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Guerras y personas olvidadas

La República Centroafricana es uno de los países más pobres del mundo y lo afectan conflictos complejos e impredecibles. Los enfrentamientos en los países vecinos despiertan todavía cierto interés pero no así la violencia que azota a la República Centroafricana ni los problemas que le crea la población que se desborda de los países vecinos. Las fotografías que se presentan a continuación, de Marko Kokic, reportero del CICR, captan algunas de las consecuencias que ha producido la violencia en dos zonas remotas de ese país, mostrando sólo parte de una tragedia de proporciones mucho mayores.

Vidas y hogares destruidos

Sorovo Sarvatoriopai, padre de siete hijos, frente a su choza destruida en Gubere Bassima, pequeña aldea cercana a la ciudad de Obo. Los habitantes de esta aldea huyeron en 2009 tras un ataque atribuido al Ejército de resistencia del señor (LRA). Hace dos meses, la esposa y la hija de Sarvatoriopai desaparecieron mientras buscaban alimento en las cercanías de Obo. Dice que cazadores encontraron sus cuerpos en plena.
©Marko Kokic/CICR

Una segunda oportunidad

Esta niña fue secuestrada por el LRA en marzo de 2008. Logró escaparse y volver a su comunidad en la ciudad de Obo en abril de 2010. “Mi pesadilla se acabará cuando sepa que estoy en un lugar donde nunca más podrán encontrarme”, dice.
©Marko Kokic/CICR

Una clase de derecho humanitario

Estos miembros de las fuerzas armadas de la República Centroafricana escuchan a delegados del CICR y de la Cruz Roja Centroafricana que les enseñan derecho internacional humanitario.
©Marko Kokic/CICR

Lucha por la supervivencia

Los hombres de Obo han formado una milicia de ciudadanos para protegerse ellos y sus familias de los grupos armados y los delincuentes que, desde fines de 2008, no han cesado de robar, secuestrar y matar gente. Las milicias utilizan armas fabricadas a mano.
©Marko Kokic/CICR

Una situación precaria

El conflicto y la delincuencia han obligado a miles de personas a abandonar sus hogares. Este campamento para desplazados internos ubicado en la periferia de Obo acoge a casi 5.000 personas que huyeron de los pueblos vecinos atacados por un grupo armado. Con su llegada, se duplicó la población de Obo.
©Marko Kokic/CICR

Choque de culturas

En la provincia septentrional de Ouham, los pastores en busca de pasto para su ganado a menudo se enfrentan con los campesinos locales por el uso de la tierra.
©Marko Kokic/CICR

Gotas de esperanza

El CICR y la Cruz Roja Centroafricana ayudan a los lugareños a tener acceso al agua potable, lo que es esencial para la buena salud. Es una forma de restablecer la vida en las aldeas abandonadas tras los ataques perpetrados en 2007. Saqueadas y en gran parte destruidas, las aldeas estuvieron vacías hasta hace poco tiempo cuando los habitantes decidieron regresar desde lugares tan lejanos como Chad.
©Marko Kokic/CICR

Un pequeño y valioso espacio humanitario

En la aldea de Ouogo, un curso introductorio de derecho internacional humanitario organizado por el CICR y la Cruz Roja Centroafricana para miembros del Ejército Popular para la Restauración de la República y la Democracia.
©Marko Kokic/CICR

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