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Los datos salvan vidas

 

Disponer de los medicamentos necesarios es decisivo para curarse de la malaria. En un país totalmente alterado, la trasmisión de datos contribuye al tratamiento de los enfermos.

 

EN EL EXTREMO este de la República Centro­africana, entre las fronteras de Sudán del Sur y la República Democrática del Congo, Yves Ngonakpa, trabajador de salud, se asegura de que los dispensarios en el remoto rincón donde trabaja y reside tengan medicamentos antimaláricos en cantidad suficiente.

En tiempos normales, Obo, situada a más de 2.000 kilómetros de Bangui, la capital del país, es una ciudad adonde no es fácil enviar suministros. En diciembre de 2013, tras estallar el conflicto interno, las pocas rutas de abastecimiento que existían quedaron totalmente bloqueadas. Ni siquiera se podía transmitir información básica sobre el número mensual de casos de malaria o las reservas de medicamentos que había en la sede del Ministerio de Salud en Bangui.

“Llevar un informe a Bangui me toma por lo menos un mes si tenemos en cuenta la distancia, las dificultades logísticas y la creciente inseguridad”, afirma Ngonakpa. “No hay transporte hasta Bangui y las carre­teras son prácticamente inexistentes. Por otra parte, nadie está seguro de llegar a Bangui a causa del aumento de los secuestros y robos en el camino.”

Sin embargo, para las víctimas de la malaria, especialmente los niños de corta edad, un solo día de retraso en el tratamiento puede tener consecuencias fatales. Hoy existe un sistema que consiste en recopilar datos mediante el teléfono móvil para luego cargar toda la información de salud obtenida directamente a una plataforma web centralizada. De este modo, los empleados del Ministerio de Salud como Ngonakpa pueden garantizar que los pacientes reciban a tiempo los medicamentos que precisan.

“El uso del teléfono móvil para enviar y recibir datos me permite cubrir grandes distancias en un corto período de tiempo”, asegura. “Cuando hay pocos me­dicamentos en stock o tenemos otros problemas, me puedo conectar rápidamente con Bangui, no como antes que esa operación tardaba semanas.”

En lugares como Obo, es fundamental saber cuándo empiezan a hacer falta los medicamentos ya que los aviones encargados de transportarlos, fletados por organizaciones humanitarias, no llegan con frecuencia. Ngonakpa explica que, gracias al sistema de recopilación rápida de datos, se pueden recibir nuevos envíos antes de que se agoten las existencias.

 

 

“Nos impresionó que el 30 por ciento de los establecimientos de salud en Bangui no tuviera reservas de medicamentos antimaláricos. Así que nos pusimos manos a la obra y después de tres o cuatro meses no había ni un solo establecimiento sin medicamentos.”
Mac Otten, médico y jefe del equipo de seguimiento y evaluación de la Federación Internacional en la República Centroafricana

 

La principal causa de muerte

Esto no solo ocurre con los pueblos remotos, como Obo. “La malaria es la principal causa de muerte de niños en África y la República Centroafricana tiene una de las tasas de malaria más altas del mundo”, dice Mac Otten, médico y jefe del equipo de seguimiento y evaluación de la Federación Internacional en la República Centroafricana.

Al visitar cualquier sala de hospital en Bangui, o en otras partes del país, se constatará que más de la mitad de las camas están ocupadas por enfermos de malaria, y cerca de la mitad de las personas que mueren en estos hospitales se debe a esta enfermedad prevenible transmitida por mosquitos.

Décadas de guerra civil e inseguridad ya habían debilitado sistemas de salud comunitaria que podrían haber contenido la expansión de la enfermedad. Desde que los enfrentamientos recrudecieron en diciembre de 2013, el frágil sistema social se resquebrajó aún más y llevó a la ya debilitada economía y al sistema político y de salud a un estancamiento casi total.

En abril de 2014, cerca del tercio de los 900 estableci­mientos de salud cerraron o fueron saqueados ya que el personal había huido a zonas vecinas u otros países o estaban demasiado atemorizados para volver al trabajo. En otras partes, los trabajadores de la salud permanecie­ron en sus puestos, pero las reservas de medicamentos y otros insumos estaban casi agotadas y muchos médicos y enfermeras trabajaban sin recibir sueldo.

Cómo ayuda una base de datos creada por medio de teléfonos móviles a salvar vidas en la República Centroafricana (hacia la derecha desde arriba)

1. Cuando el viaje es peligroso a causa de los enfrentamientos, las personas a menudo acuden a los centros de salud solo cuando ella o sus hijos ya están enfermos.
2. Una vez que las personas son atendidas, la información sobre los casos de malaria y otros problemas de salud queda anotada en los registros de los centros de salud.
3. Los datos sobre el número de casos, la cantidad de medicamentos antimaláricos y las pruebas se introducen en los formularios electrónicos en los teléfonos inteligentes. Esos formularios se envían utilizando redes de telefonía móvil a la sede del Ministerio de Salud en Bangui.
4. El Ministerio de Salud utiliza esta información para enviar medicamentos donde se necesitan.
5. Las personas que están enfermas tienen entonces más probabilidades de que se les haga una prueba y se les administre el tratamiento para la malaria correctamente. La información sobre los tratamientos también se introduce en el sistema electrónico, lo que permite a los funcionarios de salud seguir los progresos en la lucha contra la enfermedad y asegurar que el stock de medicamentos sea suficiente.
Fotografías: ©Juozas Cernius/Federación Internacional.

En este contexto, la Federación Internacional asumió las riendas de un proyecto, apoyado por el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, para distribuir más de 2 millones de mosquiteros en todo el país y suministrar medicamentos antimaláricos a 166 centros de salud. (Otras organizaciones humanitarias se adhirieron al programa para brindar apoyo a otros 200 centros de salud).

Muchas más personas reciben ahora los medicamentos , lo que permitirá romper el ciclo de reinfección causado cuando una persona enferma vuelve a ser pi­cada por un mosquito portador de la malaria.

“Lo más notable es que ahora obtenemos información de zonas de las que nunca pensamos que íbamos a recibir información”, dice Désiré Takoumbo, delegado de seguimiento y evaluación de la Federa­ción Internacional en la República Centroafricana. “Ahora sabemos semanalmente donde hay medicamentos y donde no y podemos usar esa información para salvar vidas.”

Los datos también sirvieron para saber qué ins­talaciones seguían funcionando, dado que los enfrentamientos no menguaban. Antes habría sido necesario traer en coche toda esta información de todos los rincones del país, lo que en algunas regiones significaba un viaje largo y lento, antes de introducirla a mano en una base de datos central. “Imagínese la tarea de copiar 900 informes en el sistema central”, dice Otten. Cuando los epidemiólogos del Ministerio de Salud examinaban los datos, estos podían tener ya tres meses.

Gracias al sistema de recopilación rápida de datos mediante teléfono móvil, la información es introducida desde el terreno a la base de datos central en tiempo real. La principal ventaja es obviamente la rapidez con que recibimos la información y con la que podemos utilizarla”, asegura M’bary Siolo Mada Bebelou, médico de salud pública y coordinador de la lucha contra la malaria para la Federación Interna­cional en el país.

Un ejemplo de ello se produjo durante las primeras fases del proyecto. “Nos impresionó que el 30 por ciento de los establecimientos de salud en Bangui no tuviera reservas de medicamentos antimaláricos”, dice Otten. “Así que nos pusimos manos a la obra y después de tres o cuatro meses no había ni un solo estable­cimiento sin medicamentos.”

Dificultades por resolver

Ahora la siguiente tarea será incluir en el sistema de recolección de datos el resto de los dispensarios que están funcionando. Los que manejan el programa dicen que ya ha demostrado su potencial como herramienta de información de salud de todo el sistema para numerosos indicadores de salud, no sólo la malaria. “No lo vemos como una base de datos de proyectos”, dice Otten. “Queremos crear un sistema de información nacional para que los 900 centros de salud den información.”

El sistema podría utilizarse, por ejemplo, para seguir de cerca y responder a otras enfermedades causantes de muerte como el VIH/SIDA y la tuberculosis, que precisan un tratamiento más complejo y nuevos sistemas para hacer el seguimiento de pacientes. El sistema podría utilizarse más ampliamente fuera de los centros de salud para recoger información sobre la salud comunitaria, tal como logró hacerse en Kenia, Namibia y Nigeria.

Pero resulta difícil ampliar hasta un sistema relativamente sencillo y de bajo costo como este. En países como la República Centroafricana, los teléfonos móviles son comunes, pero no en todas partes, y la cobertura de la red solo está disponible durante dos horas al día en algunas zonas. Entonces las líneas están saturadas.

Además, si bien gran parte del personal de salud que recoge los datos tiene una buena comprensión de lo que se necesita reunir, no conoce bien el funcionamiento de los teléfonos inteligentes. Los administradores del proyecto se dieron cuenta enseguida de que era necesario ampliar de un día a tres el curso explicativo sobre los teléfonos inteligentes para asegurarse de que los datos se introducían y enviaban correctamente.

No hay tiempo que perder

Los problemas de seguridad en el país también impiden que los supervisores estén presentes en el terreno para corregir errores o verificar datos. Así que el sistema se basa en otros frenos y equilibrios. Por ejemplo, se dejan copias en papel de los informes de salud en el centro de salud y los coordinadores guardan una copia en la sede del distrito. Eso permite hacer controles de calidad o cotejar lo que llega a Bangui y el número de casos y el uso de medicamentos en cada establecimiento.

Jason Peat, responsable de unidad de la Federación Internacional en Ginebra, opina que el proyecto de recolección rápida de datos, pese a las dificultades mencionadas, demuestra que el uso de la tecnología de fácil acceso puede ayudar mucho al funcionamiento de los sistemas de salud, aun en sociedades profundamente alteradas por la violencia.

“Esto demuestra que incluso en un país tan frágil como este, se puede hacer”, dice. “Por lo tanto, la poca voluntad de aportar fondos en la República Centroafricana que a veces manifiestan los donantes porque no hay un sistema para evaluar con precisión las necesidades o para proporcionar la rendición de cuentas, por ejemplo, son pretextos que quedan descartados .”

La mayoría de los pacientes, como los que acuden al Centro de Salud de Mamadou en Bangui, no conocen el sistema de recopilación de datos. A ellos lo que les importa, en tiempos de escasez y en los limitados períodos de seguridad entre los brotes de violencia, es que los suministros de pruebas y medicamentos lleguen donde más se necesitan.

“La prueba rápida es ideal porque así no tenemos que esperar en estos tiempos de inseguridad”, dice Edwidge, cuyo bebé de un año dio positivo para la malaria. “Y el hecho de que todo, incluso el medicamento, sea gratis me da esperanzas.”

Al igual que todos los pacientes aquí, Edwidge se ha visto profundamente afectada por la violencia persistente. “No tengo dinero después de haber perdido mi puesto en el mercado a causa de la crisis”, cuenta Edwidge, que también tiene un hijo de tres años. “Así que estoy muy feliz de que la consulta para mi bebé sea gratis.” n

Nelly Muluka
Responsable de comunicaciones de la Federación Internacional en Bangui.

 

 

 

 

 

“Ahora sabemos semanalmente donde hay medicamentos y donde no y podemos usar esa información para salvar vidas.”
Désiré Takoumbo
, delegado de seguimiento y evaluación de la malaria para la Federación Internacional en la República Centroafricana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Esta niña, que vive en Bangui (República Centroafricana), puede hacerse el tratamiento antimalárico que necesita en parte gracias al sistema de recopilación rápida mediante teléfono móvil.
Fotografía: ©Juozas Cernius/Federación Internacional


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“La prueba rápida es ideal porque así no tenemos que esperar en estos tiempos de inseguridad.
Y el hecho de que todo, incluso el medicamento, sea gratis me da esperanzas.”

Edwidge
, madre de dos niños, acudió al centro de salud de Mamadou en Bangui con su bebé de un año, que dio positivo para la malaria

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