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La otra cara de la sequía

por Ailsa Holloway

No es habitual que un artículo sobre la sequía contenga buenas noticias, pero en África meridional esta catástrofe ha dado lugar a una amplia cooperación, una planificación oportuna y un enfoque global entre gobiernos y Sociedades Nacionales. En otras palabras, tras el nubarrón de la sequía alborean la preparación en previsión de desastres y las medidas de reducción de la vulnerabilidad.

En 1992, hace apenas tres años, Africa meridional fue víctima de la “peor sequía que la gente recuerde”. En lo que va de 1995, muchos países de la región han tenido que hacer frente a las consecuencias de una nueva estación húmeda de precipitaciones escasas.

Al igual que los demas fenómenos naturales, la sequía no respeta fronteras. La falta de lluvias de este año ha afectado a todos los Estados Miembros de la Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADC)*, y a unos 13 millones de personas, principalmente en las zonas rurales. Los efectos de la sequía se han hecho sentir a nivel macroeconómico, porque los gobiernos se han visto forzados a financiar la importación de cereales con cuantiosos fondos destinados a otros fines. Pero en los hogares las consecuencias son más penosas.

Por fortuna, la región ha podido evitar escenas que se asocian corrientemente a este tipo de emergencias: convoyes de ayuda alimentaria, desplazamientos masivos e inanición, tan frecuentes en otras partes de Africa. Ello se debe a varios factores: una infraestructura relativamente bien desarrollada del transporte por carretera, gobiernos estables, sistemas eficaces de alerta temprana en materia de sequía y de seguridad alimentaria, y larga tradición de cooperación entre los Estados Miembros de la SADC.

Las Sociedades de la Cruz Roja de la región han desempeñado un papel esencial en estos esfuerzos, complementando la acción de los gobiernos. Este año, las Sociedades Nacionales de Lesotho, Namibia, Sudáfrica, Suazilandia, Zambia y Zimbabue lanzaron una campaña de recaudación de fondos de modesto alcance, por un valor consolidado de 3,7 millones de francos suizos.

 

 

Codo a codo contra la adversidad

A partir de lo aprendido durante las crisis de 1992 y 1993, dichas Sociedades Nacionales se concertaron para evitar la duplicación de tareas: los gobiernos se encargan fundamentalmente de la importación, almacenamiento y transporte de víveres, y las Sociedades de la Cruz Roja y demás ONG se concentran en detectar los hogares más vulnerables y organizar la distribución en el lugar.

“Este método permite maximizar las ventajas comparativas y la capacidad de las instituciones, racionalizar las operaciones en cada país y actuar con flexibilidad en cada lugar”, dice Margareta Wahlström, Subsecretaria General de la División de Intervención a Raíz de Catástrofes y Coordinacion de Operaciones de la Federación, y añade: “También es un excelente ejemplo de uso racional de los recursos.”

Las Sociedades Nacionales de Lesotho y Suazilandia han llevado a cabo pormenorizadas encuestas en los hogares de los distritos más afectados para identificar a las familias en situación más precaria. “Esta tarea, realizada por voluntarios de la Cruz Roja formados a tales efectos, es compleja, insume largas horas de trabajo y exige que los encuestadores actúen con gran tacto y sensibilidad”, explica Andrea Wojnar Diagne, encargada de programa de la Federación. “En Lesotho, la evaluación casa por casa implicó visitar 1.100 aldeas en tres distritos remotos de las zonas montañosas, donde además de la sequía, los encuestadores tuvieron que soportar borrascas de nieve.”

La sequía ha consolidado la co-operación entre las Sociedades Nacionales de la región, entre éstas y los gobiernos, y entre la Federación y la SADC a escala regional. Los vínculos que se están desarrollando entre las organizaciones resultarán positivos tanto para ellas como para quienes beneficien de su asistencia en el futuro.

Preparación y prevención

El hecho de que en junio de este año, apenas se supo que las cosechas serían insuficientes, tanto la Federación como la SADC hayan hecho llamamientos concertados a escala regional no fue fruto del azar. Ya en septiembre de 1994, cuando los datos de meteorología indicaban que era muy probable que hubiera sequía, la delegación regional de la Federación en Harare y el servicio regional de seguridad alimentaria de la SADC iniciaron una estrecha colaboración.

A fines de 1994, la delegación regional de la Federación recabó y difundió boletines de información sobre los pronósticos metereológicos, incluido el comportamiento de la oscilación austral del fenómeno llamado “El niño”, y alertó a las Sociedades Nacionales de la región sobre la probable sequía. Seis de ellas se reunieron en febrero y abril de 1995 con el cometido de ultimar los planes y presupuestos previstos para hacer frente a la sequía, y a fines de mayo ya se había preparado el llamamiento común, que se lanzaría desde Ginebra. Por último, la Federación ayudó a coordinar las operaciones de la Cruz Roja en esos seis países, combinándolas con las intervenciones de otros organismos.

“Este procedimiento puede parecer largo sobre todo si se lo compara con la rapidez de las medidas que se toman respecto a catástrofes naturales repentinas y desplazamientos de población, pero hay que tener en cuenta que la sequía es un fenómeno de gestación lenta”, dice Wojnar. “Se dispone de más tiempo para evaluar detenidamente las posibles consecuencias y para planificar y coordinar actividades. El rigor del análisis y la prevención son esenciales en Africa meridional, donde las sequías recurrentes afectan la capacidad de subsistencia de los agricultores asentados en las zonas semiáridas y en las comarcas más remotas de la región.”

Dado que la sequía es un mal endémico en toda el Africa meridional, las operaciones que la Cruz Roja ha emprendido este año apuntan a erradicar las causas y no solo a paliar los efectos. Las Sociedades Nacionales han decidido distribuir semillas a determinados grupos y a poner en marcha proyectos de generación de ingresos, así como de protección y conservación del agua. Estas son medidas preventivas destinadas a reducir la
vulnerabilidad de las familias más expuestas.

“La decisión de incluir en el llamamiento medidas de prevención y preparación pone en entredicho la ortodoxia en materia de recaudación de fondos, que ha tendido a separar la asistencia de urgencia de la ayuda para el desarrollo”, asevera Bekele Geleta, Director del Departamento de Africa de la Federación. “Desde una perspectiva práctica, si no se ayuda a los campesinos más modestos del sur de Africa a reanudar sus actividades lo antes posible, y si no se protejen sus medios de subsistencia contra los efectos de las frecuentes sequías,
todos ellos seguirán dependiendo de la ayuda alimentaria por muchos años. No queremos seguir curando indefinidamente la misma herida: queremos que cicatrice correctamente y para siempre.”

Este año, las operaciones de la Cruz Roja no se limitan a proporcionar asistencia alimentaria de urgencia para mitigar las dificultades inmediatas, sino que se proponenen un objetivo más importante: reducir los riesgos de sequía a largo plazo. En este esfuerzo se conjugan los aportes de muchas entidades con miras a reducir la vulnerabi-lidad de buena parte de los hogares expuestos a la sequía, uno de los fenómenos naturales recurrentes y más costosos que asolan la región.

 

* Estados Miembros de la SADC: Angola, Botsuana, Lesotho, Malaui, Mozambique, Namibia, Suazilandia, Sudáfrica, Tanzania, Zambia y Zimbabue.

Ailsa Holloway
Delegada de preparación en previsión de desastres en la delegación regional de la Federación en Harare.



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