Volver a la página principal de la revista

El hambre,
un precio muy alto

 

Para poner freno a la crisis alimentaria en el Sahel el Movimiento se preocupa esencialmente de las causas económicas de la crisis: la falta de dinero en efectivo y los precios que se han ido a las nubes.

Los mercados de Niamey, capital de Níger, y de otros pueblos de este país de África Occidental están llenos de alimentos y vendedores. En los puestos las mujeres venden mijo y otros granos. Bajo el abrasador sol subsahariano se ofrece pescado seco y en amplias bandejas de plata se dispone todo un surtido de otros productos, como fécula de mandioca, tubérculos y especias.

Pero no es al mercado donde Mariama* va a buscar de comer para su familia. Todos los días se levanta a las seis de la mañana y camina hasta los campos de mijo en las inmediaciones de su pueblo situado en el norte de Níger. Allí recorre hilera por hilera en busca de las cañas de esta gramínea que quedaron después de la cosecha. Todo lo que encuentra le servirá para echar algo a la olla. Mariama perdió a su esposo hace casi dos años y hoy no tiene trabajo ni dinero. La historia de esta viuda no es una excepción en Níger, país que se enfrenta a una grave crisis de seguridad alimentaria. Aunque los trabajadores de la Cruz Roja de este país dicen que hay alimentos en los mercados, las sequías que devastaron las últimas cosechas han hecho que la mayoría de la gente no pueda darse el lujo de comprar los alimentos traídos de los países vecinos.

El saco de grano de mijo de 50 kilos cuesta casi 13.000 francos CFA (25 dólares). « Es el doble del precio normal que había en octubre de 2009,” señala Ciaran Cierans, jefe de la subdelegación de la Cruz Roja Irlandesa en Niamey.

«Las malas cosechas hacen que los precios estén totalmente fuera del alcance de muchas familias campesinas », observa Aita Sarr-Cisse, encargada de seguridad alimentaria de la Federación Internacional en Senegal, y recuerda el caso de un campesino: «Este año guardó toda la cosecha en el granero para alimentar a su familia. No le sobró nada para vender y ahora no tiene dinero para comprar alimentos”.

Millones de personas en peligro
En el país, más del 80% de la población vive de la agricultura y en la región son casi 10 millones de personas que se encuentran en peligro debido a la combinación de sequías, malas cosechas y carestía de los alimentos. Según una encuesta nacional publicada por el Gobierno de Níger, cerca del 17% de los niños menores de cinco años padece de malnutrición aguda —un incremento del 42% con respecto al mismo período del año pasado.

Amadou Tidjane Amadou, encargado de comunicación de la Cruz Roja de Níger, señaló que las malas cosechas significan también falta de trabajo en los pueblos. «Antes la gente vendía los animales, pero ahora con la crisis todas las ovejas y las cabras se han muerto. La población sufre mucho sin esta fuente de ingresos habitual».

Dada esta situación, la Cruz Roja Irlandesa y la Cruz Roja de Níger, con el apoyo financiero de la Cruz Roja Británica, está implementando programas de transferencia de efectivo y de dinero por trabajo para poder reactivar los mercados locales».

Un programa de dinero por trabajo, que se llevó a cabo en junio y julio, permitió emplear a 5.000 mujeres en Tanout para construir y reparar los embalses que recogen y almacenan la escorrentía que sirve luego para el ganado y los cultivos.

Dinero por ganado
Tanto en Níger como en Malí, el CICR está prestando asistencia a los criadores de ganado que han perdido, o están a punto de perder, sus animales escuálidos. Las sequías amenazaron casi el 70 % del ganado de la región, lo que indujo a la delegación del CICR en Niamey a emprender un programa conocido como de «liquidación de stocks», así como de tratamiento veterinario para ayudar a mantener sanos los rebaños y comprar cabezas de ganado a los criadores al precio vigente antes de la sequía. Los animales fueron sacrificados en el lugar y la carne se repartió entre los vecinos.

«No es común que te paguen por el animal y encima te den la carne y el cuero»., comentó recientemente Moussa Ag Minar, alcalde de Gossi, al equipo de vídeo del CICR. “Los que crían ganado están encantados».

Muchos criadores liquidaron sus rebaños, pero el precio de las reses escuálidas en el mercado de Gossi apenas alcanzaba los 25.000 francos CFA (52 dólares). Ahora bien, el programa del CICR pagó cerca de 131.000 francos CFA (275 dólares), lo que les permitió reinvertir en la compra de reses, alimentar los animales, comprar alimentos o ahorrar para tiempos mejores.

«No había mercado para los animales, ya sea porque no pudieron venderlos o porque se vieron obligados a hacerlo a precios irrisorios», explica Dragana Rankovic, coordinadora de seguridad económica para el CICR en Niamey. Hasta ahora, el programa ha ayudado a más de 10.000 criadores de Malí y Níger gracias a la compra y distribución de unas 38.000 cabezas de ganado.

Según Rankovic, el próximo año en el marco del programa se prevé poner en marcha un plan de vacunación a mayor escala, reducir el elemento de «liquidación de stock» e impartir formación a los criadores de ganado en materia de salud animal básica y cuestiones relacionadas con los alimentos. Entre tanto, el CICR y otras organizaciones de ayuda están prestando también asistencia alimentaria directa.

Paliar el efecto de la sequía
Con la aplicación de medidas económicas para garantizar la seguridad alimentaria, lo que se pretende es estabilizar los mercados y dar a más personas la oportunidad de comprar alimentos. Pero no será fácil. La situación relativa a la seguridad alimentaria en Níger se complica por el avance de la desertificación, los enfrentamientos intercomunitarios entre agricultores y criadores de ganado que compiten por la tierra y el agua, un bien escaso, así como por la delincuencia armada.

Todos sabemos que estos problemas no desaparecerán de la noche a la mañana y que es indispensable un desarrollo a largo plazo. «Para nosotros lo esencial es el agua”, asegura Cierans y añade que la Cruz Roja Irlandesa, además de trabajar en proyectos entre los que figura el riego por goteo, sistema que permite ahorrar agua mediante un goteo lento que desciende hasta las raíces de las plantas, está construyendo nuevos pozos.

El objetivo es lograr cosechas más estables. Pero en caso de que prosigan las malas cosechas, la Cruz Roja Irlandesa y otras entidades están aplicando otro método para estabilizar los suministros alimentarios y los mercados locales: la creación de bancos de cereales en los que se conservan los granos durante las cosechas abundantes y se sacan en los períodos de sequía. «Durante la cosecha, los precios disminuirán », explica. «Luego cuando al año siguiente los precios suban durante la estación seca, los campesinos podrán dirigirse al banco de cereales para comprar los granos a un precio más barato».

Ricci Shryock
Escritor y fotógrafo independiente radicado en Dakar, Senegal.
*Nombre ficticio.


Una madre con su hija en el dispensario ubicado en el Centro de Salud de Goudel, en Niamey, capital de Níger. Como muchos niños de la región, esta niña sufre de malnutrición.
©Benoit Matsha-Carpentier/ Federación Internacional

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Antes la gente vendía
los animales, pero ahora
con la crisis todas las
ovejas y las cabras se
han muerto. La población
sufre mucho sin esta
fuente de ingresos
habitual”.

Amadou Tidjane Amadou,
Cruz Roja de Níger

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Los animales con posibilidades de sobrevivir reciben atención veterinaria y alimentos en el marco de la colaboración entre el CICR y los servicios veterinarios de Níger y Malí.
©CICR

 

 

 

 

Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

2010 

Copyright