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Una conferencia distinta
Tal vez pocos sepan que la Comisión Permanente ha liderado el esfuerzo por garantizar que la XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tenga una repercusión concreta en la vida de la gente más vulnerable. S.A.R., la Princesa Margarita de los Países Bajos, Presidenta de la Comisión Permanente, y Vicepresidenta de la Cruz Roja Neerlandesa, habla del papel y las aspiraciones de la citada comisión respecto a la Conferencia.

¿Puede explicar qué es la Comisión Permanente y la función que desempeñó en los preparativos de la XXVII Conferencia?
La Comisión Permanente se encarga de preparar la Conferencia y tiene el deber de alentar y secundar la puesta en práctica de las resoluciones de la misma. También se encarga de preparar el Consejo de Delegados. Tal es nuestra función estatutaria. La Comisión consta de nueve miembros: dos representantes del CICR, dos de la Federación y cinco de las Sociedades Nacionales.

Mucho se ha hablado del carácter innovador de esta Conferencia respecto a las anteriores. ¿En qué consiste esa innovación?
En la última sesión del Consejo de Delegados se pidió que la Comisión Permanente propiciara una mayor participación de las Sociedades Nacionales en los preparativos de las reuniones estatutarias del Movimiento. A tales efectos, los miembros de la Comisión asistieron a muchas reuniones regionales de la Federación. Nos proponíamos fomentar el diálogo entre las Sociedades Nacionales y la Comisión Permanente. Luego, organizamos consultas entre todos los componentes del Movimiento, solicitando a los participantes de la XXVI Conferencia Internacional que la evaluaran e hicieran recomendaciones para la conferencia siguiente. De este largo período de reflexión surgieron muchas ideas originales que se concretaron en el Plan de acción, la declaración y las promesas.

El Plan de acción difiere de las amplias resoluciones adoptadas por las conferencias anteriores. Lo consideramos más bien un documento que define la orientación y las metas principales del Movimiento. La declaración recoge el compromiso de toda la Conferencia con las víctimas de la guerra y los desastres. Las promesas son compromisos individuales de las Sociedades Nacionales y los gobiernos. En general, esta Conferencia es diferente porque se propone identificar las medidas concretas que ha de tomar el Movimiento para resolver los verdaderos problemas de las personas más vulnerables.

Otra diferencia reside en el espectáculo de apertura de la Conferencia. Tradicionalmente, la política del Movimiento ha sido hacer el bien sin hablar al respecto. Este año, decidimos que el cincuentenario de los Convenios de Ginebra, la Conferencia y los festejos del milenio ofrecían la oportunidad de acercarnos más al público. Nuestra meta es transmitir el mensaje del «Poder de humanidad» a la opinión pública en general. Queremos recordarle a todos que el Movimiento es un grupo de gente que ayuda a otra gente.

La Comisión Permanente se fijó el objetivo de que esta Conferencia fuera diferente. Ahora bien, no hacemos las cosas diferentemente porque sí, las hacemos porque queremos que haya una diferencia.

 

¿De qué manera la Comisión Permanente seguirá las iniciativas de la Conferencia tales como el Plan de acción y las promesas?
Esta es la próxima prioridad de la Comisión. y corresponderá a sus nuevos integrantes encontrar la manera más idónea de proceder.La evaluación ulterior a la XXVI Conferencia valió verdaderamente la pena. Las Sociedades Nacionales saben que se tomaron medidas respecto a las respuestas dadas en dicha evaluación. Tal vez no se haya utilizado una idea o una crítica en particular pero las cosas han cambiado y, es de esperar, que consideren que ha sido para bien. Estimo que el diálogo entre las Sociedades Nacionales y la Comisión se ha incrementado. Huelga decir que habrá una participación directa de las Sociedades Nacionales en todo seguimiento de la Conferencia.

¿Qué espera de la Conferencia?
Me gustaría que cada quien escuchara a los demás y que hubiera un auténtico debate sobre las preocupaciones de orden humanitario. Principalmente, espero que a través de los debates y las discusiones, oficiales o no, logremos mejorar nuestra asistencia a las víctimas de la guerra y de los desastres.

 

 





La XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja tuvo lugar cuando este número de la revista estaba en imprenta. En el primer número del año próximo reseñaremos los puntos culminantes y las decisiones de dicha conferencia.




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