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Crisis en Níger

La respuesta que ha dado la Federación Internacional a la hambruna en África occidental ha sido una empresa fuera de lo común. Millones de personas requirieron ayuda tras la sequía registrada el año pasado, a la que se sumó una plaga de langostas. La respuesta de emergencia iniciada a fines de julio por la Cruz Roja contó en un comienzo con un puñado de delegados en Niamey, capital de Níger, unos pocos vehículos todo terreno y algún equipo de comunicación. Un mes después, 30 colaboradores y cientos de voluntarios de la Sociedad Nacional distribuían miles de toneladas de víveres y medicamentos, que hacían falta con urgencia en los centros de alimentación repartidos en toda la región.

En Níger, unos 24.500 niños desnutridos menores de cinco años recibirán suplementos nutricionales en los próximos seis meses. Sus familias recibirán también la conocida ración consistente en arroz, alubias y aceite. En el vecino Malí, se entregarán a las comunidades nómadas del norte raciones generales y en Burkina Faso, 2.200 familias se han beneficiado de distribuciones alimentarias. Además, se están elaborando estrategias para apoyar los medios de subsistencia a más largo plazo.

En cooperación con las Sociedades Nacionales y el Programa Mundial de Alimentos, la Federación Internacional beneficiará a unas 532.000 personas en los próximos seis meses, una contribución decisiva a la respuesta de socorro internacional.

Llega el primer camión del día cargado con Unimix (harina enriquecida con vitaminas) y raciones familiares. Fuera de los centros de alimentación, la Federación Internacional ha suscrito acuerdos también con el Programa Mundial de Alimentos para distribuir cereales, lentejas y aceite a casi un cuarto millón de personas en Níger.
©Mark Snelling / Cruz Roja Britannica

La Cruz Roja de Níger organizó una de las primeras distribuciones de víveres a fines de julio. La Federación Internacional centrará su operación a largo plazo en mejorar la capacidad de la Sociedad Nacional para hacer frente a la escasez de alimentos.
©Mark Snelling / Cruz Roja Britannica

Actualmente hay por lo menos 30 delegados de la Federación Internacional en la región, pero la operación no habría sido posible sin el duro esfuerzo y la dedicación de los voluntarios de la Cruz Roja de Níger, muchos de los cuales han recibido una formación especializada.
©Olav A. Saltbones / Cruz Roja Noruega

Rabi Ibrahim llega al centro de alimentación suplementaria de la Cruz Roja en Tahoua con su hija de 21 meses Hadiza. Tahoua es una de las zonas más castigadas por la crisis alimentaria de Níger. Se nota el alivio que siente Rabi por estar allí. Hadiza parece cansada, está perdiendo el cabello y éste se le ha puesto rojizo, típicos síntomas de desnutrición. Rabi muestra la tarjeta de registro que ha recibido el día anterior. Sin soltar la bolsa con el valioso Unimix que le permitirá alimentar a Hadiza, Rabi se desplaza a otro local donde se le entregará la ración de arroz, aceite y alubias para el resto de su familia.
©Mark Snelling / Cruz Roja Britannica

Mohamed Radhi, delegado de socorro, inspeccionando la cola de beneficiarios. Más de 650 niños con una desnutrición moderada recibirán una ración de Unimix y se suministrarán a sus familias 30 kilos de arroz, así como aceite y alubias.
©Mark Snelling / Cruz Roja Britannica

“No me puedo imaginar lo que hubiéramos hecho sin esto”, asegura Rabi mientras da de comer a Hadiza. “Habríamos estado en una situación realmente desesperada. Esta noche los míos tendrán qué comer”.
©Mark Snelling / Cruz Roja Britannica

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