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Una Sociedad Nacional en transición

por Helge Kvam

Tras más de veinte años de conflicto, Afganistán atraviesa por un difícil período de transición que afecta a todos los sectores de la población, así como a la misma Sociedad Nacional.

EL año pasado, la Media Luna Roja Afgana emprendió una nueva actividad de sensibilización al peligro de las minas. Se impartieron sesiones de información en las zonas más contaminadas por las minas y otros residuos explosivos de guerra. La característica fue que quienes dieron y quienes recibieron la información fueron todas mujeres.

Con los recientes cambios en el país, las mujeres han comenzado a trabajar y tienen más libertad de movimiento. Esto significa también que están más expuestas a los accidentes que provoca el material bélico dejado tras decenios de conflicto. Según datos del CICR, las mujeres representan un porcentaje creciente de las víctimas de las minas en Afganistán.

“Muchas mujeres no habrían participado (en las sesiones de información) si hubiera habido hombres presentes. Se habrían sentido incómodas”, comenta una de las formadoras de la Media Luna Roja Afgana, Lida Salamzay, añadiendo que los niños se benefician de los conocimientos de su madre, pues “tradicionalmente son las mujeres las que los cuidan y lo que ellas aprenden se lo transmiten a sus hijos”. Apoyada por el CICR, la organización cuenta hoy con 11 formadoras.


Sede de la Media Luna Roja Afgana en Kabul.
©Michael Kleiner / CICR

Algunas tareas importantes

Los equipos de sensibilización recién creados son uno de los numerosos ejemplos de las nuevas tareas que aguardan a la Media Luna Roja Afgana. La Sociedad Nacional tiene una larga historia de prestar asistencia a la población de uno de los países del mundo más asolados por la guerra.

Una de sus principales actividades es el funcionamiento en todo el país de 57 dispensarios de salud, incluyendo ocho dispensarios móviles. Esta red presta servicios a dos millones de personas poraño.

Durante los años de conflicto se ha presenciado el advenimiento y la caída de varios gobiernos. Estos cambios se han reflejado en la Sociedad Nacional, ya que la dirección es nombrada tradicionalmente por el gobierno. Jefe de difusión y relaciones públicas de la Media Luna Roja Afgana desde 1993, Abdurrasheed Mukhlis, es una de las excepciones. En los últimos años, se ha dedicado a difundir el derecho humanitario y los principios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Afganistán.

Para garantizar el compromiso de los líderes de la Media Luna Roja Afgana con la neutralidad y la imparcialidad, pese a los cambios de gobierno, ha organizado seminarios internos centrados en el derecho internacional humanitario y los Principios Fundamentales. Entre tanto, el CICR ha podido socorrer a las víctimas de la guerra en Afganistán, logrando obtener acceso a las personas pertenecientes a ambos bandos en el conflicto y ha mantenido una constructiva relación de trabajo con los diferentes gobiernos y grupos de oposición del país

Diversidad étnica

Al actual secretario general y presidente, Alhaj Qrabig Izidyar –designado, como sus antecesores, por el gobierno – le interesa no sólo que su organización trabaje de manera neutral e imparcial, sino también que sea considerada como una institución al servicio de todos los afganos, sea cual fuere su origen étnico. Esto significa que el Sr. Qrabig debe nombrar a personas calificadas y cerciorarse de que el personal de la Sociedad Nacional sea representativo de la diversidad étnica de Afganistán.

Aun cuando ya han quedado atrás los años de conflicto interno y de lucha internacional contra el gobierno de los talibanes, Afganistán sigue enfrentado en algunas zonas a un conflicto entre las actuales autoridades y las fuerzas de coalición dirigidas por los Estados Unidos, por un lado, y diversos grupos de oposición, por el otro. Trabajadores humanitarios han sido asesinados; en marzo de 2003, un delegado del CICR fue muerto en el norte de Kandahar y dos miembros de la Media Luna Roja Afgana corrieron la misma trágica suerte el pasado mes de agosto.

Ante la pobreza generalizada, una elevada tasa de desempleo y decenas de miles de refugiados que regresan sin saber dónde vivir, la Sociedad Nacional tendrá bastante que hacer en los próximos años.

 


Sesión de información sobre el peligro de las minas en el centro de salud de la Media Luna Roja Afgana, distrito 7, Kabul.
Farzana Wahidy / CICR

El futuro del país

Afganistán ha iniciado un proceso de reconstrucción y reconciliación, en el cual la Media Luna Roja Afgana está resuelta a desempeñar un papel. Los jóvenes participan cada vez más en las actividades de la Sociedad Nacional. Apoyada por la Federación Internacional, la Media Luna Roja Afgana tiene un programa de difusión de los valores humanitarios, cuya finalidad es dar a conocer los Principios Fundamentales del Movimiento a los voluntarios jóvenes. El jefe del Departamento de la Juventud de la Sociedad Nacional afgana, Merajuddin Zahir, lo expresa en términos prácticos: “Es importante que contemos con grupos de jóvenes de diferente procedencia étnica. Se les imparte primeros auxilios, se les enseña a actuar en casos de desastre y aprenden a conocerse mejor. En lugar de ser enemigos, se hacen amigos”, dice, y añade que, habida cuenta de la cruenta historia de Afganistán, “actividades como éstas permiten a la Media Luna Roja Afgana jugar un papel en la reconciliación”.

El Departamento de la Juventud tiene una larga historia, pero durante los años de conflicto permaneció inactivo. El director del Departamento reconoce que la falta de experiencia es uno de los inconvenientes mayores, pero la participación de los jóvenes es un aspecto esencial de la mayoría de los planes futuros. Como explica Zahir, “para ayudar eficazmente a las víctimas en el futuro, esa formación es fundamental entre los jóvenes. Ellos son el futuro de nuestro país”.


Helge Kvam
Delegado de comunicación del CICR en Afganistán.

 

Una labor esencial

Estas son algunas de las principales actividades de la media luna roja afgana:


• administrar el funcionamiento de 57 dispensarios de salud, incluyendo ocho dispensarios móviles;

• prestar primeros auxilios basados en la comunidad en 23 provincias con la ayuda de más de 14.000 voluntarios;

• mantener cinco marastoons (centros para personas sin hogar) en Kabul, Jalalabad, Kandahar, Herat y Mazar-i-Sharif;

• impartir formación profesional, incluyendo proyectos generadores de ingresos, muchos de los cuales están destinados esencialmente a las mujeres, en los sectores, por ejemplo, de la pastelería, el tejido de alfombras y la sastrería, permitiendo a la gente obtener sus propios ingresos;

• organizar sesiones de sensibilización acerca del peligro de las minas con 34 formadores, de los cuales 11 son mujeres, para beneficiar a las mujeres en particular;

• realizar actividades de formación primeros auxilios y de deporte para voluntarios jóvenes.



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