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Lo que Aprendimos
por la guerra

 

Puesta a prueba en tres años de guerra civil, la Media Luna Roja Árabe Siria ha mostrado al mundo el valor de la acción voluntaria neutral, independiente e imparcial.

Al igual que muchos voluntarios y colaboradores de la Media Luna Roja Árabe Siria, Feras Farras se ha acostumbrado al ruido ensordecedor de las granadas de mortero y los disparos –un recordatorio potente y casi incesante de que la labor que hacen él y sus colegas es una de las más peligrosas del mundo.

Farras, coordinador de agua y saneamiento de esa Sociedad Nacional, y su equipo prestan servicios sumamente necesarios de suministro de agua y saneamiento a través de las líneas del frente y puntos de control a fi n de llegar a las poblaciones privadas de esos servicios esenciales.

Lo primero de cada viaje es la negociación. “Antes de iniciar una misión, enviamos un mensaje a todas las partes en el terreno para obtener su aprobación y garantizar que tenemos un alto el fuego acordado”, dice, y añade que cada vez explica el mandato de la Sociedad Nacional, el propósito de la misión y los lugares específicos que se visitarán. “No entramos a ninguna zona álgida sin el consentimiento correspondiente de todas las partes en el terreno. Tenemos que garantizar la seguridad de nuestros voluntarios y convoyes.”

Aun así, no hay ninguna garantía. “En una de nuestras misiones a las zonas orientales de Deir Ez Zor, incluso después de la coordinación y aprobación de todas las partes, fuimos detenidos por una de ellas porque no habían recibido información de nuestra llegada”, recuerda.

“Por más que les explicamos, no hubo manera. Felizmente, el líder del grupo había oído hablar de la labor de la Media Luna Roja Árabe Siria, y dio la orden para que nos pusieran en libertad.”

Un honor nacido de la tragedia

Historias como ésta son comunes entre los voluntarios, cuyos intentos de distribuir víveres, ayudar a los heridos o entregar agua o combustible a menudo se retrasan o se ven frustrados por los enfrentamientos o los grupos armados activos en el conflicto civil que persiste desde hace tres años.

En Alepo, por ejemplo, los voluntarios han corrido peligros extremos y en algunas zonas se vieron obligados a cesar los primeros auxilios debido a los intensos combates. “Los equipos de primeros auxilios estaban trabajando día y noche para ayudar a la gente”, señala Sana Tarabishi, responsable de comunicación en la filial de Alepo de la Sociedad Nacional. “Después de unos meses, mientras el conflicto se intensificaba, nuestros equipos fueron víctimas de varios secuestros y ataques, lo que a su vez los obligó a interrumpir su labor donde se libraban los enfrentamientos.” Se pusieron a prestar servicios de primeros auxilios a los desplazados en los alojamientos colectivos.

Estas historias dan una idea de las dificultades, los temores y las frustraciones que los voluntarios y el personal de la Sociedad Nacional soportan, y evidencian no solo el coraje personal –del que hay suficientes pruebas– sino también el compromiso, la competencia y la solidaridad que han llegado a caracterizar la respuesta de la Media Luna Roja Árabe Siria.

La sangrienta guerra civil, que ha convertido comunidades que antes eran prósperas en un laberinto de callejuelas llenas de escombros y edificios derrumbados, fácilmente podría haber escindido a esta Sociedad Nacional. En cambio, la Media Luna Roja, que era una entidad auxiliar en tiempos de paz relativamente típica, se transformó en una organización  insignia para el Movimiento, en un socio esencial para muchas organizaciones externas que esperan ayudar al pueblo sirio y en un ejemplo para los trabajadores humanitarios de todo el mundo.

Esta transformación es un blasón que nace de la tragedia de una guerra, un conflicto que se ha cobrado la vida de más de 120.000 personas, 36 de ellas voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria muertos en el cumplimiento de sus tareas humanitarias. También han perdido la vida siete trabajadores de la Media Luna Roja Palestina mientras prestaban ban asistencia durante la crisis en Siria. Pero la historia de la respuesta de la Media Luna Roja a este conflicto brutal no surgió de la nada: la Sociedad Nacional había echado los cimientos mucho antes de que se dispararan los primeros tiros en las protestas de 2011.

Desde un principio, la sólida red de filiales, la estrecha relación entre la dirección y el personal, los años de formación en preparación para desastres e intervención en casos de emergencia dirigida por la comunidad, y la aplicación de los Principios Fundamentales empezaron a dar sus frutos.

“Respetar los principios del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en el ejercicio de nuestra labor ha sido una de las principales razones por las cuales nuestra Sociedad Nacional ha podido desempeñar un papel distinguido y situarse como organización humanitaria de primera línea durante el conflicto”, señala el Dr. Abdul Rahman Attar, presidente de la Sociedad Nacional. “Nuestra organización confirma su neutralidad por medio de sus voluntarios, muchos de los cuales han pagado con su vida.”

Ayudar a todas las personas necesitadas

El conflicto también ha polarizado a muchas comunidades, que no están tan mezcladas como lo estaban hace tres o cuatro años, en algunos. Por este motivo, barrios domina a menudo el sentimiento de que “si no estás con nosotros, estás contra nosotros”, asegura Åsa Erika Jansson, representante de la Federación Internacional en Siria.

Por consiguiente, los voluntarios han tenido que defender enérgicamente su neutralidad, imparcialidad e independencia frente a las personas que quieren saber por qué los voluntarios “están ayudando al enemigo”, comenta Jansson, que inició sus funciones en Siria en 2009.

“No hay nada más difícil que un conflicto interno”, añade. “Pero entre los voluntarios el sentimiento de adhesión a los principios humanitarios es muy fuerte. Es realmente impresionante la forma en que los voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria encarnan estos principios.”

Pero el equilibrio es delicado, pues la Sociedad Nacional precisa mantener una estrecha relación no solo con las comunidades por medio de sus filiales, sino también con el gobierno, a fin de tener acceso y pasar por los puestos de control. Cuando trabaja en algunas zonas, la Sociedad Nacional es acusada de ayudar a los rebeldes; otros la han acusado de estar demasiado cerca del gobierno.

En el terreno, la vida de los voluntarios depende de este equilibrio. Zaki Malla Aref, voluntario desde 2003, es responsable de los depósitos de la Media Luna Roja Árabe Siria en Ar-Raqqa.

“Tenemos un compromiso con la neutralidad”, asegura Malla Aref. Esto, según explica, ayuda a que la gente en su zona “les conozca las caras, lo que permite que la comunidad acepte nuestro cometido y sepa que estamos allí para ayudarlos.”

Aún así, esto no ha protegido a todos los voluntarios de las filiales, dos de los cuales resultaron muertos en el desempeño de su labor y muchos otros han sido detenidos, entre ellos el hermano de Malla Aref. “Mi hermano fue secuestrado durante cinco días por un grupo anónimo y sufrió mucho durante ese tiempo”, cuenta.

“Corremos enormes riesgos en Raqqa”, dice, y añade que la mayoría de las organizaciones benéficas de la zona ayudan a uno o a otro bando, por lo que la gente no está acostumbrada a la idea de la asistencia humanitaria neutral e independiente. “Cuando un grupo nos hace la difícil pregunta: ‘¿Quiénes son ustedes?’, tenemos que responderle que somos la Media Luna Roja Árabe Siria y que no pertenecemos ni a un grupo ni a otro.”

La aceptación de la neutralidad de la Media Luna Roja Árabe Siria –conseguida con dificultad aunque nunca garantizada– es una ventaja importante para los asociados del Movimiento y los donantes externos. “La presencia de la Sociedad Nacional en las zonas controladas tanto por el gobierno como por la oposición, su estrecha vinculación con las poblaciones afectadas, la dedicación de su personal y sus voluntarios, y su profundo conocimiento del terreno permiten al CICR brindar ayuda incluso en los entornos más difíciles”, señala Daphnée Maret, jefa adjunta de la delegación del CICR en Siria.

Cómo puso los cimientos esta Sociedad Nacional

Habida cuenta de estas presiones, muchos dicen que las diversas formas de apoyo y formación proporcionados por la Federación Internacional, la Cruz Roja Británica y el CICR, junto con la experiencia de la Media Luna Roja Árabe Siria en la asistencia de unos 140.000 refugiados iraquíes en 2004, resultaron fundamentales. “Un elemento realmente importante fue la labor de preparación en el ámbito de la reducción del riesgo de desastres, la estrategia de gestión de desastres y la formación en la materia”, asegura Jansson de la Federación Internacional. “Los voluntarios estaban bien capacitados y, cuando surgieron las necesidades, sabían cómo hacer participar a las comunidades.”

Baher Kayal, voluntario de la filial de Homs, está de acuerdo. “Los voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria participan en la formación en gestión de desastres y primeros auxilios desde 2000”, observa. “Pero al principio no aplicábamos lo que aprendimos. Lo pusimos a prueba realmente cuando estalló la guerra del Líbano en 2006 y recibimos a los refugiados iraquíes en 2004.”

“En ese momento, esas crisis no eran nuestras y la guerra en Líbano duró solo un mes. Pero con este conflicto actual, en el que hemos estado presentes a diario desde hace más de tres años, hemos adquirido experiencia y hemos puesto en práctica lo que aprendimos durante la formación”, precisa Kayal. “Con cada misión, aprendemos algo nuevo.”

El resultado neto de toda la preparación, experiencia y apoyo ahora puede medirse por el número de personas que han recibido ayuda. Al comienzo de la crisis, la Sociedad Nacional siria distribuía paquetes de víveres a 850.000 personas por mes. Hoy, sus colaboradores y voluntarios distribuyen socorros a 3,5 millones de personas por mes, prestan apoyo para el suministro de agua y saneamiento y ofrecen servicios de emergencia y de atención primaria de la salud mediante la red de establecimientos de salud y ambulancias de la organización.

En cierto sentido, la Media Luna Roja Árabe Siria se ha convertido en una fuerza de trabajo de facto de toda la acción de asistencia internacional y, según estimaciones, participa en la distribución de hasta un  80% de la ayuda que ingresa a Siria.

La Sociedad Nacional siria no solo coopera estrechamente con el CICR (con apoyo de la Federación Internacional y sus Sociedades Nacionales miembros), sino también con organismos de las Naciones Unidas, como el Programa Mundial de Alimentos, el Organismo de las Naciones Unidas para los Refugiados y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y otras 30 organizaciones no gubernamentales internacionales para llegar a otros focos de vulnerabilidad, a los que de lo contrario no sería posible llegar.

Al límite de las posibilidades

Dadas las demandas y expectativas consiguientes, muchos colaboradores y voluntarios de la Sociedad Nacional siria están abrumados. Sin embargo, es simplemente imposible incorporar a más voluntarios, pese a la larga lista de personas que esperan unirse a sus filas.

“Hay muchas personas que se ofrecen para trabajar como voluntario, pero lamentablemente no tenemos tiempo de formarlas como es debido, así que están aprendiendo en el terreno”, dice Walid Muhammed Sankari, presidente de la filial de Alepo de la Media Luna Roja Árabe Siria.

“Los voluntarios están arriesgando sus vidas para ayudar a las personas necesitadas”, añade. “Lo mínimo que podemos hacer es proporcionarles la formación adecuada y el apoyo económico necesario para los traslados.”

Pero, como en la mayoría de los conflictos en todo el mundo, nunca hay suficiente apoyo. No se ha respondido a algunos llamamientos de fondos y de ayuda tanto dentro como fuera de Siria, lo que ha llevado a una escasez de suministros en los depósitos de la  Sociedad Nacional.

La trágica pérdida de tantos voluntarios también ha obligado a la Sociedad Nacional y al Movimiento a encontrar nuevas formas de protegerlos. Este año, por primera vez, la Federación Internacional apoyó a la Sociedad Nacional en el suministro de chalecos antibalas. Durante algún tiempo, el Movimiento se había resistido a tomar esta medida por temor a dar a los voluntarios una falsa sensación de seguridad e inducirlos a correr mayores riesgos. Dado que muchos voluntarios han resultado muertos en el ejercicio de sus tareas, se volvió a examinar la política.

Seguir adelante

Los voluntarios y el personal afirman que si bien ellos han cambiado enormemente en los últimos tres años, la Sociedad Nacional, en el fondo, sigue siendo la misma. Lo que ha cambiado es la magnitud de la labor. Sin embargo, las pérdidas trágicas sufridas durante los últimos tres años han reforzado la solidaridad entre los voluntarios y la voluntad que tienen de seguir adelante.

“Tuvimos que soportar las consecuencias, hemos perdido a nuestros colegas”, dice Baher Kayal de la filial de Homs. “Muchas personas se ofrecieron como voluntarios debido a los acontecimientos y la relación entre nosotros ha salido fortalecida. Ya somos una familia: hemos pasado más tiempo de nuestra vida con los voluntarios que con nuestras familias.”

El director de operaciones de la Media Luna Roja Árabe Siria, Chalad Erksoussi, lo expresa así: “Nuestra fuerza reside en el hecho de que nuestros voluntarios provienen de todo el país y por eso tienen una fuerte vinculación con la comunidad local. Pueden negociar y facilitar el acceso y saben evaluar las necesidades y la situación.”

“Pero también es nuestra debilidad, porque los voluntarios se ven expuestos a los mismos peligros que sus comunidades. Somos una organización basada en los voluntarios; no podemos alojarnos en hoteles de cinco estrellas, andar en vehículos blindados y dejar a nuestra comunidad expuesta.”

Viviane Tou’meh, responsable de comunicación de la Media Luna Roja Árabe Siria, y Malcolm Lucard, redactor responsable de Cruz Roja Media Luna Roja.


El emblema de la Media Luna Roja, una luz intermitente y una bandera en representación de su Sociedad Nacional son la única protección de este equipo de voluntarios y de médicos de la Media Luna Roja Árabe Siria que, conduciendo a través de la zona conocida como Nueva Plaza del Reloj, prestan apoyo a los residentes que regresan y a las personas que estuvieron atrapadas durante meses en Homs, una ciudad devastada por la guerra.
Fotografía: ©Laila Tawakkol, Media Luna Roja Árabe Siria/filial de Homs

 

 

 

 

 

 

 

 

 


“Mientras el conflicto recrudecía, nuestros equipos fueron víctimas de varios secuestros y ataques, lo que a su vez los obligó a interrumpir su labor donde se libraban los enfrentamientos.”
Sana Tarabishi, responsable de comunicación de la filial de Alepo de la Media Luna Roja Árabe Siria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


En la antigua ciudad de Homs, en la zona conocida como Hamadiya, un equipo de voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria efectúa una evaluación del suministro de agua y saneamiento para que los residentes puedan tener agua potable.
Fotografía: ©Laila Tawakkol, Media Luna Roja Árabe Siria/filial de Homs

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Cuando un grupo nos hace la difícil pregunta: ‘¿Quiénes son ustedes?’, tenemos que responderle que somos la Media Luna Roja Árabe Siria y que no pertenecemos ni a un grupo [armado] ni a otro.”
Zaki Malla Aref, voluntario responsable de los depósitos de la Media Luna Roja Árabe Siria en Ar-Raqqah, en el centro-norte de Siria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Debido a las perturbaciones en los servicios de salud causadas por la guerra civil se produjo un brote de polio. Los voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria pudieron llevar a las zonas afectadas por el conflicto las vacunas que se necesitaban con urgencia. Aquí, dos de los 20 voluntarios de la filial de Hasaka participan en una campaña de cuatro fases contra la polio que benefició a niños de 49 pueblos.
Fotografía: ©Tarek Elewi/ Media Luna Roja Árabe Siria/filial de Hasaka

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Hay muchas personas que se ofrecen para trabajar como voluntarios, pero lamentablemente no tenemos tiempo de formarlas como es debido, así que están aprendiendo en el terreno.”
Muhammed Walid Sankari, presidente de la filial de Alepo de la Media Luna Roja Árabe Siria.

Véase la entrevista completa con Abdul Rahman Attar en www.redcross.int.

 

 

 

 

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