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De Eritrea a Etiopía

El 26 de noviembre de 2004, 200 civiles etíopes fueron repatriados de Eritrea a Etiopía bajo los auspicios del CICR. El grupo cruzó la frontera por el puente del río Mereb, entre las localidades de Adi Quala (Eritrea) y Rama (Etiopía). Entre los repatriados había ocho niños y tres personas enfermas que regresaban a casa de sus familiares en Etiopía. Como intermediario neutral e independiente, el CICR realizó esta operación con la cooperación de las autoridades. Los delegados del CICR en Eritrea y un equipo de socorristas de la Cruz Roja de Eritrea acompañaron a los civiles etíopes en la primera etapa de su viaje desde Asmara, la capital eritrea, hasta la frontera, les proporcionaron víveres y agua y les ayudaron a cargar el equipaje. En el punto de cruce del río Mereb, el grupo fue recibido por los delegados del CICR residentes en Etiopía antes de ser entregado a las autoridades etíopes. Desde junio de 2000, el CICR ha estado ayudando a las personas afectadas por el reciente conflicto armado entre Etiopía y Eritrea a regresar a su patria.

© IZARD MARCAL / CICR

Visitas en Paraguay

A raíz de la agudización de la crisis agraria en Paraguay, un equipo de delegados del CICR visitó, del 6 al 20 de diciembre, a todos los campesinos detenidos en penitenciarías y comisarías. El CICR se entrevistó en privado con 621 campesinos que, en su mayoría, habían sido arrestados por fuerzas policiales y militares durante el desalojo de las tierras ocupadas. Los campesinos detenidos recibieron del CICR asistencia de emergencia, consistente en artículos de aseo personal, productos de limpieza, utensilios de cocina y atención médica básica. El CICR estableció un centro de comunicación mediante teléfonos celulares para mejorar los contactos entre los campesinos detenidos y sus familiares. La sede de la Cruz Roja Paraguaya y sus filiales, en las regiones visitadas, se encargaron de la logística de esta misión realizada conforme al acuerdo que firmaron, el año 2001, el Gobierno de Paraguay y el CICR.

 

La Cruz Roja aboga por lo verde

Es casi mediodía y Nguyen Xuan Tuan, de 32 años, ha terminado su mañana de trabajo en los criaderos de camarones. Camina a casa bordeando un dique que protege sus criaderos del litoral oriental de Viet Nam. Tanto la casa como el sustento de Tuan dependen de los manglares de la comuna de Giao Lac, que forman una cortina verde frente al mar.

En los últimos 10 años la Cruz Roja de Viet Nam, con el apoyo de las Sociedades Nacionales danesa y japonesa, ha plantado 20.000 hectáreas de mangles en ocho provincias a lo largo de una franja costera de 110 kilómetros. Los manglares actúan como una zona de amortiguación para proteger las localidades costeras y reducir la velocidad del agua, la potencia del oleaje y la fuerza eólica.

Cada año unos tres millones de vietnamitas se ven afectados por catástrofes como los tifones que producen hasta 1.000 muertos. Y dado el calentamiento de la tierra, se prevé que la frecuencia y la intensidad de las tormentas vayan en aumento. La reforestación del litoral es una forma de combatir ese fenómeno.

El alcalde de la comuna, Dinh Nguyen Dau, señala que los manglares tienen otra ventaja: “Este proyecto es muy útil especialmente porque permite crear empleos para los campesinos pobres. Los árboles son un entorno propicio para la cría de camarones y cangrejos, lo que permite reabastecer luego los viveros”.

Tierra adentro, se da otro tipo de vegetación a lo largo de los diques del río. Se han plantado hasta ahora 35 kilómetros de bambúes. Los árboles permiten al río salirse de su cauce, acarreando agua y nutrientes necesarios a las granjas. Pero las raíces de los bambúes que tienen hasta dos metros de profundidad impiden que los diques se desmoronen, evitando la destrucción de carreteras y las riadas destructivas en los pueblos y granjas.

© YOSHI SHIMIZU / FEDERACIÓN INTERNACIONAL

Ayuda para las capas más pobres en Mongolia

La Cruz Roja de Mongolia, apoyada por la Federación Internacional y las Sociedades Nacionales británica, alemana y neerlandesa, ha venido ampliando sus servicios en las zonas urbanas a través de la red de voluntarios. Centrados en las personas vulnerables solas y en los migrantes, sus proyectos de atención a domicilio y los centros sociales están mejorando vidas y rompiendo el aislamiento.

Abriéndose paso por entre un laberinto burocrático la asistencia en este país es también crítica. La Cruz Roja ayuda a la gente a ponerse en contacto con los servicios médicos o les proporciona asesoramiento jurídico para que hagan valer sus derechos.

Para los antiguos pastores el principal obstáculo es quedar registrados al no disponer de los documentos necesarios. Si no están registrados debidamente no pueden tener acceso a la salud pública, la atención social y la educación para sus hijos.

Las cifras que esta situación social arroja son escalofriantes. De las 7.000 familias de las zonas propensas a las inundaciones del distrito de Bayangol en Ulaanbaatar, 3.000 carecen de servicios públicos. Por esta razón, la Cruz Roja ha decidido ampliar su operación este año con el respaldo de las Sociedades Nacionales británica y alemana.

© FEDERACIÓN INTERNACIONAL

Asistencia de emergencia en Côte d’Ivoire

El CICR llevó a cabo una distribución de socorros en favor de varios cientos de personas desplazadas en el este de Buaké. En efecto, a raíz de la reanudación de las hostilidades, en noviembre de 2004, en el centro-norte del país, varios miles de personas, entre ellas muchos niños y mujeres, se desplazaron hacia las localidades de M’Bahiakro y Priko, ubicadas en el sur de la “zona de seguridad”. Parte de los desplazados pudieron alojarse en casa de los lugareños, pero muchos se vieron obligados a instalarse en alojamientos improvisados. El CICR realizó, el 15 y 16 de diciembre, una operación de asistencia de emergencia en favor de 1.153 personas particularmente vulnerables y en situación precaria, que recibieron artículos de primera necesidad como baldes, ropa, esteras, jabón y utensilios de cocina.

© CICR

La Conferencia de Kobe

En enero de 2005, centenares de representantes de los organismos de Naciones Unidas, gobiernos, organizaciones internacionales y no gubernamentales, así como una delegación de la Federación Internacional asistieron a la Segunda Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres Naturales, en Kobe (Japón). La delegación de la Federación Internacional abogó por el aumento de los recursos para desarrollar la capacidad de recuperación y la preparación de las comunidades, subrayando la importancia de respaldar las medidas basadas en la comunidad a fi n de reducir los riesgos y resistir a las catástrofes naturales.

El Sr. Tadateru Konoe, vicepresidente de la Cruz Roja Japonesa, que encabezó la delegación de la Federación Internacional, en el discurso pronunciado en la ceremonia de clausura recordó a los participantes las tareas que quedan por delante.”Ahora debemos trabajar con los asociados para hallar la forma de transformar las alentadoras declaraciones formuladas por los gobiernos en actos concretos”.

El Sr. Konoe puso de relieve la necesidad de establecer metas e indicadores, conforme a los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijados por las Naciones Unidas, con objeto de reducir las tendencias a los desastres que ocasionan sufrimiento humano, daños materiales y pérdidas de vida y de fuentes de subsistencia.

Durante los cinco días de conferencia, la delegación de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja participó activamente en talleres, exposiciones y otras actividades para garantizar que la perspectiva de las comunidades vulnerables se tomara en cuenta en los resultados finales. Los representantes de la Federación Internacional ejercieron también presión a fin de fortalecer los marcos jurídicos destinados a facilitar la respuesta internacional en casos de desastre y a fin de mejorar la preparación frente al cambio climático.

©UNISDR

 
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