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Alto al tráfico de personas en Camboya

La ciudad camboyana de Poipet, a lo largo de la frontera entre Tailandia y Camboya, es un centro muy conocido de trata de personas. La Cruz Roja de Camboya encabeza una iniciativa única para combatir el moderno comercio de esclavos en Poipet y en todo Asia suroriental. “Hay que afrontar las causas del problema”, asegura Sun Kanha, que coordina el proyecto para el tráfico de personas en la Cruz Roja de Camboya. “El objetivo es centrarse en la prevención, la sensibilización pública y la prestación de asistencia a mujeres y niños en la provincia noroccidental de Banteay Meanchey y en la provincia de Svey Rieng, al otro extremo del país”. El grueso del tráfico de personas en Camboya es para la explotación sexual. Sin embargo, el juego y las deudas empujan a otras personas a aceptar este tipo de servidumbre. Se carece de estadísticas fidedignas, pero diversas organizaciones estiman que cada año hay en el mundo entre 500.000 y 4 millones de personas objeto de tráfico.


©MARTIN O’BRIEN-KELLY / FEDERACIÓN INTERNACIONAL


El presidente de la Federación se reúne con el jefe de la ONU

En junio, durante su primera entrevista en Madrid, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el presidente de la Federación Internacional, Juan Manuel Suárez del Toro, hablaron de temas humanitarios que preocupan a ambos. Los líderes expresaron sus opiniones sobre África, el cambio climático y la migración. Las repercusiones del cambio climático son una “prioridad personal” para el Secretario General de la ONU. El Presidente Suárez del Toro señaló que la Federación Internacional está fi rmemente resuelta a ayudar a las comunidades de todo el mundo a afrontar este nuevo reto mediante la reducción del riesgo y la preparación y respuesta en casos de desastre. Explicó asimismo que la Agenda Global de la Federación Internacional se armoniza con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 


©FEDERACIÓN INTERNACIONAL

 


Ayuda esencial en Chad

El conflicto entre grupos rebeldes y el ejército nacional ha obligado a muchos chadianos a abandonar sus campos y salvarse la vida. Dado que hay muy pocas unidades del ejército nacional para proteger a la población civil a lo largo de la frontera oriental con Sudán, las comunidades fronterizas se han vuelto muy vulnerables. Además los conflictos intercomunitarios han recrudecido en los últimos seis meses, aumentando la inseguridad y el desplazamiento de personas. Por otra parte, la población civil se ha visto hostigada por las incursiones transfronterizas entre Sudán y Chad.

Considerando que la malnutrición se ha vuelto una amenaza para un amplio sector de la población desplazada, el CICR ha iniciado una importante operación de socorro en cooperación con la Cruz Roja de Chad (alimentos, semillas, herramientas y más alojamientos). “Debemos proceder a las distribuciones antes de la estación de lluvias a fines de octubre porque después el acceso a las personas es prácticamente imposible. Tratamos de beneficiar al mayor número posible de desplazados que, víctimas de múltiples desplazamientos, ya no saben qué hacer”, asegura Anahita Kar del CICR.

Actualmente hay unos 130.000 chadianos desplazados, mientras que el número de refugiados sudaneses asentados en Chad, como consecuencia del conflicto en Darfur desde 2003, se eleva a unos 235.000.

 


©MARTIN VON BERGEN / CICR


Mortal terremoto en Perú

El 15 de agosto, un terremoto de 7,9 grados de intensidad, sacudió la zona central de Perú, matando a más 500 personas y dejando miles de damnificados. El seísmo también produjo daños en las carreteras, obstaculizando los esfuerzos de rescate. Para apoyar la labor de socorro y salvamento de la Cruz Roja Peruana, la Federación Internacional facilitó la cantidad de 250.000 francos suizos procedente de su Fondo de Reserva para el Socorro en Casos de Desastre. Además, la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres de la Federación Internacional envió a delegados de gestión de desastres así como socorros, incluyendo carpas, láminas de plástico, mantas y bidones.


©REUTERS / MARIAN ABAZO,
CORTESÍA DE www.alertnet.org


Guantánamo

Desde enero de 2002, el CICR visita a las personas detenidas en la Bahía de Guantánamo, Cuba. Hay actualmente casi 390 detenidos de unas 30 nacionalidades diferentes. Hasta diciembre de 2006, el CICR había facilitado el intercambio de casi 28.000 mensajes de Cruz Roja entre los detenidos y sus familiares.

El CICR sigue de cerca todos los casos de los detenidos trasladados desde la Bahía de Guantánamo a terceros países, particularmente si vuelven a ser arrestados. Su objetivo es visitar a estas personas en el nuevo lugar de detención para garantizar que sean tratadas y detenidas de conformidad con los requisitos jurídicos internacionales. Cuando es necesario, los delegados del CICR están presentes cuando los detenidos son liberados y les proporcionan ropa y transporte para que los recién liberados puedan regresar a su casa.

El 5 de abril de 2007, el presidente del CICR, Jakob Kellenberger, concluyó las conversaciones en Washington con la Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, el Secretario de Defensa, Robert Gates, el Asesor de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, así como con otros altos funcionarios de Estados Unidos, en relación con el asunto de la detención. El señor Kellenberger observó la calidad del diálogo del CICR con las autoridades estadounidenses pero subrayó que la detención de las personas capturadas o arrestadas en relación con la lucha contra el terrorismo debe tener lugar dentro de un marco jurídico adecuado. En particular, insistió en la necesidad de robustecer las garantías procesales, especialmente en la Bahía de Guantánamo y en Bagram, Afganistán.

Con respecto a la detención secreta, el CICR sigue tratando de conseguir el acceso a las personas que hayan podido ser capturadas en el mundo.

 


©REUTERS / JOE SKIPPER, CORTESÍA DE www.alertnet.org


Graves inundaciones:
millones de damnificados

A mediados de 2007, lluvias torrenciales, las peores de las últimas décadas, afectaron a decenas de millones de personas en Bangladesh, China, Colombia, India, Indonesia, Nepal, Pakistán y Sudán. En Asia meridional, hay unos 35 millones de damnificados, entre ellos, 14 millones en la India. En Bihar, la zona más gravemente afectada de la India, hasta 70.000 viviendas quedaron destruidas. En el centro financiero de Mumbai, miles de personas caminaban con el agua hasta las rodillas, mientras que en otras zonas las personas sufrieron mordeduras de serpientes, quedaron aplastadas bajo los escombros de sus casas o murieron ahogadas. En la India, probablemente pocas cosechas se salvarán. En China, las inundaciones de verano afectaron a 200 millones de personas, dejando 700 muertos y forzando la evacuación de unos 5 millones de personas. En todo el mundo, las Sociedades Nacionales, respaldadas por la Federación Internacional, distribuyeron socorros esenciales, efectuaron tareas de evacuación y prestaron primeros auxilios.


 


©REUTERS / RAFIQU ARRAHMAN,
CORTESÍA DE www.alertnet.org


Solidaria ayuda para las Islas Salomón

Cuando el exiguo país de las Islas Salomón se vio afectado en abril por un terremoto y un tsunami, se recibió ayuda de toda la región del Pacífico. Un equipo internacional procedente de Australia, Tonga, Nueva Zelandia y Vanuatu se unió a sus colegas de la Cruz Roja de las Islas Salomón para proporcionar alimentos, agua y alojamiento a la población, así como evaluar las necesidades a largo plazo. Decenas de miles de personas en las poco pobladas islas occidentales huyeron de las aldeas costeras hacia las colinas. Temiendo nuevos desastres, no deseaban volver a sus hogares ni reanudar sus actividades. El delegado de logística de la Federación Internacional, Sione Taumoefalau, también Secretario General de la Cruz Roja de Tonga, había prestado servicios en Aceh, después del tsunami del Océano Índico, y precisó que la gente necesita tiempo para recobrar la confianza. El delegado está convencido de que los habitantes de las Islas Salomón se podrán recuperar y preparar para futuros desastres, lo cual es vital en una zona propensa a las catástrofes.



©ROSEMARIE NORTH / FEDERACIÓN INTERNACIONAL


Alerta temprana en Mozambique

Cuando el ciclón Fávio arrasó la provincia de Inhambane en febrero, la Cruz Roja de Mozambique estaba lista para intervenir.

La voluntaria Anita Wanisella (arriba) cuenta, “alertamos a la comunidad y aconsejamos a la gente que reforzara sus viviendas, consolidara los techados y mantuvieran a los niños en la casa. Las viviendas resultaron destruidas pero no hubo muertos”.

El programa de preparación para desastres de la Sociedad Nacional, iniciado en Inhambane en 2002 tras devastadoras inundaciones que se cobraron la vida de 700 personas, usa técnicas sencillas para advertir a las comunidades de la inminencia de un desastre.

En el marco del programa, se forma a cinco voluntarios por comunidad, que reciben radios y alarmas para que puedan difundir la alerta y responder a los desastres. Estos comités también se encargan de prestar primeros auxilios, identificar a los beneficiarios y evaluar las necesidades.

Las radios son una pieza clave del sistema de alarma, explica Anita Wanisella. “Al principio la gente no nos creía. Nos preguntaba cómo podíamos hablar con Dios y tener noticias del tiempo. Seguimos pues las instrucciones de la Cruz Roja y organizamos a la comunidad en pequeños grupos. Llevamos una radio a cada grupo y sintonizamos la emisora gubernamental para que escucharan con sus propios oídos”. Las filiales de la Cruz Roja ayudaron a advertir a la población mediante megáfonos y visitas a las escuelas.

Después del ciclón, la Federación Internacional envió una unidad de salud de emergencia, así como especialistas en agua, socorro, logística y telecomunicaciones para apoyar a la Cruz Roja de Mozambique en su labor de emergencia en favor de los sobrevivientes del ciclón.

Pero son los mozambiqueños quienes tienen en sus manos la clave para afrontar los desastres y reducir su propia vulnerabilidad.

“La Cruz Roja nos enseñó a valernos por nosotros mismos. Como miembros del comité local, somos responsables de velar por nuestra comunidad. Pudimos ayudar a la gente porque sabíamos lo que iba a suceder”, asegura Wanisella.

 


©FEDERACIÓN INTERNACIONAL


La Cruz Roja de duelo… en Líbano

Dos voluntarios de la Cruz Roja Libanesa resultaron muertos y un tercero herido el 11 de junio cuando un vehículo fue alcanzado por una bomba lanzada desde un campamento de refugiados palestinos donde el Ejército libanés combatía contra Al Fatah. El trágico suceso tuvo lugar cerca del puesto de primeros auxilios de la Cruz Roja Libanesa en Burj el Arab cerca del campamento de Nahr el-Bared en el norte de Líbano. Boulos Meemary, de 25 años, era jefe del centro de primeros auxilios en Halba. Se había integrado a la Sociedad Nacional libanesa como voluntario en 2000. Haitham Sleiman, de 26 años, trabajó en el centro de Halba. Se unió como voluntario a la Cruz Roja Libanesa en 2003.

Los combates estallaron en el campamento de Nahr el-Bared a fines de mayo. Desde entonces, se cortó la luz y el agua potable escasea. A comienzos de junio, a pesar de los intensos combates, los equipos de rescate de la Media Luna Roja Palestina y de la Cruz Roja Libanesa, en coordinación con el CICR, lograron evacuar a 35 personas del campamento. El CICR y sus asociados del Movimiento, que colaboran estrechamente con el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas y otras organizaciones de las Naciones Unidas, distribuyeron víveres, agua potable, velas, estuches de higiene y mantas.

Se produjeron también encarnizados combates en Ain el-Hilweh, un campamento de refugiados en el sur de Líbano, forzando a las familias palestinas a buscar refugio en la cercana ciudad de Saida e induciendo al Movimiento a intensificar su labor humanitaria.

 


©REUTERS / JERRY LAMPEN,
CORTESÍA DE www.alertnet.org


y en Sri Lanka

Sinnarasa Shanmugalingam, de 32 años, y Karthekesu Chandramohan, de 26 años,
trabajaron para la filial de Batticaloa de la Cruz Roja de Sri Lanka durante muchos años. El 1 de junio, fueron secuestradas de la estación de ferrocarriles de Fort en Colombo por hombres desconocidos mientras esperaban volver a Batticaloa. Sus cuerpos fueron encontrados el 2 de junio en el estado de Dumbara en Kiriella, distrito de Ratnapura.

“Estamos consternados ante estos brutales asesinatos y deseamos expresar nuestro
más sentido pésame a sus familias y colegas”, dice el Director General de la Cruz Roja de Sri Lanka, Neville Nanayakkara. Paralelamente, el Movimiento pidió a las autoridades srilankesas que procedieran inmediatamente a una detenida investigación sobre estas matanzas. Recordó asimismo a las partes en el conflicto que de conformidad con el derecho internacional humanitario, el homicidio está prohibido y que deben respetar la labor de las organizaciones humanitarias y abstenerse de cualquier acto que pudiera poner en peligro al personal humanitario o sus actividades.

En los meses anteriores, siguieron los combates entre las fuerzas de seguridad de Sri Lanka y los Tigres de Liberación del Eelam Tamil en el norte y el este del país, lo que no impedirá al Movimiento proseguir su labor.


©JESSICA BARRY / CICR


Sigue el sufrimiento en Afganistán

Con motivo del 20 aniversario de la presencia permanente del CICR en Afganistán, Pierre Krähenbühl, Director de Actividades Operacionales, rindió homenaje a todos los afganos involucrados en la acción humanitaria, particularmente los cirujanos y enfermeras que han trabajado durante años en los hospitales, así como los 11.000 equipos de voluntarios de la Media Luna Roja Afgana y de delegados expatriados del CICR (62), así como el personal nacional (más de 1.100). “Lo que nos permite hoy ser más eficientes que hace cuatro años o incluso dos, es el afianzamiento de nuestra asociación con la Media Luna Roja Afgana”, asegura.

La cada vez más deteriorada situación en Afganistán se debe a una proliferación de las bombas en las carreteras, los ataques suicidas, las matanzas selectivas, los numerosos y continuos bombardeos aéreos, así como las frecuentes y extensas operaciones militares en diferentes partes del país.

Las hostilidades han acrecentado el desplazamiento de personas, principalmente en el sur en torno a Kandahar, donde los combates han sido particularmente intensos y periódicos. Esta escalada ha dado lugar a un considerable aumento de los heridos y existe un sentido generalizado de inseguridad entre la población. “La principal preocupación de los afganos hoy es permanecer alejados de las zonas de conflicto y evitar verse involucrados en la violencia”, indica Krähenbühl.

En el futuro, el CICR seguirá visitando a casi 7.000 detenidos en 34 lugares de detención y asistiendo a los desplazados. Por otro lado, sigue la lavor ortopédica esencial, mediante la cual más de 76.000 personas han sido tratadas desde 1988, de las cuales más de 32.000 fueron amputadas. El CICR continúa también sus actividades para mejorar el suministro de agua en algunas de las localidades urbanas más pobres de Afganistán.


©LORENZO MERLO / CICR


Mayor aceptación del tratamiento antituberculoso en Rusia

La enfermera de la Cruz Roja de Rusia, Elena Korolyeva cuenta que se conoce todos los métodos que utilizan los pacientes para evitar tomar el medicamento contra la tuberculosis. “Un hombre esperó hasta que me diera vuelta para escupir el remedio. Estaba aburrido de los efectos secundarios y después de mucho conversarle y cuidarlo, nos hicimos amigos y ya no hizo más trampa. No se daba cuenta de que el remedio era por su propio bien”. Seguir el tratamiento tiene otra ventaja porque los pacientes que no lo completan corren el riesgo de desarrollar bacterias fármacoresistentes lo que implica un tratamiento más largo y más caro, y un mayor riesgo de infectar a otras personas. El programa de la Cruz Roja de Rusia, realizado en la ciudad de Belgorod y la región circundante, tiene por objeto reducir el número de personas que no completan el tratamiento prescrito en las instituciones de salud estatales. La Cruz Roja de Rusia ofrece apoyo psicosocial y paquetes con alimentos. En apenas cuatro años, la tasa de pacientes que no cumplen el tratamiento ha pasado del 28 al 4% en la región.

 

Asistencia en Gereida

Abierto en 2004, el campamento de Gereida acoge a más de 130.000 personas que han huido de los ataques perpetrados en los pueblos meridionales de Darfur, en Sudán. Como única organización humanitaria con una operación de gran escala en el campamento, el CICR se esfuerza por satisfacer las necesidades básicas de los desplazados que reciben mensualmente raciones de sorgo, lentejas, sal, azúcar y jabón, y también agua. A fi n de mejorar las condiciones sanitarias del campamento, se han construido más letrinas. Un equipo de 50 voluntarios de la Media Luna Roja Sudanesa ayuda a los residentes del campamento a desechar residuos y cadáveres de animales en los vertederos recién construidos ubicados fuera de la ciudad. Cada semana, en el centro terapéutico y nutricional que funciona conjuntamente con la Cruz Roja Británica y la Cruz Roja Australiana, el CICR atiende a más de 700 niños desnutridos menores de 5 años. Los niños tienen parásitos y reciben asistencia médica de urgencia, suplementos vitamínicos y una mezcla alimentaria especial que equivale a unas 1.500 calorías por día. En el principal dispensario del campamento, el CICR atiende por día a un promedio de 400 personas aquejadas de enfermedades respiratorias, diarrea, esquistosomiasis y otras afecciones.

Por otro lado, el CICR asiste a las personas que han regresado a sus poblados, sobre todo ayudándoles a reactivar la producción agrícola y ocupándose del suministro de agua.

 


©BORIS HEGER / CICR


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