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Hace sólo cinco años caía la “cortina
de hierro”. Entonces comenzó la aventurada transformación
de las estructuras económica, social y política
de Rusia; ese largo viaje desde la economía de planificación
centralizada a la economía de mercado. El proceso ha
sido, y sigue siendo, extremadamente laborioso y nuevos fenómenos
sociales ensombrecen la realidad cotidiana de la Federación
de Rusia: personas sin hogar, desempleo, pobreza de los ancianos
y las familias numerosas, desplazados, inmigrantes y refugiados.
Con el enorme potencial que representan 92 comités
regionales y unos 3.500 comités locales, la Cruz Roja
de Rusia es hoy la organización humanitaria más
grande del país y hace todo lo que está a su
alcance por prestar asistencia a los grupos vulnerables. Sin
embargo, limitada por la escasez de financiación y
de personal calificado, la Sociedad Nacional no logra subvenir
al ingente volumen de necesidades de una sociedad en plena
transición.
La Cruz Roja Neerlandesa consideró natural ayudar
a la Cruz Roja de Rusia para que cumpla con su cometido. Nuestra
Sociedad Nacional está bien preparada para prodigar
atención y mitigar el sufrimiento de los sectores más
vulnerables, tanto a escala nacional como internacional, pues
dispone de todo lo necesario (dinero, material y personal
con formación profesional).
De ahí que en los tres últimos años,
las actividades conjuntas de las dos Sociedades Nacionales
hayan beneficiado a unos 6.500.000 habitantes de 53 regiones
de la Federación de Rusia. Hay que tener presente que
cada una de estas regiones tiene una superficie mayor a la
del territorio de los Países Bajos. En el ámbito
de esta colaboración, la Cruz Roja Neerlandesa ha aportado
asistencia humanitaria por valor de 12 millones de dólares.
Dicha asistencia consistió en medicamentos, suministros
sanitarios, víveres, y financiación de proyectos
estructurales destinados a personas sin hogar, ancianos, refugiados,
inmigrantes y personas con escasos ingresos o ninguno.
Uno de los proyectos dignos de encomio es el refugio para
niños sin hogar cuyo éxito supuso un tal aliciente
que muy pronto comenzará a funcionar otro.
La estrecha colaboración entre la Cruz Roja Neerlandesa
y la Cruz Roja de Rusia es una pequeña contribución
a la mejora, lenta pero segura, de las condiciones de vida
de los habitantes más vulnerables de la Federación
de Rusia. Si para nuestra organización este es un noble
objetivo, para ellos significa mucho más pues tal vez
representa la única posibilidad de seguir con vida.
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