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Un nexo esencial

Pocas Sociedades Nacionales han enfrentado dificultades tan grandes como la Cruz Roja de Rusia en su intento por satisfacer las necesidades de su cambiante nación.


Bela, de 9 años, sentada entre cajas de ayuda humanitaria de la Cruz Roja en un campamento de refugiados en Karabulak, Ingushetia.
©Andrei Neacsu / Federación Internacional

RUSIA es el país más grande del mundo con una población de más de 145 millones de habitantes y compuesta por 200 grupos étnicos diferentes. Más de diez años después del desmoronamiento de la Unión Soviética, Rusia se encuentra en pleno proceso de reforma económica.

Al mismo tiempo, más de la mitad de los habitantes del país, cuyo número va en disminución, viven con menos de cuatro dólares estadounidenses diarios. Rusia tiene una de las tasas de incidencia de tuberculosis más altas del mundo y la tasa más elevada de tuberculosis multirresistente. El VIH/SIDA está alcanzando rápidamente proporciones de epidemia, agravado por una creciente población de consumidores de drogas inyectables y por el estigma y la discriminación que afectan a las personas que viven con el VIH/SIDA. Los problemas socioeconómicos en Rusia se suman a los frecuentes desastres naturales (inundaciones, tifones, terremotos, etc.), así como a las crisis provocadas por el hombre (conflictos, migración forzada).

Responder a esta multitud de problemas sociales y sanitarios no es tarea fácil, menos aún cuando hay que ocuparse de su propia supervivencia, pero éste es hoy el desafío para la Cruz Roja de Rusia. Desde la desintegración de la ex Unión Soviética en 1992, la Sociedad Nacional ha recorrido un largo camino. Más de un decenio después, es una de las instituciones más importantes de la sociedad civil del país. También se las ha arreglado para recaudar fondos y otros recursos localmente y en el exterior para diversos programas, desde la atención primaria de salud para los ancianos en Moscú hasta la reducción del daño en favor de los consumidores de drogas en Irkutsk, en el este de Siberia.

Actualmente la Cruz Roja de Rusia centra la mayor parte de sus esfuerzos y recursos en las cuestiones de salud y bienestar social, particularmente la atención a las víctimas de la tuberculosis y el VIH/SIDA y el apoyo a los migrantes indocumentados y personas desplazadas. Y se plantean nuevas necesidades. La Sociedad Nacional responde cada vez con más frecuencia a las devastadoras tragedias, como la ocurrida en Beslán.

 

Una vieja enfermedad plantea un nuevo problema

Para Rusia la tuberculosis es un problema comparable a un desastre nacional, cuya incidencia alcanzó el 83,2 por 100.000 habitantes en 2003 —una de las tasas más elevadas del mundo. En las prisiones de Rusia, la tasa de infección es 40 veces más elevada que la tasa global. Cada año 30.000 personas mueren prematuramente de tuberculosis entre la población, que ha disminuido en 4,8 millones en los últimos diez años.

Para completar los programas de salud estatales, la Cruz Roja de Rusia, con el apoyo de la Federación Internacional, está en primera línea prestando tratamiento a los que sufren de tuberculosis. Su acción se centra en velar por que los pacientes sigan el tratamiento en la cárcel y en el hogar. La información, la educación, así como el equipamiento de los dispensarios en relación con la tuberculosis y la capacitación en cuestiones psicológicas forman parte del programa.

"Este programa de la Cruz Roja es único por su aspecto humano", señala Zlatko Kovac, coordinador del programa contra la tuberculosis de la Federación Internacional en Rusia.

Kovac alude al programa de enfermeras visitadoras —el servicio más móvil y multifuncional de la Cruz Roja en la atención de salud a domicilio. Las enfermeras son el nexo entre los pacientes y sus familias en el hogar y los médicos en los hospitales y policlínicos. De 1999 a 2003 las enfermeras visitadoras ayudaron a 72.000 personas, entre las cuales 17.000 pacientes que se encontraban en tratamiento antituberculoso con suministro ininterrumpido de medicamentos bajo la supervisión directa de ellas.

Mediante la realización de este programa, la Cruz Roja de Rusia ha podido colaborar de nuevo con los servicios médicos del Estado. Gracias a estos esfuerzos mancomunados se ha logrado reducir la tasa de infección y reforzar la capacidad de resistencia de la comunidad.


Distribución gratuita de preservativos a jóvenes en un centro de lucha contra el SIDA en San Petersburgo.
©Reuters / Alexander Demianchuk, Courtesy www.alertnet.org

La salud pública en Rusia

Cruz Roja, Media Luna Roja pidió al Banco Mundial que diera su opinión sobre la situación de la salud pública en Rusia.

LA SALUD en Rusia se encuentra hoy ante un triple dilema. En primer lugar, el amplio desfase entre Rusia y sus vecinos de Europa occidental, debido sobre todo al número de enfermedades no transmisibles, accidentes y lesiones en adultos, así como a las nuevas enfermedades, principalmente el VIH/SIDA. Ilustra el problema la mortalidad de adultos. Por ejemplo, si la mortalidad actual permanece constante, un 43 por ciento de los rusos varones que tienen hoy 15 años morirán antes de los 60 años. En Polonia, la tasa equivalente es del 23 por ciento. Existen también importantes variaciones entre los subgrupos sociales, económicos y geográficos dentro de Rusia en lo que se refiere al aspecto financiero, el acceso a los servicios y el estado de salud.

En segundo lugar, al igual que muchos otros países, Rusia hace lo posible por responder a la creciente demanda de los servicios de salud con escasos recursos, aunque no los aprovecha eficazmente. El sistema de financiación de la salud en Rusia es actualmente muy fragmentado y mucho más descentralizado que en la mayoría de los países con ingresos medios o elevados. Por último, la dificultad esencial que enfrenta Rusia va mucho más allá del control de enfermedades y la racionalización de los servicios de salud. Es imprescindible reformar una arraigada tradición que se funda en el sistema de salud de la era soviética.

Cómo mejorar el sistema

El Banco Mundial formula una serie de recomendaciones para mejorar la calidad de la atención de salud en Rusia. En primer lugar, hay que mejorar el estado general de salud de la población. A tal efecto, es importante prestar atención a la prevención en el hogar, los servicios ambulatorios y los hospitales.

En segundo lugar, es indispensable reestructurar la prestación de los servicios de salud de acuerdo con las necesidades de la población, haciendo hincapié en los servicios de consulta ambulatoria. Al mismo tiempo, se precisa remediar las desigualdades en el acceso a los servicios y la mala calidad de la atención. Se podría mejorar la gestión y la dirección mediante la financiación de los servicios en base a las necesidades, la contratación de servicios basada en el rendimiento, la mejora de los sistemas de otorgamiento de licencias al personal de salud, la evaluación externa por medio de la acreditación de los proveedores, la evaluación de la tecnología de salud y la investigación operacional. Para mejorar la calidad de la atención serían útiles el uso de directrices sobre prácticas clínicas, la mejora de la calidad de los equipos en consonancia con las necesidades y la supervisión del rendimiento.

En tercer lugar, sería menester actualizar la calidad y cantidad de las aptitudes de los profesionales en el ámbito médico, así como adaptar la capacitación para desarrollar esas aptitudes. Por último, el Banco Mundial considera que es indispensable introducir una serie de cambios en el ámbito de las finanzas correspondientes a la salud.

Las actividades del Banco Mundial

En los últimos tres años, el Banco Mundial ha estado cada vez más presente en Rusia y ha emprendido toda una gama de actividades no crediticias. Por ejemplo, se elaboró un modelo para evaluar los efectos económicos basándose en el impacto del VIH sobre el crecimiento del PIB en las próximas dos décadas. Los resultados mostraron que para 2010 el número de personas infectadas por el VIH podría aumentar a por lo menos 2,3 millones, lo cual llevaría a una disminución del PIB del 10 por ciento para 2020.

El Banco Mundial ha puesto en marcha dos proyectos en el país y un tercero está por realizarse. El primero es un proyecto de lucha contra la tuberculosis y el SIDA, cuyo objetivo es mejorar la supervisión y el control, así como mejorar la detección y gestión de los casos. El componente relativo a la lucha contra el VIH/SIDA apoyará las campañas públicas de información, fortalecerá la supervisión y el control, reforzará el servicio de laboratorio para garantizar que el uso de los medicamentos antirretrovíricos pueda supervisarse debidamente, y mejorará la calidad de la sangre por lo que respecta a su carácter inocuo. El segundo es un proyecto de aplicación de reforma del sector sanitario, mediante el cual se pondrá a prueba un nuevo modelo de atención de salud en la Federación de Rusia.

Con respecto a las actividades no relacionadas con los préstamos, el Banco Mundial deberá instaurar alianzas para mejorar el acceso a medicamentos antirretrovíricos a precios asequibles.

Hay varios ámbitos en los que el Banco Mundial y la Federación Internacional podrían colaborar en el futuro, particularmente en el área de la atención a los discapacitados en Rusia. El Banco Mundial también está muy interesado en participar en el ejercicio de la representación geográfica de riesgos que está llevando a cabo la Federación Internacional por lo que atañe a las catástrofes naturales y a las provocadas por las actividades humanas.

Texto escrito por el Banco Mundial.

Una grave amenaza

Si bien la tuberculosis podría considerarse la mayor amenaza de salud pública hoy en día, la epidemia del VIH/SIDA en Rusia se encuentra en sus primeras fases. Lars O. Kallings, enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA en Europa oriental, explica por qué la epidemia debería ser la principal preocupación de la Federación de Rusia: "La epidemia se está propagando rápidamente, amenaza sobre todo a la gente joven y hay todavía una posibilidad de detenerla antes de que cause daños irreparables al futuro del país".

El VIH/SIDA hizo su aparición en el país entre los consumidores de drogas intravenosas que comparten las agujas. Aunque se desconoce cuánto se ha propagado la epidemia a la población en general, las estadísticas muestran una tendencia inquietante. El 85 por ciento de las personas que viven con el VIH en la Federación de Rusia, según ONUSIDA, son menores de 30 años —dos tercios están por debajo de los 25 años y el 20 por ciento del total son adolescentes. En un estudio del Banco Mundial, se predice que para 2020 hasta el 10 por ciento de una población en constante disminución podría estar contaminado con el virus.

El desarrollo económico se verá también afectado. Según pronósticos del Banco Mundial y del Centro para el SIDA de la Federación de Rusia, si no se toman medidas preventivas más eficaces, el producto interno bruto descenderá para 2010 el 4 por ciento por efecto de la epidemia y el 10,5 por ciento para 2020.

El personal y los voluntarios de la Cruz Roja de Rusia se enfrentan a diario con la epidemia en su trabajo en las prisiones y con los migrantes y otros grupos vulnerables. Hasta ahora la actitud moderada dentro de la Sociedad Nacional le ha impedido afrontar las nuevas crisis. Como consecuencias, las filiales regionales han tomado la iniciativa de emprender programas de reducción del daño y de educación interpares. Pero para responder a esta crisis se ha previsto extender los programas existentes e iniciar nuevos.


Presos enfermos de tuberculosis tomando su medicamento en una cárcel fuera de la ciudad siberiana de Kemerovo.
©Reuters / Alexander Demianchuk, Courtesy www.alertnet.org

El CICR en la Federación de Rusia

EL CICR despliega actividades en la Federación de Rusia desde 1992. Desde su delegación regional en Moscú, el CICR lleva a cabo una serie de programas de enseñanza y difusión del derecho internacional humanitario (DIH) para las fuerzas armadas y de seguridad, las universidades, las escuelas secundarias y la sociedad civil y promueve la integración de este derecho en la legislación nacional.

En el Cáucaso septentrional, el CICR despliega una importante operación humanitaria que abarca programas de protección y asistencia, así como la promoción del DIH. Pese al inestable entorno de seguridad, el CICR socorre a las personas más vulnerables en Chechenia, así como a los desplazados internos en Ingushetia y Daguestán.

El CICR contribuye igualmente a la reparación y mejoramiento de la infraestructura pública, como los sistemas de suministro de agua y de alcantarillado en Chechenia, Ingushetia y Daguestán. En cuanto a la asistencia médica, el CICR asiste a 12 hospitales de la región, así como al banco central de sangre de Grozny, a laboratorios clínicos y al taller ortopédico y de rehabilitación de Grozny.

El CICR hace lo posible por visitar a las personas detenidas en relación con los enfrentamientos armados en Chechenia y realiza programas de sensibilización al peligro de las minas y municiones sin estallar para la población civil en Chechenia y Daguestán.

La migración

Desesperanza e incapacidad para vencer los obstáculos sociales son los aspectos que la Cruz Roja de Rusia aborda diariamente a través de su programa en favor de los migrantes.

"Desde 1997, la Cruz Roja de Rusia ha adquirido mucha experiencia en este campo", observa Alla Yastrebovo, asesora del presidente de la Cruz Roja de Rusia. "Nuestra red de asesoramiento y consultorías, campamentos de verano para niños y trabajo en las estaciones de trenes permite ayudar a los migrantes y fomentar la tolerancia —un problema grave en la sociedad rusa", explica la asesora.

La Cruz Roja de Rusia dirige, desde hace cinco años, un programa en Orenburg, región que colinda con Kazajstán. Esta es una de las regiones más grandes de la Federación de Rusia, un importante centro comercial ubicado entre Europa y Asia, en el que convergen los caminos procedentes de las repúblicas de Asia central, Siberia y el extremo oriente ruso, así como de Moscú y Ucrania.

El 86 por ciento de todos los migrantes que vienen a esta región procedente de los ex estados soviéticos provienen de Asia central.

Unas 300.000 personas se han instalado en la región de Orenburg desde que comenzó el programa, lo que la convierte en la tercera región con el mayor número de migrantes después de Ingushetia y Osetia, colindantes con Chechenia.

En los últimos tres años, unas 23.000 personas de Orenburg han recibido gratuitamente de la Cruz Roja consultas jurídicas y apoyo social y psicológico.

Los movimientos de población existen en cualquier estado y son muchas las razones que inducen a la gente a emigrar, especialmente cuando hay una infraestructura desarticulada como la que ha tenido Rusia desde el desmoronamiento de la Unión Soviética. Las condiciones económicas, climáticas y sociales desfavorables y los conflictos internos han llevado no sólo a algunas personas sino a familias enteras a desplazarse en contra de su voluntad.

¿Cómo pueden demostrar la persecución individual, requisito indispensable para obtener un estatuto jurídico? Los juristas de la Cruz Roja les ayudan a formular correctamente los motivos de su desplazamiento. A diferencia de las entidades estatales, la Cruz Roja no hace distinción entre refugiados, migrantes forzados o migrantes involuntarios no registrados.

 
 

"Conseguir la ciudadanía rusa es el problema más complicado", asegura Vladimir Kessler, abogado del centro de acogida de la Cruz Roja en Orenburg. "Luego viene el problema del alojamiento".

Sólo en la región de Orenburg, unos 3.000 migrantes forzados están en las listas de espera para obtener una vivienda. "Ayudamos a la gente a aclimatarse a su nuevo entorno y a rellenar los debidos formularios. En lugar de que se opongan a la maquinaria del Estado inútilmente, los aconsejamos sobre cómo enfrentarla de la manera legal correcta para evitar así el estrés y la frustración", explica Vladimir.

Según Alexey Spitsin, jefe del Servicio Federal de la Migración en Orenburg, existe una enorme diferencia entre el número de migrantes registrados (84.000) y el número real que vive en la región (300.000). "Debo admitir", dice, "que dada la situación no podemos resolver todos sus problemas".

En abril de 2003, las autoridades rusas indicaron que había 472.300 migrantes forzados y refugiados registrados en la Federación de Rusia. De ellos alrededor del 43 por ciento proceden de Kazajstán, el 13 por ciento de Uzbekistán y el 10 por ciento de Tayikistán. Un 17 por ciento son migrantes forzados dentro de Rusia.

La Cruz Roja de Rusia está determinada a seguir ayudando a las personas que se desplazan y tratará de obtener más fondos para el programa tanto en Rusia como entre los donantes externos.

Este año, el programa en el Cáucaso septentrional lo financia el CICR, mientras que los programas en las regiones de Kemerovo, Nizhni Novgorod, Orenburg y Smolensk y a lo largo de la línea ferroviaria de Siberia occidental los apoyan las Sociedades Nacionales de Suecia y Dinamarca por medio de la Federación Internacional.

Los programas de la Federación Internacional

En el marco de programas administrados y financiados por medio de la delegación de la Secretaría de la Federación Internacional en Rusia, se contribuye a la labor de la Cruz Roja de Rusia,
• proporcionando equipos médicos y socorros en casos de desastre y epidemia;
• distribuyendo víveres en territorios aislados y en condiciones climáticas extremas;
• respaldando económicamente a los centros de migrantes ofreciendo asesoramiento jurídico, apoyo social y campamentos de verano para niños;
• prestando apoyo psicológico tras accidentes graves o ataques terroristas;
• impartiendo formación al personal de la sede y de las filiales en materia de creación de recursos y de gestión financiera;
• brindando ayuda técnica y financiera para los programas de educación interpares sobre
VIH/SIDA;
• prestando ayuda técnica y financiera para los programas contra la tuberculosis; y
• apoyando un proyecto de desarrollo local de pequeña escala.

La solidaridad internacional

Son indudables la solidaridad y el apoyo demostrados por el Movimiento a favor de la Cruz Roja de Rusia. Unas 10 Sociedades Nacionales realizan programas conjuntos en ámbitos como la reducción del daño con relación al VIH/SIDA y la distribución de víveres para las víctimas de las olas de frío. No obstante, aunque la ayuda externa sigue siendo vital, después de una década de transición la Sociedad Nacional ha salido fortalecida, inspira más respeto y su labor será imprescindible en las décadas futuras.

Como Tatyana Nikolaenko, presidenta de la Cruz Roja de Rusia, lo resume muy bien: "La Cruz Roja de Rusia siempre ha estado allí y nuestra intención es seguir siendo un recurso nacional en caso de necesidad".

 


Margarita Plotnikova
Responsable de información de la Federación Internacional en Rusia.

Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD
Resistencia a los fármacos antituberculosos — tercer informe mundial, OMS


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