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De puño y letra

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Una nueva visión de la pobreza urbana

El artículo de Cathryn Prince sobre la urbanización en Asia (No. 1-1997) presenta acertadamente los aspectos más destacados de un campo de actividad humanitaria que reclama una creciente atención de nuestra parte, pero también omite otros de igual importancia.

Al reunir antecedentes para una investigación de la Federación sobre la evolución de las condiciones de la vida urbana, he quedado impresionado por el alto grado de organización y actividad de los grupos de autoayuda formados por los habitantes más pobres. En ciudades tan dispares como Calcuta, Kuala Lumpur y Karachi, la población de asentamientos ilegales y barriadas marginales e incluso los niños de la calle se organizan para defender sus intereses, por ejemplo, asegurando el suministro de agua e instalaciones sanitarias mínimas, pues nadie lo hará en su lugar.

Estos sectores también se han organizado a escala internacional. Los grupos comunitarios y las ONG que se ocupan de los derechos de los habitantes urbanos más pobres figuran entre los usuarios más asiduos de la red informática Internet. Esto demuestra que los pobres de las ciudades no se quedan esperando la llegada de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, sino que son ellos mismos quienes toman la iniciativa y son los catalizadores de su integración urbana.

Una cosa está clara: no podemos concebir el entorno urbano del futuro como una simple continuación del presente. Nos harán falta nuevas competencias técnicas y quizás nuevas actitudes para cumplir con nuestro cometido en este contexto.

Peter Walker
Director del Departamento de política
en materia de desastres y refugiados
de la Federación Internacional de
Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

 

 

CARE sigue en Afganistán

Leímos con mucho interés el artículo sobre la difícil condición de las mujeres de Afganistán (No. 1-1997), en el cual se abordan muchas cuestiones que nos ocupan en la actualidad, en momentos en que los talibanes tratan de consolidar su autoridad, sobre todo en Kabul.

Sin embargo, quisiéramos hacer una rectificación: la organización CARE no se retiró de Kabul después de la entrada de los talibanes. Todavía nos encontramos allí, si bien durante algunas semanas tuvimos que suspender algunos programas por motivos de seguridad.

Will Day
Jefe Ejecutivo
CARE International, Reino Unido
Nota: El 24 de mayo, poco después de escrita la carta anterior, cinco colaboradoras de CARE fueron atacadas por la policía religiosa de Kabul. CARE suspendió inmediatamente las actividades hasta que recibió una disculpa escrita de un alto oficial taliban y obtuvo garantías respecto a la seguridad de los miembros del personal, en particular, las mujeres.

Tareas compartidas

Con respecto al interesante artículo titulado “El duelo por el desaparecido”, publicado en el número 1 de 1997, quisiera hacer dos observaciones.

En primer lugar, tengo un alto concepto de los delegados que se encargan de la triste tarea de comunicar noticias sobre fallecimientos. Como muchas otras Sociedades Nacionales, la Cruz Roja Británica ha encomendo esta delicada tarea a voluntarios. Para capacitarlos hemos organizado una jornada de formación sobre el tema “Cómo anunciar una mala noticia”, actividad que nos ha permitido comprender que no existe el “método perfecto”.

En segundo lugar, sin desmerecer la labor desempeñada por los delegados del CICR, debemos reconocer la contribución de los colaboradores locales, que tienen que comunicar noticias muy penosas a personas de sus propias comunidades. Según el artículo, al personal local se le permite tomar asueto después de tales diligencias. Sería interesante saber si reciben el mismo apoyo y orientación que los delegados del CICR.

Pamela Hussain
Departamento de Asistencia Internacional
Cruz Roja Británica

N. de la R.: Al mencionar lo difícil que resultaba para los “delegados del CICR”, la autora se refería tanto al personal internacional como al personal local. Todos reciben el mismo apoyo y orientación.

 
 

Atrapados entre dos fuegos

El 7 de mayo, diez voluntarios de la Cruz Roja de la República Democrática del Congo (ex Zaire) perdieron la vida mientras prestaban asistencia a heridos durante los combates en la localidad de Kenge.

Estos trágicos hechos demuestran una vez más el valor, la dedicación y el compromiso que animan a los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, quienes arriesgan la vida, y algunos la pierden, mientras cumplen su cometido humanitario en contextos de gran peligro.



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