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Artífices del cambio
La labor de la Cruz Roja del Caribe con los jóvenes en la lucha contra el VIH/SIDA
Luke Greeves
Según los últimos estudios, en el mundo hay 33,4 millones de personas infectadas con el VIH o aquejadas de sida. Más del 90% de los seropositivos viven en los países en desarrollo y más de 50% de los nuevos casos se dan en jóvenes de 15 a 24 años. En el Caribe, región que registra el segundo índice del mundo respecto a esta pandemia, la situación es particularmente grave entre los jóvenes.

Hoy en día, los jóvenes caribeños tienen que encarar numerosos problemas que sus padres no hubieran podido imaginar: disminución del presupuesto público de educación y atención de salud, deterioro de las estructuras familiares tradicionales, agudización de la pobreza, riesgo permanente de desastres naturales, y pandemia del sida. Por todo ello, hay una alta tasa de deserción escolar y el crimen, la violencia, la drogadicción y el número de embarazos no deseados están en aumento.

Al bajo nivel de instrucción de los jóvenes se suma el desempleo y la escasa estima de sí mismo. A pesar de todas las amenazas que se ciernen sobre ellos, suelen quedar al margen de los programas sociales del gobierno y las organizaciones no gubernamentales que disponen de pocos fondos, y rara vez participan en la concepción y la gestión de actividades destinadas a la juventud.

El Programa de desarrollo de la juventud, de las Sociedades Nacionales del Caribe, tiene por finalidad crear organizaciones fuertes con dirigentes de la juventud, asignar recursos para detectar las causas de vulnerabilidad y dotar a los jóvenes de herramientas y calificaciones que les permitan establecer y poner en práctica intervenciones sensibles. Esta ambiciosa iniciativa regional recibe apoyo sustancial del Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el SIDA (ONUSIDA), la Cruz Roja Noruega y el gobierno británico. Además, las Sociedades Nacionales caribeñas cuentan con la asistencia de la delegación regional de la Federación para revitalizar y consolidar los grupos de la Juventud de la Cruz Roja, conseguir el apoyo de los jóvenes y promover mejor la pertinencia, la repercusión y la continuidad de su programa.

Al frente de este programa regional se encuentra Mark Scott de 21 años, uno de los delegados más jóvenes de la Federación que antes era educador y encargado de la juventud de la Cruz Roja Jamaiquina. «Los jóvenes tienen la posibilidad de propiciar el cambio tanto en lo que se refiere al comportamiento y las actitudes de sus coetáneos como al desarrollo de la comunidad. Se nos debe considerar un recurso fundamental de movilización en torno a intervenciones idóneas para combatir las causas de la vulnerabilidad que nos aquejan. Ahora bien, lograr el apoyo de los jóvenes implica que participemos a todo nivel, desde la preparación hasta la divulgación del material destinado a informar a otros jóvenes, ya que representamos la mejor esperanza para que nuestros coetáneos cambien de comportamiento», asevera el Sr. Scott.

Con miras a consolidar la capacidad de la Cruz Roja de la Juventud se estudian diversos modelos para captar miembros y se procede a preparar material didáctico e informativo y a ponerlo a prueba con los jóvenes. Mediante la formación de líderes y los cursillos comunitarios se ayuda a los jóvenes a adquirir calificaciones y a través de la red regional de comunicaciones de la Cruza Roja de la Juventud se alienta el intercambio de ideas y el aprendizaje recíproco. El año que viene se piensa crear un sitio Internet de la juventud caribeña y emitir un programa de televisión mensual, auspiciado por la Cruz Roja.

Vanguardia de la lucha contra el sida
Entre las prioridades de la Cruz Roja en el Caribe figuran los programas de educación de jóvenes por otros jóvenes para que se incorporen a la lucha contra la pandemia. Dichos programas se inspiran en gran medida de diversas iniciativas regionales y del exitoso programa de la Cruz Roja Jamaiquina denominado Together we can (Juntos podemos).

El método regional se funda en el principio de que la participación de la juventud es esencial tanto en la concepción como en la puesta en práctica de los programas. Asimismo, los jóvenes deben recibir información que les permita protegerse contra la pandemia, salvándoles la vida.

Dos o tres educadores de la Cruz Roja de la Juventud organizan cursillos sobre el VIH y las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en su respectiva comunidad en los que se habla sin tapujos de sexualidad y otras cuestiones que comprometen el desarrollo de los jóvenes. También se instruye sobre la transmisión del virus y los comportamientos peligrosos y se fomenta la estima de sí mismo, el respeto y la dignidad que deben reservarse a los seropositivos y a los aquejados de sida.

Las charlas son confidenciales y no participan adultos, los jóvenes se apoyan recíprocamente para encarar los temas con seriedad y decir lo que sienten. Cada quien aprende de la experiencia de los demás y una vez que conocen las medidas de protección transmiten información fidedigna y pertinente a sus amigos.

Además, la Cruz Roja ha decidido crear una red regional sobre sida para facilitar aún más el intercambio de información y experiencias entre dirigentes de la Cruz Roja de la Juventud, elementos fundamentales para promover y salvaguardar el futuro de la región. El Día Mundial del Sida de 1998, se lanzó una campaña regional de sensibilización pública en la que se instaba a acabar con la ignorancia, uniéndose a la Cruz Roja en la lucha contra el sida. En esta gran campaña que duró seis meses se divulgaron datos sobre la pandemia, se instruyó sobre métodos de prevención eficaces y se promovieron los derechos humanitarios de los seropositivos y los aquejados por el sida.

La Cruz Roja cuenta también con el apoyo de Wendy Fitzwilliam, Miss Universo 1998, oriunda de Trinidad y Tobago y primera embajadora de la Juventud de la Cruz Roja del Caribe, que asumió la defensa de los jóvenes, promoviendo sus derechos y solicitando nuevas medidas para luchar contra la propagación del sida. Admirada por jóvenes del Caribe y el resto del mundo, a través de su labor con la Cruz Roja, la Srta. Fitzwilliam sigue abogando por promover a los jóvenes como artífices del cambio en calidad de dirigentes, educadores de sus coetáneos y defensores de causas.

La juventud no es el futuro
Más del 45% de la población mundial es menor de 25 años, los jóvenes están y seguirán estando expuestos a casi todos los desastres, ya sean naturales o provocados por el hombre, y a raíz de su vulnerabilidad deben ser un elemento fundamental de cualquier programa de desarrollo y de prevención.

El Movimiento considera que se les debe ofrecer la posibilidad de utilizar su energía y entusiasmo para propiciar el cambio y dotarlos de los medios necesarios para liderar este dinámico proceso. Habida cuenta de lo antedicho, el principio fundamental de la participación de la juventud y la enorme influencia recíproca de los jóvenes son los puntales del programa de desarrollo de la juventud caribeña. Luke Greeves Ex delegado de desarrollo, de la Federación, destacado en el Caribe.


Luke Greeves
Luke Greeves, ex delegado de desarrollo, de la Federación, destacado en el Caribe.





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