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De puño y letra
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| Triste
jornada para la humanidad
El 4 de junio, tres delegados del CICR fueron
asesinados a sangre fría en Burundi. Días después,
sus colegas recibieron amenazas de muerte y la Institución
no tuvo más remedio que evacuar al personal expatriado
y suspender las actividades.
El CICR era la única organización
humanitaria que había prestado asistencia ininterrumpida
a las víctimas del conflicto. Cada vez que era posible,
se explicaba a los beligerantes la labor del CICR, su neutralidad
e imparcialidad. Oficialmente, te-nía un apoyo cabal
y unánime. ¿Cómo explicar, entonces,
este acto deliberado de barbarie contra nuestros colegas?
A medida que los asesinatos se iban convirtiendo
en matanzas a gran escala, Burundi fue barrido por vientos
de odio desenfrenado. Las atrocidades de octubre y noviembre
de 1993, cuando los grupos étnicos fueron sucesivamente
víctimas y verdugos, dieron el tono de la tragedia.
Desde entonces, una mentalidad genocida se ha apoderado de
muchos que no imaginan otra solución que la aniquilación
del enemigo. La mayoría de la población, racional
y moderada, ha sido reducida al silencio, pues todo aquel
que se opone a la ideo logía de la muerte es considerado
enemigo y tratado como tal. En junio, el CICR lo constató
amargamente.
La falta de soluciones políticas ha provocado
un deterioro general de la seguridad. Asesi-natos, ataques
y represalias, colocación de minas y depuración
étnica son moneda corriente. El tributo más
alto lo paga la población pero las organizaciones humanitarias
también lo han vivido en carne propia; entre mayo y
junio, unos 20
funcionarios de distintas organizaciones, entre ellos tres
colaboradores de la Federación, per-dieron la vida
en la región de Kivu norte.
Danielle Coquoz
Delegada General adjunta para África
CICR |
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Vidas segadas
Me sentí muy triste cuando leí el artículo
sobre mis colegas, hermanos y camaradas voluntarios de la
Cruz Roja, que perdieron la vida víctimas de Ebola,
mientras cumplían su misión humanitaria (CRMLR
N° 1-1996).
Mi pensamiento va también a Susanne Buse y Sarah Verónica
Leomy, enfermeras del CICR que perecieron en una emboscada
en Sierra Leona, el 27 de agosto de 1993. Que Dios y los siete
principios fundamentales nos guíen en nuestra labor,
y nos den todo el valor que necesitamos para cumplir nuestro
cometido humanitario.
Alexander V. Davies
Voluntarios de la Cruz Roja
de Sierra Leona
Waterloo, Sierra Leona
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Caídos
en primera línea
26 de enero. Herculano Tchipindi, miembro del personal
local de la Federación, es asesinado por desconocidos
durante el asalto del vehículo en el que viajaba por
Angola.
4 de junio. Cédric Martin, Reto Neuenschwander,
y Juan Pastor Ruffino, delegados del CICR, pierden la vida
en Burundi al ser tiroteado el vehículo en el que regresaban
de una misión humanitaria en la provincia septentrional
de Cibitoke.
24 de junio. Amin Booyi Andama, socorrista de la
Cruz Roja de Uganda, muere durante un ataque rebelde en la
localidad de Koboko, al norte del país.
27 de junio. Bahozi Kabuku, Kunga Sebastian y Mafuta
Nzanganya, colaboradores de la Cruz Roja de la República
del Zaire mueren durante el ataque de un grupo armado al depósito
de suministros de la Federación, cerca de Goma, al
este del país. También perece un guardia de
seguridad zairés del ACNUR, y otras cuatro personas
resultan heridas.
27 de junio. Abdi Warsame Abdulle, guardián
de la Media Luna Somalí muere al caer un obús
en el recinto de la Cruz Roja Noruega, al sur de Mogadiscio.
24 de julio. Sheij Alí perece durante un
ataque contra el recinto de la Media Luna Roja Somalí,
en la zona sur de Mogadiscio. Su colega, Abdule Ahmed Ayaanle,
encargado de logística sobrevivirá tan solo
unos días a las heridas sufridas en el ataque.
7 de septiembre. Aimé Amuli y Dieudonné
Budogo, trabajadores de la Cruz Roja del Zaire, pierden la
vida cerca de Goma donde una mina terrestre hizo saltar el
autobús en el que viajaban. Herido de gravedad en el
mismo incidente, pocos días después fallece
el enfermero Djuma Sebasore.
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¿Quieres escribirme?
Soy colaborador de Cruz Roja Norteamericana, sección
de Rhode Island. Estoy especializado en vehículos de
socorros de emergencia, y trabajo en la escuadra de intervención
en caso de catástrofe. Quisiera intercambiar experiencias
con colaboradores del Movimiento tanto de EE.UU. como del
resto del mundo.
Steven Pechie
19 Rhode Island Street, Cranston
RI 02920, Estados Unidos
Sírvanse publicar mi carta en el próximo número
de la revista, para que los hermanos y hermanas que quieran
intercambiar ideas y experiencias puedan escribirme.
Maxime Blèwoussi Amouzouvie
B.P. 13.182, Lomé, Togo
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