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La seguridad vial, una cuestión
de vida o muerte

Más de 3.200 personas mueren a diario en accidentes de tránsito. ¿Qué se hace para encarar este desastre mundial? Y ¿de qué manera el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja contribuye a salvar vidas en las carreteras del mundo?


Un hombre herido espera tratamiento médico en el lugar del accidente que se cobró la vida de 6 personas y dejó a otras 22 heridas en China. La creciente motorización que ha conllevado el desarrollo en este país no ha corrido parejas con las medidas de seguridad vial. De 1975 a 1998, los accidentes de tráfico en China han costado la vida a unas 250.000 personas.
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REUTERS / CHINA NEWSPHOTO H A N / J J, CORTESÍA DE www.alertnet.org

“ME gustaría que la seguridad vial se tomara tan en serio como el SIDA”, explica Mary Mwangangi en el New Cork Times. Mary Mwangani es jefa de tráfico del Departamento de Policía de Kenia y enérgica defensora de la seguridad vial en el país. “Los accidentes de tránsito matan igual que el SIDA, el paludismo y la tuberculosis”. La seguridad vial es más que una preocupación profesional para Mary Mwangani, a quien un accidente de tránsito la dejó en una silla de ruedas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los accidentes de tránsito cuestan hoy la vida a alrededor de 1,2 millones de personas por año y sin un renovado compromiso con la prevención, esta cifra podría llegar a los 2 millones en 2020, con lo cual las lesiones por este tipo de accidentes representarían la tercera causa más importante de muerte y discapacidad.

 

Sin embargo, incluso en el mundo desarrollado reacio a los riesgos, la gente acepta las defunciones y los traumatismos por accidente de tránsito como el precio de vivir en las sociedades modernas. La mayoría de los expertos en seguridad vial atribuyen esta actitud a que se desconoce en general el alcance y la magnitud del problema y lo que se debe hacer para afrontarlo y prevenirlo.

Para cambiar la actitud de las personas, expertos de la OMS y el Banco Mundial publicaron en 2004 el Informe mundial sobre prevención de traumatismos causados por el tránsito, un documento innovador en el que se aboga por que los choques en la vía pública sean considerados un problema grave de salud pública junto con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el derrame cerebral. Y es en los países en desarrollo donde este problema es más serio.

Es imperativo actuar

La comunidad internacional suele preferir la acción a los informes y las reuniones. Pero en el caso de la seguridad vial, es evidente que el Informe Mundial sobre Desastres de 1998 de la Federación Internacional contribuyó a que la comunidad humanitaria y de desarrollo tomara conciencia de que las muertes y lesiones atribuibles a los accidentes de tránsito constituían de veras una catástrofe mundial con consecuencias gravísimas en el mundo en desarrollo.

Para las organizaciones internacionales la necesidad de actuar parecía clara, según se aseguraba en el Informe de 1998. “Los accidentes de tránsito ya cuestan al Sur casi tanto como toda la ayuda que recibe”. Los accidentes de tránsito frenan el progreso porque matan y hieren a la población económicamente activa y causan más daños que muchas de las amenazas sanitarias a las que se daba prioridad entonces.

¿Cuál es la solución? Una estrategia de desarrollo que incorpore la seguridad vial como un componente esencial. Como resultado del Informe Mundial Sobre Desastres de 1998, la Federación Internacional fue uno de los asociados fundadores de la Alianza Mundial para la seguridad vial (AMSV) y sigue patrocinandola hoy

Pero incluso si el desarrollo se manifiesta en muchos países, especialmente en Asia, haciendo subir rápidamente los niveles de “motorización”, las medidas de seguridad vial no siguen necesariamente la misma curva.

En China, por ejemplo, según un estudio citado en el Informe de la OMS y el Banco Mundial, las defunciones imputables a los accidentes de tránsito aumentaron más del triple entre 1975 y 1998. En 2003, más de 250.000 personas perdieron la vida en este tipo de accidentes.

El Gobierno de Kenia estima que cada año mueren 2.600 personas en choques de tránsito. Los miles de kenianos heridos en accidentes viales agotan los ya escasos recursos médicos y cuestan unos 76 millones de dólares estadounidenses por año a una economía nacional tambaleante.

En las economías emergentes de las regiones del Pacífico occidental y del sudeste asiático, las muertes por accidentes de tránsito representan más de la mitad de todas las que se producen por esta causa en todo el mundo. En Rusia, los choques son la segunda causa más importante de muerte.

Dado que la pobreza está directamente ligada con las defunciones y los traumatismos por accidentes de tránsito, el Informe de la OMS y el Banco Mundial vaticinan que entre 2000 y 2020, las muertes causadas por el tránsito rodado descenderán un 30 por ciento en los países de ingresos elevados mientras que se incrementarán el 80 por ciento en las naciones pobres.

Katherine Sierra, vicepresidenta de infraestructuras del Banco Mundial, destaca que “la seguridad vial es un aspecto importante del desarrollo, que menudo se pasa por alto y afecta de manera desproporcionada a los pobres. Si queremos reducir las devastadoras repercusiones sociales y económicas de las defunciones y los traumatismos por accidentes de tránsito, es imperativo que cada uno tome mucho más en serio el problema y se desplieguen los consiguientes esfuerzos de prevención”.

El Dr. Etienne Krug, director del Departamento de Prevención de Lesiones y Violencia de la OMS, explicó recientemente en la prensa que: “En todo el mundo, el desarrollo económico hace que haya más vehículos y más carreteras, pero nos hemos olvidado de acompasar esto a la seguridad”.

 


Tres millones de vehículos transitan en El Cairo, capital de Egipto, por unas carreteras concebidas para soportar la cuarta parte de ese tráfico y los conductores imponen sus propias reglas en medio de atascos permanentes. El resultado es un tráfico caótico y miles de muertes por año.
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REUTERS / ALADIN ABDEL NABY, CORTESÍA DE www.alertnet.org

Un sector que incumbe a la Cruz Roja y a la Media Luna Roja

La seguridad en el tránsito es el ámbito por excelencia de la Cruz Roja y a la Media Luna Roja debido a la experiencia que tiene el Movimiento en primeros auxilios.

De todas las víctimas mortales, el 57 por ciento muere en los primeros minutos siguientes al accidente, antes de que lleguen los servicios de emergencia. Los primeros auxilios en esos minutos pueden salvar vidas y ayudar a las víctimas y los transeúntes a soportar psicológicamente la situación.

La Cruz Roja y la Media Luna Roja han desempeñado un papel decisivo en la mejora de las normas de seguridad vial a través de los cursos de primeros auxilios. Muchas Sociedades Nacionales de los países en desarrollo como Ghana, por de un servicio de ambulancias adecuado, están impartiendo cursos de primeros auxilios a los conductores, que por definición son los primeros en llegar al lugar del accidente.

“La seguridad en las carreteras abarca actividades que, de una manera u otra, incumben a todas las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en casi todos los países del mundo”, asegura Christopher Lamb, asesor especial en representación internacional de la Federación Internacional.

“El incremento de las defunciones atribuibles a los accidentes de tránsito es un problema mundial que preocupa enormemente al Movimiento”, asegura el Dr. Mohammed Al-Hadid, presidente de la Media Luna Roja de Jordania y presidente de la Comisión Permanente.

“Las personas más vulnerables son los peatones, los ciclistas y los usuarios de vehículos no motorizados y el tratamiento de los heridos representa un costo muy elevado para unos servicios médicos que carecen de fondos suficientes”.

A los efectos de lograr avances en todo el mundo, la Federación Internacional fue uno de los socios fundadores en una iniciativa mundial para hacer tomar conciencia de los problemas relacionados con la seguridad en el tránsito.

 

 

 

 

 

 




©MICHAEL WINNETT / FEDERACIÓN INTERNACIONAL

Los socorristas de Ghana

El pasado mes de diciembre, se informó en una breve noticia internacional de última hora de que se había producido uno de los peores accidentes de la historia de Ghana. En una colisión frontal entre dos buses que iban por la carretera que une Kumasi a Sunyani perdieron la vida 24 personas, cuatro de las cuales eran niños.

Los accidentes de tránsito “son frecuentes en Ghana”, según declaraba sin rodeos la agencia de noticias, a causa del mal estado de los caminos y de la “ignorancia deliberada” de las leyes del tránsito por parte de los conductores.

Pero en Kumasi mismo, una bulliciosa ciudad con mucha actividad comercial, donde se producen los peores atascos de tránsito de África, la situación ha ido cambiando gradualmente. La policía de Ghana señala que se ha logrado convencer a los taxistas para que respeten las normas sobre el número de personas que pueden llevar y de la filial de la Cruz Roja ha impartido una capacitación especial en primeros auxilios a los conductores de vehículos comerciales de la ciudad, minibuses en su mayoría.

El curso se ha concebido para el entorno poco tecnificado de África occidental y para la atención prehospitalaria. Los puntos clave de la formación son: posición de recuperación para mantener libres las vías respiratorias del herido durante el traslado prolongado sin equipo médico, evacuación sin riesgo, precauciones sencillas para proteger la columna vertebral, tratamiento de hemorragias, criterios de selección para atender a los accidentados, gestión y organización en caso de muchas víctimas y ordenación del lugar del accidente.

En el primer año del proyecto, más del 60 por ciento de los taxistas capacitados han puesto en práctica sus conocimientos.

Sin un servicio de ambulancias adecuado, los conductores comerciales de Kumasi muy a menudo son los primeros en encontrarse en el lugar del accidente y poco más del 70 por ciento de los accidentados son trasladados al hospital en algún tipo de vehículo comercial, habitualmente un taxi.

El proyecto de Kumasi es un esfuerzo conjunto de la filial de Ashanti de la Cruz Roja de Ghana, la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kwame Nkrumah, el Sindicato de Transporte Privado en Carretera y la Universidad de Washington. Antes de iniciarse el proyecto, sólo el 13 por ciento de los conductores comerciales poseían algún tipo de formación oficial en primeros auxilios. Hoy hay unos 500. AW

Asociación internacional

Datos empíricos evidencian que al introducir una gestión básica de la seguridad en el tránsito, las autoridades nacionales o locales pueden reducir las colisiones y los traumatismos en un 80 por ciento. Si la industria automovilística adoptara más medidas de seguridad la reducción podría ser aún mayor.

En 1999, tras la publicación del Informe Mundial sobre Desastres, la Federación Internacional y el Banco Mundial dieron inicio a la Alianza Mundial para la Seguridad Vial (AMSV) en colaboración con las empresas, la sociedad civil y los gobiernos. La misión de esta Alianza es abogar por que se tome mayor conciencia de la seguridad en el tránsito y lograr una reducción sostenible de los choques en la vía pública en los países en desarrollo y en transición.

Actualmente, unas 200 organizaciones participan en las actividades de esta asociación, que trabaja en más de diez países. David Silcock, director de la AMSV, señala que la Alianza “es parte de una coalición de profesionales del transporte y de la salud pública que hacen presión para que se otorgue más atención y recursos a la seguridad vial”.

La última iniciativa de la AMSV, por valor de 10 millones de dólares, financiada por siete de las mayores compañías automovilísticas y petroleras, se centrará en temas clave de seguridad vial, la capacitación de profesionales en seguridad vial en países en desarrollo, y la provisión de capital inicial para sustentar programas piloto orientados a mejorar la seguridad vial en esos países.

En Asia, la AMSV concentra sus esfuerzos en varios países. En los últimos diez años, el parque automovilístico en dos de ellos, India y Tailandia, ha aumentado más del doble, y en el tercero, Viet Nam (véase recuadro) más del triple. En éste, tan sólo en los dos últimos años, la cantidad de motocicletas ha aumentado casi el 70 por ciento. Según David Silcock: “El tránsito en las zonas urbanas de Asia se ha convertido en una confusa mezcla de peatones, carros tirados por animales, vehículos modernos y viejos y bicicletas”. El uso del casco es poco corriente y la proporción de motociclistas víctimas de accidentes es elevada; en una provincia de Tailandia la tasa asciende al 80 por ciento.

Polonia, otro país destinatario de los programas de la Alianza, es un buen ejemplo para mostrar los problemas especiales que plantean las economías de transición y donde, además, es activa la Cruz Roja en el ámbito de la seguridad vial.


La Cruz Roja Colombiana, mediante sus servicios de ambulancias y de primeros auxilios, es un componente esencial del sistema nacional de respuesta de emergencia en caso de accidentes de tránsito.
©JAVIER GALEANO / AP PHOTO

 

Transición: buenos automóviles, carreteras malas

La “transición” de un sistema comunista a una economía de libre mercado en Polonia puede observarse en un gráfico del número de vehículos en la red viaria. En 1989, la curva ascendió vertiginosamente, alcanzando dos años más tarde un punto que aún no ha sido sobrepasado.

“Nuestras carreteras son un desastre”, afirma Katarzyna Stepinska, encargada de coordinar los esfuerzos del sector en la Cruz Roja Polaca. Todo el mundo coincide en que el exceso de velocidad es la primera causa de muerte en las carreteras de Polonia.

El sistema caminero de Polonia, que data de antes de la Segunda Guerra Mundial, es uno de los más peligrosos con respecto a cualquier país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

Andrzej Grzegorczyk, jefe del Consejo Nacional de Seguridad Vial, opina que la crisis en las carreteras polacas es fundamentalmente un problema relacionado con la transición, haciendo alusión a una década de liberalización y motorización, así como a lo que él denomina la nueva mentalidad de “rey de la vía pública” que caracteriza sobre todo a los muchachos jóvenes. “En el pasado, eran los padres los que conducían, no los hijos, y tenían mucho cuidado con el coche que les había costado mucho trabajo comprar y que no podían reemplazar fácilmente”.

Sin embargo, recientemente el número de muertes en Polonia ha bajado mientras la motorización ha seguido aumentando, lo que significa que las medidas preventivas están surtiendo efecto. “Lo esencial en nuestra estrategia son los primeros auxilios”, dice Scholastyka Sniegowska, secretaria general de la Cruz Roja Polaca, cuyo curso de 16 horas se ajusta hoy a las normas europeas de la Cruz Roja. (Se calcula que el 70 por ciento de las víctimas que murieron en el lugar del accidente se hubieran podido salvar). La Sociedad Nacional, que ha suscrito un acuerdo escrito con el cuerpo de bomberos en el ámbito de los accidentes y la preparación para desastres, ha insistido también durante años ante el gobierno para mejorar el nivel de la formación en primeros auxilios en los cursos de manejo.

Víctimas mortales del tránsito

Los traumatismos causados por el tránsito constituyen gravísimos problemas de salud pública y de desarrollo, en los que pierden la vida casi 1,2 millones de personas cada año (3.242 personasen promedio por día) y resultan heridas o quedan discapacitadas entre 20 millones y 50 millones más. Representan la undécima causa más importante de muerte y el 2,1 por ciento de todas las muertes a escala mundial.

Los países de ingresos bajos y medianos, sobre todo en Asia, soportan el 90% de la carga. Más de la mitad de las víctimas mortales del tránsito tienen entre 15 y 44 años, el grupo de población más productivo de cualquier sociedad y el 73 por ciento son varones. Los usuarios más vulnerables de la vía pública son los peatones, los ciclistas, los conductores de ciclomotores y motocicletas y los pasajeros del transporte público.

Si no se adoptan las medidas pertinentes el problema se agudizará en el mundo en desarrollo: se prevé que, en 2020, las lesiones causadas por el tránsito sean el tercer responsable de la carga mundial de morbilidad y que las muertes por el tránsito aumenten un 83 por ciento en los países de ingresos bajos y medios y desciendan el 27 por ciento en los países de ingresos altos.

Se estima que cada año, los choques de la vía pública cuestan 518.000 millones de dólares, de los cuales 65.000 millones corresponden a los países de ingresos bajos y medios, monto que equivale a más del total de la ayuda al desarrollo que reciben; entre el 1 y el 1,5 por ciento del PNB de los países de ingresos bajos y medios, y el 2 por ciento del PNB en los países de ingresos altos.

Muchos países han acusado un descenso considerable en el número de colisiones y defunciones: promulgando leyes que rigen el límite de la velocidad y el consumo del alcohol, el uso del cinturón de seguridad, las medidas de seguridad para los niños y el uso del casco; aplicando políticas sobre el uso de la tierra y el transporte que promueven caminos más cortos y seguros; disuaden de los desplazamientos innecesarios; fomentan modos más de seguros de desplazarse; incorporan medidas de prevención de los traumatismos en la ordenación del tránsito; diseñando vehículos más seguros para los ocupantes, peatones y ciclistas y mejorando la visibilidad de los vehículos motorizados y de dos ruedas, así como de otros medios de transporte no motorizados.

Fuente: OMS/Banco Mundial, Informe Mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito, 2004.

Invertir la tendencia

Unas pocas iniciativas concertadas por la Cruz Roja y la Media Luna Roja para afrontar el problema de la seguridad vial han tenido más éxito que la campaña puesta en marcha por las Sociedades Nacionales de la Unión Europea, que entra ya en su tercer año.

Unos 9.000 profesores y cientos de miles de niños tomaron parte directamente en las actividades de la campaña que culminó el año pasado con la publicación en 13 idiomas diferentes de una guía para la buena práctica (CD e impreso).

La fase 2005 de la campaña incluye un viaje en vehículo por cada país participante durante el verano, que se concluirá en Bruselas con un evento, el mes de septiembre. La Cruz Roja Británica, como tantas otras Sociedades Nacionales, propugna la inclusión de los primeros auxilios en el examen general de capacidad para la obtención de la licencia de conducir. La Cruz Roja Francesa ha iniciado una campaña en favor de la seguridad vial que combina anuncios televisivos gráficos de accidentes de tránsito con la promoción de los primeros auxilios como una técnica que puede salvar vidas. La asesora en primeros auxilios de la Sociedad Nacional británica, Anita Kerwin-Nye explica que “Todos tenemos una capacidad innata de aprender aptitudes simples para salvar vidas, que pueden tener un efecto importante si se ponen en práctica en el lugar del accidente”.

 
 

Preservar la vida

Abordar la cuestión de la seguridad vial implica resolver algunos de los problemas más complejos que plantea la sociedad moderna, a saber: el alcoholismo, la drogadicción, el subdesarrollo y la ignorancia. El Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha ideado algunas tácticas esenciales para luchar contra esta crisis mundial: la prevención y los primeros auxilios.

Pero esta lucha debe librarse a muchos niveles. Gobiernos, empresas, medios de comunicación y sociedad civil deben llevar adelante juntos iniciativas como la AMSV. A fin de revertir la inquietante tendencia, que podría llevar a millones de muertes más en la carretera, es necesario declarar la seguridad vial como una emergencia de salud pública prioritaria. En el informe de la OMS y del Banco Mundial se concluye que para evitar la pérdida en vidas humanas y los traumatismos en el tránsito, con sus consiguientes consecuencias devastadoras y su considerable costo económico para la sociedad, sería necesario prestar la misma atención y asignar la misma cantidad de recursos para prevenir y mitigar los traumatismos causados en el tránsito que la que se presta y asigna a otros problemas sanitarios prominentes”.

Alex Wynter
Alex Wynter es redactor y escritor independiente radicado en Londres.

 


Para reducir el número de defunciones por accidentes de tránsito, es urgente que el Gobierno de Viet Nam imponga el uso obligatorio del casco.
©GÉRARD LAUTRÉDOU / CRUZ ROJA FRANCESA / VIET NAM

Viet Nam: panorama de dos cuidades

Viet Nam es “pobre” pero se está volviendo rico rápidamente como lo muestra el crecimiento anual medio del PIB del 7,5 por ciento entre 1991 y 2000.

Pero la consecuencia de esto es un aumento exponencial en la utilización de las carreteras y los accidentes de tránsito son, con mucho, la principal causa de muerte de las personas entre 18 y 50 años, el sector de la población más productivo.

De hecho, Viet Nam es el típico caso de país en desarrollo que paga un elevado precio en defunciones y traumatismos en las carreteras debido a la “motorización” —sobre todo vehículos de dos ruedas— que corre parejas con el desarrollo. En el pasado decenio, las muertes por el tránsito se multiplicaron por cuatro, pasando de 3.000 a casi 13.000 (con un promedio de 36 víctimas mortales por día).

En 1995, había 4 millones de vehículos; hoy esa cifra es de 12 millones, en su mayoría motocicletas. Para poder reducir considerablemente el número de defunciones atribuibles al tránsito, es urgente que el gobierno imponga el uso obligatorio del casco.

Las Sociedades Nacionales francesa y vietnamita han puesto en marcha un proyecto cifrado en 250.000 dólares, consistente en un doble enfoque para mejorar la seguridad vial: primeros auxilios en las principales intersecciones de las ciudades de Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh y campañas en los medios de comunicación.

Firmado el pasado mes de octubre durante una visita oficial a Viet Nam del presidente francés, Jacques Chirac, el proyecto tiene por objeto reducir la creciente mortalidad en las carreteras. Cabe señalar que Francia ha desplegado ingentes esfuerzos para reducir con bastante éxito el número de accidentes viales. La Cruz Roja Francesa es una de las sociedades nacionales con más experiencia en este ambito.

La Cruz Roja de Viet Nam concentra su labor de primeros auxilios específicamente en las entradas urbanas peligrosas de los barrios donde comienzan las autopistas nacionales. En Hanoi, 500 voluntarios equipados con botiquines de primeros auxilios y camillas se encuentran en cada uno de esos diversos puntos estratégicos.

En Ciudad Ho Chi Minh, colaborarán en un comienzo 160 voluntarios en cada uno de los cuatro puntos de entrada considerados peligrosos. En ambas ciudades, la Cruz Roja organiza también campañas de afiches y en los medios de comunicación para que se reduzca la velocidad, se utilice el casco entre los motociclistas y se evite el consumo de alcohol al volante.

Gérard Lautrédou
Jefe de misión de la Cruz Roja Francesa en Viet Nam.


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