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Conducción firme
en situación difícil

La situación de los civiles en Côte d’Ivoire sigue empeorando a raíz de una interminable crisis. En medio de la incertidumbre, la Cruz Roja de Côte d’Ivoire se moviliza en todo el país.

Desde que se desató la crisis el 19 de septiembre de 2002, Côte d’Ivoire ha quedado dividida en dos: el sur controlado por el gobierno y el norte por los rebeldes, y en medio una zona desmilitarizada, apodada «zona de confianza». Los diversos esfuerzos de mediación y la firma de acuerdos de paz (Linas-Marcoussis en enero de 2003 y Pretoria en abril de 2005) no han lo grado hasta ahora sacar a las partes del punto muerto. Las elecciones presidenciales y legislativas no se celebraron dentro del plazo constitucional (fines de octubre de 2005) debido a las afianzadas diferencias y a la desconfianza entre las partes. En un intento por salir de la crisis, la comunidad internacional aprobó la resolución 1633 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en la que se prolonga el mandato del presidente marfileño por un año y se designa un primer ministro con poderes más amplios con el fin de conducir al país a las elecciones presidenciales en octubre de 2006.

Para conocer más a fondo lo que la Cruz Roja de Côte d’Ivoire está haciendo en este contexto de tensión permanente y las dificultades que afronta, Cruz Roja, Media Luna Roja entrevistó a su presidenta, Monique Coulibaly.

En agosto de 2005 terminó su primer mandato, ¿cómo lo evaluaría?
El conflicto estalló cinco meses después de que fuera elegida. Casi no hubo período de iniciación, y antes de tener tiempo de familiarizarme con todo el trabajo que había que cumplir, nos vimos confrontados con la cruel realidad de un conflicto armado, obligados a prestar servicios humanitarios sin siquiera disponer siempre de los recursos humanos, materiales y financieros necesarios para responder a una emergencia de ese tipo. Pero tuvimos fe en nosotros mismos y en la determinación de nuestros voluntarios.

El volumen de asistencia distribuida, la diversidad de nuestros programas sobre el terreno y nuestra presencia en todo el país atestiguan el alcance y la aceptación de la Sociedad Nacional. Además, hemos fortalecido nuestra capacidad en todos los sectores y gracias a eso nuestros colaboradores están mejor capacitados y disponemos de mejores recursos materiales y logísticos.

La Asamblea General de agosto de 2005 me eligió para un segundo mandato al frente de la Cruz Roja de Côte d’Ivoire, lo que interpreto como una evaluación positiva de nuestros logros en un entorno sociopolítico extremadamente difícil. Sin embargo, nos falta todavía mucho por recorrer.


Monique Coulibaly, presidenta de la Cruz Roja de Côte d’Ivoire durante los últimos cuatro años.
©Carlo Piccinini / CICR

¿Cuáles fueron los principales obstáculos durante este período?
Sanear nuestras finanzas y restablecer la cooperación con todos nuestros asociados del Movimiento y con las organizaciones internacionales. Esto lo hemos cumplido. En cambio lo que nos está haciendo falta es generar nuestros propios fondos para poder cubrir a largo plazo el 80% de nuestros gastos administrativos. Desgraciadamente la situación de emergencia nos ha impedido ocuparnos más de esta prioridad.

¿Cuales son los principales problemas y necesidades de la población civil después de más de tres años de crisis, y cómo los enfrenta la Cruz Roja de Côte d’Ivoire?
Los problemas son esencialmente el acceso a la atención primaria de salud y el saneamiento, el regreso de los desplazados a su hogar y el restablecimiento de la armonía social. Para responder a estas necesidades, la Cruz Roja está realizando una serie de proyectos en cooperación con sus asociados. Centros de salud para desplazados en Abiyán, puestos sanitarios en el oeste del país y centros para pruebas voluntarias de detección del SIDA son algunas de las instalaciones que está facilitando la Sociedad Nacional. A través de un proyecto de apoyo socioeconómico a las comunidades divididas por el conflicto en cuatro comunas del país se busca favorecer la cohesión social durante el período de rehabilitación posterior a la crisis.

Desde los hechos del 19 de septiembre de 2002, el país está efectivamente dividido en dos. Pese a esto, la Sociedad Nacional ha logrado conservar su unidad, ¿cómo?
La formación impartida a sus voluntarios y las vastas campañas de sensibilización pública han contribuido a preservar la unidad de la Sociedad Nacional y el sentido del propósito común. Hay dos factores importantes: primero, nuestro compromiso de prestar asistencia a todas las víctimas sin discriminación de ningún tipo y segundo, la manera en que la unidad del pensamiento y la acción del Movimiento se ha traducido en una verdadera cultura de la Cruz Roja, en la que los Principios Fundamentales son el fundamento de nuestra acción.

Los voluntarios de la Cruz Roja de Côte d’Ivoire a menudo tienen que atravesar los puestos de control para llegar hasta las personas que requieren asistencia. ¿Cómo funciona esto?


“¡Respeta el emblema de la cruz roja!” Dibujo de un niño de la calle de Abiyán para un concurso de dibujos sobre el derecho internacional humanitario en 2004.
©Cruz Roja de Côte d’Ivoire / CICR

 

Nuestros voluntarios no se han topado con mayores dificultades. Las normas de seguridad que ha puesto en vigor el CICR durante la crisis han facilitado nuestros desplazamientos a ambos lados de la zona de amortiguación. El hecho de notificar a las fuerzas en cuestión adónde nos dirigimos y qué transportamos nos ha permitido evitar cualquier problema y no levantar sospechas.

¿Qué apoyo recibe la Sociedad Nacional de sus asociados del Movimiento?
El apoyo del CICR es esencialmente operacional, es decir relacionado con las necesidades que plantea el conflicto. Consiste principalmente en un apoyo organizacional a la Sociedad Nacional (formación, comunicación, equipo, personal, etc.) y en asistencia para las víctimas.

La Federación Internacional proporcionó apoyo sustancial durante los primeros meses de la crisis, y las Sociedades Nacionales francesa y holandesa, así como la Media Luna Roja de Irán nos han ayudado en el sector del desarrollo comunitario. Nuestra prioridad, que es también la de nuestros asociados del Movimiento, es participar en el vasto pro grama de rehabilitación tras la crisis, sobre todo en las zonas controladas antes por los rebeldes.

¿Qué es lo que espera en el futuro de sus asociados del Movimiento?
Más compromiso y más apoyo a nivel organizacional. La llama de la esperanza que hemos vuelto a prender desde septiembre de 2002 no debe apagarse.

Usted ha sido elegida para cumplir un segundo mandato, ¿qué tareas la aguardan?
La principal tarea es mejorar y aumentar nuestras propias fuentes de financiación. Fuera de la ayuda que recibimos de nuestros asociados del Movimiento, nos gustaría poder asumir toda la marcha y supervisión de nuestras filiales, pues el grado de desarrollo de una Sociedad Nacional puede medirse realmente por la capacidad de sus filiales. Por eso me concentraré en ampliar nuestro apoyo a los comités locales.

El CICR en Côte d’Ivoire

Con una plantilla de 216 personas, de las cuales 38 son expatriadas, el CICR en Côte d’Ivoire despliega las siguientes actividades:
• visitar a las personas detenidas en relación con el conflicto armado;
• restablecer el contacto entre familiares;
• distribuir víveres y otros socorros esenciales;
• apoyar los servicios públicos de salud y saneamiento.
Además de responder al reciente recrudecimiento de los enfrentamientos armados, el CICR ha recordado a las partes su obligación de hacer respetar el derecho internacional humanitario y de permitir al personal del CICR y de la Cruz Roja de Côte d’Ivoire que trabaje en condiciones de total seguridad

Voluntarios de la Cruz Roja de Côte d’Ivoire y delegados del CICR distribuyen utensilios de cocina e higiene en la región occidental de Man, en noviembre de 2005.
©CICR

 

 


Entrevista de Carlo Piccinini
Delegado de comunicación del CICR en Côte d’Ivoire.

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