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La Inestabilidad de la República Centroafricana

 

Con una superficie mayor que la de Francia y una población de apenas 4 millones de habitantes, la República Centroafricana, sexto país más pobre del mundo, atraviesa una profunda crisis tras los levantamientos producidos en el norte del país.

La República Centroafricana se ha caracterizado, desde su independencia, por una inestabilidad político- militar que, en los últimos 10 años, ha dado lugar a sucesivos golpes de Estado y continuos amotinamientos. Sus bosques densos y sus fronteras permeables propician las actividades criminales de los “asaltantes de camino” que abundan en el norte del país, paralizando así toda la actividad económica y poniendo en peligro la seguridad de la población y, más recientemente, la de los trabajadores humanitarios.

Para agravar esta situación ya volátil, entre fines de 2005 y comienzos de 2006, se desencadenaron rebeliones lideradas principalmente por el Ejército Popular para la Restauración de la República y la Democracia (APRD) en el noroeste y por la Unión de Fuerzas Democráticas para la Integración (UFDR) en el noreste. En la primavera de 2007, resurgió el Frente Democrático del Pueblo Centroafricano (FDPC) para controlar una parte del territorio en el norte de Kaga Bandoro. Además, las crisis reinantes en Chad y Sudán han tenido no pocas repercusiones en la República Centroafricana.

Esta inestabilidad casi crónica de la República Centroafricana no sólo proviene de las luchas de poder y del fracaso de un sistema económico y social, sino también de una combinación compleja de factores de orden político, económico, social y cultural, que hace muy difícil la aplicación de iniciativas para restablecer la paz.

Hasta ahora, las diversas tentativas de una solución política de la situación no han dado resultados satisfactorios. Los acuerdos de Syrte (firmados entre el gobierno y el FDPC) y de Birao (entre la UFDR y el gobierno) apenas se han aplicado y no se vislumbra por el momento una solución política entre el gobierno y el APRD, que sigue ocupando una parte del territorio, prolongando el sufrimiento de la población.

Precariedad absoluta

La inseguridad y la inestabilidad política continúan socavando el desarrollo económico y social de la República Centroafricana, que es uno de los países más pobres de África a pesar de su enorme potencial agrícola y minero.

En los dos últimos años, el conflicto entre los movimientos rebeldes y el ejército gubernamental ha causado el desarraigo de decenas de miles de personas. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Caritas, hay unas 280.000 personas desplazadas en el país debido a los combates que estallaron en 2005 y 2006, y cerca de 65.000 personas han buscado refugio en Chad o Camerún.

Los enfrentamientos entre las fuerzas armadas gubernamentales y los rebeldes del APRD en el noroeste han afectado principalmente a las poblaciones de las prefecturas de Ouham, Ouham Pendé y Nana Grebizi. En Nana Grebizi, decenas de miles de personas, ya debilitadas por la desastrosa situación económica, han huido hacia el monte, donde viven en la más absoluta precariedad, a la intemperie, sin acceso al agua potable, ni a la atención de salud ni a la satisfacción de las necesidades básicas. Para algunas de ellas es la segunda temporada de lluvias que pasan en esas condiciones. Dada la inseguridad reinante, se muestran reacias a regresar a sus aldeas para reconstruir sus viviendas.

Ante esta preocupante situación, numerosas son las organizaciones humanitarias, como las de las Naciones Unidas (UNICEF, ACNUR, Programa Mundial de Alimentos), organizaciones internacionales no gubernamentales y organizaciones de cooperación para el desarrollo que están realizando programas en favor de las poblaciones afectadas por el conflicto, según un sistema de coordinación aún embrionario.

La respuesta de la Cruz Roja

El CICR comenzó sus actividades en la República Centroafricana en 1997, a través de una misión que dependía de la delegación regional de Yaundé (Camerún). Para atender a la degradada situación humanitaria en el norte, el CICR intensificó sus operaciones en mayo de 2007, estableciendo una delegación y abriendo oficinas en Paoua en el noroeste, Kaga-Bandoro y Birao en el noreste, así como una suboficina en Bangassou. Esta mayor presencia permitió al CICR entablar un diálogo periódico con todas las partes en conflicto y realizar diversos programas, especialmente en los ámbitos de la protección de la población civil y de la asistencia a las personas desplazadas.

Los programas de asistencia se realizan en cooperación con la Cruz Roja Centroafricana que, gracias a su cercanía con las personas afectadas y al compromiso de sus voluntarios, la convierten en el asociado principal del CICR. Las evaluaciones realizadas por el CICR entre enero y mayo de 2007, muestran que el número de beneficiarios de estos programas pasará de 40.000 a más de 100.000 personas.

Desde fines de agosto, más de 20.000 desplazados han recibido encerados, colchones, bidones y jabón. “Al menos 100 aldeas en torno a las ciudades de Markounda, Paoua y Batanfago se benefician de esta ayuda”, según Alphonse Zarambaud, coordinador de socorro de la Cruz Roja Centroafricana.

La delegación participa también en un proyecto destinado a mejorar el suministro de agua potable en los centros urbanos y en un proyecto rural comunitario en cooperación con la Cruz Roja Centroafricana iniciado en 2005 en el sureste del país, cerca de la frontera con el Congo. Por otra parte, el CICR visita a las personas privadas de libertad, en especial a las detenidas en relación con el conflicto, y presta apoyo en materia de higiene y salud a los centros de detención de Bimbo y Ngaragba (Bangui).

Para llevar a cabo su labor con eficacia en la República Centroafricana, el CICR debe seguir consolidando su asociación con la Sociedad Nacional y mantener contacto con todas las partes interesadas, entre ellas las autoridades políticas, civiles y militares, así como con todos los portadores de armas y grupos armados. En un contexto de seguridad tan tambaleante, la dificultad consiste en garantizar una aceptación total y a largo plazo del CICR. Según observa Jean-Nicolas Marti, jefe de la delegación del CICR en Bangui, “mientras más actores humanitarios haya sobre el terreno, mayor será el riesgo, sobre todo en un contexto tan inestable como éste, en el cual la violencia puede desatarse en cualquier lugar y en cualquier momento.”

Latif Abdou Mbacke
Delegado de comunicación del CICR en Bangui.


Cerca de Paua en el noroeste de la República Centroafricana. Este niño desplazado vive con su familia en el bosque en un refugio improvisado.
©JON BJORGVINSSON / CICR

 

 

 

 



Dos mujeres sentadas afuera de un hospital, a 305 kms al norte de Bangui, en Bossangoa, República Centroafricana, 12 de julio de 2006.
©LIONEL HEALING / AFP PHOTO

 

 

 

 

 

Algunos datos

Capital: Bangui
Países limítrofes: Camerún, Chad, República Democrática del Congo,
República del Congo, Sudán.
Superficie: 622.984 km2
Presidente: François Bozizé
Población: 4,3 millones
Idiomas oficiales: francés, sango
Principales grupos étnicos: gbaya (33%), banda (27%), manja (13%), sara (10%),
mboum (7%), m’baka (4%), yakoma (4%), otros (2%),
Religión: creencia tradicional 35%, protestantes 25%, católicos 25%, musulmanes 15%.
Productos de exportación: diamante, oro, algodón, café, tabaco.

 


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