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Acontecimientos históricos

 

Los archivos internos del CICR relativos a los conflictos de las décadas de 1960 y 1970 arrojan luz sobre una época decisiva para la acción humanitaria.

 

En una pequeña sala del sótano de la sede del CICR en Ginebra (Suiza), el historiador Andrew Thompson va vaciando metódicamente las carpetas llenas de documentos: informes de misión escritos a máquina, telegramas confidenciales y cartas escritas a mano, que nadie ajeno al CICR ha visto jamás.

“Es un proceso de descubrimiento”, observa Thompson, profesor de historia de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido. “No saber lo que se va a encontrar ahí provoca ansiedad. Para un historiador, es un poco como abrir un regalo de cumpleaños o ir a una tienda de golosinas.”

En este caso la “tienda de golosinas” son los archivos del CICR, entre los cuales Thompson está estudiando documentos de 40 a 50 años de antigüedad que serán accesibles al público en enero de 2015, de conformidad con la política del CICR, por la cual se autoriza a hacer públicos documentos internos en tandas de diez años una vez transcurridos 40 desde los acontecimientos que en ellos se describen.

Aparte de avivar la curiosidad intelectual de Thompson, estos documentos ofrecen una nueva comprensión de los conflictos surgidos entre 1965 y 1975. En particular, permiten abordar un aspecto de gran interés para Thompson, que dio un primer vistazo a los archivos a fin de llevar a cabo una investigación sobre la evolución del derecho internacional humanitario y el derecho de los derechos humanos en relación con el trato debido a los detenidos políticos en los conflictos no internacionales.

“Considero que los archivos del CICR son sumamente importantes para las personas que reflexionan y escriben sobre el pasado y el presente de la ayuda humanitaria y los derechos humanos —observa—. “Pero también son mucho más que eso, ya que dan la posibilidad de estudiar un conflicto desde diferentes ángulos.”

Los archivos son un tesoro para los historiadores, ya que contienen relatos de primera mano de los delegados sobre el terreno, así como correspondencia interna y externa, relativos a cada conflicto importante ocurrido durante el período reseñado. Según Thompson, ofrecen una perspectiva que no siempre se encuentra en los archivos diplomáticos o militares porque, además del análisis político, muestran las consecuencias que tiene el conflicto en la vida de la gente común donde este ocurre.

Momentos cruciales

En este caso, los archivos dan una idea más clara de la guerra de Biafra en Nigeria, momento crucial para el sector humanitario, así como del conflicto entre Egipto e Israel, la guerra de Estados Unidos en Viet Nam, la guerra civil en Yemen y la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, entre muchos otros conflictos.

También muestran cómo importantes principios y precedentes en la aplicación del derecho internacional humanitario y el derecho de los derechos humanos evolucionaron en los períodos posteriores a la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, cuando muchas ex colonias libraron guerras de independencia y el estancamiento de las relaciones entre las superpotencias mundiales se tradujo en una proliferación de guerras de poder en todo el mundo.

Uno de los aspectos particularmente interesantes para Thompson es la forma en que las experiencias del CICR en lugares como Sudáfrica y Yemen contribuyeron a configurar la acción de los grupos humanitarios y de derechos humanos en favor de los detenidos políticos. Entre los documentos figuran los relatos directos del entonces delegado del CICR André Rochat sobre su primera visita a los desconfiados y escépticos detenidos políticos en las prisiones yemeníes.

Existe también una descripción muy fiel de la entrevista que hizo en 1967 un delegado a un detenido político en Sudáfrica llamado Nelson Mandela quien, junto con otros 30 detenidos, trabajaba en una cantera de piedra caliza en Robben Island, una de las prisiones más tristemente famosas del entonces gobierno del apartheid de Sudáfrica.

El CICR comenzó a visitar a los “presos condenados por razones de seguridad” en Sudáfrica en 1963. Luego de eso, el CICR se reunió periódicamente con Mandela en Robben Island y más tarde en la cárcel de Polsmoor, hasta su liberación en febrero de 1990. Mandela menciona esas visitas en su biografía titulada El largo camino hacia la libertad.

Se destaca en el informe la descripción franca y ecuánime que hace Mandela de las condiciones de reclusión y un relato pormenorizado de las condiciones médicas de sus compañeros de prisión. Pero al referirse a su propio caso, sus palabras son simplemente: “Yo personalmente no tengo ninguna queja.”

Transparencia y reflexión

Sin embargo, no todos los archivos han estado completamente sellados hasta ahora. Los investigadores pueden pedir autorización para examinar partes de los archivos del CICR que no se han hecho públicos a los efectos de realizar determinados proyectos de investigación y las personas que figuran en los hechos descritos en los archivos pueden pedir que se les otorgue la posibilidad de examinar los archivos pertinentes.

Pero los archivos no solo son interesantes para los historiadores. Son también un recurso para el Movimiento, ya que contienen información valiosa acerca de las acciones de las Sociedades Nacionales, y para cualquier persona que quiera evaluar la acción humanitaria y sus efectos.

“Gracias a los archivos la Institución puede examinar las acciones realizadas para cumplir con su cometido”, asegura Jean-Luc Blondel, jefe de los archivos del CICR. “Desempeñan un papel preponderante en el deber de una organización de ser transparente. Como parte de ese deber y a fin de beneficiarse de perspectivas y enfoques externos, el CICR promueve la investigación y la crítica independiente de su historia y el cumplimiento de su cometido”, añade Blondel.

“Tal actitud no está exenta de riesgos”, puntualiza. “El examen de los expedientes puede poner en evidencia los errores en la negociación, el uso incorrecto del lenguaje o la falta de diplomacia.” En algunos casos, revela ciertas actitudes culturales de la época: la falta de sensibilidad cultural y matices incluso racistas, en la forma en que algunas personas se expresaban, precisa Blondel.

“En otros casos, por ejemplo en Oriente Medio o en el subcontinente indio, algunos hechos que acontecieron hace más de 40 años siguen estando muy presentes hoy en día en la memoria de la gente, y el análisis o el curso de los acontecimientos descritos entonces podrían afectar a las acciones y negociaciones actuales.”

No obstante, según Blondel, la luz que arroja el pasado también permite una mejor comprensión del origen de los conflictos y puede dar una idea de cómo facilitar la solución de estos o al menos animar a las partes a que participen en una dinámica positiva para lograr ese fin.

El Movimiento también reconoce la importancia de las memorias que contienen estos archivos, razón por la cual el Consejo de Delegados de 2011 aprobó una resolución sobre la conservación de su patrimonio histórico y cultural. Esta cuestión se volverá a examinar en la Conferencia Internacional en 2015.

Malcolm Lucard
Redactor responsable de Cruz Roja Media Luna Roja.


Informe escrito a máquina de la visita efectuada por un delegado a Nelson Mandela en la tristemente célebre prisión de Robben Island, en 1967. Este documento es uno de los miles de archivos que el CICR hará públicos en enero próximo.
Fotografía: ©archivos del CICR

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Documentos que se han hecho públicos recientemente arrojan luz sobre los principales conflictos que hubo de 1965 a 1975. Uno de ellos fue la guerra de Biafra, un momento decisivo para el sector humanitario. En la foto, un delegado del CICR visita a las personas detenidas por las fuerzas de Biafra.
Fotografía: ©Adrien Porchet/CICR


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Distribución de medicamentos durante la guerra de Biafra.
Fotografía: ©H.D. Finck/CICR

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