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Líbano: nada que perder

por Barbara Geary

Cuando Israel y la OLP firmaron la Declaración de Principios en Oslo, en septiembre de 1993, y el ulterior acuerdo de El Cairo, en mayo de 1994, se les cerró la puerta en la cara a millares de palestinos que viven en el Líbano. En dichos acuerdos no hay disposición alguna en cuanto al futuro de estos palestinos que tras una historia de guerra y sufrimientos, literalmente ya no tienen nada que perder. La Sociedad de la Media Luna Roja de Palestina en el Líbano se reorganiza para atender a las necesidades de estos hermanos olvidados.

Cansancio, abatimiento y paciencia se pintan en el rostro de los palestinos que están en el Líbano, cuando se les pregunta por su situación, 18 meses después de la firma de la histórica Declaración de Principios por el Estado de Israel y la OLP. Los gestos se comprenden e interpretan sin mayores dificultades: tanto en el plano político como en el financiero, los acuerdos de paz los omiten.

Ya hace una generación que viven en el Líbano. Los primeros llegaron en 1948, la mayorían procedentes del norte de Israel; hoy son 350.000 y representan el 12,5% de la población. Por lo menos la mitad vive en campamentos de refugiados, donde sufren del hacinamiento, la guerra y la pobreza. A diferencia de sus compatriotas que están en Jordania, Siria o Egipto, no tienen derechos cívicos y, su presencia se juzga amenazante para el delicado equilibrio político del Líbano.

 
 

Oslo, un sueño desvanecido

Que los palestinos del Líbano no defiendan el acuerdo no significa que no sean partidarios de la paz. “No se nos incluyó en estos acuerdos”, dice Abu Hani, que vive en el campamento de refugiados de Chatila, en Beirut, desde 1950. “Resulta difícil entusiasmarse con todo lo que te excluye, pero cuando decimos que no estamos a favor del proceso de paz, ello no significa que seamos extremistas. No quiere decir que rechacemos la paz. Por supuesto que aspiramos a la paz, pero a una paz justa. ¿Cómo nos sentimos? Antes de que se firmara el acuerdo de Oslo, por lo menos podíamos soñar que algún día volveríamos a nuestros hogares. El acuerdo nos robó nuestros sueños.”

Lo mismo ocurrió con los palestinos de Jordania, Siria y el resto del mundo. En realidad, los acuerdos de Oslo y El Cairo no tratan en absoluto el problema de los refugiados palestinos; la cuestión recién se abordará en los llamados “acuerdos sobre la situación permanente” que, en principio, deberán negociarse tres años después de iniciado el denominado período de transición, a partir del momento en que las tropas israelíes se retiren de la franja de Gaza y de Jericó. Si se considera que casi dos tercios de la población palestina vive fuera de los territorios ocupados y los territorios autónomos, se trata de una omisión de peso.

El hecho de que las negociaciones de paz sean bilaterales no presagia una solución rápida del problema pues como Israel y el Líbano siguen oficialmente en guerra, hay pocas esperanzas de que se llegue a un acuerdo en breve.

Por otra parte, la guerra del Golfo provocó una disminución drástica de la corriente financiera desde y hacia la OLP. Además, a raíz de esta guerra los palestinos del Líbano perdieron una importante fuente de ingresos: las remesas de fondos de parte de los familiares que hasta entonces trabajaban en los Estados del Golfo. Se calcula que el 95% de los palestinos del Líbano están desempleados.

Los palestinos no gozan prácticamente de ningún derecho cívico en el Líbano. En 1991, se constituyó una comisión para estudiar esta cuestión, pero su labor se interrumpió poco después, entre otros, por no entorpecer el proceso de paz; ironía del destino ya que hoy cunde la decepción entre quienes creyeron que la paz podría mejorar su existencia cotidiana.

Contra la adversidad

En estas condiciones políticas y financieras, la Sociedad de la Media Luna Roja de Palestina en el Líbano (MLRP-L) se esfuerza por existir y atender a las necesidades de los palestinos y libaneses que no tienen medios para pagar la atención médica.

Muchos palestinos viven en condiciones sanitarias precarias. Hacinamiento, instalaciones deficientes e inexistencia de infraestructuras básicas son otras tantas amenazas para la salud de buen número de habitantes. Según la Agencia de Socorro y Obras Públicas para los palestinos refugiados en Oriente Medio, de las Naciones Unidas (UNWRA), 300.000 palestinos no reciben atención médica.

La UNWRA brinda atención de salud a los palestinos a quienes se reconoce el estatuto de refugiados, pero unos 150.000 no benefician de dicho estatuto. Además, la UNWRA se limita a la atención primaria de salud, dejando en manos de la MLRJ-L los tratamientos especializados y la atención en hospitales, que también brinda a los libaneses. Alrededor de un 40% de los pacientes atendidos por la MLRP-L son libaneses de escasos recursos.

La MLRP-L es hija de la guerra y tiene una sólida reputación en el campo de la atención de urgencia; cuenta con quince establecimientos sanitarios en todo el país donde trabajan 900 personas. No obstante, los problemas que ha acarreado la paz provocaron prácticamente el cese de las actividades.

El Dr. Mohammed Osman, jefe de la MLRP-L, declara: “Hemos agotado todos nuestros recursos. Antes recibíamos financiación de la OLP, pero solo duró hasta 1993. Nuestros pacientes no tienen medios suficientes para pagar el costo real de la atención que les dispensamos y hemos perdido personal porque no podemos pagar los sueldos que reclama. Si no fuera por la asistencia que recibimos por conducto de la Federación, ya habríamos dejado de funcionar.”

 
 

Evitar una tragedia

En junio de 1994, la Federación solicitó 1.200.00 Fr.s. para consolidar el funcionamiento de tres centros sanitarios de la MLRP-L: el hospital Al Hamshary, en Saida, la policlínica de Chatila y el centro de diagnóstico A’kka, de Beirut. La ayuda comprende suministros y equipo médicos, así como financiamiento de los costos de explotación y de algunas renovaciones. Asimismo, la Federación y la MLRP-L han iniciado un proceso de racionalización de los servicios que prestan estos establecimientos, a fin de que se ajusten a las condiciones de la paz.

“Tendremos que cerrar algunos centros sanitarios; otros serán reforzados y transformados en servicios especializados para utilizar con la mayor eficiencia nuestros recursos”, asevera el Dr. Osman.

Las Sociedades Nacionales de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Japón, Noruega y Reino Unido respondieron al llamamiento de la Federación. “Esta ayuda fue sumamente apreciada. Gracias a esas Sociedades Nacionales seguimos en pie”, estima el Dr. Osman.

Zacarías Backer, jefe de la delegación de la Federación en Beirut, subraya que las necesidades son de corto plazo pero vitales y agrega: “La MLRP en el Líbano ocupa una posición particularmente favorable para subvenir a necesidades que ninguna otra organización puede atender. Gracias a la cooperación con la UNWRA, la MLRP-L puede brindar atención hospitalaria a palestinos y libaneses. Ahora bien, si durante los dos próximos años no recibe asistencia para consolidar su existencia, estos 350.000 palestinos plantearán un problema permanente de orden humanitario.”

Barbara Geary



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