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En estos tiempos acecha el peligro. La guerra en Iraq está
causando más sufrimiento humano y probablemente favorecerá
el clima de incertidumbre en todo el mundo. Entre tanto, el
VIH/SIDA representa más que nunca una terrible amenaza
para la humanidad. En este número deseamos mostrar
cómo el Movimiento se ha movilizado para hacer frente
a estas emergencias.
Un alto funcionario de un país occidental calificó,
en una ocasión, la pandemia del SIDA de "catástrofe
mucho peor que el terrorismo". Palabras como éstas
podrían llevarnos a pensar que la comunidad internacional
no ha escatimado esfuerzos para combatir este azote de los
tiempos modernos. Pero pese a la magnitud del problema -según
cálculos recientes, 42 millones de personas viven con
el VIH/SIDA y otros 3 millones han muerto a causa del virus
sólo en 2002- la respuesta es aún demasiado
tímida y, las más de las veces, demasiado tardía.
El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja es un participante de primera línea en la
lucha contra la propagación del virus y la asistencia
en favor de las personas ya infectadas. En África meridional,
los voluntarios de la Cruz Roja prestan auxilio a miles de
personas que viven con el SIDA confrontadas con la inseguridad
alimentaria. En China, donde las proyecciones indican que,
en los próximos 20 años, las tasas de in-fección
igualarán a las de los países africanos más
gravemente afectados, la Cruz Roja fue la primera en enseñar
abiertamente a los jóvenes lo que es la enfermedad
y en brindar apoyo a los que viven con el virus. En todo el
mundo, numerosas Sociedades de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja participan en una campaña internacio-nal
para luchar contra el estigma y la discriminación asociadas
al VIH/SIDA.
En esta revista se ha informado con regularidad sobre los
esfuerzos del Movimiento por detener la transmisión
del virus. Por primera vez, hemos decidido dedicar la primera
plana a las diferentes tendencias y los hechos rela-cionados
con el VIH/SIDA. La finalidad no es sólo promover las
iniciativas de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, sino
también apoyar la labor de sensibilización que
se realiza dentro y fuera del Movimiento por lo que atañe
a las consecuencias de la pandemia.
Y aunque sólo podemos unir nuestra voz a los miles
de llamados a la acción, cabe esperar que con ello
logremos ejercer mayor presión sobre los dirigentes
mundiales para que acompañen sus lindas palabras con
hechos
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