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Soplan nuevos vientos

por Claes Amundsen

A menudo, la labor periodística en torno a las actividades de las Sociedades Nacionales parece intrascendente respecto a las operaciones internacionales de socorro en gran escala. Esta no es, claro está, una ley natural, como lo demuestran algunos programas recientes de las Sociedades de la Cruz Roja de Europa. Creatividad, dinamismo e imaginaciÓn son las palabras clave.

“La postal es una de las tantas que se distribuyeron gratuitamente en los cafés de Dinamarca y que luego publicaron varios periódicos de difusión nacional. El mensaje es simple y pasa muy bien: “Parte de la diversión está en ponerlo. ¡Use preservativos!”
A juicio de Bárbara Gram, Jefa de Información de la Cruz Roja Danesa, el éxito de la tarjeta obedece a varios motivos.

“La gente se sorprendió de que abordáramos el tema en forma tan directa. Muchos tenían la impresión de que la Cruz Roja era una institución más bien rígida y algo polvorienta. Lo concreto es que para mantener el diálogo con los demás tenemos que utilizar su propio lenguaje. Pero lo más importante es nuestra capacidad de detectar las necesidades reales. Una actividad desvinculada de los problemas de la gente no servirá para escribir un buen artículo. El SIDA es uno de los mayores retos a la salud pública y, por lo tanto, la Cruz Roja tiene la obligación de ocuparse del tema. Huelga decir que no se trata únicamente de lograr que la prensa se haga eco; la experiencia me ha enseñado que la atención de los medios de comunicación es automática cuando se abordan problemas importantes.”

Otro ejemplo de las iniciativas emprendidas en Dinamarca son los centros de acogida para personas con problemas mentales. Muchos de quienes los frecuentan han dejado de recurrir al sistema público, y aprecian la atención y el trato afectuoso de los voluntarios de la Cruz Roja. Hace poco se inauguró en las afueras de Copenague un albergue donde las mujeres sin hogar pueden pasar la noche, iniciativa que también suscitó el interés de la prensa.

 

 

Patrullas callejeras

Los encargados de información de otras Sociedades Nacionales europeas pueden relatar experiencias similares. En Noruega, una campaña nacional destinada a poner coto a la violencia juvenil ha ganado considerable notoriedad.

La Sra. Anna Benedicte Stigen, del Departamento de Información de la Cruz Roja Noruega, comenta: “La campaña responde a una inquietud muy actual y decenas de miles de voluntarios participan en ella. La violencia es un problema creciente en nuestro país. Hemos mantenido reuniones con numerosos asistentes, y mucha gente se ha comprometido a luchar contra la violencia. Grupos de voluntarios han constituido patrullas nocturnas por las calles de Oslo. A decir verdad, pienso que si las actividades nacionales son lo suficientemente importantes, captarán aun más la atención de la prensa que las operaciones internacionales. El interés de los medios de comunicación por nuestras actividades en el país, tal vez explique el éxito que coronó nuestros esfuerzos de afiliación.”

La Cruz Roja Noruega es probablemente una de las Sociedades Nacionales que más se ha desarrollado en los últimos años, ya que el número de miembros pasó de 150.000 en 1993 a 315.000 en 1995.

Los “efectos secundarios” de la democracia

Subvenir a las crecientes necesidades nacionales es también un objetivo prioritario en Europa oriental. Encho Gospodinov, delegado de información de la Federación en Budapest, explica que antes de la transición hacia la democracia, las Sociedades Nacionales de la región eran conocidas sobre todo por sus actividades internacionales y añade: “Los problemas sociales no eran tan graves. Por lo menos, todos tenían comida y un lugar donde vivir. Hoy, una buena parte de la población vive en condiciones muy precarias. En Bulgaria, se plantea otro problema: los chicos de la calle. La Cruz Roja de la Juventud les presta asistencia, aportándoles alimentos, atención sanitaria y orientación con el propósito de que se reincorporen a la sociedad y vuelvan a la escuela. En Rumania, hay un número importante de niños infectados por el VIH. La desarticulación de la economía provocó el deterioro de las condiciones sanitarias, y el uso de jeringas contaminadas y las transfusiones sanguíneas contribuyeron a la propagación del virus. Todo estos fenómenos podrían calificarse de ‘efectos secundarios’ de la democracia.”

El delegado también alude a los millones de ancianos, discapacitados e inválidos que se esfuerzan por sobrevivir en la ex Unión Soviética, donde han quedado marginados de la vida normal y dependen en gran medida de la asistencia de la Cruz Roja.

“Pero no cabe duda de que el mayor problema en la región es la crisis desencadenada por el conflicto armado en la ex Yugoslavia. Tanto en la zona misma del conflicto como en los países vecinos hay muchísimos refugiados y desplazados, lo que supone una tarea enorme para la Cruz Roja. Ahora que los países de Europa oriental se ven confrontados a esta serie de problemas, las Sociedades de la Cruz Roja están siendo más conocidas por las actividades nacionales”, concluye el Sr. Gospodinov.

 
 

Cuando los bomberos se van...

La Cruz Roja Británica procura redefinir completamente las actividades nacionales. Lolly Walters, Jefa de Relaciones Públicas, participa en esta labor y explica: “Nos proponemos reubicar a la Cruz Roja en la sociedad. Teníamos tal cantidad de servicios pequeños e inconexos que resultaba difícil definir nuestra identidad en cuanto Sociedad Nacional. Ahora pensamos concentrarnos en un número reducido de actividades más dinámicas. Nuestro mensaje general es que estamos preparados para intervenir en situaciones de emergencia. Nos ocupamos de catástrofes repentinas sin descuidar las necesidades de asistencia cotidiana a nivel personal. Ejemplo de ello es nuestro programa de ayuda a las víctimas de incendios. Cuando los bomberos se van, los voluntarios de la Cruz Roja entran en acción, brindando apoyo moral y material a quienes han perdido su hogar.

Los contactos con la prensa son muy selectivos y rara vez publicamos comunicados. Preferimos llamar a un diario o a una revista, y proponerles una entrevista con alguien que les suministre material para un artículo. El entrevistado puede ser, por ejemplo, ese señor que después de una grave operación cardíaca tuvo que dejar de trabajar, y un buen día decidió ser voluntario de la Cruz Roja, o alguien que benefició de algún programa nuestro. Los relatos impregnados de humanismo son un medio muy idóneo de atraer a la prensa británica”, concluye la Sra. Walters.

Ya sea proponiendo una crónica de interés humano, un artículo sobre los ancianos o los discapacitados, o lanzando campañas de lucha contra la violencia o contra el SIDA, las Sociedades Nacionales europeas han descubierto que el interés de la prensa no depende tanto del carácter nacional o internacional del tema, sino más bien de la pertinencia y actualidad del mismo en el difícil mundo de hoy. Este criterio solo resultará útil si incita a las Sociedades Nacionales a examinar sus actividades con espíritu crítico y a garantizar que merecen verdaderamente un artículo en la prensa.

Claes Amundsen
Funcionario del Departamento de Información de la Cruz Roja Danesa.



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