarios) y promovieron la aceptación de la misión humanitaria neutral de la Sociedad Nacional.

Desde entonces, las Sociedades Nacionales asociadas (que en su mayoría son de las primeras en haber sido fundadas en Europa hace casi 150 años) siguen invirtiendo en las operaciones de la Cruz Roja de Sudán del Sur y el fortalecimiento de la capacidad de sus filiales. El CICR, por su parte, continúa capacitando al personal y se encarga de pagar el sueldo de 60 de los 100 empleados con que cuenta la Sociedad. Las Sociedades Nacionales participantes pagan el sueldo de 35 empleados y la Federación Internacional el de cinco. Todos estos componentes del Movimiento también proporcionan capacitación, equipos y socorros.

Hoy, las dificultades de la Cruz Roja de Sudán del Sur son similares a las que enfrenta el país en su conjunto: saber desarrollar la capacidad y los recursos para lograr ser independientes de la ayuda externa. “Esto llevará tiempo”, dice Poole. “No somos un país totalmente desarrollado. Sigue la guerra y no disponemos de los sistemas ni de las condiciones de seguridad necesarias para pedir a los donantes que vengan a apoyarnos”.

Asimismo, es necesario todavía fortalecer la capacidad y la formación en los principales ámbitos de la prestación de asistencia: salud, primeros auxilios, agua y saneamiento, búsqueda, comunicación y difusión, añade Poole.

Mientras tanto, hay grandes expectativas. Por ser una de las pocas organizaciones de la sociedad civil que funcionan en el país, beneficiarios, asociados, organizaciones gubernamentales y donantes han depositado muchas esperanzas en esta nueva Sociedad Nacional.

“Hay muchísimas expectativas basadas en las enormes necesidades del país”, dice Lobor. “Pero no podemos tomar todas las iniciativas, pues lo primero es conocer nuestra capacidad y ver lo que podemos y no podemos ofrecer. Si tratamos de hacer demasiado, vamos a quedar hechos polvo”.

El CICR también es un proveedor esencial de asistencia humanitaria en las zonas afectadas por la violencia. Aquí, por lo general, significa la violencia entre comunidades o los robos de ganado, que a menudo dejan decenas de heridos y muertos. Estos médicos del CICR atienden en Malaka, cerca de la frontera noreste del país. Fotografía: ©Marco Di Lauro/Getty Images/CICR

Lecciones de la historia

En medio de la reflexión sobre el fortalecimiento de la capacidad de la Cruz Roja de Sudán del Sur, no hay que olvidar que esta Sociedad Nacional y sus voluntarios, llenos de energía y apoyándose en su experiencia e historia con la Media Luna Roja Sudanesa, también tienen mucho que enseñar al Movimiento que celebra su 150º aniversario. Las aptitudes desarrolladas mientras prestaban asistencia neutral a las comunidades devastadas por la guerra podrían contribuir a mejorar la capacidad y la comprensión incluso en la mayoría de las Sociedades Nacionales más antiguas.

“Mi sueño es que en los próximos cinco años, la Cruz Roja de Sudán del Sur logre estar profundamente arraigada en las comunidades mediante su red de voluntarios, de modo que la gente no tenga ninguna duda en cuanto a su capacidad para movilizar y prestar servicios a las personas”, dice Lobor.

“Luego, se convertirá en el asociado predilecto del Movimiento y otras organizaciones internacionales que trabajan en Sudán del Sur y se le considerará a nivel nacional y regional como un actor humanitario esencial, no sólo en Sudán del Sur sino también con otras Sociedades Nacionales de toda la región”.

Malcolm Lucard
Redactor de Cruz Roja Media Luna Roja

 

Cronología de
las Sociedades
Nacionales:

150 años
de acción
humanitaria

 

 

Media Luna Roja Egipcia
24 de octubre de 1912. Conocida como Media Luna Roja de la República Árabe Unida desde el 29 de septiembre de 1959 hasta el 2 de septiembre de 1961.

 

Cruz Roja de Bosnia y Herzegovina
1914, como parte de la Cruz Roja Húngara. Independiente desde el 15 de diciembre de 2000.

 

Cruz Roja de Luxemburgo
8 de agosto de 1914.

 

Cruz Roja Australiana
13 de agosto de 1914, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 17 de noviembre de 1927.

 

Cruz Roja Colombiana
30 de enero de 1915.

 

Cruz Roja Malgache (Madagascar)
8 de agosto de 1915, como parte de la Cruz Roja Francesa. Independiente desde el 19 de mayo de 1959.

 

Cruz Roja Neozelandesa
1915, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 22 de diciembre de 1931.

 

Cruz Roja Panameña
13 de enero de 1917.

 

Cruz Roja Boliviana
15 de mayo de 1917.

 

Cruz Roja de Ucrania
18 de abril de 1918. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1926. Independiente desde el 28 de octubre de 1992.

 

Cruz Roja de Georgia
8 de septiembre de 1918. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1926. Independiente desde el 26 de marzo de 1992.

 

Cruz Roja Letona
20 de noviembre de 1918. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1940; con el tiempo se independiza.

 

Cruz Roja Lituana
12 de enero de 1919. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1940; con el tiempo se independiza.

 

Cruz Roja de Liberia
22 de enero de 1919.

 

Cruz Roja Checoslovaca
6 de febrero de 1919; deja de existir en 1993.

 

Cruz Roja de Estonia
24 de febrero de 1919. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1940; con el tiempo se independiza.

 

Cruz Roja Eslovaca
14 de febrero de 1919; reformada en 1939 y en 1993.

 

Cruz Roja Polaca
27 de abril de 1919.

 

Formación de la Liga de Sociedades de la Cruz Roja
El 5 de mayo de 1919, en el Hotel Regina de París, los gobernadores de las Sociedades de la Cruz Roja de Francia, Italia, Japón, Gran Bretaña y los Estados Unidos firman los Estatutos y así nace la Liga de Sociedades de la Cruz Roja. Un mes después se firma el Pacto de la Sociedad de las Naciones, con su artículo histórico, por el cual los Estados miembros se comprometen a alentar y promover la formación de Sociedades de la Cruz Roja y la cooperación entre ellas.

 

Cruz Roja Paraguaya
12 de noviembre de 1919.

 

Cruz Roja de Myanmar
1920, como parte de la Cruz Roja de la India. Independiente desde el 1 de abril de 1937.

 

Media Luna Roja de Azerbaiyán
10 de marzo de 1920. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1923. Independiente desde 1991.

 

Cruz Roja de Armenia
19 de marzo de 1920. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1925. Independiente desde el 26 de marzo de 1992.

 

Cruz Roja de la India           
20 de marzo de 1920.

 

Cruz Roja Alemana
25 de enero de 1921. Fusión de todas las asociaciones de la Cruz Roja del país para formar la Cruz Roja Alemana.

 

Cruz Roja de Albania
4 de octubre de 1921.

 

Cruz Roja Ecuatoriana
27 de diciembre de 1922.

 

Cruz Roja Guatemalteca
22 de abril de 1923.

 

Media Luna Roja de la República Islámica de Irán
3 de abril de 1923 (antes León y Sol Rojos de Persia).

 

Media Luna Roja de Kirguistán
1 de octubre de 1923. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1926. Independiente desde el 26 de marzo de 1992.

 

Cruz Roja de la República de Moldova
1924. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS a partir de 1926. Independiente desde el 1 de diciembre de 1992.

 

Cruz Roja de la República Democrática del Congo (Kinshasa)
19 de febrero de1924, como parte de la Cruz Roja de Bélgica. Independiente desde el 30 de junio de 1960.

 

Cruz Roja Islandesa
12 de octubre de 1924.

 

Media Luna Roja de Uzbekistán
3 de octubre de 1925. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1926. Independiente desde el 26 de marzo de 1992.

 

Media Luna Roja de Turkmenistán
26 de marzo de 1926, como parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS. Independiente desde el 26 de marzo de 1992.

 

Cruz Roja Dominicana
16 de mayo de 1927.

 

Media Luna de Tayikistán
23 de diciembre de 1927, como parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS. Independiente desde el 23 de marzo de 1992.

 

Cruz Roja de Kenia
1930, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 21 de diciembre de 1965.

 

Magen David Adom en Israel
7 de junio de 1930.

 

Cruz Roja de Zimbabue
1930, como filial de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 2 de octubre de 1981.

 

Cruz Roja de Suazilandia
1932, como filial de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 13 de octubre de 1970.

 

Media Luna Roja de Iraq
1 de abril de 1932.

 

Cruz Roja de Haití
29 de mayo de 1932.

 

Cruz Roja de Malawi
1933, como filial de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 13 de enero de 1967.

 

Cruz Roja Nicaragüense
10 de enero de 1934.

Pulse aquí para
continuar con la cronología

Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2013 

Copyright

S