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Humanidad S.A.

 

Los desastres, la violencia y el desplazamiento están exigiendo de los grupos humanitarios casi más de lo que pueden dar. Mientras tanto, los fondos escasean.  ¿Que solución tiene la organización humanitaria? Una posibilidad es establecer una actividad comercial.

Es una tarde nublada en un Nairobi con embotellamientos cuando la ambulancia se abre paso entre los vehículos y a veces circula por la mano que no debiera con la sirena encendida para avisar a los coches que van en sentido contrario. El tiempo es oro: el equipo responde a una llamada de urgencia de una escuela, donde una niña de 8 años se fracturó el brazo en el patio.

Al llegar al lugar del accidente, la paramédico Mable Nakweya acuna a la niña en sus brazos y la acuesta en la camilla de la ambulancia. Es una de las muchas llamadas que Nakweya y su colega Jamal Abdi reciben diariamente en Servicios Médicos Emergencia Plus (E-Plus), la empresa independiente de ambulancias donde trabajan y que pertenece a la Cruz Roja de Kenya.

Es una empresa con fines de lucro pero con un objetivo humanitario. En un país donde el acceso a los servicios de salud es limitado, esta sociedad fue concebida para proporcionar una fuente local y sostenible de ingresos aprovechando al mismo tiempo la competencia y la reputación de la Sociedad Nacional como proveedor principal de primeros auxilios y asistencia médica. Así pues, la gente se suscribe a este servicio como si contratara una póliza de seguro.

“Trabajamos en equipos de dos personas”, explica Abdi. “En el lugar del accidente, uno de nosotros atiende al paciente mientras el otro controla si los pagos están al día”.

En  la visita de hoy a la escuela, no hay necesidad de verificar la parte financiera pues la escuela es miembro del sistema de seguros. Sin embargo, puede ocurrir que los paramédicos tengan que evaluar en el lugar si un paciente puede pagar o contribuir a los gastos de tratamiento médico y transporte.

Pero esta evaluación no afecta a la atención que se presta. A menudo sucede que renuncian al pago por completo o el paciente hace una contribución una vez que se ha recuperado.

Nakweya y Abdi resaltan que la salud del paciente es siempre lo primero y que el arreglo financiero del servicio no significa que eviten las zonas pobres o rehúyan a los más vulnerables durante una catástrofe.

En efecto, los equipos de E-Plus participan a menudo codo a codo con los voluntarios en la intervención rápida en todos los casos: desde accidentes de tránsito en el centro de Nairobi hasta las situaciones de violencia entre comunidades en las provincias rurales. También trabajan en favor de los refugiados en los alrededores de los campamentos de Dadaab, donde dos ambulancias están estacionadas de forma permanente. Esas ambulancias fueron decisivas a la hora de salvar vidas después de un ataque perpetrado en una iglesia de Garissa en julio de 2012 y durante los recientes enfrentamientos desencadenados en la región del río Tana.

“Nunca le negamos la ayuda a nadie”, subraya Nakweya. “Al final del día, lo que hemos hecho todos nosotros [Cruz Roja] es salvar vidas”.

El camino a la sostenibilidad
A muchos en el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la idea de que los miembros de los equipos de intervención rápida verifiquen las cuentas bancarias al mismo tiempo que los signos vitales les parece una ofensa para la misión humanitaria de prestar asistencia incondicional a las personas más vulnerables.

Pero es importante observar que en Kenya, las ambulancias E-Plus ofrecen un servicio que de otro modo no existiría. No hay un servicio de ambulancias estatal y existen pocos privados. Los seguros de salud no se usan mucho. Por lo tanto, los servicios que se prestan a menudo corren a cargo del paciente.

En el caso de E-Plus, cada miembro paga 2.500 chelines kenyanos (30 dólares) al año para formar parte del servicio. De acuerdo con un informe de mayo de 2011, el número de miembros ascendía a unas 7.800 personas y la cifra va en aumento. E-Plus tiene como objetivo proporcionar el 80% de sus servicios a los miembros que pagan una cotización y ofrecer un 20% de los servicios de forma gratuita a las personas que no pueden pagar.

Ahora, con 29 ambulancias equipadas con avanzados equipos de salvamento y paramédicos altamente calificados, E-Plus es el más importante proveedor de servicios de ambulancia de Kenya. Sin embargo, después de dos años de existencia, todavía no ha obtenido ganancias.

No obstante, el director general de la empresa, Yusuf Nyakinda, confía en que la falta de servicios gubernamentales y de otros proveedores privados dé a E-Plus la posibilidad de desarrollar su gran potencial comercial. La idea es que con el tiempo la empresa produzca ganancias, parte de las cuales permita cierta estabilidad financiera al presupuesto de explotación básico de la Cruz Roja de Kenya.

Las principales fuentes de financiación para la Cruz Roja de Kenya provienen de donantes locales e internacionales, así como de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja participantes. Debido a la actual situación económica y a la mayor competencia de las organizaciones no gubernamentales, las contribuciones han descendido.

Al mismo tiempo, la Sociedad Nacional y sus voluntarios afrontan una serie de problemas crónicos y emergencias complejas en las que las personas vulnerables y los proyectos de asistencia dependen de la financiación externa procedente de donantes internacionales.


El servicio de ambulancias E-Plus de la Cruz Roja de Kenya fue creado con objeto de generar ingresos para las operaciones de la Sociedad Nacional y proporcionar al mismo tiempo servicios médicos de emergencia sumamente necesarios. En la foto, paramédicos asisten a las víctimas de un accidente de tránsito en Nairobi.
Fotografía: ©Cruz Roja de Kenya

 

Ha llegado el momento
Pero la Cruz Roja de Kenya ha tratado de cambiar ese paradigma y es conocida por sus proyectos innovadores, como la realización de diversas actividades destinadas a generar ingresos y garantizar la seguridad alimentaria, en las que se utilizan los fondos de los donantes como capital inicial para impulsar la empresa agropecuaria local en lugar de entregar ayuda alimentaria o apoyar una operación de emergencia de corto plazo (véase el número 2 de la revista Cruz Roja Media Luna Roja).

Tal vez sea el momento propicio para adoptar este tipo de enfoque. La economía de Kenya está en pleno auge en algunos sectores y un floreciente sector de alta tecnología está abriendo nuevos caminos para que la gente realice negocios, comparta ideas y responda a las emergencias. En Kenya, el 70% de la población adulta utiliza teléfonos móviles para hacer transacciones bancarias, pagar facturas y efectuar préstamos en efectivo, un fenómeno que, según muchos economistas, ha permitido aumentar la inversión y el ahorro locales, así como ofrecer una manera segura y rápida de hacer contribuciones humanitarias.

Viene al caso citar el llamamiento de la Sociedad Nacional titulado “Kenya para los kenyanos”, que, en plena sequía en el Cuerno de África, en 2011, permitió recaudar 10 millones de dólares en cinco semanas. . Los donativos provenían de particulares y del sector empresarial, principalmente de cuentas bancarias a través de teléfonos móviles.

El secretario general de la Cruz Roja de Kenya, Abbas Gullet, advirtió que se trataba de un caso excepcional debido a la naturaleza extrema de la emergencia. Pero la respuesta fue un indicio del creciente interés de Kenya en buscar donantes y soluciones en el plano local y su capacidad para lograrlo.

“Aspiramos a lograr la sostenibilidad, pero nuestro objetivo inmediato es cubrir los gastos básicos, que los donantes se muestran reacios a costear”, dice Gullet. “Por eso estamos invirtiendo fuertemente en proyectos empresariales para que podamos generar suficientes ganancias para sufragar los costos operativos al final de cada año”.

Libre empresa
También es una cuestión de libertad, de recaudar fondos que puedan utilizarse sin restricciones. Los donantes suelen destinar fondos a proyectos específicos y a menudo ponen un límite en el porcentaje de los donativos que pueden utilizarse para cubrir los gastos administrativos básicos. Por lo tanto, es indispensable que las organizaciones humanitarias no caigan en una situación insostenible ni se conviertan en meros ejecutores de los programas que conciben los donantes.

¿Podrían empresas como E-Plus formar parte de la solución? En caso afirmativo, ¿qué significa esa perspectiva para la misión humanitaria? ¿La necesidad de obtener beneficios hace peligrar el imperativo humanitario de ayudar a los más vulnerables? De ser así, ¿qué es peor, esta solución o la excesiva dependencia de los donantes o los gobiernos que también pueden tener programas distintos de los humanitarios? Estas son sólo algunas de las preguntas que se formulan las Sociedades Nacionales al tratar de diversificar las fuentes de ingresos en un clima económico adverso.

Estas preguntas no son nuevas para las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja: las actividades generadoras de ingresos,  desde pequeñas tiendas hasta grandes contratos con el gobierno a escala nacional o incluso fábricas, han formado parte del panorama humanitario durante décadas.

La Media Luna Roja Turca, por ejemplo, ha fabricado y vendido agua embotellada desde 1926, cuando el fundador del país, Mustafa Kemal Atatürk, ofreció a la Sociedad Nacional una fábrica de agua embotellada con la condición de que los ingresos se destinaran a las actividades humanitarias. Hoy en día, la línea de montaje de la planta produce hasta 160.000 botellas por hora y la línea de productos incluye no solamente agua mineral natural sino también agua con saborizantes o mezclada con jugo de fruta.

De hecho, los tipos de empresas que se encuentran entre las Sociedades Nacionales son tan diversos como interesantes: una fábrica dirigida por la Cruz Roja de Tailandia cría serpientes para producir y comercializar un antídoto; un bar que está a cargo de la Cruz Roja de Belice ofrece desayuno y almuerzo cerca del hospital central de la capital; una elegante tienda de ropa antigua a cargo de la Cruz Roja Sueca está atrayendo una multitud de interesados en modas de antes.

Puede ocurrir incluso que una Sociedad Nacional se dedique a diversos mercados. Redmo Holdings, el brazo comercial de la Cruz Roja de Sri Lanka, es una importante empresa de construcción por contrata que también arrienda maquinaria pesada y ofrece sistemas de filtración de agua, así como servicios de viajes y turismo y planes de seguros. También administra estaciones de combustible (www.redmo.lk).

Muchas empresas de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja casi no tienen conexión directa con la misión humanitaria de la Sociedad Nacional fuera de ofrecer bienes o servicios accesibles al público y recaudar fondos para la organización. Otras están más directamente vinculadas con esa misión: lecciones de natación, cursos de primeros auxilios, recolección de sangre o acuerdos contractuales con el gobierno para administrar hospitales, ambulancias o casas de salud son algunos ejemplos.

Sumados, estos servicios pagados o empresas son la mayor fuente de ingresos de las Sociedades Nacionales provenientes de actividades no relacionadas con una emergencia, y representan el 51% por ciento de los ingresos (véase diagrama), de acuerdo con la estrategia interna de la Federación Internacional para la movilización de recursos de 2011.

“Algunas de estas empresas recaudan un cantidad considerable de fondos para la Sociedad Nacional”, dice Andrew Rizk, responsable financiero de la Federación Internacional y jefe del Departamento de Finanzas de esa organización.

A veces, los ingresos proporcionados no representan un gran porcentaje de los ingresos totales, pero sí aportan un colchón financiero. “Mientras más numerosas sean las corrientes de fondos de que se disponga, más fácil será afrontar la situación si una de esas corrientes se llega a agotar”, señala Rizk.

La Federación Internacional ha apoyado estas actividades de diversas formas a lo largo de los años. Las ambulancias utilizadas por la Cruz Roja de Kenya y algunas otras Sociedades Nacionales, por ejemplo, se alquilan a la Federación Internacional como parte de un acuerdo con el fabricante de automóviles Toyota. Tras equiparlas con material médico en Dubai, las ambulancias se arriendan a las Sociedades Nacionales por períodos de cinco años.

Este sistema ayudó a la Cruz Roja de Kenya a mantener los costos iniciales bajos. De hecho, muchas Sociedades Nacionales que pusieron en marcha importantes empresas pudieron hacerlo gracias a la donación de terrenos, edificios o servicios, lo que redujo la cantidad de capital que hubo que recaudar o pedir prestado.

Para comprender mejor el potencial y los riesgos involucrados en este tipo de empresas, la Federación Internacional contrató la empresa mundial de contabilidad KPMG para llevar a cabo un estudio de las empresas comerciales y por contrata de las Sociedades Nacionales  en entre 20 y 25 países. La idea del estudio, que ha de realizar KPMG en condiciones de pro bono, es compartir un conocimiento que podría ayudar a las Sociedades Nacionales a tomar buenas decisiones, evitar escollos, compartir las innovaciones y minimizar los riesgos asociados al manejo de un negocio.
El estudio tiene como finalidad poner de relieve este aspecto de la financiación de las Sociedades Nacionales, que es importante aunque con frecuencia mal entendido.

Para cualquier empresa es primordial gestionar los riesgos. En el caso de los servicios que contrata el gobierno, el estado asume parte de la responsabilidad financiera y jurídica, lo cual no significa que la Sociedad Nacional sea invulnerable. En las empresas exclusivamente privadas, las Sociedades Nacionales acostumbran establecer asociaciones de responsabilidad limitada o empresas holding que las cubren de los riesgos financieros y jurídicos. Por lo tanto, se podría afirmar que estas empresas no son más riesgosas que colocar los fondos de la Sociedad Nacional en una cartera de inversiones de alto rendimiento..

¿Un riesgo manejable?
Tal vez lo que más riesgo corra sea la reputación. Muchas de estas empresas llevan el logo de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, por lo tanto, cualquier problema que surja con el negocio no solo podría empañar la reputación de una Sociedad Nacional, sino que también afectaría a un emblema de reconocimiento humanitario mundial.

Cuando la Federación Internacional anunció que contemplaba la posibilidad de crear un hotel y un centro de conferencias en parte del terreno que había comprado en la capital haitiana de Puerto Príncipe tras el terremoto de enero de 2010, la idea suscitó un intenso debate: ¿debía una organización humanitaria vinculada con los primeros auxilios, el suministro de alojamiento y la distribución de alimentos implicarse en un negocio hotelero?

La idea era proporcionar ingresos para las actividades de la Cruz Roja de Haití, así como nuevas instalaciones para la Sociedad Nacional, ya que el terremoto había destruido su sede y gran parte de sus locales.

Pero según Daniel Borochoff, presidente de Charity Watch, una organización que evalúa las organizaciones sin fines de lucro, el plan es discutible, ya que plantea la cuestión de saber si el terreno, adquirido con fondos destinados al socorro en casos de desastre, debe utilizarse para una empresa comercial destinada a servir a organizaciones no gubernamentales y turistas en una ciudad donde miles de personas siguen viviendo en tiendas de campaña improvisadas.

Por eso, dice Danya Brown de CDA Collaborative Learning Projects, la comunicación sobre estas empresas es fundamental. Brown menciona una encuesta realizada por CDA, una empresa sin fines de lucro que realiza investigaciones y ofrece asesoramiento para mejorar la respuesta humanitaria, entre 600 beneficiarios en 20 países, que demostró que la mayoría de la gente no confiaba en las organizaciones de ayuda ni en su forma de gestionar el dinero. Es esencial, dice, que las organizaciones escuchen a los usuarios y los donantes, y expliquen que el dinero que se gasta redunda en beneficio de ellos.

Del mismo modo, un estudio independiente de la Global Humanitarian Assistance sobre el flujo de recursos de la Cruz Roja de Kenya señaló que los proyectos de gran envergadura, como los hoteles, podrían hacer creer que la Sociedad Nacional es rica y que, por lo tanto, no necesita apoyo. Eso podría llevar a que algunos se mostraran reacios a hacer contribuciones, sean éstas financieras, materiales o de trabajo voluntario.

Dicho esto, existe abundante precedente de Sociedades Nacionales que administran hoteles sin comprometer ni su imagen ni su reputación. En efecto, la Media Luna Roja Palestina hace muchos años que administra un hotel cerca de Ramalla, en Cisjordania, y la Cruz Roja China es dueña de un hotel de tres estrellas para ejecutivos, ubicado en Beijing.

Pero a otros no les ha ido tan bien en este ramo. La Cruz Roja Sueca cerró su centro de conferencias en 2010, ya que no podía obtener ganancias y era difícil de mantener en un mercado muy competitivo. “No lográbamos poner término a los déficits”, dice Tord Pettersson, asesor principal en desarrollo de negocios de la Cruz Roja Sueca. “Muchas personas opinaban que no debíamos estar realizando un negocio en un ámbito que conocíamos mal”.

Buscando ingresos
Dados los riesgos que supone el sector de los eventos y la hostelería, no es de extrañar que las Sociedades Nacionales hayan optado por establecer pequeños comercios minoristas, en su mayoría tiendas de ropa de segunda mano, actividad rentable y de poco riesgo. Aunque no estén estrictamente en consonancia con la misión de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, estas tiendas ofrecen productos a precios accesibles para personas con bajos ingresos, y las ganancias que producen sirven para una buena causa.

“No nos vemos administrando hoteles y centros de conferencias en el mercado del Reino Unido”, dice Rebecca Mauger, de la Cruz Roja Británica, directora de donativos y eventos de gran valor. “Con las tiendas sí nos va bien”.

Los ingresos que producen las 60 tiendas de ropa de segunda mano de la Cruz Roja en todo el Reino Unido alcanzaron los 26 millones de libras esterlinas en 2011, con una ganancia de 5,6 millones de libras esterlinas. “Es un margen respetable en comparación con los otros comercios minoristas “, añade.

Si bien las tiendas minoristas representan solo el 12% de los ingresos procedentes de la recaudación, es más del doble en Suecia, donde la venta de ropa de segunda mano en sus 274 tiendas es un gran negocio.

En junio, la Cruz Roja Sueca abrió una tienda de ropa   antigua y de marca en el centro de Estocolmo, como parte de su estrategia para vender ropa a los diferentes segmentos de la población. Según Martina Bozic, responsable de desarrollo de negocios de la Cruz Roja Sueca, en las dos primeras semanas, volaron prendas de vestir, zapatos y carteras, lo que sumó más de 28.000 dólares.

La Cruz Roja Colombiana, por su parte, aumenta sus recursos financieros mediante los ingresos procedentes del alquiler de ambulancias, los servicios de bancos de sangre, los centros de formación y las boutiques. También ha incursionado en el negocio de la construcción y el año pasado obtuvo la financiación del gobierno para construir casas.

 

 

 

 

 



“Nunca le negamos la ayuda a nadie. Al final del día, lo que hemos hecho todos nosotros [Cruz Roja] es salvar vidas”.
Mable Nakweya,
paramédico del servicio médico Emergency Plus

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Las empresas de las Sociedades Nacionales de todo el mundo cobran muy diversas formas y tamaños. La Cruz Roja Tailandesa, por ejemplo, cría serpientes para producir un antídoto que permite tratar a las personas que son mordidas por serpientes venenosas. El criadero de serpientes es un interesante atractivo para los turistas. En www.redcross.int encontrarán un reportaje sobre El criadero de serpientes a cargo de la Cruz Roja Tailandesa, así como sobre otras actividades empresariales de Sociedades Nacionales.
Fotografía: ©Cruz Roja Tailandesa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Los paramédicos del servicio de ambulancias de E-Plus responden a todo tipo de emergencias: desastres naturales incendios urbanos, violencia entre las comunidades y lesiones menores. En esta foto, una joven con un brazo fracturado es trasladada desde una escuela, que forma parte del plan de afiliaciones que ofrece E-Plus a sus miembros.
Fotografía: ©Claire Doole/Federación Internacional

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Aspiramos a lograr la sostenibilidad, pero nuestro objetivo inmediato es cubrir los gastos básicos, que los donantes se muestran reacios a costear. Por eso estamos invirtiendo fuertemente en proyectos empresariales”.
Abbas Gullet,
secretario general de la Cruz Roja de Kenya

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Gracias a las tiendas de ropa las Sociedades Nacionales pueden recaudar dinero en forma inteligente. Esta tienda de moda a cargo de la Cruz Roja Sueca propone prendas de vestir de época y está destinada a los jóvenes de Estocolmo.
Fotografía: ©Peters Bilder/Cruz Roja Sueca

 

 

 

 

 

 

 

 

“Se nos juzga con un criterio empresarial, lo que puede ser
peligroso ya que estamos acostumbrados a recibir donativos, no a hacer dinero”.

Walter Cotte, director ejecutivo nacional de la Cruz Roja Colombiana

 

 

 

 

 

 

Estos contratos, dice Walter Cotte, director ejecutivo nacional de la Cruz Roja Colombiana, son arma de doble filo porque se puede poner a la Sociedad Nacional en competencia con las empresas privadas que tal vez no pueden ni desean ofrecer el servicio por el mismo precio.

Lo que hay que tener en cuenta, dice Cotte, es que en cualquier producto o servicio que se ofrezca, las personas se harán grandes expectativas con todo lo que se relacione con la marca de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

“Cuando vendemos un producto, tenemos que asegurarnos de que se trata de un producto de calidad y que tiene un precio competitivo”, asegura  Cotte. “Se nos juzga con un criterio empresarial, lo que puede ser peligroso ya que estamos acostumbrados a recibir donativos, no a hacer dinero”.

Claire Doole
Escritora independiente radicada en Ginebra, Suiza.

¿Y usted qué opina?

¿Qué riesgos y qué beneficios puede entrañar, a su juicio, que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja posean o administren empresas comerciales? Envíenos su comentario por correo electrónico a: rcrc@ifrc.org


Vista del nuevo hotel Boma de cinco estrellas situado en Nairobi, poco antes de ser terminado en junio de 2012. Fotografía: ©Claire Doole/Federación Internacional

 

La hostelería con conciencia

Cuando el cinco estrellas Boma Nairobi abrió sus puertas en junio de 2012, el moderno hotel de lujo, con fachada entera de vidrio, ofreció a los turistas y personas de negocios toda una gama de servicios: una piscina en la azotea, un spa y un gimnasio, así como cocina internacional, habitaciones diseñadas de forma individual y un gran salón de baile.

El hotel de 150 habitaciones, perteneciente a la gran cadena de hoteles y centros de conferencias Boma que se están edificando en todo el país, es parte de una de las empresas más ambiciosas de la Cruz Roja de Kenya.

“Nuestro interés principal es lo humanitario”, señala Abbas Gullet, secretario general de la Cruz Roja de Kenya, “el negocio hotelero es puramente comercial con su consejo directivo y su gerencia propios, que han contratado a algunos de los mejores profesionales de la hostelería de África Oriental”.

A diferencia de los Servicios Médicos E-Plus, la empresa hotelera es puramente comercial. Su única función es producir un beneficio y proporcionar una fuente de financiación estable a la Cruz Roja de Kenya.

También a diferencia del servicio de ambulancias E-Plus, que es todavía relativamente nuevo y aún no ha dado beneficios, las actividades hoteleras de la Sociedad Nacional muestran un historial de ganancias. El centro de conferencias de la Cruz Roja de Kenya y el hotel de tres estrellas Red Court, construido en Nairobi en un terreno donado a la Sociedad Nacional por el gobierno, comenzó a generar utilidades 18 meses después de su inauguración en 2007. Los ingresos del hotel actualmente cubren alrededor del 6% de los costos básicos de la Sociedad Nacional.

El nuevo hotel Boma, construido también en un terreno donado a la Cruz Roja de Kenya, exigió además pedir un préstamo considerable. Sin embargo, la Cruz Roja de Kenya confía en que los ingresos aumentarán sustancialmente no solo gracias al Red Court, que se ha convertido en un hotel de cuatro estrellas totalmente renovado y al que se ha rebautizado Boma Inn, sino también como resultado de su creciente cartera de propiedades.

A finales de este año, el Boma Inn de cuatro estrellas situado en Eldoret, en el oeste de Kenya, quedará terminado y se prevé añadir habitaciones a un centro de conferencias en Nyeri y construir hoteles en otras ciudades como Kisumu, Malindi y Nakuru.

El recién nombrado director general de la cadena Boma, Mugo Maringa, que tiene 30 años de experiencia en la industria, dice que “la hostelería con conciencia” es una buena combinación. “Los huéspedes del Boma pueden comer, beber y, al final del día, dormir bien sabiendo que están apoyando una buena causa”, afirma.

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