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Tragedia y destrucción en Cachemira
Terrremoto en Asia meridional

Aún provisional, el número de víctimas es horripilante: 65.000 muertos, 75.000 heridos y más de 3 millones de personas sin hogar. Para los sobrevivientes, la única opción es empezar de nuevo. En una carrera contra el reloj, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja movilizó su red y su considerable capacidad operacional para satisfacer las necesidades básicas de la población, que han ido en aumento desde el comienzo del invierno en el Himalaya. Cruz Roja Media Luna Roja informa sobre el esfuerzo humanitario que se está realizando en la zona del desastre.


Terremoto en Asia meridional Sobrevivientes del terremoto en Lamnian, aldea del valle de Jhelum, zona de Cachemira administrada por Pakistán.
©Fred Clarke / CICR

“No estábamos preparados para un desastre así”, dice Syed Sarfaz Hussain Naqvi, secretario de la filial de la zona de Cachemira administrada por Pakistán de la Media Luna Roja de Pakistán (MLRP) con sede en Muzaffarabad. “De nuestros 500 voluntarios, aún no sé cuántos murieron o están heridos pero son muchos. Una hora después del temblor del 8 de octubre, reunimos un primer equipo de cuatro voluntarios y fuimos a recorrer la ciudad con nuestros botiquines de primeros auxilios. Había cuerpos desparramados en las calles y resonaban gritos de dolor y desesperación. La ciudad estaba irreconocible.

Durante los tres días siguientes se sumaron voluntarios al equipo y los esfuerzos se centraron en el rescate, especialmente en las escuelas, donde los alumnos estaban atrapados bajo los escombros. En los primeros días, gracias a las fuerzas mancomunadas de la MLRP, la Media Luna Roja Turca, el CICR, ONG locales y varias organizaciones internacionales, se salvaron muchas vidas. Pero Muzaffarabad no era sino una de las muchas zonas de la zona de Cachemira administrada por Pakistán que habían quedado devastadas.

 


Una víctima del terremoto es llevada al hospital de campaña que administra la Cruz Roja Francesa en Bana , Provincia de la Frontera Noroccidental, 19 de octubre de 2005.
©Eric Feferberg / AFP Photo

Lo primero es salvar vidas

Como el sistema de salud local había sido diezmado, el CICR lanzó un programa médico de gran escala. Durante las primeras tres semanas después del terremoto, equipos móviles de salud enviados por las Sociedades Nacionales japonesa y finlandesa evacuaron por helicóptero o atendieron en el lugar a más de mil heridos. En Muzaffarabad, el CICR, junto con las Sociedades Nacionales noruega y finlandesa, instalaron un hospital de campaña de 150 camas (similar al utilizado a principios de año, en la provincia indonesia de Aceh, para las víctimas del maremoto) y después una unidad de atención básica de salud que suministró la Cruz Roja Alemana. Se abrieron otras dos unidades de atención básica de salud: una en Pathika (valle de Neelum) administrada por la Cruz Roja Finlandesa y una en Chinari (valle de Jhelum) administrada por la Cruz Roja Japonesa.

“Nunca he visto tantos heridos... esto es comparable a un gigantesco campo de batalla”, comenta el Dr. Joel Lagoutte, que fue uno de los primeros integrantes del personal del CICR enviado a la zona de Cachemira administrada por Pakistán y que organizó unas 300 evacuaciones médicas. “Un mes después del desastre, siguen llegando casos de fracturas expuestas viejas, heridas infectadas, gangrena y tétanos.” Para los que han perdido miembros, será preciso prestar rehabilitación física y el CICR deberá prever servicios ortopédicos a largo plazo.

La salud pública forma parte también de las prioridades, por lo que se han iniciado obras de reparación del sistema de abastecimiento de agua en muchas partes de Muzaffarabad, así como en puestos sanitarios y dispensarios aislados que todavía funcionan.

Los días siguientes

¿Cómo reaccionó la gente directamente afectada por el terremoto? Cruz Roja Media Luna
Roja habló con las víctimas y los socorristas en el lugar de la catástrofe.

“He perdido a mis amigos, a mis parientes y a mi padre. Pero mire alrededor mío, todos han perdido tanto como yo; ahora no tengo ningún miedo.”
Muhamad Wasim, 16 años, Shala Bagh.

“Fue como si todas las cosas, techos y montañas, se nos estuvieran cayendo encima.”
Zameer, un muchacho de 12 años.

“Ha sido tan duro, tan repentino y tan doloroso, y la gente ha sido tan amable y nos ha ayudado tanto.”
Arif Hassan, estudiante de 21 años, Chinari.

“Los primeros días estaba en estado de choque no sabía lo que nos esperaba a mí y a mis familiares al volver al valle.”
Anita Durrani, 16 años, Muzaffarabad.

“No podía soportar... Pensé: tengo que enfrentar la muerte, este es el juicio de Dios.”
Syed Qamar, campesino de 35 años, Rakkot.

“Saqué de la casa el cadáver de mi hermana... ¿Qué voy a hacer con mi vida ahora?”
Un joven de Chakothi

“La gente está conmocionada pero es muy fuerte.”
Dr. Shafiq, Chakothi

“¡Escuchen el martilleo! Estamos todavía en la fase de recuperación, pero pronto vendrá el momento de la rehabilitación.”
Zubair Khan, funcionario de la MLRP.

Lo esencial: techo y comida

Miles de edificios de barro y hormigón se derrumbaron, mientras que los deslizamientos de tierra han dañado o destruido casas y bloqueado los caminos de acceso. Aunque algunas personas se han trasladado hacia el sur a Islamabad, Rawalpindi o Lahore, muchas otras desean quedarse y reconstruir sus casas. Han empezado a levantar refugios con los escombros de sus antiguas casas, pero con la llegada del invierno, necesitan protegerse con urgencia. Para ganar tiempo, el CICR les está proveyendo de encerados y carpas, así como de mantas, herramientas para la construcción y enseres domésticos esenciales. En estas duras condiciones, también escasean los alimentos. El CICR está distribuyendo a las familias más pobres (unas 200.000 personas en total) una ración para dos meses consistente en arroz, guisantes o lentejas, aceite y azúcar.

Sin embargo, llevar esos suministros a los que más los necesitan es una empresa logística difícil. Muchas carreteras están cortadas y a numerosos lugares sólo se puede llegar en helicóptero. El CICR es el segundo transportador de socorros por aire después del ejército pakistaní. Sus siete helicópteros acarrean grandes cantidades de socorros a las zonas más afectadas, siempre que puedan aterrizar a salvo. A medida que se van despejando los caminos, los camiones pueden distribuir encerados y alimentos en un número cada vez mayor de lugares. Pero para las aldeas que aún están aisladas y con la perspectiva de las primeras nevadas, las mulas son el único medio de transporte. El CICR ayudó a restablecer el contacto entre familiares por medio de teléfonos satelitales: miles de personas pudieron comunicarse y tranquilizar a sus seres queridos.

Para vencer en tales circunstancias se necesita personal especializado: pilotos, tripulación de aviones, chóferes, operadores de radio, son sólo algunos de los especialistas que se movilizaron en el lapso de unos días. Digno de especial mención es el “Club de Kabul”, doce empleados afganos del CICR que llegaron a Muzaffarabad enseguida del temblor, quienes gracias a su dominio del pashto, uno de los idiomas locales, desempeñaron un papel fundamental.

La magnitud del desastre y su complejidad geográfica exige una coordinación sostenida con las autoridades pakistaníes, las organizaciones de Naciones Unidas y las ONG que trabajan en campos similares. El CICR, que asume la función directora en la acción del Movimiento en la zona de Cachemira administrada por Pakistán, trabaja en estrecha colaboración con la MLRP, la Federación Internacional y numerosas Sociedades Nacionales.


Este niño con un brazo roto fue llevado por su madre al dispensario móvil del CICR/Cruz Roja Japonesa en Chika, valle de Jhelum.
©Olivier Moeckli / CICR

En la India

En Jammu y la Cachemira india, donde se ha confirmado oficialmente la muerte de 1.300 personas, la Cruz Roja de la India ha enviado desde su sede a las zonas afectadas miles de mantas, carpas y encerados, mientras los equipos de la Cruz Roja local distribuyen baterías de cocina y botiquines de primeros auxilios. En un comienzo, 400 socorristas de la Cruz Roja participaban en tareas de búsqueda y rescate, así como operaciones de socorro en Poonch, Rajouri, Baramulla y Uri, con el apoyo de la delegación regional del CICR en Nueva Delhi.

El 30 de octubre, India y Pakistán acordaron llevar adelante planes para abrir cinco pasos en la frontera de facto de Cachemira, que permitirían a muchos miembros de familias separadas volver a ponerse en contacto.


Scouts pakistaníes y voluntarios de la MLRP distribuyen carpas en la zona de Garhi Habibullah.
©Till Mayer / Federación Internacional

En la Provincia de la Frontera Noroccidental

En el límite de la zona de Cachemira administrada por Pakistán, vastas superficies de la Provincia de la Frontera Noroccidental han sido muy afectadas por el terremoto. Poco queda de la animada ciudad de Balakot, lugar turístico muy conocido situado en el fondo del valle de Kaghan y rodeado de las panorámicas montañas del Hindu Kush. Balakot y los pueblos aledaños quedaron casi totalmente destruidos. Se calcula que casi el 80 por ciento de sus 35.000 habitantes resultaron muertos. La mayoría de las aldeas encaramadas en las montañas también quedaron prácticamente en el suelo.

Aunque el número de víctimas del valle de Kaghan es uno de los más altos de la zona afectada por el terremoto en la Provincia de la Frontera Noroccidental, los problemas que enfrenta la población superviviente son similares en todas las localidades donde la Cruz Roja y la Media Luna Roja están realizando acciones de socorro. Estas comunidades viven en un medio riguroso y en un terreno escarpado. Están acostumbradas a soportar condiciones difíciles, pero para sobrevivir ahora y en el largo plazo necesitan algo más que resistencia. El Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja está empeñado en proporcionarles los medios para pasar el invierno. Con temperaturas que, en las localidades más elevadas, descienden ya en noviembre a 15° Celsius bajo cero, la urgencia de la tarea es aun más inminente.

“No cometer ni un error. Esta es una de las operaciones de socorro más complejas. Hemos podido vencer muchos de los problemas ocasionados por el mal tiempo, los deslizamientos de tierra, los efectos posteriores del seísmo y un terreno difícil en general, pero estos problemas empeorarán con el inicio del invierno”, dijo Markku Niskala, secretario general de la Federación Internacional tras visitar la zona asolada de Pakistán. “Pido encarecidamente a personas y gobiernos de todo el mundo que nos apoyen en esta tarea.”

La operación tropieza con graves dificultades. La Federación Internacional hizo un llamamiento por 117 millones de dólares para asistir a unos 570.000 sobrevivientes, pero se ha conseguido menos de la mitad. Sin embargo, la distribución de socorros del Movimiento sigue a buen ritmo pese a las inclementes condiciones. Para llevar carpas, mantas y encerados a los sobrevivientes se han tenido que utilizar jeeps, mulas y a veces personas y la Federación Internacional ha comenzado a enviar por helicóptero equipos de socorro especiales a las aldeas aisladas.

Una larga espera

Siddique Muhammad esperó dos semanas que los caminos fueran despejados para que la ayuda de la Cruz Roja Media Luna Roja llegara hasta su aldea de Hangrai, en lo alto del valle de Kaghan. La espera fue larga; con su esposa y sus cuatro hijos sólo tenían encerados y láminas de plástico para resguardarse del frío. Su casa quedó en el suelo, como las demás de Hangrai. Unas 150 personas resultaron muertas en esta pequeña comunidad, que cuenta sólo con unos pocos miles de almas.

Después de no poco trabajo para llevar la carpa desde el punto de distribución de la Cruz Roja Media Luna Roja en Jabra hasta las escarpadas laderas donde se erguía su casa, Siddique no perdió tiempo. Con la ayuda de familiares y amigos, la colocó al lado de las ruinas de aquélla. Bajo los escombros están todas sus pertenencias y quiere salvar todo lo que pueda mientras el tiempo lo permite. El futuro es incierto.

Los equipos regionales de respuesta en casos de desastre (ERD) de las Sociedades Nacionales hermanas del sur y sudeste de Asia, junto con voluntarios de la Media Luna Roja de Pakistán, han contribuido a organizar las distribuciones de socorros en las aldeas de montaña que rodean las ciudades de Balakot, Batagram, Gahri Habibullah y Mansehra, que sirve también de centro de operaciones de la Federación Internacional donde ésta tiene su principal depósito y su campamento de base. Se las han arreglado para llegar a las comunidades aisladas con los muy esperados artículos como carpas y mantas. Además, un dispensario móvil de los ERD ha proporcionado asistencia médica básica en más de cien aldeas en las montañas.

En promedio, los equipos de la Federación Internacional/MLRP benefician a 30.000 personas por semana gracias a sus actividades de socorro, centrándose sobre todo en las aldeas lejanas y aisladas de las montañas. Los equipos móviles de salud prestan asistencia médica a unas 7.000 personas por semana. Los equipos de agua y saneamiento están produciendo en Batagram, Maira y Balakot unos 150.000 litros diarios de agua, para unos 20.000 beneficiarios aproximadamente. Además, la Media Luna Roja de Pakistán ha distribuido cientos de camionadas de carpas y mantas.


El CICR distribuye mantas y alimentos en Subri, valle de Jhelum, en la zona de Cachemira administrada por Pakistán.
©Olivier Moeckli / CICR


El invierno es una dura prueba para los sobrevivientes del terremoto. Una familia de la zona de Cachemira administrada por la India se calienta al lado del fuego en Dildar, cerca de la “línea de control” en dicho territorio, 22 de octubre de 2005.
©REUTERS / Arko Datta, Cortesía de www.alertnet.org

Por el invierno y después

“Nuestras prioridades son el refugio y la atención de salud, pero también debemos apuntar a la reconstrucción y asegurarnos de que las personas puedan pasar el crudo invierno y mantenerse por sí mismas a largo plazo”, afirma Jahandad Khan, presidente de la MLRP. Esta Sociedad Nacional ya está elaborando un plan de recuperación a más largo plazo, con el objetivo de restablecer los medios de subsistencia y proporcionar mejores alojamientos.

En invierno, muchos de los que viven en las montañas suelen emigrar a tierras más bajas con su ganado y vuelven a sus aldeas seis meses después. Es probable que la emigración a los valles se incremente este invierno debido a lo duro de las condiciones, pero ya sea que decidan quedarse o partir, las personas van a necesitar abrigo, mantas y estufas para pasar los meses que se avecinan.

Lo más importante es que la ayuda se brinde en la medida de lo posible donde las personas viven, para evitar más alteraciones de la vida colectiva. “En efecto, la mejor manera para que las víctimas del desastre puedan recuperarse del trauma y las pérdidas es rehacer su vida”, destacó Jakob Kellenberger, presidente del CICR, durante la reunión que mantuvo a principios de noviembre en Rawalpindi con el presidente de Pakistán.

Sin dejar de atender a las necesidades inmediatas de la población durante los meses de invierno, es preciso también mirar el futuro. Llevará meses, si no años, enderezar la situación económica y social que desbarató el terremoto y se requerirá un esfuerzo sostenido del Movimiento en las áreas de salud, alimentación, asistencia material, reconstrucción y restablecimiento del contacto entre familiares separados. La población local también necesitará apoyo para aumentar sus posibilidades de generar ingresos, con actividades agrícolas y ganaderas e iniciativas microeconómicas, entre otras. A fin de proseguir los esfuerzos decisivos que el Movimiento ha desplegado desde los primeros días, es fundamental contar con promesas de apoyo de las entidades públicas y privadas. Cada minuto, cada donación cuenta.

Jean-François Berger y Solveig Olafsdottir

Jean-François Berger es redactor para el CICR de la revista Cruz Roja Media Luna Roja. Soveig Olafsdottir es delegado de información de la Federación Internacional en Pakistán

Para más información, véase http://www.icrc.org www.ifrc.org

 

 

Hechos y cifras

Las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de todo el mundo movilizaron personal y socorros en respuesta al desastre y a los llamamientos emitidos por la Federación Internacional y el CICR. Entre ellas figuran las de: Alemania, Austria, Emiratos Árabes Unidos, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irán, Italia, Japón, Noruega, Reino Unido, Suecia, Suiza y Turquía.

Media Luna Roja de Pakistán
• prosigue su operación de emergencia en las zonas afectadas;
• ha desplegado doce equipos médicos, integrados por médicos y paramédicos voluntarios, para prestar primeros auxilios, hacer curaciones y hacer diagnósticos preliminares;
• está trasladando a los heridos a Islamabad y Rawalpindi y ayudando en las actividades de rescate;
• suministra sangre a los servicios de salud por medio de su banco de sangre.
CICR
• Presupuesto 2005 para Pakistán: 48 millones de dólares para asistir a unas 200.000 personas en la zona de Cachemira administrada por Pakistán;
• Personal: 900 expatriados en Pakistán;
• Logística: 10 helicópteros y más de 100 camiones.

Federación Internacional
• Llamamiento para cubrir un presupuesto de 117 millones de dólares.
• Personal: más de 157 delegados expatriados de las unidades de intervención de urgencia (UIU) y de los equipos regionales de respuesta en casos de desastre del sur y el sudeste de Asia, y Sociedades Nacionales participantes según acuerdos bilaterales y unos 30 delegados de la
• Logística: 40 camiones M-6 con 20 remolques. Se enviaron por helicóptero equipos especiales de socorro a las aldeas aisladas de la Provincia de la Frontera Noroccidental.

Sociedades Nacionales
Que actúan en el marco de una operación coordinada.
• Cruz Roja Alemana: unidad de agua y saneamiento en Batagram, PFN y unidad de atención básica de salud y unidad administrativa básica en Muzaffarabad.
• Cruz Roja Austríaca: unidad de agua y saneamiento en Balakot, Provincia de la Frontera Noroccidental (PFN).
• Cruz Roja Británica: UIU de logística en Abottabad, PFN.
• Cruz Roja Danesa: campamento de base y UIU de telecomunicaciones en Manshera, PFN.
• Cruz Roja Española: unidad de atención básica de salud en Balakot, PFN.
• Cruz Roja Finlandesa: dispensario de atención básica de salud en Pathika, valle de Neelum.
• Cruz Roja Francesa: unidad de atención básica de salud en Batagram, PFN.
• Cruz Roja Japonesa: dispensario de atención básica de salud en Chinari, valle de Jhelum.
• Media Luna Roja de Malasia: equipo móvil de salud en la PFN.
• Cruz Roja Noruega: hospital de campaña en Muzaffarabad, 40 camiones.
• Cruz Roja Sueca: unidad de agua y saneamiento en Balakot, PFN. Que trabajan en régimen bilateral
• Media Luna Roja de Qatar: hospital en Bagh, zona de Cachemira administrada por Pakistán.
• Media Luna Roja Turca: hospital en Mazaffarabad.
• Cruz Roja de la República de Corea, Media Luna Roja de los Emiratos Árabes Unidos, Media Luna Roja de Irán, Media Luna Roja de Kuwait, Cruz Roja Italiana y Cruz Roja de Singapur.

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