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Después de haber sufrido dos
guerras en los últimos 20 años la guerra
contra Irán en los años ochenta y la guerra
del Golfo en 1991, Iraq debe afrontar nuevamente un conflicto
bélico tras la ofensiva lanzada, el pasado 20 de marzo,
por las fuerzas de coalición estadounidenses y británicas.
En este sombrío contexto, el
CICR ha recordado a los beligerantes su obligación
dimanante de los Convenios de Ginebra de proteger la vida
y preservar la dignidad humana. En una conferencia de prensa
dada pocas horas después del comienzo de las hostilidades,
el presidente del CICR, Jakob Kellenberger, declaró:
"La guerra tiene límites. La población
civil debe ser respetada y protegida... Los ataques indiscriminados
están prohibidos, como también lo están
las amenazas o los actos de violencia cuya finalidad principal
sea aterrorizar a la población civil".
Aunque todavía es prematuro
hacerse una idea precisa de las necesidades humanitarias,
no cabe duda de que serán enormes habida cuenta de
los 12 años de sanciones económicas que ha tenido
que soportar la mayoría de la población iraquí.
Por otro lado, la reciente suspensión del programa
"petróleo por alimentos" está menoscabando
seriamente el frágil equilibrio nutricional en el país.
Actividades del Movimiento
El Movimiento, con el CICR como organización directora,
ha movilizado todas sus fuerzas para enfrentar los graves
problemas que se plantean a Iraq y a las regiones colindantes,
particularmente en el ámbito de la salud, del agua
y del saneamiento.
Otro serio motivo de preocupación
es la cuestión de los prisioneros de guerra y las personas
desaparecidas, en favor de los cuales el CICR actúa
como intermediario neutral. Para la Federación, la
prioridad es apoyar la acción que están realizando
la Media Luna Rojade Iraq y las Sociedades Nacionales de los
países vecinos, sobre todo en caso de masiva afluencia
de refugiados a Irán, Jordania, Siria y Turquía.
"Unas 30 unidades de intervención de urgencia
están listas para prestar ayuda esencial en el ámbito
de la salud, por medio de hospitales y dispensarios de campaña,
y del abastecimiento de agua potable, gracias a los equipos
especializados y al material de agua y saneamiento",
explicó Didier Cherpitel, secretario general de la
Federación.
Primeros auxilios
Los miembros del personal y los voluntarios de las 18 filiales
del país están manos a la obra prestando asistencia
médica, pese a que su capacidad de acción es
bastante reducida debido a las operaciones militares desplegadas
en las diversas ciudades.
Agua
Desde la guerra del Golfo, el acceso al agua potable en Iraq
se ha convertido en un grave problema puesto que las estaciones
de bombeo y las plantas de tratamiento de agua dejaron de
funcionar. Preocupan cada vez más las consecuencias
directas que puede tener la guerra en las principales instalaciones
de producción de agua. Por consiguiente, la prioridad
es proteger y mantener estas instalaciones en todo el país.
El 22 de marzo, el abastecimiento de
agua en Basora quedó interrumpido a causa de los intensos
combates. El CICR y las autoridades locales lograron instalar
un conducto de agua desde el río Chatt el Arab, pero
esta solución es insuficiente y precaria. El CICR ha
tomado también medidas para distribuir agua a las zonas
de Bagdad que no están conectadas a la red de abastecimiento.
Se suministraron tabletas potabilizadoras a la Sociedad Nacional.
Salud
Preocupa al CICR el hecho de que, en caso de nuevos daños
a las centrales eléctricas o los cables de alta tensión,
las instalaciones de producción de agua dejen de funcionar,
lo cual tendrá consecuencias directas en la situación
sanitaria general de la población.
Por otro lado, el CICR centra su labor
en la asistencia a las víctimas de guerra. En Bagdad,
la Institución dispone de importantes reservas de material
quirúrgico para el tratamiento de heridos. El personal
de los depósitos se encarga de aprontar los suministros
quirúrgicos (surtidos de material quirúrgico,
apósitos, instrumentos quirúrgicos, anestésicos
y bolsas para cadáveres) para su distribución
inmediata a los hospitales que puedan necesitarlos.
Personas desplazadas
Se calcula que unas 400.000 personas han abandonado sus hogares
y están actualmente desplazadas en el norte de Iraq.
Muchas de ellas han huido desde distintas partes de Iraq hacia
el norte, a las zonas controladas por los kurdos, mientras
que otras, residentes en el norte del país, han escapado
de las ciudades hacia las zonas rurales. Los equipos del CICR
sobre el terreno y las autoridades locales estiman que las
necesidades no son considerables, aunque algunos miles de
personas, especialmente los grupos de la primera categoría,
pueden considerarse como vulnerables.
La mayoría de los desplazados
partió antes del comienzo de las hostilidades, dejando
la ciudad por otras localidades. Muchos han encontrado albergue
en edificios públicos o en casa de familiares. Los
equipos del CICR realizan evaluaciones diarias de las condiciones
de los desplazados internos y brindan a los más necesitados
ayuda de emergencia (artículos no alimentarios, como
mantas , hornillos, calentadores, artículos de higiene,
bidones, etc.).
Otras personas desplazadas
A fines de marzo, no se habían registrado mayores movimientos
de población hacia las fronteras. Los nacionales de
terceros países han sido acogidos en un campamento
en Jordania, administrado por la Federación y la Media
Luna Roja de Jordania. El CICR puso a disposición teléfonos
para que las personas que lo desearan pudieran dar noticias
y tranquilizar a sus familiares. Se ha prestado asistencia
alimentaria en cantidad limitada.
Prisioneros de guerra
Se han hecho prisioneros de guerra en ambos bandos. Estos
prisioneros, capturados en el contexto de un conflicto armado
internacional, están protegidos por el III Convenio
de Ginebra. Incumbe a las autoridades detenedoras la responsabilidad
de velar por su bienestar y su seguridad. Según lo
dispuesto en el III Convenio de Ginebra, se solicita al CICR
que visite a los prisioneros de guerra, registre sus datos
y supervise sus condiciones de detención. "Los
beligerantes ha reafirmado su claro compromiso de que los
Convenios de Ginebra serán aplicados", señaló
Baltasar Stähelin, delegado general del CICR para Oriente
Medio".
Jean-François Berger, redactor,
CICR, Jean Milligan, redactora, Federación, Nada Doumani,
encargada de prensa en Ginebra, y Roland Huguenin, delegación
del CICR en Bagdad.
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