Volver a la página
principal de la revista

Guatemala, al filo de la
estabilidad

por Macarena Aguilar

Dicen que Guatemala es el país de la eterna primavera. Sin embargo, desde hace varias décadas hace frente a un temporal cargado de disturbios y miseria que ha sumido a la población en una realidad poco alentadora.

El 75% de los guatemaltecos vive en condiciones de pobreza absoluta, y el 46% carece por completo de servicios básicos. Las tasas de mortalidad son de por sí muy altas y a menudo registran picos, debido a los brotes de enfermedades como el cólera y la malaria, sin tener en cuenta la desnutrición que es un factor cotidiano. De ahí que este país centroamericano figure entre los países más pobres de América Latina, junto con Haití y Nicaragua, en lo que a índices de desarrollo humano se refiere.

La sabia e imprevisible naturaleza tampoco tiene demasiadas consideraciones con Guatemala. Los 30 volcanes activos que hay en el país amenazan constantemente a la población, tal como se pudo comprobar el pasado mes de mayo cuando el volcán Pacaya despertó, sorprendiendo a los habitantes de Ciudad de Guatemala y cubriendo por completo las calles de ceniza. Inundaciones y erosiones repentinas causan verdaderos estragos ambientales en el país, y los incendios forestales, como el del pasado verano en la norteña región del Petén, provocan daños irreparables a un ecosistema único.

Tampoco hay que olvidar el sombrío conflicto armado que duró más de 30 años al que se puso fin en 1996 en una reunión de altos mandatarios celebrada en Madrid. Allí se aprobó la firma de la paz después de discutir, negociar, regatear y, finalmente, decidir la suerte de más de los 11 millones de personas de este sufrido país dónde paz, democracia y derechos humanos se habían convertido en utopías.

Desde entonces, a pesar de que oficialmente el conflicto civil guatemalteco ha terminado, la violencia persiste y el desbaratamiento social amenaza la frágil estabilidad en todo el país. No obstante, hay que reconocer el esfuerzo que realiza la sociedad guatemalteca, junto con diversas organizaciones humanitarias, entre ellas la Cruz Roja. Se tiene la impresión de que con la firma de los Acuerdos de Paz, el pueblo guatemalteco hubiera hecho un pacto por recuperar una realidad que corresponda a la idea de que Guatemala es el país de la eterna primavera.

 


Una Sociedad Nacional que resucita al son de la paz

A finales de la década de 1980, la Cruz Roja Guatemalteca se vio atrapada en un maremoto de conflictos internos que poco a poco fue debilitando la organización hasta que se cerraron las puertas de la sede central. Aunque durante ese período varias de sus filiales consiguieron mantener las actividades en favor de los necesitados, fue sólo en 1996 que, con el apoyo de la Federación, el CICR y la Cruz Roja Española, comenzó un proceso de reorganización y revitalización de la debilitada Sociedad Nacional.

Hasta hace poco, algunos citaban el 4 de febrero de 1976 cuando un tremendo terremoto sacudió a Guatemala. De las cifras de esta triste catástrofe algunas fueron semillas de esperanza para los damnificados que todavía las recuerdan: miles de carpas, frazadas, medicamentos, hospitales de campaña y muchas, muchas otras cosas que llegaron de la mano de cientos de voluntarios de la Cruz Roja Guatemalteca para aliviar el sufrimiento de más de un millón de afectados por el desastre.

Hoy, para miles de guatemaltecos dolientes, la imagen de quienes llevan el emblema de la Cruz Roja vuelve a relucir.

Este último año, ha sido rico en ejemplos: 540 mujeres de las aldeas del municipio de San Juan Cotzal, que quedaron viudas durante los años de guerra civil, recibieron con ilusión a los voluntarios que les entregaron láminas de zinc y clavos para que pudieran reconstruir los techos de sus deterioradas viviendas. Los 1.400 habitantes de La Pastora, comunidad que se encuentra a unos 150 km de la capital, ahora disponen de agua potable, y tienen grifos y letrinas en sus viviendas, gracias a la intensa labor realizado junto a los jóvenes cruzrojistas; cientos de escolares de diferentes comunidades del país se divierten aprendiendo técnicas de primeros auxilios con los voluntarios de las filiales de sus respectivas localidades; más de 250 personas que viven en las faldas del volcán Pacaya fueron atendidas por un equipo de socorristas cuando el despertar del volcán amenazaba con saquear sus humildes hogares; miles de guatemaltecos que vivieron refugiados en el vecino México a lo largo del conflicto, fueron acogidos en la frontera por voluntarios de la organización que acompañaron fielmente su retorno, atendiendo a las necesidades que iban surgiendo.

Además, desde que comenzara la consecución de la paz, un abnegado equipo profesional de Cruz Roja Española ha estado en Guatemala brindando apoyo a personas tan vulnerables como son los más de 3000 ex guerrilleros durante el arduo proceso de reinserción. «La verdad es que nunca se me ocurrió que llegaría a suceder algo así. Ahora, uno se siente más tranquilo, no se tiene el mismo temor ni la misma desconfianza que antes», comenta Uliser Robledo con cierto regocijo, mientras observa su nuevo hogar en la finca de Santa Anita cuyas tierras adquirió con otras 35 familias de ex guerrilleros. Allí, gracias a la financiación de la Cruz Roja Española se han construido 35 módulos de viviendas.

Uliser es uno de los guerrilleros guatemaltecos, hoy desmovilizados. Distribución de alimentos y ropa en los ocho campamentos que se destinaron a los desmovilizados, entrega de diversos paquetes productivos que han facilitado su integración en la vida civil, y construcción de unas 232 viviendas para aquellos que, como Uliser, se han afincado en terrenos entregados por el gobierno, son actividades que la Cruz Roja Española ha estado llevando a cabo en el país desde que se decidiera que ya era tiempo de apostar por la normalidad.

«Aunque la construcción de la paz es una responsabilidad de todos los guatemaltecos, la ayuda y el acompañamiento internacionales son imprescindibles en estos primeros momentos en que el dolor es todavía muy intenso», explica Isabel Barrientos, Coordi-nadora de Cruz Roja Española en Guatemala.

Una rehabilitación a largo plazo

Tras una exhaustiva labor de análisis e identificación de los problemas que compartían la Cruz Roja Guatemalteca y los sectores más desafortunados del país, realizada por la Federación y la Sociedad Nacional, a finales de 1997, se consiguió elaborar un programa que concilia el trabajo de reestructuración institucional con actividades inmediatas en beneficio del desarrollo sostenible de las comunidades. «No se puede aislar el desarrollo de las actividades con la gente que necesita nuestros servicios, del desarrollo de las bases de la Institución. Ambos procesos son imprescindibles y deben realizarse de forma paralela» asevera Don Leopoldo Tavares, Presidente de la Cruz Roja Guatemalteca.

Este «Programa de Rehabilitación» está coordinado por un equipo de la Federación que presta servicios en Guatemala. Con la financiación de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Canadá, Dinamarca, España, Gran Bretaña, Islandia, Japón, Noruega, Países Bajos y Suecia se sufragan proyectos concretos de capacitación y asistencia técnica para consolidar los equipos de gestión, las filiales, la capacidad de intervención en caso de desastre y las estrategias de desarrollo de recursos.

Por otra parte, los proyectos de trabajo con las comunidades tienen por objetivo mejorar las condiciones de salud, la preparación en previsión de desastres y la capacidad de autoayuda.

También cabe mencionar el Proyecto Maya, iniciado por el CICR en 1996 junto con interlocutores locales, para promover los valores humanitarios en varias comunidades de la sociedad guatemalteca. Al mismo tiempo, en el seno de la Institución, se inició un proceso de planificación participativo que recientemente culminó con un plan de acción muy detallado a desarrollar durante los más de dos años que se espera dure el Programa de Rehabilitación, período en que también se espera alcanzar el camino de la estabilidad para todos los guatemaltecos.

 

Macarena Aguilar
Delegada de información, de la Federación Internacional, en Guatemala.

 


Arriba | Contáctenos | Créditos | Revista anteriore | Webmaster


© 2003 | Copyright