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¿Puede
explicar qué es la Comisión Permanente y la función que desempeñó
en los preparativos de la XXVII Conferencia?
La Comisión Permanente se encarga de preparar la Conferencia
y tiene el deber de alentar y secundar la puesta en práctica
de las resoluciones de la misma. También se encarga de preparar
el Consejo de Delegados. Tal es nuestra función estatutaria.
La Comisión consta de nueve miembros: dos representantes del
CICR, dos de la Federación y cinco de las Sociedades Nacionales.
Mucho
se ha hablado del carácter innovador de esta Conferencia respecto
a las anteriores. ¿En qué consiste esa innovación?
En
la última sesión del Consejo de Delegados se pidió que la
Comisión Permanente propiciara una mayor participación de
las Sociedades Nacionales en los preparativos de las reuniones
estatutarias del Movimiento. A tales efectos, los miembros
de la Comisión asistieron a muchas reuniones regionales de
la Federación. Nos proponíamos fomentar el diálogo entre las
Sociedades Nacionales y la Comisión Permanente. Luego, organizamos
consultas entre todos los componentes del Movimiento, solicitando
a los participantes de la XXVI Conferencia Internacional que
la evaluaran e hicieran recomendaciones para la conferencia
siguiente. De este largo período de reflexión surgieron muchas
ideas originales que se concretaron en el Plan de acción,
la declaración y las promesas.
El
Plan de acción difiere de las amplias resoluciones adoptadas
por las conferencias anteriores. Lo consideramos más bien
un documento que define la orientación y las metas principales
del Movimiento. La declaración recoge el compromiso de toda
la Conferencia con las víctimas de la guerra y los desastres.
Las promesas son compromisos
individuales de las Sociedades Nacionales y los gobiernos.
En general, esta Conferencia es diferente porque se propone
identificar las medidas concretas que ha de tomar el Movimiento
para resolver los verdaderos problemas de las personas más
vulnerables.
Otra
diferencia reside en el espectáculo de apertura de la Conferencia.
Tradicionalmente, la política del Movimiento ha sido hacer
el bien sin hablar al respecto. Este año, decidimos que el
cincuentenario de los Convenios de Ginebra, la Conferencia
y los festejos del milenio ofrecían la oportunidad de acercarnos
más al público. Nuestra meta es transmitir el mensaje del
«Poder de humanidad» a la opinión pública en general. Queremos
recordarle a todos que el Movimiento es un grupo de gente
que ayuda a otra gente.
La
Comisión Permanente se fijó el objetivo de que esta Conferencia
fuera diferente. Ahora bien, no hacemos las cosas diferentemente
porque sí, las hacemos porque queremos que haya una diferencia.
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¿De
qué manera la Comisión Permanente seguirá las iniciativas
de la Conferencia tales como el Plan de acción y las promesas?
Esta
es la próxima prioridad de la Comisión. y corresponderá a
sus nuevos integrantes encontrar la manera más idónea de proceder.La
evaluación ulterior a la XXVI Conferencia valió verdaderamente
la pena. Las Sociedades Nacionales saben que se tomaron medidas
respecto a las respuestas dadas en dicha evaluación. Tal vez
no se haya utilizado una idea o una crítica en particular
pero las cosas han cambiado y, es de esperar, que consideren
que ha sido para bien. Estimo que el diálogo entre las Sociedades
Nacionales y la Comisión se ha incrementado. Huelga decir
que habrá una participación directa de las Sociedades Nacionales
en todo seguimiento de la Conferencia.
¿Qué
espera de la Conferencia?
Me
gustaría que cada quien escuchara a los demás y que hubiera
un auténtico debate sobre las preocupaciones de orden humanitario.
Principalmente, espero que a través de los debates y las discusiones,
oficiales o no, logremos mejorar nuestra asistencia a las
víctimas de la guerra y de los desastres.
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La XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y la Media
Luna Roja tuvo lugar cuando este número de la revista estaba
en imprenta. En el primer número del año próximo reseñaremos
los puntos culminantes y las decisiones de dicha conferencia. |